El “repechaje”
del voto rosado
por Roger Rodríguez

Los ciudadanos que no lograron anular la Ley de Caducidad a través del voto rosado, tendrán una suerte de "repechaje" ­ como parece ocurrir en los últimos tiempos con todo en Uruguay­ si en el balotaje del próximo 29 de noviembre gana la fórmula frenteamplista Mujica-Astori, cuyo programa de gobierno prevé eliminar la impunidad.

 

La posibilidad existe, aunque la papeleta rosada que identificó a los impulsores de la reforma constitucional para anular la ley, que desde 1986 ampara a quienes cometieron violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, no alcanzó a obtener un voto más del 50% de los sufragios emitidos durante las elecciones nacionales del domingo.

 

La segunda vuelta tendrá implícita dos posiciones frente al tema de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura cívico-militar: el Frente Amplio tiene un mandato programático para anular la ley, mientras el blanco Luis Alberto Lacalle se habría comprometido a "indultar" a todos los militares y policías presos por la Justicia.

 

La posibilidad de que todos los militares que fueron condenados por la Justicia Penal uruguayo sean liberados en un eventual gobierno del Partido Nacional fue denunciada el 16 de octubre último por el semanario Brecha, que informó sobre un compromiso que al respecto habría hecho Lacalle ante familiares de los represores presos.

 

Según la publicación, la promesa de un indulto fue trasmitida a los propios reclusos por el ex vicepresidente del propio Lacalle, el abogado Gonzalo Aguirre, quien ha defendido sistemáticamente la Ley de Caducidad y a grupos de militares en un recurso contra el Impuesto a las Rentas Personales de las Personas Físicas (IRPF).

 

La decisión de indultar a los criminales de lesa humanidad podría explicar el inmediato apoyo que Lacalle recibió para el balotaje por parte del nuevo líder colorado Pedro Bordaberry, quien no habría pedido cargos ni cogobierno, según se indicó, pero lograría que su propio padre, el dictador Juan María Bordaberry sea liberado.

 

 

 

Intentos frustrados

El intento de anulación de la ley ya se había visto frustrado por un leve margen en un referéndum de 1989 cuando, con el sistema constitucional entonces vigente, se opusieron papeletas verdes del NO para derogar la ley y papeletas amarillas del SI que finalmente fueron mayoría y ratificaron la caducidad.

 

Diez años después, en las elecciones del año 1999 entró en vigencia una reforma constitucional aprobada en 1996 que impuso un nuevo sistema electoral con balotaje, en el que el colorado Jorge Batlle le ganó entonces al frenteamplista Tabaré Vázquez, y determinó que con un 10 por ciento del padrón electoral podrían plebiscitarse normas.

 

En setiembre de 2007 la central sindical PIT-CNT y otras organizaciones sociales lanzaron la campaña de firmas por una reforma constitucional que eliminara la Ley 15.484, luego que en 2006 en el Poder Legislativo, pese a la mayoría parlamentaria que tiene el Frente Amplio, se decidiera no anular la ley ni aprobar una norma interpretativa.

 

El argumento del partido de gobierno, encabezado por el presidente Tabaré Vázquez, fue entonces que el programa político con el que el Frente Amplio había ganado las elecciones de 2004 señalaba expresamente que no se modificaría la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado y debía cumplirse ese compromiso electoral.

 

En junio de 2009 la Corte Electoral confirmó que se habían conseguido las firmas para plebiscitar la reforma constitucional para anular la Ley 15.848 y se estableció que la consulta se hiciera junto a las elecciones nacionales, con una sola papeleta a favor contra el resto de los votos emitidos. Se logró un 47, 36% de los sufragios.

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