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Mientras el muerto ríe,
el “derrotado” espera
por El
Perro Gil
elperrogil@gmail.com
Pasó
el domingo de elecciones y de las tres victorias que
estaban en disputa, los frenteamplistas no pudimos
festejar ninguna. Por supuesto que de haber leído
bien los datos y planificado mejor los escenarios,
debió celebrarse la tremenda victoria alcanzada ese
domingo. Pero claro, la primera vuelta se nos escapó
por poco, y todos nos comimos el amague de los
referentes de las empresas consultoras de opinión
(que nos daban arañando el 50%) y no pudimos
sobreponernos al resultado finalmente corregido del
balotage o segunda vuelta junto a la no obtención de
las mayorías necesarias en ninguno de los
plebiscitos.
Habrá tiempo para el
análisis exhaustivo de cada uno de esos procesos que
no lograron convencer a la mitad más uno del
electorado, a sabiendas que la instancia se acabó
sin posibilidad de revancha (por lo menos en el
corto plazo). Sin embargo, el resultado electoral sí
tendrá su revancha el último domingo de noviembre,
donde definitivamente se podrá conocer al nuevo
Presidente de la República, y donde podremos ver
finalmente coronada la victoria que hoy el sistema
nos negó. Quien ríe último ríe mejor según un dicho
popular, y habiendo soportado muchas situaciones
donde los nacionalistas denostaron a frentistas que
esperaban el triunfo, esperaremos a sonreír al final
de esta historia.
La incontenida y
desaparecida masa nacionalista salió de su anonimato
de varias semanas cuando las tendencias anunciaban
que la segunda vuelta era inevitable, y que los
uruguayos dirimirían la Presidencia el último
domingo de noviembre. Inexplicablemente se adueñaron
de los medios, aprovechando la desazón
frenteamplista que cedió atontada por los resultados
inesperados que, por impensados, no fueron cubiertos
por alternativa alguna. Así los nacionalistas
nuevamente movieron primero en forma inteligente y
oportuna, recordando el pasado 28 de junio donde
todo estaba perfectamente calculado. Esta no fue la
excepción sino la regla. Siguiendo a rajatabla aquel
manual, convirtieron su estrepitosa derrota, (por
paliza en todo el país), en una maquillada victoria
mediática, celebrando el pasaje a la segunda vuelta.
Si solamente hubiera sido ese el festejo lo
podríamos tildar de válido y merecido (por la
inteligente movida), sin embargo anexaron otras
victorias al momento y ello les bajó la calificación
de digno, a triste y lamentable festejo.
Si celebrar una
votación del 28,5 % frente al 48,2% de la primera
fuerza parecía una exageración magistralmente
aprovechada por el cachón otorgado por la desazón
frentista, festejar la no anulación de la ley de
caducidad pareció más que un exceso una lastimosa
actitud que dejó por el camino no solo los
principios republicanos sino a las víctimas
detenidas y desaparecidas –que también las tuvo el
Partido Nacional- y que, por su decisión política de
no acompañar la causa, no tendrán verdad y mucho
menos justicia.
Cuesta entender a una
Matilde complacida con el resultado ratificatorio de
una ley que cobija a los responsables de la muerte
de su esposo; o a un Heber satisfecho con la no
anulación de la misma ley que impide conocer la
verdad sobre el asesinato de su madre. Aunque claro
está que ambos pueden llegar a recibir justicia
gracias a la acción de un gobierno que no tuvo temor
en investigar sus casos, quizás por eso no apoyaron
esta anulación, aunque eso sería demasiado egoísta
de su parte, ¿no?
Hace pocos días
soportamos a un político como el ex senador Carlos
Julio Pereyra, jactarse de las tres derrotas que
había sufrido el Frente Amplio, a saber: 1) no ganar
en primera vuelta; 2) no consagración del voto
epistolar; y 3) la no anulación de la Ley de
Caducidad. Sí, tal cual lo lee! Alguien que formó
parte del espacio verde y la campaña por el Voto
Verde del año 1989, y que en esta oportunidad había
solicitado papeletas por el SI rosado para que los
electores de su sector político (Movimiento Nacional
de Rocha) pudieran acompañar su voto con dicha
opción. Inconcebiblemente, no asumió ese hecho como
una derrota propia, ¿será la edad? Al escucharlo no
da señales de enfermedad senil alguna,
definitivamente no hizo más que sacarse la careta
sobre su verdadera identidad política, si es que aún
conserva alguna. Justamente quien se valió de este
gobierno para patrocinar la investigación en curso
sobre el caso de los vinos envenenados (caso sobre
el que no hicieron nada durante el gobierno del Dr.
Lacalle), disfrutó como victoria la derrota de la
papeleta rosada.
Si el muerto se ríe
del degollado, en este caso también quien ya no
existe políticamente se rió del derrotado. Aunque en
este caso el derrotado goce de muy buena salud para
la segunda vuelta.
A estar por el
silencio asumido ni bien se confirmó la mayoría
parlamentaria obtenida por el FA, pareciera que los
presagios de otras segundas partes han golpeado a
los primeros reidores. Sin risas, contestemos con
más militancia y más banderas, que la victoria
también se construye a partir de derrotas.
Y como dijo Pepe,
nadie nos regaló nunca nada, y esta no será la
excepción.
el perro se sentó a
esperar,
el hombre también...
pronto amanecería.
LA
ONDA®
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