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Argentina al borde, antes
que sea demasiado tarde
por Pablo
Broder*
Podía
ser un día, o una semana cualquiera de este
tormentoso 2009. Pero lo encontramos a inicios del
mes de noviembre. Y tomando pocos títulos de algún
diario, (1) en un país cuya prensa escrita oral y
televisiva está presionada por el Gobierno
Nacional, se podía leer:
- Moyano volvió a bloquear
anoche la salida de diarios
Unos 300 militantes del gremio
de camioneros impidieron la circulación de vehículos
para distribuir los ejemplares de La Nación y de
Clarín.
- Piqueteros amenazan con una
ola de cortes en la ciudad.
- "Va a haber muertos de los
dos lados" (piquetero Alderete dixit).
- Otra vez colapsaron las
oficinas de la Anses por la asignación por hijos.
- Absolvieron a D´ Elía por una
marcha que atravesó la ciudad. LN 7-11.
- El subte dejó de funcionar.
Desde anoche se interrumpió el servicio. Caos en la
ciudad.
En el diario La Nación, su
editorialista político resumía (2)
“La próxima esquina reserva
siempre una sorpresa para los argentinos. Gran parte
de la sociedad no pudo, por ejemplo, acceder a los
diarios cuando ella quería, sino cuando lo quiso
Hugo Moyano. Las cosas están fuera de control en el
campo sindical y entre los movimientos piqueteros.
Los subtes no funcionan por una
puja intersindical. Mientras tanto millones de
personas penan por llegar a sus obligaciones, y la
ciudad de Buenos Aires es un caos.
Chávez y el gobierno argentino
promovían, también, una especie de contra asamblea
de la SIP; está financiada por Venezuela y
auspiciada por todas las agrupaciones kirchneristas
conocidas y desconocidas. (posteriormente suspendida
por ausencia del mandatario venezolano) Kirchner le
pagó esos favores a Moyano antes de recibirlos. El
jefe camionero se quedó con el control de más de
1000 millones de pesos de la Administración de
Programas Especiales del Ministerio de Salud. Y
logró, además, eliminar el tope de los seguros por
riesgos de trabajo.
El último jueves fue un día de
furia. Un hombre común debió soportar dos horas de
espera en la Panamericana, totalmente cortada por
200 trabajadores en huelga. Poco después, le costó
más de una hora llegar hasta Leandro N. Alem al 700,
donde está el Ministerio de Trabajo, pero ahí el
tránsito ya estaba cortado por otra protesta.
Más tarde se encontró con otros
dos cortes: en la Avenida de Mayo, frente al
gobierno de la ciudad, y en la avenida 9 de Julio,
frente al Ministerio de Desarrollo Social. El
servicio de subterráneos no funcionaba. Algunos
médicos en situación de rebeldía cortaban también la
avenida Callao al 200.
No importa el nombre de ese
hombre, pero importa saber que la vida le dio
trabajo y familia. Cuando entrevió el último corte,
llamó a su esposa por teléfono. Quiero irme de este
país - le dijo, suplicando una complicidad-. Estoy
cansado de pensar en que una bala asesina puede
arruinar nuestra familia y estoy harto de perder el
tiempo entre piquetes y huelgas. Este país no tiene
arreglo, se desarmó.
La historia es real. Peor: es
un diálogo que se reprodujo, con matices diferentes,
entre muchísimos argentinos en los últimos días.
Después del exilio político y del exilio económico,
la Argentina enfrenta la posibilidad de sufrir otro
exilio, empujado esta vez por la inseguridad y la
anarquía pública. Las imágenes de los últimos días
se parecieron bastante a las del caótico 2002”.
Y por la corrupción, cómo
andamos
Se van conociendo los números
de las licitaciones que se hicieron para la
contratación del Sistema Único de Boleto Electrónico
(SUBE). Y en el mercado se habla de sobreprecios en
las compras.
La compañía que ganó la
licitación, cobrará 1,38 dólares más IVA por cada
una de las tarjetas, un 100% más que lo que
actualmente paga el gobierno chileno -por cantidades
mucho menores- para el Transantiago, o un 51% más
que los precios que abona Metrovías, la
concesionaria de los subtes de Buenos Aires, para
Monedero, la tarjeta con la que se puede pagar el
subte, los peajes o comprar golosinas en quioscos.
No es el único cuestionamiento:
cuando la presidenta Cristina Kirchner anunció el
nuevo sistema de tarjetas electrónicas, en febrero
pasado, prometió que estaría listo en 90 días. Luego
se aclaró que se trataba de un plazo en días
hábiles, y en julio se entregaron 50.000 tarjetas.
Ahora, los que operarán el sistema calculan que sólo
estará funcionando en pleno entre julio y agosto del
año próximo.
Según la nota de referencia (3)
“...Las licitaciones para la compra de tarjetas,
equipos y servicios que necesitará el SUBE fueron
diseñadas y ejecutadas por Nación Servicios, una
empresa que depende del Banco Nación y que dirige,
un santacruceño cercano al ministro de Planificación
Federal”.
La ciudad, un camping
Unos 2000 piqueteros
antikirchneristas agrupados en diferentes
organizaciones acamparon en la avenida 9 de Julio,
en protesta por haber sido excluidos del plan de
trabajo en cooperativas anunciado por la presidente.
La movilización de los
piqueteros incluyó el corte total de la avenida
durante casi seis horas, provocando un gigantesco
caos de tránsito en el centro porteño y al caer la
noche, comenzaron a extender carpas en plena
avenida, prometiendo quedarse allí hasta que la
ministra les diera una respuesta.
El reclamo de las
organizaciones piqueteras fue invariable: ser
incluidos con 6000 puestos de trabajo en el
ambicioso programa oficial Argentina Trabaja de
cooperativas para obras públicas, tal como -dijeron-
les habían prometido, hace más de un mes,
funcionarios del ministerio que encabeza Alicia
Kirchner.
Dichos y silencios oficiales
Resultaría agobiante para el
paciente lector, seguir comentando en una única
dosis los numerosos hechos que han llevado a la
Argentina a una situación de proximidad a la
anarquía y el desgobierno, junto a una puja de poder
político y económico sin precedentes, pero
lamentablemente no es posible omitir las expresiones
y actitudes del Poder Ejecutivo, y de la
omnipresente Presidente en la cadena nacional, para
ilustrar con mayor nitidez el escenario argentino.
"A ciertos intereses
concentrados económicos les gusta mostrar por la
televisión a los pobres y a los negros cuando están
solitos, desvalidos y llorando, para demostrar que
hay pobreza", sostuvo la jefa del Estado, y agregó
con un duro tono de voz: "Cuando esos pobres, esos
negros, generan organización popular, trabajo,
dignidad, entonces ahí ya les empiezan a molestar y
son tildados muchas veces de revoltosos o de
organizaciones paralelas al Estado". (4)
Tal como señala en el
comentario arriba citado Joaquin Morales Solá,
“ningún otro presidente democrático tuvo un discurso
tan implícitamente racista como el que deslizó la
jefa del Estado. Nadie, en síntesis, habló de
"negros" como habló ella“.
No obstante, en su reiterada
exposición en la cadena nacional, no hubo por parte
de la Presidente ninguna reflexión oficial respecto
de la toma de las plantas de los diarios La Nación y
Clarín, por parte del gremio de Camioneros.
Permiso para cortar calles
El piquetero oficial y ¿ex?
funcionario Luis D’Elía declaro que el Gobierno lo
alentó a cortar calles (4). Aseguró que antes de
hacer la movilización, del 7 de mayo pasado, les
comunicó sus intenciones al ministro del Interior y
al jefe de la SIDE, quienes le aseguraron que no
debía avisar al gobierno porteño acerca de sus
intenciones de manifestarse.
Diferentes reacciones
policiales
Un sorpresivo piquete sobre la
ruta Panamericana por parte de un grupo de
trabajadores de la construcción marcó el inicio de
una nueva ola de cortes y manifestaciones que azotó
ayer el tránsito vehicular de la Capital. (4).
Lo novedoso fue que en este
caso la circulación vial fue restablecida por la
policía, que recurrió a la Guardia de Infantería y a
la acción de un camión hidrante para despejar la
ruta y terminar con el piquete.
No obstante, al mismo tiempo,
cuando la zona del Congreso se vio afectada por una
manifestación de los trabajadores bonaerenses de la
salud, o docentes del Suteba se manifestaron frente
al Ministerio de Trabajo, o en ocasión de una
protesta de estudiantes universitarios de la FUBA,
en ninguno de estos casos actuó la policía para
levantar los bloqueos.
Los observadores, ante la
diversa actitud asumida por las autoridades frente a
los casi universalizados piquetes, cortes y marchas,
ninguno reprimido ni disuadido, afirman que en el
caso de la demostración reprimida de los
trabajadores de la construcción la empresa afectada
(Electroingenieria) está muy cerca del pináculo del
poder en la Argentina.
Bloqueo a los diarios
El sindicato de choferes de
camiones, llevó a cabo por segunda vez en menos de
24 horas, un prolongado y violento bloqueo a las
plantas impresoras y distribuidoras de diarios. El
último de ellos, tenía como objetivo impedir la
salida de la edición impresa de La Nación y de
Clarín y su llegada a los lectores de todo el país.
“Fue llamativa la ausencia de
reacción policial ante los ataques. Empleados de La
Nación llamaron dos veces al teléfono de emergencias
911, pero nadie acudió a la planta impresora.
Apoderados de Clarín llegaron hasta la comisaría
30a. a denunciar el hecho, pero no se lo aceptaron,
por considerar que "no había heridos ni daños
materiales" en la sede del matutino.” (4)
Compensaciones a los amigos
Fue noticia (5): el secretario
general de la CGT, Hugo Moyano, refirmó su poder
ante el Gobierno y consiguió que la presidente
Cristina Kirchner designara al apoderado legal del
Sindicato de Camioneros, Daniel Colombo Russell,
nada menos que como gerente general de la
Administración de Programas Especiales (APE), el
organismo que distribuye fondos por 938 millones de
pesos anuales entre las obras sociales sindicales.
A su vez, y cubriendo un doble
fin de presión a los diarios y devolución de
gentilezas, el gobierno de Cristina Kirchner firmó
un decreto por el cual les restituyó a los
vendedores de diarios sus "derechos laborales,
sociales y sindicales" y les devolvió "la
estabilidad y el derecho de parada", además de la
"prioridad" en la distribución, venta y entrega de
diarios y revistas. Sin embargo, según fuentes
oficiales y sindicales, el Gobierno reglamentará el
decreto y les otorgará a los canillitas la
exclusividad en la venta de publicaciones. Desde el
año 2000, la actividad estaba desregulada en sus
puntos de venta y las publicaciones podían ser
vendidas en supermercados, quioscos y estaciones de
servicio.
La nueva norma que favorecerá a
los canillitas, es un decreto de necesidad y
urgencia, que se adelantó a un proyecto de ley que
estaba siendo debatido en la Cámara de Diputados. A
su vez, sorpresivamente, el poder Ejecutivo por
decreto modificó la normativa del sistema de riesgos
del trabajo (6), medida que ha generado un fuerte
rechazo.
Según las cámaras
empresariales, la medida que sin consenso aprobó el
Poder Ejecutivo subirá los costos laborales, en
porcentajes aún no estimados, sin aportar una
solución al problema de la alta litigiosidad, a la
vez que tendrá mayor impacto en el interior e
incentivará la informalidad.
En la economía
En la Argentina, hay mal clima
político, social, sindical y de negocios, generado
localmente y no sólo como producto de la crisis
económica global, que afectó simultáneamente a
países desarrollados y emergentes: Brasil, Chile y
Uruguay están dejando atrás la recesión a mayor
velocidad que la Argentina, y sus presidentes llegan
a la fase final de sus mandatos, con índices de
popularidad cercanos al 80%.
Una primera razón está en el
estilo K, basado en el factor sorpresa y los hechos
consumados, sin consenso. Para quienes toman
decisiones económicas, esta modalidad crea un clima
de incertidumbre y desconfianza, por la desconfianza
que genera la permanente inestabilidad de las
reglas.
El clima económico no mejora,
pese al repunte de la actividad y la exportación en
varios sectores industriales (autos, metalurgia) y a
la estabilidad cambiaria y financiera, que, sin
embargo, aún no se traduce en una mayor demanda de
crédito.
El modelo de superávit gemelos
ha ido virando en dos direcciones. Por un lado,
hacia una expansión al máximo del gasto público a
fin de impulsar la demanda, la actividad, el empleo
y la caja fiscal con fines políticos, , para lo cual
busca colocar deuda en los mercados y echar mano de
la última caja que le queda, los fondos de
jubilación. Por otro, hacia un mayor
intervencionismo (con regulaciones, controles,
subsidios, compensaciones, prohibiciones para
exportar o importar, etcétera), en aquellos mercados
donde los resultados del juego de la oferta y la
demanda disgusten al Gobierno. Esta última
estrategia apunta no sólo a redistribuir ingresos
discrecionalmente, sino también a contener el nivel
de precios interno.
En estas condiciones, el
panorama de futuro que veníamos señalando
reiteradamente en estas columnas, se está
agudizando.
El grado de crispación social,
y la reafirmación del concepto absolutista de los K,
es el pasaporte seguro a un deterioro aún mayor de
la economía (a poco que se agoten las cajas) y a una
profundización de la salida de capitales, que podrá
provocar, en tal caso, presión sobre el mercado de
cambios, y el ya conocido círculo perverso de
traslación de dicha presión al sistema de precios y
al financiero.
Esperemos que puedan operarse
los correctivos, antes que sea demasiado tarde.
* Economista argentino. Su
último libro: “Mitos y realidades en la era K.”
Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007.
Referencias del diario LA
NACIÓN de Buenos Aires:
(1) 7-11-09; (2) 8-11-09; (3)
9-11-09; (4) 6-11-09; (5) 5-11-09; (6) 10-11-09.
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