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El prontuario de Uribe, siete
bases militares por diez años
por
Antonia Yáñez
Colombia
finalmente ha firmado el acuerdo con los EEUU que le
permitirá a éste operar siete bases militares
durante los próximos diez años. Esto se realiza en
contra de la opinión de la mayoritaria de los países
sudamericanos, que temen fundadamente una posible
vulneración de sus soberanías a partir de estos
enclaves militares.
La decisión del
gobierno del presidente Álvaro Uribe tiene a lo
interno de su propio país una muy significativa
oposición. El Consejo de Estado pidió someter el
documento a consideración del Congreso y el gobierno
se lo negó. Diversos sectores de la sociedad
colombiana han calificado el acuerdo de "jurídica y
políticamente monstruoso” y “desequilibrado en las
obligaciones que de manera unilateral asume
Colombia”.
El acuerdo se ha
presentado como una extensión del llamado “Plan
Colombia” que se encuentra vigente desde el año
2000. Al preguntarse qué factores exigen la firma de
un nuevo documento, si continua vigente el que da
origen a esta extensión, se obtiene como repuesta
oficial: “se va a operar en áreas donde nunca se
había operado y además se van a compartir
equipos sofisticados que no estaban incluidos en los
acuerdo signados bajo el paraguas del llamado Plan
Colombia”. En este mismo sentido fue que el Concejo
de Estado advirtió entre otros cuestionamientos, que
"no se vislumbra una razón válida para
que EE.UU. pueda establecer estaciones receptoras
por satélite de difusión de radio y televisión, sin
trámite o concesión de licencias y sin costo
alguno".
Las conversaciones para este
Plan se iniciaron durante la era de Bush y el
gobierno de Obama lo mantuvo en secreto, a tal punto
que cuando se
reunió en abril
con los presidentes de los países integrantes de la
Unasur no reveló lo que en febrero ya había acordado
con Colombia.
El tiempo
transcurrido ha dado paso a nuevos escenarios tanto
en Sudamérica como en los EE.UU. El embajador de
Estados Unidos en Colombia, William Brownfield ha
dicho que el documento firmado será entregado a las
comisiones de Relaciones Exteriores de Cámara y
Senado de su país. Más allá de que la administración
demócrata pretende solo una vista protocolar de
estos documentos, es muy probable que estas
comisiones lo estudien a la luz de las tensiones
extremas que por estos días mantiene precisamente
con el gobierno de Obama y se sumen desde el
legislativo norteamericano más de un
cuestionamiento.
Es desde ese mismo
ámbito del legislativo norteamericano que desde hace
meses Obama esta impedido de nombrar a Arturo
Valenzuela como subsecretario para la región, el
representante ante la OEA y el embajador de EE.UU.
en Brasil. Lo que ha determinado que esos puestos
sigan en manos de hombres de Bush.
Para una real
contextualización del conjunto de elementos que se
producen contemporáneamente a la firma del tratado
entre Colombia y EE.UU. importa tener en cuenta que
casi simultáneamente, surgió una “salida” a la
crisis política institucional que vive Honduras.
Este hecho se produce a partir de una visita al país
centroamericano del secretario Adjunto para Asuntos
del Hemisferio de Estados Unidos, Thomas Shannon.
Desde una perspectiva Sudamérica esta “salida” de la
crisis hondureña encierra una constelación de dudas
ya que por el momento se le garantizan los fines a
quienes tomaron la decisión del Golpe de Estado
mimetizando sus objetivos y métodos.
Se produce un nuevo
enfrentamiento entre Venezuela y Colombia, a partir
de que el gobierno de Chávez denuncia un grave hecho
de espionaje por parte de la dirección de
inteligencia colombiana (DAS), "se ha develado una
gran operación de espionaje contra nuestro país y
varios de la región", dice su ministro del interior
Tareck El Aissami.
El asesor del
presidente brasileño, Marco Aurelio García en
declaraciones al diario venezolano El Nacional
declara que: “Lula espera del gobierno de Álvaro
Uribe las garantías necesarias para despejar las
dudas generadas por el acuerdo (firmado) entre
Bogotá y Washington. Precisando que en un reciente
encuentro de Uribe y Lula en un evento sobre temas
económicos en Sao Paulo, Lula reiteró la posición de
Brasil “de que esperamos garantías formales sobre el
uso de las bases. Uribe dijo que aparecerán
cuando se difunda el contenido del acuerdo.
No tenemos razones para dudar de su palabra, pero
esperamos a ver si corresponde con lo que pedimos”
agregó García.
Estas declaraciones
se realizaron en el mismo momento que Luiz Inácio
Lula y Hugo Chávez se reunían en Caracas y el Comité
de Relaciones Exteriores del Senado brasileño
avanzaba en el ingreso de Venezuela al Mercosur.
El menú de la región
también se compone de un hecho sin precedentes; el
canciller cubano Bruno Rodríguez desde la tribuna de
la ONU dice: "reconocemos en el presidente Obama
buenas intenciones. A una persona decente, a un
político inteligente y culto", pese a que poco y
nada cambió en las políticas hacia Cuba entre la
administración de George Bush y la actual. Esto fue
expresado luego que la ONU por abrumadora mayoría
había reiterado su condena al bloque de EEUU. a la
isla caribeña y que Ian Kelly, vocero de la
cancillería norteamericana reiterara que el embargo
seguirá allí hasta que el gobierno cubano se
disponga a abrir su sociedad y su economía.
Al
cerrarse la semana en que se firma del Tratado, la
revista colombina Semana al revelar un
documento del Departamento de Defensa dice:
“El
gobierno de Colombia siempre ha negado que esté
dando permiso para que usen sus bases en contra de
otros países (…) Pero eso no quiere decir que las
intenciones de Colombia coincidan por completo con
las de Estados Unidos. Un documento del
Departamento de Defensa de ese país, que
Semana revela, en una sola frase va al
grano. Dice que poder utilizar la base de
Palanquero es una "oportunidad única" para
poder hacer un "completo espectro de operaciones"
en una región "crítica" donde la "seguridad y la
estabilidad están bajo constante amenaza" no sólo
por narcoterroristas, sino
-lo más revelador- por "gobiernos anti Estados
Unidos"
Se trata del informe
en que el Pentágono explica al Congreso sus planes
para 2010 y le pide, entre otros, los 46 millones de
dólares que va a invertir en el "desarrollo de la
base aérea" de Palanquero. Es el primer
documento de carácter oficial que menciona
el interés que puede tener Estados Unidos de
utilizar la base colombiana para ayudar a mantener
la "seguridad y estabilidad" frente a países
que no simpatizan con Washington”, dice la
publicación colombiana.
Se acerca el momento
en que la Unasur conocerá el contenido del acuerdo
tal como se lo ha prometido Uribe en Bariloche. Será
un momento clave para conocer hasta donde cuenta
Sudamérica con instrumentos y voluntad política para
incidir en la naturaleza misma de un hecho sin
precedentes.
El acuerdo militar
entre Colombia y los EE.UU., no solo dispara el
alarma en sus vecinos y por extensión a la región,
sino incorpora interrogantes como el de brindar
insumos que agraven el conflicto interno de
Colombia. Por lo pronto las FARC y otros movimientos
sudamericanos, tendrán un argumento contundente
para integrar a su discurso, estarán combatiendo a
un ejercito extranjero y seguramente apelaran a
los factores nacionales que los unan a los demás
ciudadanos, ingredientes nada subestimables si se
repara en otras realidades donde también es
protagonista la “primera potencia mundial”.
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