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¿Por qué en el Sur valen
más los medicamentos?
por Ana
Muñoz Álvarez*
La Unión Europea ha encarecido el precio de los
medicamentos básicos que llegan a los países
empobrecidos del Sur. Dos mil millones de personas
sufren las consecuencias de la contradictoria
política de los 27 con su compromiso de alcanzar los
Objetivos de Desarrollo del Milenio
Dos mil millones de personas
tienen problemas para acceder a los medicamentos
básicos debido a que la Unión Europea ha encarecido
los precios a los países empobrecidos del Sur. Esta
es la denuncia de Oxfam Internacional y Health
Action International.
Desde Oxfam alertan que “los 27
están aumentando la presión legal sobre los países
pobres al aplicar normas de propiedad intelectual
cada vez más estrictas a las exportaciones de
medicamentos genéricos a los países del Sur”. Las
ONG advierten que esta política comercial de la
Unión tiene un efecto devastador en las poblaciones
de los países empobrecidos. Hoy, entre el 20% y el
60% de los presupuestos sanitarios de estos países
se va en la compra de medicinas. Esto no es sólo
grave por la falta de acceso a las medicinas,
también porque los sistemas nacionales de sanidad
van desgastándose y hace imposible la idea de tener
una sanidad básica para todos.
El informe de Oxfam y Health
Action, además, acusa a la UE de favorecer los
intereses comerciales de las compañías farmacéuticas
europeas y de “contradecir sus compromisos” para
alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
que 180 países aprobaron en la Asamblea General de
Naciones Unidas. Ha llegado el momento de alzar la
voz, dar un golpe en la mesa y exigir a los líderes
políticos que cumplan sus compromisos adquiridos con
gran bombo, pero que se han quedado en el olvido.
También es el momento de pedir
explicaciones al sector farmacéutico mundial sobre
el estado de la situación. Hace unos días, la
periodista española, Soledad Gallego Díaz, escribía
en su espacio semanal sobre este asunto. Explicaba
cómo se queda asombrada ante la situación de este
sector: “altos costes, altos beneficios y baja
innovación”. En su artículo, explicaba que el 50% de
los nuevos medicamentos que suponen una verdadera
mejora tiene sus raíces en investigaciones
financiadas por fondos públicos.
La investigación y la
innovación son cruciales para una industria, la
farmacéutica, que tiene su razón de ser en la
búsqueda de nuevos tratamientos para curar
enfermedades. Sin embargo, hoy la realidad parece
ser bien distinta. Por ejemplo, hasta los años 80
llegaban al mercado 60 nuevas moléculas cada año. En
el año 2007, tan sólo fueron 27. Y esto hace pensar
que también hay enfermedades de primera y de
segunda. Las de segunda, todas aquellas que padecen
miles de millones de personas que sobreviven en el
Sur, que no tienen acceso a medicinas ni a un
sistema sanitario básico.
Las farmacéuticas no investigan
sobre estas enfermedades, ni proponen remedios ni
soluciones, como bajar los precios. Sin embargo,
cada día se buscan nuevos medicamentos para la caída
del cabello, la obesidad o ansiolíticos. Las
empresas gastan miles de millones de dólares en
publicidad, 150.000 millones de euros gastaron las
farmacéuticas en 2005. AstraZeneca, por ejemplo,
invierte más de 300 millones de dólares en anuncios
de televisión dirigido a aquellos consumidores de
uno sólo de sus productos, un protector estomacal.
Además, informes de la Unión Europea corroboran que
“hay pruebas de que las empresas originales han
realizado prácticas con el objeto de retrasar o
bloquear la entrada en el mercado de medicamentos
genéricos”.
A la periodista española la
situación de las farmacéuticas le parece similar a
la situación que vivía la banca antes de saltar todo
por los aires. Sin embargo, la salud y la atención
médica son cuestiones con las que es mejor no jugar.
* Periodista
LA
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