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Todos los caminos conducen
a la educación formal
por
Licenciado Marcelo Ubal Camacho*
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Esta investigación integró los materiales
recientemente expuestos en las ll Jornadas de
investigación, organizadas por la Facultad de
Humanidades de la UDELAR.
El presente artículo es fruto del proyecto de
investigación denominado “Prácticas Educativas No
Formales dirigidas a adolescentes que viven en
contextos de pobreza: aportes para la creación de
Políticas Educativas en Educación No Formal”, que
venimos desarrollando junto a un equipo de
compañeros, señala el autor.
Este proyecto es financiado por la CSIC (Comisión
Sectorial de Investigación Científica) de la
Universidad de la República, y está radicado en el
Departamento de Economía y Sociología de la
Educación de la Facultad de
Humanidades y Ciencias de la Educación.
Este texto comienza presentando una de las hipótesis
que se ha trabajado en el marco del proyecto de
investigación la cual se asocia a uno de los
giros más significativos que ha vivido el concepto
de Educación No Formal** en los últimos años.
Desde la
perspectiva de trabajo este giro no ha sido ajeno al
contexto global, sino que ha formado parte de las
variaciones que ha sufrido el concepto de lo público
en las últimas décadas.
Culminan estas breves páginas ejemplificando el
estado de situación de la relación entre
Estado-Sociedad Civil, Educación Formal-Educación No
Formal aludiendo a una serie de articulaciones y
aprendizajes frutos de la conjunción de ambos
escenarios y propuestas.
1-
Sobre la naturaleza pedagógica de la investigación
La investigación que venimos
desarrollando forma parte de un esfuerzo por generar
conocimiento pedagógico, para lo cual se nos ha
vuelto necesario profundizar en la especificidad de
lo pedagógico y por lo tanto de la investigación
pedagógica, lo cual nos pone frente a una
investigación que cuenta dentro de sus múltiples
componentes con un carácter básico[i].
Para profundizar en lo anterior
lo primero que proponemos es introducirnos en el
concepto de educación a la cual entendemos como los
procesos de circulación cultural que tienen lugar en
un grupo o sociedad determinada, los cuales
posibilitan la construcción de nuevos sentidos y/o
reproducción del status quo. El concepto
presentado, como podemos ver, nos pone frente a la
identidad (lo propio de lo múltiple) de lo educativo
desde el momento que rescata sus componentes
centrales: currículum (la cultura que circula), las
relaciones educativas que hacen posible dicha
circulación y los sentidos o utopías generadas. La
pedagogía, justamente, opera sobre la conjunción de
todos o parte de los componentes de la educación, o
sea en la propia identidad de la construcción que
hemos acordado en llamar educación. Lo antedicho no
significa propiciar el monopolio de la teoría
pedagógica sobre lo educativo, aunque sí la ubica
como uno de los posibles lugar de integración de
saberes y de encuentro interdisciplinario.
2- Sobre la construcción de “lo
público” y su relación con la EF y la ENF
El esquema propuesto, si bien
cuenta con una cierta progresividad, no se articula
sobre un concepto de tiempo entendido como cronos,
sino más bien como kairós. Al respecto Valencia
García manifiesta que Cronos sintetiza la
sucesión irreversible del antes, el ahora y el
después, en la que todo lo ya ocurrido no puede
desacontecer y nada de lo que vendrá puede ser
conocido; […]
[…] Kairós conjuga, en cambio,
el tiempo distendido en el que cada presente
contiene sus propios pasados y futuros y en el que
la memoria de lo acontecido, y la imaginación sobre
el destino colectivo, pueden convocar el ayer y el
mañana en cada ahora histórico.[ii]
En síntesis podemos decir que
nos remitiremos, desde un sentido e interpretación
determinada, al tiempo sociohistórico intencional
que en definitiva es el que supedita al tiempo
sucesivo.
2.1- Primera fase: Auge del
Estado de Bienestar
En las últimas décadas el
concepto de lo público se ha caracterizado
por su situación equívoca, lo cual está fuertemente
asociado a las relaciones que han mantenido el
Estado, el mercado y la sociedad civil. Minteguiaga
expresa que podemos distinguir dos matices en la
caracterización de lo público
Uno más claramente societal
que se ha centrado, por ejemplo, en la historia de
las sociabilidades, así como en la de los espacios y
esferas de intercambio comunicacional y de debate; y
otra, sin duda menos trabajada, que hace hincapié en
la relación entre lo público y lo estatal.[iii]
Complementando lo anterior
también podemos asociar las variaciones conceptuales
de lo público con las complejas dinámicas
sociales-políticas-culturales en general, y las de
América Latina y Uruguay en particular.
La primera etapa del período al
que nos remitiremos, será a la del Estado de
Bienestar. En América Latina el modelo keynesiano,
tuvo ciertas peculiaridades y efectos propios,
colapsando a principios de la década de los 70. En
Uruguay, a principios de la década de los 40 se
toman un conjunto de medidas que posibilitan un
crecimiento anual sostenido de la economía. En el
período comprendido entre el final de la 2da Guerra
Mundial, y el final de la Guerra de Corea (1953) los
niveles del Gasto Público, entre otros factores,
caracterizan una dinámica estatal que podemos
denominar el auge del Estado de Bienestar uruguayo.
En éste período lo público es
identificado con el Estado el cual tenía una
incidencia de suma trascendencia en lo social,
además de haber logrado constituirse en un factor de
cohesión y consolidación nacional.
En situación diferente se
encontraban las Organizaciones de la Sociedad Civil
denominadas Organizaciones No Gubernamentales, las
cuales si bien estrictamente existen con
anterioridad a octubre de 1945, fecha de entrada en
vigor de la Carta de las Naciones Unidas, es sin
lugar a dudas a partir de esta fecha, y a raíz de la
“inyección” de legitimidad de la ONU que las ONG
adquieren una relevancia internacional. Al respecto
la Carta en su artículo 71 expresa que
El Consejo Económico y Social
podrá hacer arreglos adecuados para celebrar
consultas con organizaciones no gubernamentales que
se ocupen en asuntos de la competencia del Consejo.
Podrán hacerse dichos arreglos con organizaciones
internacionales y, si a ello hubiere lugar, con
organizaciones nacionales, previa consulta con el
respectivo Miembro de las Naciones Unidas.
Sin detrimento de lo anterior,
en América Latina es alrededor de 1970 que las ONG
proliferan siguiendo una trayectoria típica:
“Pasaron de ser
organizaciones asistencialitas, asociadas a la
Iglesia Católica renovada, a ser organizaciones
secularizadas abocadas a la política social”[iv].
Las ONG, así como otras Organizaciones de la
Sociedad Civil se van gestando como actores de
diversos movimientos que tenían en la búsqueda de
alternativas a los modelos económicos y sociales
hegemónicos, una de sus características comunes. La
crítica a los modelos hegemónicos es multicausal,
pero sin lugar a dudas es la 2da Guerra Mundial uno
de los principales indicadores del fracaso rotundo
de la esperanza depositada en la razón instrumental
moderna como factor clave de los procesos de
humanización.
La Educación Formal, al igual
que en las otras etapas, estará unida a la
situación, lugar y prestigio del Estado en general.
Concretamente en este período podemos observar que
las propuestas educativas públicas gozan de buena
salud, además de estar en expansión gracias a las
regalías de un estado benefactor en auge.
2.2- Segunda fase: Auge de la
sociedad civil
La valorización de la sociedad
civil como actor público de importancia tuvo lugar
en tres contextos claramente delimitados, además de
los ya mencionados. El primer contexto se relaciona
con
Europa del Este… en el marco
de la crítica al socialismo autoritario. En un
primer momento pareció ser la consigna capaz de
articular una estrategia para la transformación de
los regímenes dictatoriales. El término sociedad
civil apelaba a la reconstrucción de vínculos
sociales al margen del Estado y del partido […][v]
El segundo contexto se
relaciona con América Latina
La resurrección o
reconstrucción de la sociedad civil fue señalada
como una consideración y un dato fuerte, tanto de la
etapa de liberación como de la democratización
propiamente dicha. La sociedad civil era entendida
como una red de grupos y asociaciones que se
colocaban entre la familia y los grupos cara a cara…
y las instituciones estatales. […][vi]
El tercer contexto estuvo unido
a la crisis del Estado de Bienestar en el marco de
la discusión europea y norteamericana
Desde los años setenta o
antes, una crítica de izquierda al Welfare
(retomados posteriormente en clave conservadora)
ponía sobre el tapete la idea de una democratización
desde abajo en una especie de tercera vía entre la
estrategia neoliberal y el estatismo social. Se
imputaba a la dinámica del Walfare State una
contaminación de las lógicas o de las formas
privadas de sociabilidad, por las lógicas del Estado
y el mercado... Se alertaba frente a la crisis
fiscal y a los problemas administrativos… (y se)
denunciaban una deformación de las prácticas que
constituían la savia de las relaciones cara a cara
[…][vii]
Las ONG, por su parte se
vieron fortalecidas por otros factores relacionados
con la necesidad y dificultad de los intelectuales o
profesionales para emplearse en una región con un
importante contingente universitario y en un
contexto autoritario, lo cual estuvo asociado a las
limitaciones de los ámbitos más tradicionales de
acción pro-popular: universidades, iglesias y
partidos de izquierda de los cuales la mayoría de
las ONG se mantuvieron independientes.[viii]
Estas posturas “antiestatales”
potenciadas por un contexto autoritario y de
desconfianza son el “caldo de cultivo” para la
proliferación de alternativas de diferente
naturaleza, dentro de las cuales subrayamos las
educativas: movimientos de Educación Popular y/o
Liberadoras, la institucionalización de proyectos y
espacios educativos que se encontraban fuera de los
sistemas formales, que recibieron de organismos
internacionales la denominación de Educación No
Formal e Informal, entre otros.
Unido al contexto mundial, en
Uruguay el período dictatorial será “la gota que
derrame el vaso”. La identificación del Estado con
lo público se deteriorará definitivamente,
frente a la acción implacable de un estado
autoritario. Ni siquiera el periodo de relativo
logro de estabilidad y crecimiento económico, entre
los años 1968-1981[ix],
se logrará contrarrestar este contexto político.
Por su parte, y al igual que
todas las instituciones del Estado, la Educación
Formal es afectada por la crisis de legitimidad,
padeciendo un deterioro global de sus componentes
tradicionales.
Con este telón de fondo la
sociedad civil aparecía -para los críticos de
diversos grupos- como el lugar de la generación o
regeneración de la confianza, como clave de la
integración social y como el terreno de la
democracia. Todos estos factores potencian la
esperanza de que la sociedad civil sea el nuevo
escenario de lo público entendido como el
lugar común y general frente a un Estado despótico.
2.3- Tercera fase: Limitaciones
de la sociedad civil como lugar de concreción de
lo público
La distinción que proponemos
entre la etapa dos y tres únicamente es a los
efectos explicativos. Como veremos las
características de esta tercera fase son la
contracara de las desarrolladas anteriormente.
En Europa del Este, el primero
de los contextos señalados en la fase dos,
coyunturas como las de Polonia y las de Hungría
demuestran que la consigna del “fortalecimiento
desde abajo” funcionó durante un tiempo limitado
como “eje para la conformación de coaliciones
complejas orientadas hacia la democratización
política y el establecimiento de una moderna
economía de mercado”[x]
En el segundo de los contextos
señalados anteriormente era fuertemente cuestionado
por los procesos de desmantelamiento de las
organizaciones que las dictaduras latinoamericanas
habían ejecutado. En este sentido se ponía en tela
de juicio que los núcleos de la sociedad civil
contaran con la suficiente representatividad y
organización para liderar la etapa de transición y
consolidación democrática, después de haber padecido
la acción de desmantelamiento por parte de los
gobiernos autoritarios.
El tercero de los contextos
señalados, unido a otros aspectos relacionados con
los fines primarios de cualquier Estado, dan cuenta
claramente de la insuficiencia del proyecto que veía
y proponía a la sociedad civil como única o
principal alternativa de convergencia de lo
público. En este sentido comencemos por
referirnos a la “neurosis” propia de la sociedad
civil fruto de:
- un lugar de lo público
que exigía la identificación con una lógica del
interés general, potencialmente incluyente a partir
de la adhesión voluntaria y del funcionamiento
abierto y público;
- su asimilación a un mercado y
su dinámica, en virtud de una lógica privatista que
no puede perder de vista los intereses propios de su
institucionalidad.
Esta tensión redundó en el
desprestigio de las diversas OSC que por su propia
naturaleza no lograban cumplir con las demandas
necesarias para la construcción y sostenimiento de
un espacio público que implica:
- dar cuenta del interés y
común a todos, en contraposición a lo privado que se
remite a la utilidad e interés singular;
- un desarrollo y desempeño a
la “luz del día, lo manifiesto, lo ostensible, en
contraposición a aquello que es secreto, preservado,
oculto…”
- poner a disposición los
bienes de diferente naturaleza para el uso y
accesibilidad de todos, en contraposición a lo
cerrado, que se sustrae a la disposición de los
otros[xi]
La no viabilidad del proyecto
centrado en la sociedad civil se agudizó frente a la
falta de legitimidad para cumplir con los requisitos
de mantenimiento del orden y administración de la
fuerza legítima necesarios en todo Estado de
Derecho.
2.3.1- ONG y sociedad civil:
vínculos y contribución a la crisis
Las ONG agudizan la crisis de
legitimidad de la sociedad civil para heredar las
implicancias de la construcción de lo público.
Al respecto cabe aclarar que, inclusive con
posterioridad a los procesos dictatoriales, las ONG
son tomadas por diferentes actores -dentro de los
cuales destacamos a las instituciones multilaterales
de financiación- como parte de sociedad civil y la
voz de las clases más pobres del continente, por lo
que ocupan un lugar de mediación entre los
organismos multilaterales y las poblaciones
económicamente deprimidas. Este fenómeno se
relaciona directamente con la necesidad de mantener
en secreto información vinculada al flujo
financiero, lo cual es legítimo para un organismo
privado pero claramente insuficiente para quien
aspire a ocupar un lugar predominante en lo
público. Éste ocultamiento para Coraggio se debe
a…la proliferación de las ONG
lo que lleva a una atomización de las donaciones y a
una competencia por fondos […]
b… (el intento de las) ONG por
mantener un equilibrio entre su vocación de
servicio y sus propios objetivos institucionales,
generalmente no financiables, por lo que tratan de
eludir controles…
c… el propio contexto represivo
que induce a evitar controles estatales
d… tensiones con las
organizaciones sociales populares, que no ven con
buenos ojos los salarios e instalaciones… de sus
contrapartes en los proyectos de desarrollo […][xii]
A pesar de lo anterior las ONG
fueron, y continúan siendo vistas como instituciones
con una mayor flexibilidad que los aparatos
burocráticos estatales. A este aspecto se une el
nivel de austeridad de las mismas, desde el momento
que son lugares en los cuales los salarios de los
trabajadores son apenas de reproducción. Esta doble
característica es premiada por las agencias
donantes, por constituirse en un instrumento y/o
estrategia adecuados para el logro de sus fines.
Este tipo de financiación
complejiza las problemáticas mencionadas desde el
momento que los organismos financiadores son los que
marcan las agendas y “modas” de trabajo, que muchas
veces dejan a amplios sectores y áreas de la
política social… descuidadas”[xiii].
El cuestionamiento de la
eficacia del trabajo desarrollado por las ONG es
otro aspecto que consideramos que incide en el
desprestigio de la sociedad civil. Por un lado el
trabajo de las ONG trata
… sobre todo de “no dar el
pescado, sino enseñar a pescar”, o de contribuir a
ello, mediante recursos técnicos y financieros
generando un capital organizativo, humano y material
que deberá autosustentarse una vez concluida la
intervención del promotor […] Pero esta propuesta de
acción entre los pobres marginados… se desenvuelve
en continua tensión con la experiencia de que esos
emprendimientos familiares o comunitarios
difícilmente pueden autosustentarse aislados, y
mucho menos continuar desarrollandose, en un
contexto político-económico y cultural hostil.[xiv]
En otro orden, la necesaria
relación/asociación/identificación de las ONG con la
sociedad civil no deja de presentar cuestionamientos
vinculados, ni más mi menos que con la promoción de
la ciudadanía y la participación
Tal vez la cuestión sería
tratar de responde una pregunta que el énfasis en la
participación solo deja planteada: ¿Cómo se da la
inclusión de los pobres… en la sociedad civil? Más
aún, en la perspectiva de la reforma del Estado y el
fortalecimiento de la sociedad civil: ¿cómo se
ciudadanizan los pobres?, ¿únicamente a través de
sus ONG?[xv]
2.3.2- Democracia y diversidad
La búsqueda de un una nueva
constitución de lo público en vinculación con
la sociedad civil constituye otra limitación en el
plano de la integración social y cultural, que en
los discursos de la propia sociedad civil se puede
constatar en la priorización y reivindicación de lo
privado y de la pluralidad encarnada en el
asociacionismo. Este aspecto contribuyó al
reforzamiento de una imagen del Estado como el
expropiador y concentrador del poder socialmente
producido.
Finalmente, a la reivindicación
de privacidad, pluralidad y asociacionismo (rasgo
común a todas las teorías de la sociedad civil), y
los problemas asociados a la legitimidad del papel y
naturaleza de la mediación y publicidad, no de menor
importancia es el hecho que parte de las
reivindicaciones que promovían el “estrellato” de la
sociedad civil en lo publico no eran capaces de
distinguir los aspectos democráticos de los
vinculados a las propuestas de desestatización y a
los necesarios procesos de transformación de las
estructuras burocráticas-autoritarias. Esta
generalización no dejaba discernir si los promotores
de una nueva configuración de lo público
pretendían complementar o desplazar a la democracia
parlamentaria.
2.3.3- Algunas puntualizaciones
sobre Uruguay
En términos generales Uruguay
compartió y comparte muchas de las características
antedichas. Esta crisis de las propuestas que
supervalorizaban el papel de la sociedad civil en
lo público, coincide en nuestro país con el
período dictatorial -tomando una tonalidad de
transición hacia la democracia a partir del
plebiscito de 1980, proceso que se concretará en
1985-, llegando hasta nuestros días algunos de los
mencionados debates.
De 1985 en adelante la EF, al
igual que todas las instituciones del Estado,
comenzará un periodo de reconstrucción democrática.
Por su parte las ONG entran en un tiempo de
considerable expansión, contando con un flujo de
divisas significativas, provenientes de ONG y
organismos multilaterales de financiación
internacionales. Dentro de las prioridades estarán
las clases más pobres, para lo cual se implementarán
políticas de carácter focalizado.
Las características de esta
etapa se superponen con la siguiente, que tendrá
como centro la revitalización del estado en el
ámbito de lo público.
2.4- Cuarta fase: El Estado en
la nueva coyuntura de lo público
Esta fase se ha caracterizando
por la apertura de un horizonte “post-liberal” que
contará con un retorno al Estado. En este contexto
se redefinen varias de las representaciones de las
etapas anteriores
- […] la maduración de un
proceso de desatanización del Estado, ya iniciado
unos años atrás (lo que) supone volver a una
concepción amplia, que incluye no sólo el aspecto
burocrático, sino su dimensión legal, su papel en el
desarrollo económico y social, y su reubicación como
referente simbólico.
- … una redefinición del
espacio público (entendido como esfera pública) que
parece desprenderse de su adherencia al Estado o a
la sociedad civil, para ser pensado, en términos más
generales, como un espacio de comunicación global.
Espacio donde confluyen medios de comunicación
nacionales y globales, opinión pública, actores
sociales y políticos, y Estado (en sentido
ampliado).
- … un retorno de la noción de
proyecto (de país o de nación), una orientación
política hacia el futuro (que había desaparecido del
horizonte político en las dos últimas décadas) que
requiere la invocación a algún tipo de comunidad
política y (que) parece redefinir los mapas de esa
búsqueda del lugar común.[xvi]
En esta etapa, y después de un
tiempo de madurez del proceso de reconstrucción
democrática y de las instituciones, se percibe la
necesidad de un Estado como sustento del orden
jurídico, el cual progresivamente deja de ser visto
como una amenaza a la sociedad civil, para ser
condición necesaria para una ciudadanía plena.
En este nuevo contexto, la
reconstrucción de lo público implicaba: el
fortalecimiento del Estado de derecho, la separación
de poderes y una adecuada dinámica del poder
judicial; una recuperación del monopolio de la
fuerza legítima; y una revisión burocrática que haga
más eficiente las gestiones dirigidas al bien común.
Ahora bien este nuevo espacio
de lo público, que cuenta con un Estado cada vez más
revitalizado en su rol identitario, no tiene las
mismas características del de mediados del siglo XX,
sino que necesariamente debe incorporar en su agenda
la articulación con una sociedad civil que en los
últimos sesenta años ha adquirido un lugar y papel
trascendente en la búsqueda y construcción de un
espacio público.
En Uruguay la transición de las
últimas décadas está marcada por una reducción
significativa de la financiación del exterior a las
ONG que se desempeñaban en contextos de pobreza. En
la década de los 90, caracterizada por una serie de
medidas y propuestas de liberalización de la
relación Estado y sociedad civil, podemos constatar
la profundización de la mencionada relación en el
incremento de la financiación del Estado a
propuestas gestionadas por ONG, siendo la creación
y/o fortalecimiento de la División Convenios y la
aprobación del Reglamento General de Convenios del
INAU uno de los hitos de mayor significatividad en
este sentido.
Por su parte la EF, como gran
parte de las instituciones del Estado, poco a poco
va adquiriendo un rol más relevante en los procesos
de integración y distribución cultural.
Será la ENF, en coherencia con
el proceso que venimos describiendo, la que dará un
giro conceptual sorprende. El currículum llevado
adelante por propuestas y movimientos educativos que
hemos denominado como alternativos, es valorado como
de menos trascendencia frente al currículum de la
EF. Lo dicho lo podemos ver claramente en fragmentos
de las entrevistas que hemos realizado, de los
cuales hemos seleccionado el siguiente
(...) estamos hablando de poder
ser un sostén o una complementación al sistema
educativo, en la medida que se busca trabajar la
reinserción y la sostenibilidad, oficiar de puente,
estar en contacto, trabajar dentro también del
centro educativo o en coordinación con él al menos,
(...)
Pregunta: (…) en los programas
y los proyectos que ustedes rigen ¿hay algún interés
específico… de insertar o reinsertar en el sistema
formal...?
Respuesta: Yo creo que cada
vez es más importante, cada vez es más importante.
Si yo soy de clase media y estoy convencido que mis
hijos tienen que estudiar, no voy a venir a hacer
programas sociales en esta etapa, para los sectores
populares, para que no se incluyan en lo que yo creo
que es lo que le va a dar más oportunidades...[xvii]
A partir del trabajo de campo
que hemos realizado (entrevistas y análisis de
documentos) podemos decir que en la actualidad la
reinserción y/o revinculación al sistema formal de
educación es una nota sustancia del concepto de
Educación No Formal. Se ha pasado de una crítica a
la EF a una revalorización de su rol integrador, lo
cual conlleva a una sub-valoración de las
posibilidades de propia ENF. En el trabajo de campo
nos hemos encontrado con críticas severas a la ENF,
desde sus propios actores, los cuales en ocasiones
ven a las propuestas no formales como “educación
para pobres”.
Dicha funcionalidad y crítica,
tiene una de sus raíces en la falta de legitimidad
de la ENF a la hora de la acreditación. En un taller
realizado con diferentes actores de la ENF del país,
que núcleo a un grupo de más de cincuenta
participantes (entre educadores, coordinadores,
gestores y representantes del MEC) manifestaron al
respecto que
… es sumamente necesario que
los saberes que circulan en los ámbitos educativos
no formales cuenten con una acreditación adecuada,
tan legítima como la existente en los ámbitos
formales de educación y que posibiliten la
continuidad educativa inclusive en el sistema
formal. Un sistema de acreditaciones debe contemplar
desde el inicio puentes que posibiliten la
navegabilidad educativa de la EF a la ENF, de la ENF
a la EF, etc. […] Debemos incorporar a los sistemas
de acreditación valoraciones intangibles, aunque
somos concientes de las dificultades y complejidad
de generar un sistema, que además de los méritos
académicos tome en cuenta las capacidades y la
dimensión más humanitaria de los sujetos.[xviii]
Por otra parte en el sistema
educativo formal, también se están dando movimientos
inéditos, dentro de los cuales subrayamos la
incorporación a la EF de metodologías alternativas,
históricamente asociadas a movimientos con un fuerte
componente de criticidad al sistema formal. En
segundo lugar consideramos significativo que el Art.
37 de la actual Ley de Educación incorpore a la
Educación Social como parte de la ENF, mientras que
el Art. 31 (cuyo Capítulo se titula Educación
Formal) y el Art. 84 incorporan la formación de los
Educadores Sociales al Sistema Nacional de
Educación, con todo lo que implica la derivación de
la formación del cuadro de educadores a un sub-sistema
del cual se diferenciaba y autoproclamaba como
alternativo.
En síntesis, y a partir del
marco histórico que hemos propuesto, cuya actualidad
nos desafía a construir un lugar común por
medio de la redefinición de lo público, y
las diferentes instancias del trabajo de campo,
hemos constatado una tendencia por parte de los
organismos rectores, gestores y financiadores de
poner a la ENF en función de la EF, al punto de
comprender a la EF como parte integrante de la
identidad de la propia ENF.
3- La articulación
Estado-Sociedad Civil en el contexto educativo
uruguayo
Como hemos enunciado, varias
son las modalidades de integración entre
Estado-sociedad civil (que en términos generales
continua siendo asociada a las ONG) y Educación
Formal-Educación No Formal en el trabajo con los
adolescentes y jóvenes. Hagamos un intento de
síntesis de las modalidades mencionadas
-
La EF incorpora modalidades y dispositivos de
espacios educativos alternativos y/o no formales,
gestionándolos en forma autónoma, ejemplo de ello
son: Maestro Comunitario (CEP), Formación
Profesional Básica. Plan 2007 (CETP-UTU), Plan de
Impulso a la Universalización del Ciclo Básico (PIU
del CES).
-
El Estado desde el sistema
educativo formal, con el apoyo y/o en acuerdo con la
Sociedad Civil, gestionan proyectos con modalidades
no convencionales que generan créditos que permiten
la continuidad educativa de los estudiantes en el
sistema educativo formal, ejemplo de lo cual son las
Aulas Comunitarias y los FPB Comunitarios.
-
El Estado financia y gestiona
proyectos de ENF teniendo como uno de sus objetivos
centrales la reinserción o continuidad en el sistema
de EF, ejemplo de lo cual son los CECAP-Programa de
Inserción Educativa Social y Áreas Pedagógicas.
-
El Estado
-por medio de la financiación y supervisión- en
acuerdo con la Sociedad Civil -que se encargan de la
gestión concreta de los proyectos- llevan adelante
iniciativas con modalidades alternativas y/o no
formales que tienen entre sus objetivos centrales la
reinserción a la EF, ejemplo de lo cual son los
Centros Juveniles, Las Casas Jóvenes, Arrimate
Espacio Joven.[xix]
Si bien la articulación entre
EF y ENF tiene lugar a la interna del propio Estado,
la relación del Estado y la sociedad civil en el
marco de una educación para todos que posibilite la
continuidad educativa en el sistema formal, lo que
es valorado en general como positivo y necesario, es
una aspecto de las políticas educativas que en la
actualidad consideramos que se está en proceso de
definición. En este sentido puede resultar
esclarecedoras la respuesta a interrogantes como la
siguiente: el trabajo conjunto en los ámbitos
educativos entre el Estado y la Sociedad Civil ¿es
una situación transitoria hasta que el Estado pueda
hacerse cargo inclusive de la gestión directa de los
proyectos, o forma parte de una opción política a
ser profundizada?
4- Aportes y reflexiones para
seguir dialogando
En esta última parte del
artículo presentaremos una serie de conceptos con el
fin de aportar al proceso de construcción de lo
público desde la educación. En este sentido no
hay dudas que ambos actores tienen que seguir
trabajando en la mejora de diversos aspectos. La
sociedad civil, y las ONG como parte de la misma,
deben continuar trabajando en pro de superar las
limitaciones señaladas anteriormente (fase tres).
Por su parte las instituciones educativas estatales,
en especial las formales, no es poco el camino que
tienen por recorre en lo relativo al proceso de
reconstrucción, universalización y mejora de las
propuesta, lo cual es complejizado por una
estructura burocrática estatal que lejos está de
contemplar las características y necesidades
pedagógicas de lo educativo. Además no es
conveniente perder de vista el pasado latente en el
presente, por lo cual la nueva constitución de lo
público no deberá ser comprendida como volver al
modelo de mediados del siglo pasado, sino que deberá
incorporar las nuevas características de un dinámico
proceso en el cual el Estado se ha visto
revitalizado después de una profunda crisis.
En este proceso de articulación
es necesario avanzar en la construcción de una
identidad que trascienda la disputa por el campo de
la educación entre lo formal y lo no formal, y se
centralice en el sujeto de la educación, que, por su
condición de tal, tiene derecho a acceder al
patrimonio cultural apetecido por una sociedad o
colectividad determinada.
Este “giro compernicano” del
campo al sujeto, puede encontrar en la priorización
de lo local y del trabajo en redes una metodología
que favorezca el diálogo, de tal manera que las
ofertas educativas de las instituciones formales y
no formales se complementen sin superponerse. Una
política educativa local nos debe lleva a responder
en primer lugar a las siguientes interrogantes:
-
¿Los sujetos de este territorio
a que educación y cultura tienen derecho?
-
En un territorio determinado,
¿qué pueden brindar las diferentes instituciones
educativas, formales y no formales, a los efectos de
asegurarle a los sujetos el derecho a la educación
que tienen?
Por último, pero no por eso
menos importante, es esencial la incorporación a la
formación docente de elementos que posibiliten la
comprensión de las lógicas de estas nuevas
modalidades de trabajo e interacción, concientes de
que sin los docentes “no hay milagro”.
El fin de este artículo, como
decíamos al inicio, ha sido acercarles algunas
hipótesis del trabajo de investigación que estamos
desarrollando. ¡Hipótesis!, hemos dicho y no leyes
ni verdades absolutas, lo cual es característico no
solo de la metodología cualitativa que hemos usado,
sino de nuestro propio estilo de trabajo que tiene
como una de sus múltiples aspiraciones contribuir al
diálogo y a la construcción colectiva.
** Siglas: ENF: Educación No Formal; EF:
Educación Formal; ONG: Organizaciones No
Gubernamentales; OSC: Organizaciones de la
Sociedad Civil; C.E.T.P-U.T.U: Consejo de
Educación
Técnico Profesional-Universidad del Trabajo
del Uruguay; C.E.S.: Consejo de Educación
Secundaria;
EOR: Entrevista Organismos Rectores.
[i]
Mc MILLAN, James, SCHUMACHER Rally,
Investigación educativa, Madrid, Pearson/Addison
Wesley, 5ª edición, 2001, p 23.
[ii]
VALENCIA GARCÍA Guadalupe, Entre Cronos y
Kairós. Las formas del tiempo
sociohistórico, México, Anthropos, 2005,
p 1,2.
[iii]
MINTEGUIAGA Analía, Lo público: Estado y
sociedad civil en América Latina, en
Revista Íconos, Nº 32, Quito, setiembre
2008, p 33.
[iv]
CORAGGIO, José Luís, Desarrollo humano,
economía popular y educación, Argentina,
Rei Argentina/ Instituto de Estudios y
Acción Social/Aique, 1995, p 129.
[v]
RABOTNIKOF, Nora, La caracterización de
la sociedad civil en la perspectiva del BID
y del BM, en Revista Perfiles
Latinoamericanos Nº 15, 1999, p 28-31.
[viii]
Cfer. CORAGGIO, ob. cit.
[ix]
RAMA, Martín, Crecimiento y estancamiento
económico en Uruguay, 1990, en ABOAL D.,
MORAES J.A., Economía Política en
Uruguay: Instituciones y actores políticos
en el proceso económico, Montevideo,
Trilce, 2003.
[x]
RABOTNIKOF, Nora, ob. cit.
[xi]
Cfer.
RABOTNIKOF, Nora, Lo público hoy: lugar,
lógica y expectativas, en Revista
Íconos, Nº 32, 2008, p 38-39.
[xii]
CORAGGIO, ob. cit, p 130.
[xv]
RABOTNIKOF, Nora, La caracterización de
la sociedad civil en la perspectiva del BID
y del BM, ob. cit., p 45.
[xvi]
RABOTNIKOF, Nora, Lo público hoy: lugar,
lógica y expectativas, ob. cit., p 44.
[xviii]
1er Seminario Nacional y Regional de
Educadores de Educación No Formal,
Relatoria del Taller Articulación entre EF y
ENF, Montevideo, 15 y 16 de noviembre de
2007.
[xix]
INFAMILIA-MIDES, Programas de Inclusión
Educativa, en materiales sistematizados
en el marco del Seminario La inclusión
educativa: oportunidades en el marco del
Plan de Equidad, Montevideo, 30 de
octubre de 2008.
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