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Mijaíl Gorbachov: La perestroika
ganó, fui yo quien perdió
como político
Entrevista al ex presidente de la Unión Sovietica
El 9 de noviembre de 1989 es derribado el Muro de
Berlín, este hecho del cual ahora se cumplen 20
años, tiene un profundo significado político y
social en Alemania y el mundo. Para encontrar alguna
de las claves de este fenómeno se debe tener en
cuenta lo que desde 1986 había comenzado
en la ex Unión Soviética.
Lo que sigue es la entrevista de la periodista María
Pineiro de la agencia euronews a Mijaíl Gorbachov,
último Presidente de la URSS y Secretario General
del Partido Comunista, quien asegura no arrepentirse
de nada y defiende el éxito de su “Perestroika”
moviendo que da origen a la profunda crisis
política institucional en la URSS, que acabó por
precipitar la caída del muro de Berlín y la
desaparición de la Unión Soviética.

- Gorbachov, usted quiso
reformar y modernizar la Unión Soviética con sus
famosas políticas “Glasnost et Perestroika”. ¿Cuál
era la diferencia entre ellas y cuál era el objetivo
final?
- Glasnost es la libertad, la
libertad de expresión y de prensa. Nosotros
queríamos que los ciudadanos pudiesen tener acceso a
toda la información posible. Era muy importante
porque una persona que no tiene acceso a la
información se encuentra inmediatamente al margen de
la política y de la vida real.
Perestroika era el programa con
el que llegamos al poder y que nos iba a permitir
efectuar los cambios necesarios e inevitables en la
Unión Soviética. Sin Glasnost y sin el pueblo
hubiese sido imposible alcanzar nuestro objetivo.
Creo que si no hubiese habido
la Glasnost, la Perestroika no hubiese
nunca funcionado. Perestroika era la participación
del pueblo, era la obligación de tenerlo siempre
informado. Era la discusión, el diálogo en el seno
de la sociedad. El poder se ejercía a través de la
Glasnost y de la libertad de prensa.
Glasnost y Perestroika están
estrechamente relacionadas, eran las dos caras de la
misma moneda”
- ¿Cuál fue el impacto de la
caída del muro de Berlín en su proyecto de reforma?
¿Hubo un antes y un después?
- Creo que nosotros
participamos en su caída porque en esa época, en ese
momento, la URSS estaba llevando a cabo reformas
profundas, en política, en economía y en otros
muchos campos. El hecho de que el muro cayese fue la
prueba de que la Unión Soviética no quería
intervenir en la elección que los otros países del
Pacto de Varsovia debían hacer. Fue la confirmación
de que esos países podían elegir libremente sus
sistemas políticos, sus regímenes, sus modelos.
En los países del Pacto de
Varsovia estallaron las Revoluciones de Terciopelo y
nosotros no intervenimos. Esos pueblos eligieron su
destino así que hubiese sido extraño tratar de
manera diferente a los alemanes, como si fuese un
país enfermo de lepra. Hubiese sido injusto de cara
a ese pueblo, a esa nación.
Yo sabía que la gente no
abandonaba las plazas públicas, que se manifestaban
durante días y días. Para nosotros era evidente que
algo iba a pasar, que un cambio muy grande se
preparaba.
Tres meses antes de la caída
del muro yo estaba en visita oficial en la República
Federal Alemana y los periodistas nos preguntaron a
mí y al Señor Helmut Khol si durante nuestras
reuniones discutíamos sobre “la cuestión alemana”.
Nosotros contestamos que sí y entonces nos
preguntaron muy preocupados que qué habíamos
decidido. Respondimos que eramos conscientes de que
había que tomar una decisión respecto a Alemania
pero que creíamos que sería la historia la que se
ocuparía de ello probablemente en el siglo XXI.
Tres meses después el muro
desapareció. Entonces pensé que Khol y yo habíamos
sido pésimos profetas y que la historia nos había
dado una buena lección.
- ¿Dónde estaba la noche del 9
de noviembre de 1989? ¿Cómo vivió esa noche? ¿Qué
recuerdos tiene?
- Estaba en Moscú, como era de
noche estaba durmiendo. Fue nuestro embajador el que
me despertó muy temprano a la mañana para decirme lo
que había ocurrido. Y yo respondí: tendríamos que
habérnoslo imaginado porque los alemanes habían
abierto ya algunas brechas en el muro y como no era
suficiente acabaron por tirarlo.
Durante los tres primeros días
tres millones de personas cruzaron el muro en los
dos sentidos. No era difícil comprender a esa nación
separada durante 40 años, cuando no podían por
ejemplo ver a sus familias, aquello era un drama…
Creo que debemos decir bravo a
los dirigentes políticos de esa época. Por supuesto
hubo muchas dudas, discusiones muy violentas.
El Señor Miterrand,
por ejemplo, decía que a él le gustaban tanto los
alemanes que dos Alemanias serían mejor que una.
La Señora Thatcher
tampoco quería la reunificación. Tuve la impresión,
y no sólo yo, de que ellos querían impedir la
reunificación pero que fuese yo, Gorbachov, quien
tomase esa decisión. Yo dije que no, que ni hablar,
porque pensaba que no era justo.
Nosotros reaccionamos como nos
lo dictó en ese momento la situación y también con
responsabilidad respecto a todo lo que estaba
ocurriendo en Europa y en el resto del mundo.
- Tras pasar algo más de un año
en la presidencia de la URSS, un golpe de Estado le
obliga a dimitir. Poco después la Unión Soviética
desaparece. ¿Por qué falló su proyecto?
- Antes de nada déjeme decirle
que no estoy de acuerdo con su pregunta sobre el
fracaso de mi proyecto.
Al contrario, fue un éxito tal
que las reformas democráticas pudieron comenzar en
la Unión Soviética. Tras la desintegración de
la URSS, en la Rusia de hoy, siguen desarrollándose
esas reformas, la economía de mercado, el
pluralismo en muchísimos campos como en la política,
las ideologías y la religión….
Hoy podemos ver como resultado
de esos cambios que ya nada puede obligar al país a
dar marcha atrás a pesar de que la Perestroika fuese
interrumpida por la fuerza. Nadie puede hoy obligar
al país a dar marcha atrás.
Así que la Perestroika ganó y
sobre este asunto mi opinión es diferente de la
suya. Fui yo quien perdió como político… pero
eso, ¿sabe? puede pasar.
También debo decir que durante
todos esos cambios no hubo derramamiento de sangre,
o casi. Por desgracia hubo algunas víctimas…pero
pudimos evitar un baño de sangre.
- ¿Cometió algún error?
- Si, cometimos muchos errores,
por supuesto. Las reformas del Partido comunista y
la de la Unión Soviética llegaron tarde. No fuimos
capaces de ver los grandes problemas sociales que
había. Cuando la gente empezó a ganar un poco más,
el mercado no tenía la capacidad de suministrar los
productos de consumo necesarios. Había filas de
espera inmensas…Estoy de acuerdo con los que piensan
que en este sentido los maestros de la
Perestroika cometieron errores.
Pero todo esto no anula el
hecho de que la Perestroika desempeñó un papel
decisivo en Rusia, en Europa y en el resto del mundo
porque gracias a ella se produjeron cambios en
Europa Central y del Este. Fue la Perestroika la que
dió lugar al desarme y a muchas otras cosas.
Retomamos nuestras relaciones
con China. Treinta años de hostilidades cedieron su
lugar a una amistad intensa. Sin hablar del hecho de
que con Estados Unidos establecimos una relación de
verdaderos socios.
- Gorbachov, usted pasa a la
historia como un héroe para unos, como el
responsable de un desastre para otros. ¿Con qué
parte de la historia se queda usted?
- Es normal. Las conclusiones
de la gente son el resultado de la comprensión que
tienen de las cosas. Estoy seguro de que la historia
de hoy y la del futuro se desarrollará bajo la
influencia de las ideas y de los proyectos de la
Perestroika.
Puede que no sea muy modesto lo
que le estoy diciendo pero yo no fui el único
responsable de la Perestroika. Antes de mí, las
fuerzas progresistas empezaron a trabajar en la
Unión Soviética, después eso se propagó a otros
pueblos, a los de los países del Pacto de Varsovia.
Las relaciones con los grandes países occidentales,
cambiaron. Hoy tengo la conciencia tranquila.
LA
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