|
Murgas y dictadura
Uruguay 1971-1974
por Nairí
Aharonián Paraskevaídis
y Federico Graña Viñoly
Documento en pdf
Esta investigación integró los
materiales recientemente expuestos en las ll
Jornadas de Investigación, organizadas por la
Facultad de Humanidades de la Udelar. Sus autores
son los investigadores Nairí Aharonián Paraskevaídis
y
Federico Graña Viñoly, del Instituto
de Ciencias Históricas
de la Facultad de Humanidades.
1.
Por qué murga
La hipótesis de
partida de este trabajo asume a la murga como
expresión privilegiada de la cultura de los sectores
populares en el Montevideo durante el período del
golpe de Estado, considerándola fuente para relevar
la reacción y opinión de estos sectores en este
proceso de instalación formal de la dictadura
cívico-militar. La murga puede ser considerada
expresión cultural de los sectores populares por
varias razones, partiendo de la base de que un
producto cultural popular ha de ser definido no
solamente por su contenido contrahegemónico o su
origen o masividad, sino también por la forma de
producción. La extracción de clase, la no
profesionalización de sus componentes (para este
período), su masividad, el reconocimiento de otros
representantes de expresiones culturales como
producto popular, el desprecio que su estética
despierta en la intelectualidad y en los sectores
dominantes, son algunos de los aspectos que se han
tenido en cuenta.
Esto,
entendiendo que: uno, la cultura está en permanente
cambio; dos, no es posible hablar de una única
cultura popular sino de culturas
populares; tres, que en el análisis de las
producciones artísticas de los sectores subalternos
no puede perderse de vista el permanente proceso de
interacción, retroalimentación, permeabilidad y
resignificación del pensamiento hegemónico sobre los
sectores populares[i].
Además, una de las
características (y pauta reglamentaria) de las
murgas, en sus libretos, es el de la crítica a los
acontecimientos del año, ofreciendo un insumo nada
despreciable para una aproximación a la respuesta
que frente al golpe de Estado tuvieron los sectores
populares en Montevideo.
2. Qué es murga
La murga es una
expresión coral polifónica, con una emisión vocal y
una rítmica características, acompañada musicalmente
por bombo, redoblante y platillos. Sus textos están
basados principalmente en la sátira, la ironía y la
crítica de nuestra sociedad, y cuentan con una
gestualidad basada en la mímica y en movimientos
corporales que llegan hasta la dramatización, cuando
se trata de la elaboración de un personaje[ii].
3. Censura y crítica
Los protagonistas de la
cultura uruguaya coinciden en señalar que la
“política cultural” de la dictadura en Uruguay
consistía, en términos generales, en negaciones,
exclusiones y persecuciones.
Saúl Sosnowski señala
que a pesar de la política dictatorial en Uruguay,
“la cultura en tanto bloque […] no pasó a un estado
de remisión”, y que “la dictadura no logró el
respaldo ni el tácito acuerdo de los intelectuales
para sus proyectos tendientes a crear un nuevo
orden”. Esta hipótesis parece posible para el campo
de la intelectualidad –ni que hablar de la que
podría denominarse intelectualidad orgánica–, pero
no es traspolable, al menos no automáticamente, para
el campo de las culturas populares.
En lo que respecta
específicamente al ámbito del carnaval, la censura
“operaba como una verdadera caza de brujas entre las
palabras, muchas veces más allá de la función que
algunas de éstas cumplieran en los textos”.
Se sumaba además un aspecto curioso: el hecho de que
en estos textos las autoridades se arrogaban el
derecho de introducir cambios.
Varias eran las
dependencias estatales vinculadas a la organización
y control del carnaval: el Servicio de Actos,
Festejos y Espectáculos Públicos de la División
Turismo del Departamento de Hoteles, Casinos y
Turismo de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM),
la Dirección de Cultura de la IMM y la dependencia
del Ministerio del Interior encargada de publicar y
hacer cumplir el Edicto del carnaval, la
Oficina de Espectáculos Públicos y el Instituto
Nacional del Menor (del Ministerio de Educación y
Cultura) y, por último, la llamada Comisión de
Control –o Comisión de Censura–,
que supo contar entre sus miembros con oficiales de
las Fuerzas Armadas. A su vez, la vigilancia de los
espectáculos estaba a cargo de la policía, sus
“informantes y agentes de particular que trabajaban
para el Servicio de Inteligencia”.
Se suma el
contexto del concurso oficial de agrupaciones
carnavalescas, en el que muchas de las murgas
consideradas antioficialistas terminaban en los
últimos lugares, fruto de decisiones de los jurados,
en disonancia con la opinión de críticos y de
público especializado: “en 1973 salimos en el
vigésimo lugar y en 1976, en el puesto 22; como para
decir ‘no salga más’”, señala José María “Catusa”
Silva de Araca La Cana.[viii]
Además, los
conjuntos eran muchas veces “multados” a
posteriori del concurso oficial por hacer caso
omiso de las indicaciones de censura en sus
actuaciones, como sucedió con las murgas La
Soberana y La Celeste, a quienes la
comisión de censura, decidió “castigarlas
quitándoles 50% del premio que reciban”.
Del corpus
documental relevado, pocos son los libretos que
aluden en el período que se estudia a la censura.
Los Nuevos Saltimbanquis harán en 1971 alusión a
la censura previa, pero sin cuestionarla sino,
tomado en sentido literal, dándole la razón a la
comisión de censura y aceptando sus razones:
“al fin el letrista
trajo la canción de retirada y cuando fui a la
censura estaba un poco zafado, con criterio y
justicia, cuatro couplet me tacharon”.[x]
Ese mismo año, Los
Patos Cabreros señalan con ironía que la censura
no existe para quienes pagan sus apariciones en la
televisión. El libreto de esta murga se queja
claramente las diferencias que se hacen con las
murgas a quienes sí se tacha y censura:
“Están errados y
también mal informados / ya se ha terminado, casi
todita la restricción / Tanto la tele, la radio,
como los diarios / pueden informarle al pueblo sin
temor a la sanción / pero a las murgas le siguen
tachando en parte / Lo que sin duda es un arte, el
de la doble intención / solo la tele está libre de
censuras / y porque cualquier caradura paga un
millón”.[xi]
En 1974, Aguante
la Tacada en 1974 se quejaba de no poder dar
cuenta de lo acontecido ese año a causa de la
censura:
“Han pasado muchas cosas / pero la
censura no nos deja hablar / Los dados están echados
/ y lo que ha pasado tuvo que pasar.
[xii]
En general, la
censura previa sobre las murgas, se justificaba por
el uso de un lenguaje “soez y obsceno”, que debía
controlarse y cambiarse, y que en los libretos
aparecen tachadas y con cambios sugeridos.
En el año 1972,
el libreto de la murga La Soberana fue
censurado en dos ocasiones: antes de empezar el
carnaval y durante el desarrollo del concurso,
“cuando la murga fue detenida y obligada a modificar
los textos”.
Su despedida estaba dedicada al “Chueco” Maciel,
y los censores obligaron a
José Alanís
a modificar la letra de la retirada y
a cambiar Chueco por hombre,
eliminando toda referencia directa al personaje:
“El hombre
luchaba de noche y día / la vida expropiaba y la
repartía / el hombre vivía, el hombre soñaba / y
perdió su vida por lo que anhelaba. / Hay un adiós
al hombre / que hoy a todos nos hermana, /
compartiendo un quebranto / dice adiós La Soberana.
/ parte La Soberana por un camino consciente.
/marcha La Soberana hacía un destino ferviente /
vamos hacia una patria / defendida hasta la muerte”
[xvi]
Constancia de la
censura son los libretos que la murga vendía en los
tablados -impresos antes de ser censurada la letra-
para ser comparados con los presentados ante la
Comisión de Censura (que luego se sellaba
consignando “Aprobado por la Comisión de Censura”.
Así, la retirada de La Soberana de 1972
aludía claramente a la letra del cantautor Daniel
Viglietti, y decía en su texto no censurado:
“Chueco Maciel, tu
amor por los hermanos / puso un arma en tus brazos
decididos / y saliste a buscar por tus hermanos / el
pan que se le niega al oprimido / Tu vida fue una
lucha incomprendida / tu vida fue un caer y
levantarse / tu silencio fue un llanto de la vida /
tu paso fue un querer recuperarse / El carnaval hoy
se hace un tanto amargo /el cantegril entiende tu
mañana / solidaria en tu paso, a paso largo / hoy te
canta en adiós La Soberana.
Dúo:
con ojos febriles / hoy la muerte anda / y en los
cantegriles / la pena se agranda / los niños son
viejos / de miradas serias / y en sus cuerpecitos /
golpea la miseria. [...]
Solo:
el Chueco luchaba / de noche y de día / la vida
expropiaba / y la repartía. [...]
Coro:
vamos hacia una patria / defendida hasta la muerte /
la patria anhelamos / habrá que conquistar
Solo:
para todos o ninguno / la habremos de forjar /
porque a nuestro destino / nadie la trampeará /
nadie la trampeará.”
[xvii]
“Catusa” Silva
comenta: “A nosotros nos sacaron ‘La cadena de las
fuerzas conjuntas’” en 1973.
Parte del cuplé en el que la murga decía: “‘A partir
de este momento la murga se integra a la cadena
oficial del Rey Momo. Fueron puestas a disposición
de la justicia las siguientes personas...’, pero lo
hacíamos igual en los tablados”.
Ese mismo año,
y censura de por medio el cuplé de La
Soberana “Sol de los Libres” pasó a llamarse
“Sol de los Humildes”, diciendo: “que a todos calor
prodigo, como no hago distinciones me ven como un
gran amigo...”,
en lugar de su letra original, que decía:
“Sol de los
Libres / nunca se esconda, y con verdades / ¡Siempre
responda! / En nuestro pueblo / hay muchas nubes de
confusión / que están cubriendo / el claro cielo de
la razón”.
Carlos Prado consigna también: “un
año –no me acuerdo el año– nos tacharon toda la
letra. No concursamos, quedamos fuera de concurso.
Salimos igual. Nos permitían salir pero íbamos en
cana cada tres cuadras, te podrás imaginar. Eran los
milicos los que te censuraban la letra”. A pesar de
la censura, señala Prado, el director de Diablos
Verdes prefirió no modificar la letra y
mantenerse al margen del concurso “salimos e hicimos
lo que nosotros queríamos hacer, y cantamos lo que
queríamos cantar. […] No se corrigió la letra”.
Fue 1973 el año en
que se retiró de circulación el disco de Araca la
Cana, que contenía la despedida “La murga
compañera”, cuyo texto era:
“Recitado: si
el hombre en entrega total vive su vida / Si del
hombre no existen deferencias [sic] / Por qué la
lucha cruel de consecuencias / Que transformaron al
mundo en cruel guarida. / Si el hombre al yugo se
entrega sin reparos / Si da su vida en pos de una
creencia / Por qué creemos que el llanto es
experiencia / Si el hombre vive y muere sin amparo.
Por qué fronteras
dividiendo infelices / Por qué se mata cual fiera
sanguinaria / Por qué el dolor de tantas cicatrices.
Por qué vivir de
eterna penitencia / Si es tu quehacer al que al
mundo importa / Por qué a tu costa vive quien no
aporta / Si es tu fragua que vive la apariencia.
Por qué no querer que
suenen las campanas / Si la sonrisa precoz de un
niño nos aguarda / Por qué dejar que el fuego abrace
al mundo y arda / Y no extinguirlo con amor por el
mañana. […]
Trío.
La humanidad de abajo es / La que persiguen sin
cesar.[…]
Solo.
El derecho a la verdad. / No lo borra la crueldad.
[…]
En el recuerdo va
aflorando la verdad / que el hombre debe / ser libre
por igual / y grite a viva voz –Libertad.
Araca es la murga
compañera / De un pueblo que construye / Su senda
verdadera
Nace en carnaval /
Nuestro destino / Forjemos el futuro / Por el camino
Pueblo tu arrogancia
es una flor / Que aún marchita vive en su aromar
Nunca vivirás como un mendigo /
Porque
tú mismo encuentras /Para el traidor castigo.”
[xxiii]
También los nombres
de los conjuntos se censuraban, como recuerda
nuevamente Prado: “a partir de La Soberana
apareció Momolandia y a partir de
Momolandia apareció La Reina de La Teja.
Como La Soberana no estaba más, y no se
podían poner nombres que hicieran referencia el uno
con el otro se le puso La Reina de La Teja.
La murga primera que derivó de La Soberana
fue la Momolandia”.
4. Qué dicen las
murgas del golpe de Estado
Tratando de arribar a
cuál habría sido la respuesta de las murgas frente a
la disolución de las Cámaras y al golpe de Estado
del 27 de junio de 1973, se procedió en una primera
instancia a relevar los libretos de años anteriores,
entendiendo que más allá de la oficialización de la
dictadura, el proceso que culminara en éste se viene
gestando con anterioridad. Sin embargo, para el caso
particular del golpe, es de recibo centrarse en las
letras del verano de 1974.
En primer lugar,
tomando en cuenta los textos de murgas a los que se
ha podido acceder, cabe destacar que de un total de
trece murgas relevadas, cinco siquiera mencionan el
golpe de Estado, ni nada relativo a la escalada
represiva ni a la disolución de las cámaras: Nos
Obligan a Salir, Los Saltimbanquis, La
Milonga Nacional, La Colombina, La
Castigada. Estas murgas hablan del acontecer del
año, pero no mencionan aspectos políticos ni
sociales en sus letras en ese año.
Aguante la Tacada
parece posicionarse a favor del golpe de Estado, si
bien en el verso anterior a los que se consignan a
continuación, se queja de la censura[xxv]:
“Coro:
estaba todo podrido / comprobó Juan
Pueblo en esta ocasión, / el aire viciado se tomó
los vientos / y por lo que vemos fue la salvación.
Solo:
ahora la gente labura / no hay paro, ni huelgas, esa
es la verdad.”
[xxvi]
Si se toma este texto
citado en forma aislada, y literal, éste aparece
como fiel reflejo de cómo el discurso tanto de los
sectores dominantes como del aparato del Estado
puede permear la producción cultural de los sectores
subalternos. La referencia a la pérdida de las
libertades individuales y sindicales es significada
como la fórmula salvadora para el restablecimiento
del orden y funcionamiento normal de la sociedad. El
uso del término “salvación” así como la mención al
“aire viciado” son conceptos de actores políticos de
derecha (de las Fuerzas Conjuntas y del propio
presidente de facto Juan María Bordaberry) y que los
medios de comunicación reproducen.
En Diablos Verdes
se observa un discurso lleno de metáforas, que habla
de nuevos amaneceres y de nuevos hombres que serán
forjados por la lucha del pueblo:
“Coro: La
esperanza de lograr, la realidad de sus sueños, que
luchando con empeño por el bienestar social, que
logre la humanidad, que las rejas tan oscuras sean
templos de cultura, cantando a la libertad, que la
opresión y el terror sean dejados de lado y que el
mundo iluminado con los rayos del valor sepa
enterrar el cañón en la entraña de la tierra, habrá
eterna primavera llena de paz y de amor, por eso los
diablos alzan en un canto de esperanza porque haya
un mundo mejor, donde no exista egoísmo y el anciano
como el niño gocen de más protección, que no sean
los olvidados, que hoy viven abandonados en la
miseria y dolor, recordando de por vida que fue la
lucha de Artigas para lograr, mejorar el Uruguay.”[xxvii]
En cambio, el
discurso de La Soberana es mucho más duro con
su opinión acerca de los votantes de los partidos
tradicionales, llegando incluso a tratarlos
despectivamente. Claro ejemplo es el texto del
“Cuplé de las Elecciones”, que La Soberana
presentara en el carnaval de 1972:
“Siempre es el mismo
este mecanismo / Que infantilismo con el fetichismo
/ El magnetismo del gran dogmatismo / Es un modismo
del mercantilismo.
Urna:
con tanto ismo el humanismo / Se va al abismo / El
patriotismo del pueblerismo / Es un espejismo / Si
hay mutismo y hay entreguismo / No hay artiguismo”
Otro aspecto que cabe
destacar, es que sólo en los textos de La
Soberana se observa un discurso que apoya la
actividad guerrillera del MLN. Ejemplo claro es la
presentación de la murga para el carnaval de 1972,
que muestra metafóricamente a la sociedad como una
jungla: se nombran varios animales describiendo
personajes del quehacer uruguayo y se hace
referencia específica a un animal en particular: el
topo. Del topo se halagan sus trabajos de
ingeniería, sus túneles, aludiendo a la fuga de
Punta Carretas:
“La fauna es tan
infinita / si manejamos aquello / de que abundan las
chanchitas / y los oscuros camellos.
Pero hay una rara
especie, / pues todo aquel que se precie / de
locuaz, va a conocerla.
En nuestra jungla de
asfalto / nos vamos introduciendo / y aquí, haremos
un alto / para irnos conociendo.
El topo... es un
animal / que a sus costumbres se aferra / y emerge a
la realidad / luego de andar bajo tierra.
Bajo tierra el topo
escarba / de sus ingenios se vale / y a la corta o a
la larga / Él sabe bien donde sale.
Los túneles que
elabora / con acierto y maestría / gran evidencia
atesoran / de mejor ingeniería”
No es la única
mención, en ese momento, ni al MLN-T ni, claro, al
episodio que se dio en llamar El Abuso, la
fuga del Penal de Punta Carretas. Por ejemplo:
“Ando buscando a mi
prienda Romualda, por fin te hayo [sic] ya entraba a
desesperar. / Pero acá entran y salen lo mismo que
en el penal sin pedir permiso a nadie y sin tener
que escarbar.”
“desde Punta
Carretas salían cartas en hojillas, y a causa de ese
asunto se armó flor de revoltijo, se hicieron mil
sumarios, se tomó declaraciones, tanto los
presidiarios como el que cuida portones, mas se
corrió la bola, que un guardián, petiso y flaco,
sacaba las hojillas si le daban pa’ tabaco.”
Además de la fuga de
Punta Carretas, también se da cuenta del vuelo de
las palomas, la fuga de las mujeres de la cárcel de
Cabildo:
“Solo:
escaparse de la cárcel como se ha podido ver
Coro:
hoy es cosa facilonga para el hombre
y la mujer
Solo:
ciento y pico de varones se escaparon
del penal
Coro:
pero la de las mujeres esa sí que fue
genial
Solo:
una de las carceleras o las vio y al
mismo tiempo este grito se lo oyó: se nos fueron por
el caño, que purgante que les dio.
Coro:
Si no agarró la honda
[sic] o no entendió y tampoco el de al lado la
agarró, espere de esta murga otra actuación porque
este pericón se terminó.”
Más evidente aún en
relación con el MLN-T es el “Cuplé de la
Computadora” de 1971, en el que La Soberana
pone a la murga a dialogar con una computadora que
tartamudea, haciendo que ésta diga una y otra vez
“tupa”:
“Solo: Si yo
quisiera andar paseando / Tranquilamente por la
ciudad / Qué ocurriría computadora / En mi paseo
habitual
Coro:
Todos queremos tranquilamente / Andar las calles en
libertad /Qué ocurriría computadora / Aunque
precises tartamudear
Computadora:
Que
tus… papeles / Urgentemente te exigirán / Que tu…
paradero / Correctamente tendrás que dar
Solo:
Si
yo anhelara hacer un viaje / A otros países con
ilusión / Tartamudeante computadora / Vivo esperando
tu explicación
Coro:
Si
de repente a un país hermano / Uno anhelara feliz
viajar / Qué requisitos al ser humano / Otros
humanos le pedirán
Computadora:
Que tu… pasaje / Muy
bien sellado / Tendrá que estar / Que tu… pasaporte
/ Por si eres tú… / Tendrás que mostrar”[xxxiii]
El remate del cuplé,
más allá del juego de palabras anterior, es más una
arenga que una sátira, aprovechando para incluir un
discurso que remite al de la izquierda uruguaya:
Solo:
Si
yo quisiera en nuestra tierra / Algunas cosas poder
sembrar / Que me aconsejas computadora / Con tu
constante tartamudear.
Coro:
Si
aquí tenemos muchas hectáreas / Pero se encuentran
sin cultivar / Tartamudeante computadora / Cómo se
puede solucionar
Computadora:
Que tu… parcela / Tal
vez un día conseguirás / Que tu… par de brazos /
Para lograrlo te bastarán”[xxxiv]
Volviendo a
Diablos Verdes,
otro de sus libretos se centra en el ataque al
eslogan “póngale el hombro al país”, que el gobierno
de facto utilizó en este período. Con respecto a
esto, Antonio Iglesias recordaba: “nos obligan a
sacar ‘hombro’, nosotros decíamos entonces ‘póngale
el lomo’. En muchos escenarios, cuando actuábamos,
rodeaban el tablado con chanchitas, como para crear
tensión. Al fin, en el tablado del club Piedras
Blancas, un oficial bastante borracho asegura que
habíamos dicho ‘hombro’, y detienen a toda la murga”[xxxv]:
“Pongo y pongo
señores el lomo / ¿Dónde pongo señores el lomo? / Yo
quise poner el lomo para salvar el país […]
Esta es la farsa que
nació en la realidad, risas llegaron rompiendo la
oscuridad, con la ilusión de retornar al dulce sueño
del amor y la bondad / ¡Qué hermoso es recordar /
nuestra niñez nuestro soñar / cuando la risa era el
pan de nuestro ser / y la alegría toda la fuerza
vital [...]
Y hoy al mirar en
derredor / nos preguntamos cuándo triunfará el amor
[...]
Hoy el que era niño
es un trabajador / que va buscando el alba de un
mañana / en que la libertad ¡sea reina y soberana!
[...]
Las flores ante él se
inclinarán / las aves le entregarán su trinar / irán
hacia ese mundo de mañana / llevando la paloma de la
paz”
Una de las
dificultades para determinar el posicionamiento de
los sectores populares en este proceso tiene
vinculación con el papel de la censura y la
represión. Se hace difícil para el subgrupo de
murgas que no hacen referencia directa al hecho
concreto del golpe definir si se trata de un
posicionamiento a favor (ya que en sus textos se
retoma también el discurso hegemónico vinculado al
orden y la hermandad oriental) o simplemente de un
proceso de autocensura.
Cabe señalar que
muchas veces los letristas de una murga lo son de
otra, lo que no es dato menor a la hora de
determinar si el compromiso con un posicionamiento
es del conjunto, de los componentes, de su director
o de su letrista.
Cuanto más avanzaba
el autoritarismo, los textos de estas murgas fueron
permeados por el discurso hegemónico. Muchos
conjuntos se referían a los tupamaros como
malhechores, ladrones o asesinos. O a las fuerzas de
izquierda como aquellas que intentaban implantar
“ideas foráneas”, utilizando el mismo término que el
propio gobierno.
En ese tono se referirán Patos
Cabreros en 1972 al Frente Amplio, en su
despedida dedicada a Pepino, fundador y director
desde 1917 de esa murga:
“Y llenos de orgullo gritarle al
mundo: Viva mi Uruguay, bendita tierra, cuna de amor
y paz. Esto es mi Uruguay, ya no podrán cambiarlo
por miles de años. Fuera los que acá ideas foráneas
quiérannos implantar. Esta libertad nuestros mayores
la legaron y en nuestras venas está.
Hoy no hay
vencidos ni vencedor. De la lucha la llama perdió su
ardor. Orientales: unámonos. Nuestro sudor sólo el
trabajo da frutos de amor.”[xxxvi]
Esta murga, era la
misma que planteaba el fin de la censura ese 1971.
Sin el contexto de la presentación, ese texto podía
hasta ser interpretado como irónico, pero
definitivamente no lo es.
5. A modo de cierre
Si bien es imposible
demostrar en su cabalidad cuál fue la reacción de
los sectores populares frente al golpe de Estado
–siempre desde el corpus documental que se
relevó y partiendo de la base de que la murga como
expresión cultural de los sectores populares puede
asumirse en tanto producto subalterno–, sí es
posible afirmar que ésta no fue ni remotamente
homogénea. Porque si bien existió una minoría de
conjuntos que desde los inicios de la escalada
represiva levantaron un discurso de denuncia y
crítica así como de defensa de las organizaciones
populares, también estaban aquellos grupos que o
se autocensuraron o permanecieron indiferentes.
Por último, existió aquella minoría que no dudó en
celebrar el quiebre institucional.
En resumen, las tres
murgas que claramente se identifican con el discurso
de izquierda, están casualmente vinculadas de alguna
u otra forma, por sus dueños, componentes o
letristas, a orgánicas partidarias.
6. Bibliografía y fuentes
AHARONIÁN, Coriún, Entrevista realizada el
25/04/2003.
,
Músicas populares del Uruguay,
Montevideo, Universidad de la República-CSEP,
2007.
ALDRIGHI, Clara, La izquierda armada. La
ideología, ética e identidad en el MLN-T,
Montevideo, Ediciones Trilce, 2005.
ALFARO, Milita, Memorias de la bacanal. Vida
y milagros del carnaval (1850-1959),
Montevideo, EBO, 2008.
,
Carnaval. Una historia social de Montevideo
desde la perspectiva de la fiesta, Tomo I
“Carnaval y modernización. Impulso y freno del
disciplinamiento (1973-1904), Montevideo, Trilce.
BARRIOS, Graciela y PUGLIESE, Leticia, “Política
lingüística y dictadura militar: las campañas de
defensa de la lengua”, en MARCHESI, Aldo et al.,
El presente de la dictadura. Estudios y
reflexiones a 30 años del golpe de Estado en
Uruguay, Montevideo, Trilce, 2004.
BENEDETTI, Mario, en Cultura en debate. La
cultura uruguaya en la recuperación democrática,
Montevideo, Ed. Casa de la Cultura del PCU,
1986.
BLIXEN, Carina, Palabras rigurosamente
vigiladas. Dictadura, lenguaje, literatura. La
obra de Carlos Liscano, Montevideo,
Ediciones del Caballo Perdido, 2006.
BURKE, Peter, La cultura popular en la Europa
Moderna, Madrid, Alianza, 1991.
CAETANO, Gerardo, RILLA, José, Breve Historia
de la dictadura, Montevideo.
CHOUITEM, Dorothée, “El tabaldo y la puesta en
escena de la alteridad”, en Lieux et figures
de la barbarie, CECILLE-EA 4074, Université
Lille 3, 2006-2008.
COCIMANO, Gabriel Darío, “El sentido mítico y la
metamorfosis de lo cotidiano en el carnaval”, en
Gazeta de Antropología, en: http://www..ugr.es/-pwlac/G17_28Gabriel_Dario_Cocimano.html
CROATTO, Leonardo, Canto popolare in Uruguay
dal 1973 al 1984, Roma, Tesis de Maestría,
inédito, s/d.
CURI, Jorge, “Sobre teatro independiente e
independencia en el teatro”, en Coloquio de la
Cultura, Cinemateca Uruguaya, Montevideo,
18-21/11/1986.
Directores de Agrupaciones y Espectáculos
Carnavalescos y Populares del Uruguay,
Reglamento del Carnaval, Montevideo, DAECPU,
2000.
DE
CARVALHO NETO, Paulo, “La murga del carnaval
montevideano”, en “Separata Humanitas”,
Boletín Ecuatoriano de Antropología, II:1,
Quito, Editorial Universitaria, 1960.
DE
ENRÍQUEZ, Xosé, Momo Encadenado. Crónica del
Carnaval en los años del la dictadura
(1972-1985), Montevideo, Cruz del Sur, 2004.
DIVERSO, Gustavo; Murgas. La representación
del carnaval, Montevideo, 1989
EAGLETON, Terry, La idea de Cultura.
Una mirada política sobre los conflictos
culturales, Barcelona, Paidós, 2001.
GARCÍA CANCLINI, Néstor “¿De qué hablamos cuando
hablamos de lo popular?” en Materiales para
el debate contemporáneo, Montevideo, CLAEH,
1986.
,
Néstor, Las culturas populares en el
capitalismo, México, Nueva Imagen, 1986.
GRAMSCI, Antonio, Literatura y cultura
popular, Tomo I, Buenos Aires, Cuadernos
de Cultura Revolucionaria, 1974.
GUERRA, Fabio, “Explíqueme por qué tosió. La
radio durante la dictadura”, en Brecha,
Montevideo, 4 de agosto de 2000.
LAGO, Sylvia, “Saber esperar”, en Brecha,
Montevideo, 19 de diciembre de 1986.
LAMOLLE, Guillermo, LOMBARDO, Edú “Pitufo”,
Sin Disfraz. La murga vista de adentro,
Montevideo, TUMP, 1998.
LAURNADIE, Olga, “Positivas transformaciones de
nuestra cultura”, en La Hora, Montevideo,
4 de octubre de 1986.
MARCHESI, Aldo, “Desde el ‘enemigo interno’ a la
‘reconciliación’”, en Brecha, Montevideo,
6 de junio de 2003.
MARTÍN-BARBERO, Jesús, “Cultura popular”, en
ALTAMIRANO, Carlos (dir.), Términos críticos
de sociología de la Cultura, Buenos Aires,
Paidós, 2002.
MARTÍNEZ CARRIL, Manuel, en Cultura en
debate. La cultura uruguaya en la recuperación
democrática,
Montevideo,
Ed.
Casa de
la Cultura del PCU, 1986.
MASLÍAH, Leo, “La música popular, censura y
represión”, en La cultura uruguaya.
Represión, exilio y democracia, Montevideo,
Ediciones de la Banda Oriental, 1987.
MIRZA, Roger, “1973-1984: Entre la represión y
la resistencia”, en PÉREZ COTERILLO, Moisés,
Escenarios de dos mundos. Itinerario teatral de
Iberoamérica, T. IV, Madrid, Centro de
Documentación Teatral, 1988.
PRADO, Carlos, entrevista realizada en 2003.
Programa de Estudios de Historia Económica y
Social Americana (PEHESA), “La cultura de los
sectores populares”, en Punto de Vista,
Año VI, N°18, Buenos Aires, agosto de 1983.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, “Diccionario de la
Lengua Española”, Madrid, Espasa Calpe,
2001, Vigésima segunda edición.
REMEDI, Gustavo, Murgas: el teatro de los
tablados. Interpretación y crítica de la cultura
nacional, Montevideo, Trilce, 1996.
RIAL, Juan, Partidos políticos, democracia y
autoritarismo, Tomo II, Montevideo, Centro
de Informaciones y Estudios del Uruguay (CIESU)-Ediciones
de la Banda Oriental (EBO), 1984.
RICO, Álvaro, “Del orden político democrático al
orden policial del Estado”, en Brecha,
Montevideo, 6 de junio de 2003.
,
Cómo nos domina la clase gobernante. Orden
político y obediencia social en la democracia
posdictadura. Uruguay 1985-2005, Montevideo,
Trilce, 2005.
SANTOS, Laura, PETRUCCELLI, Alejandro, MORGADE,
Pablo, Música y dictadura. Por qué cantábamos,
Colección “Claves para todos”, Buenos Aires,
Capital Intelectual-Le Monde Diplomatique, 2008.
SOSNOWSKI , Saúl, “Represión, exilio y
democracia”, en La cultura uruguaya.
Represión, exilio y democracia, Montevideo,
Ediciones de la Banda Oriental, 1987.
THOMPSON, E. P., Costumbres en Común,
Barcelona, Crítica, 1995.
WAINER, José, “Ni tan cielo, ni tan azul”, en
Brecha, Montevideo, 26 de diciembre de 1986.
WILLIAMS, Raymond, Cultura y sociedad.
1780-1950. De Coleridge a Orwell, Buenos
Aires, Nueva Visión, 2001.
YÁÑEZ, Ruben, “La represión de la cultura
uruguaya por su nueva función en torno al
programa popular ante la crisis”, en La
cultura uruguaya. Represión, exilio y democracia,
Montevideo, EBO, 1987.
ZUBIETA, Ana María, Cultura popular y cultura
de masas. Conceptos, recorridos y polémicas,
Buenos Aires, Paidós, 2000.
7. Libretos de murgas
ALANÍS, José, La Soberana, 1971, Archivo
Personal, AGADU Nº de Obra 57104
,
La Soberana, 1972, Archivo Personal,
Archivo AGADU, Nº de obra 57198
DE
ANDRAYA, Coco, Los Nuevos Saltimbanquis,
1971
,
Aguante La Tacada, 1974
GAMERO, Eduardo, Diablos Verdes, 1971
LOMBARDO, Eduardo, La gran Muñeca, 1995
MAIDANA, Amílcar, La Castigada, 1974
MACHÍN, Dionelli, MARTÍNEZ, Homero, MAIDANA,
Amílcar, Rabindranath, La Nueva Milonga,
1972
,
Diablos Verdes, 1972
MAESTRANI, Carmelo, La Matraca, 1971
,
La Matraca, 1971
MÁRQUEZ, Juan José, Patos Cabreros, 1971
,
Patos Cabreros, 1972, Archivo Personal,
AGADU Nº de obra 57173
MODERNELL, Carlos, La Milonga Nacional,
1974
SILVA, José María “Catusa”, Araca la Cana,
1973, Archivo Personal, Archivo AGADU, Nº de
obra 57303
SOTO, Carlos, La Milonga Nacional, 1968
7. Anexos
|
LETRAS |
1969 |
1970 |
1971 |
1972 |
1973 |
1974 |
1975 |
1976 |
1977 |
|
aguante la tacada |
|
|
|
|
|
Coco de Andraya |
|
|
|
|
araca la cana |
|
|
Tomás Cortés |
|
José María “Catusa” Silva López |
|
José María “Catusa” Silva López |
José María “Catusa” Silva López |
|
|
curtidores de hongos |
|
|
|
|
|
|
|
Carlos Modernel |
|
|
bacanal en el infierno |
|
|
|
Leandro Robella |
|
|
|
|
|
|
asaltantes con patente |
|
|
|
Carlos Soto (Doble Filo) |
|
|
|
|
|
|
don bochinche y compañía |
|
|
Leandro Robella y Juan Kermele |
|
|
|
|
|
|
|
la censurada |
|
|
|
Deonelli Machin “El Diablo” y Jorge
Sclavo |
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
|
|
|
|
la castigada |
|
|
|
|
|
Amílcar Maidana |
|
|
|
|
la bohemia |
|
|
|
|
|
|
|
|
Amílcar Maidana |
|
don timoteo |
|
|
Deonelli Machin “El Diablo” |
Amílcar Maidana y Héctor Santana
(Bastillo) |
|
|
|
|
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
la matraca |
|
|
Carmelo Maestriani |
Carmelo Maestriani |
Carmelo Maestriani |
|
|
|
|
|
la milonga nacional |
Carlos Modernel |
|
|
Carlos Modernel |
|
Carlos Modernel |
Carlos Modernel |
|
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
la nueva milonga |
Nelson Acuña y Coco De Andraya |
|
|
Dionelli (Diablo) Machin y Homero
Martínez, Amílcar Maidana, Rabindranath |
Amílcar Maidana |
|
|
|
Germán Sánchez Muradas (“Mantequita”) |
|
las lechuzonas |
Coco de Andraya |
|
|
|
|
|
|
Coco de Andraya |
|
|
la sediciosa |
|
|
Leandro Robella y Juan Kemerle |
|
|
|
|
|
|
|
las cuarenta |
|
|
Tito Zibechi |
|
|
|
|
|
|
|
la pimpinela escarlata |
|
|
no se consigna |
|
|
|
|
|
|
|
la nueva ola |
|
|
|
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
|
|
|
|
|
las marionetas |
|
|
Edgardo Montañes |
Edgardo Montañes |
Tito Zibechi |
Juan José Márquez (Cocina) |
|
|
|
|
la soberana |
José Milton Alanís |
|
José Milton Alanís |
José Milton Alanís |
|
|
|
|
|
|
la sugestiva |
|
|
|
|
|
|
|
Leandro Robella |
|
|
los adoquines |
|
|
|
|
|
Tomás Cortés |
|
|
|
|
los diablos verdes |
Eduardo Gamero |
|
Eduardo Gamero |
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
|
|
|
|
|
los nuevos saltimbanquis |
|
|
Coco de Andraya |
Coco de Andraya |
Coco de Andraya |
Coco de Andraya |
|
|
|
|
los patos crónicos |
|
|
|
José Francisco Blanco |
|
|
|
|
|
|
los saltimbanquis |
|
|
|
Ángel Ponton (Ventajita) |
|
|
|
|
Amílcar Maidana |
|
nos obligan a salir |
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
|
|
|
|
|
|
Deonelli Machin “El Diablo” |
|
patos cabreros |
|
|
Juan José Márquez (Cocina) |
Juan José Márquez (Cocina) |
|
|
|
|
|
|
LETRAS |
1969 |
1970 |
1971 |
1972 |
1973 |
1974 |
1975 |
19 76 |
1977 |
|
tomás cortés |
|
|
araca la cana |
|
|
los adoquines |
|
|
|
|
Coco de Andraya |
la nueva milonga / las lechuzonas |
|
los nuevos saltimbanquis |
los nuevos saltimbanquis |
los nuevos saltimbanquis |
los nuevos saltimbanquis / aguante la
tacada |
|
las lechuzonas |
|
|
José María (Catusa) Silva López |
|
|
|
|
araca la cana |
|
araca la cana |
araca la cana |
|
|
Carlos Modernel |
la milonga nacional |
|
|
la milonga nacional |
|
la milonga nacional |
la milonga nacional |
curtidores de hongos |
|
|
Leandro Robella |
|
|
don bochinche y compañía / la sediciosa |
|
bacanal en el infierno |
|
|
la sugestiva |
|
|
Carlos Soto (Doble Filo) |
|
|
|
asaltantes con patente |
|
|
|
|
|
|
Deonelli Machin (El Diablo) |
nos obligan a salir |
|
don timoteo |
la censurada / la nueva milonga / la
nueva ola / los diablos verdes |
la censurada |
|
|
|
don timoteo / nos obligan a salir |
|
Amílcar Maidana |
|
|
la nueva milonga |
don timoteo |
la nueva milonga |
la castigada |
|
|
la bohemia / los saltimbanquis |
|
Carmelo Maestriani |
|
|
la matraca |
la matraca |
la matraca |
|
|
|
|
|
Germán Sánchez Muradas (Mantequita) |
|
|
|
|
|
|
|
|
la nueva milonga |
|
Tito Zibechi |
|
|
las cuarenta |
|
las marionetas |
|
|
|
|
|
Juan José (Cocina) Márquez |
|
|
patos cabreros |
patos cabreros |
|
las marionetas |
|
|
|
|
José Milton Alanís (Pepe Veneno) |
la soberana |
|
la soberana |
la soberana |
|
|
|
|
|
|
Eduardo Gamero |
los diablos verdes |
|
los diablos verdes |
|
|
|
|
|
|
|
José Francisco Blanco |
|
|
|
Los patos crónicos |
|
|
|
|
|
|
Ángel Pontón (Ventajita) |
|
|
|
los saltimbanquis |
|
|
|
|
|
[1]
No es posible pensar que la cultura popular
es generadora de expresiones casi puras del
sentir de los sectores subalternos de una
sociedad. Negar esto sería irresponsable, ya que
implicaría concebir estos hechos artísticos como
productos de laboratorios asépticos, puros,
negando que las culturas populares, en tanto
subordinadas se desarrollan “en los marcos de la
ideología hegemónica globalmente unificadora,
que de alguna manera pretende fijar sus límites,
pero que no arrasa con ella” (Programa de
Estudios de Historia Económica y Social
Americana (PEHESA), “La cultura de los sectores
populares”, en Punto de Vista, Año VI, N°18,
Buenos Aires, agosto de 1983, p. 11) si bien
“absorción de las ideologías dominantes y las
contradicciones de las propias clases oprimidas”
(GARCÍA CANCLINI, Néstor, Las culturas populares
en el capitalismo, México, Nueva Imagen, 1986,
p. 15). Así, “la cultura de los sectores
populares puede ser comprendida como un proceso,
como un campo en perpetuo cambio y en tensión
permanente con el de la cultura dominante
-también él complejo y heterogéneo- y con otras
esferas de producción simbólica” (Programa de
Estudios de Historia Económica y Social
Americana (PEHESA), ob, cit., p.11).
[1]
“1. El coro masculino se estructura sobre una
base general de tres voces: sobreprimos, primos
y segundos. Los primos se subdividen en primos
lisos y primos altos [1] y los segundos en
segundos propiamente dichos y bajos. Los
sobreprimos pueden segregar la tercia, con
“carácter más solista [...] que suele
«escaparse» del coro y contrapuntear con él”
[1]. Las partes corales se alternan con partes
solistas, dando lugar a estructuras
estandarizadas. Y existen criterios armónicos
muy determinados - con melodía principal que
suele estar por debajo de la voz más aguda y con
movimientos de voces insistentemente paralelos
(o de apariencia tal, pues las voces suelen
entrecruzarse) -, así como determinado
repertorio de recursos contrapuntísticos. Las
relaciones interválicas pueden ser fascinantes -
y muy poco ortodoxas para una visión
conservatoril -.
2.
Quizás el elemento diferenciador por excelencia
lo constituye la emisión de la voz, que es
nasal, gangosa, sobre todo en el registro agudo,
y es proyectada con sabiduría a gran distancia
para su audición a la intemperie (¿como la de
los canillitas?). El criterio de emisión no se
corresponde con los modelos de la tradición
criolla (ni con la proyección del canto
payadoril ni, obviamente, con el enfoque
camerístico del estilo, ni con otra forma de
canto de rastro detectable), sino que parece
surgir de la nada. Y aquí es donde deberían
centrarse las búsquedas de influencias
culturales. [...]
3.
La murga montevideana tiene una rítmica que le
es propia, implícita en su modo de cantar, y
explícita en la batería de redoblante, bombo y
platillos de entrechoque que la acompaña. Es
imposible definir su espíritu con palabras, pero
quizás podamos acercarnos a su explicación
diciendo que es una rítmica morosa, en principio
guaranga [1], que tiende a resbalar. Hay en ella
influencias diversas, no muy explícitas, que
incluyen gestos rítmicos de otras latitudes de
América Latina, además de los de la propia
región cultural (el complejo cultural de milonga
y tango, lo afromontevideano).
4.
Hay, coincidentemente, una géstica corporal
particular, muy particular, y criterios de
movimiento - coreográficos - característicos.
Existe además una característica particularmente
interesante: la murga utiliza melodías populares
del momento (especialmente las que han estado
circulando en el tiempo transcurrido desde el
carnaval anterior), o de la memoria colectiva, y
prefiere este recurso al de componer músicas
nuevas. La creatividad se focaliza en la
fagocitación y el ensamblado de melodías
preexistentes - que dan lugar a un proceso
sintáctico nuevo - vertebradas por textos, estos
sí escritos ad hoc.” (AHARONIÁN, Coriún, Músicas
populares del Uruguay, Universidad de la
República-CSEP, Montevideo, 2007, p. 118)
[1]
WAINER, José, “Ni tan cielo, ni tan azul”, en
Brecha, Montevideo, 26 de diciembre de 1986,
p. 23.
[1]
MASLÍAH, Leo, “La música popular, censura y
represión”, en La cultura uruguaya.
Represión, exilio y democracia, Montevideo,
EBO, 1987, p. 117.
[1]
Maslíah describe con humor la situación: “La
lista de palabras que un extraño hechizo
potenciaba como antidictatoriales ocupaba buena
parte del diccionario. Los letristas de carnaval
se veían relegados a la categoría de alumnos de
un taller literario en el que la policía ejercía
la docencia, poniendo año a año el difícil
ejercicio de modificar sólo cuatro o cinco
palabras de cada estrofa de un texto sin
modificar la métrica [...] y tratando de que las
estrofas pudieran conservar algún sentido o –en
casos de extrema pericia– el sentido original”
(Ibídem). Comenta también
que “al autor
‘culto’ de música popular se le pudieron
prohibir canciones, se le pudo prohibir cantar,
se le pudo incluso encarcelar o torturar; pero a
su obra no se le faltó el respeto. En cambio, al
otro se le dijo ‘me cambiás esto, esto y esto
otro’, como si su trabajo fuera exactamente
análogo a la mecánica automotriz. Y quizá lo
sea, pero entonces no menos que el de la poesía
‘culta’ que ellos no se atrevieron a tocar” (Maslíah,
ob. cit., p. 123)
[1]
Varios
libretos de murgas relevados en AGADU traían el
sello de
“Aprobado por la Comisión de Censura”, como es
el caso de La Castigada de La Milonga Nacional
de 1974.
[1]
REMEDI, Gustavo, Murgas: el teatro de los
tablados. Interpretación y crítica de la cultura
nacional, Montevideo, Trilce, 1996, p. 110.
[1]
DE ENRÍQUEZ, Xosé, Momo Encadenado. Crónica
del Carnaval en los años del la dictadura
(1972-1985), Montevideo, Cruz del Sur, 2004,
Montevideo, Uruguay, p 79
[1]
Ídem, p 81
[1]
DE ANDRAYA, Coco, “Presentación”, Los Nuevos
Saltimbanquis, 1971
[1]
DE ANDRAYA, Coco, “Couplet: ¡Qué barato que sale
ser bueno, sobre todo con lo ajeno!,” Patos
Cabreros, 1971
[1]
DE ANDRAYA. Coco, “Saludo presentación”,
Aguante La Tacada, 1974.
[1]
DE ENRIQUEZ, Xosé, ob. cit., p. 44
[1]
Ídem. 52
[1]
Julio Nelson Maciel Rodríguez, conocido como el
“Chueco” Maciel, cayó abatido por la policía en
junio de 1971, con veinte años de edad. Su
historia es narrada en una canción de Daniel
Viglietti que lleva su nombre, y que termina
diciendo “Los chuecos se junten bien juntos, /
bien juntos los pies, / y luego caminen buscando
la patria, / la patria de todos, la patria
Maciel, / esta patria chueca que no han de
torcer / con duras cadenas los pies todos juntos
/ hemos de vencer”. Tanto la historia del
Chueco, que robaba para sus hermanos y sus
cohabitantes del cantegril, como el tono
que ésta adquiere en el texto de Viglietti, son
buenas razones para que la despedida de La
Soberana fuera censurada en 1972.
[1]
DE ANDRAYA, Coco, “Couplet…”, ob. cit., 1971
[1]
ALANÍS, José, “Despedida”, La Soberana,
1972, Archivo Personal, Archivo AGADU, Nº de
obra 57198. La censura, al implicar un cambio
importante en la letra, afecta aspectos de la
métrica.
[1]
El cuplé decía: “Comunicado. A
continuación daremos lectura a un comunicado de
la murga Araca la Cana. Fueron puestas a
disposición de la justicia de carnaval las
siguientes personas: Por asistencia pública
en la ruina (en el grado de faltar medicamentos).
Por coautoría de burocracia en los hospitales
y tener berretines de ministro: ESTABLO
PURRETE (alias el TORDO) domiciliado en Yanien
Lapaz de los Sepultureros N°149.
Comunicado A:
por falsificación de votos, privación de
libertad. Por apropiación indebida de un
submarino y atentado a los conjuntos de
carnaval: ELIOCO TREVIRA (alias JESÉ JAMES)
domiciliado en Cuando Me Entres A Fallar N°1420.
Por atentado a la constitución vacuna (en el
grado de faltar el puchero). Coautoría de
contrabandear ganado al Brasil. Asistencia a
grandes ganaderos que se enriquecieron a
costillas del sacrificio del pueblo y
falsificación de veda – BENDITO TERNERO (alias
EL TORO) sin domicilio conocido.
Comunicado B:
por omisión de asistencia a los ahorristas del
Banco Mercantil. Por ser hincha fanático de
River Plate. Por privación de libertad a
seiscientos millones de pesos y asistencia a la
rosca internacional: PEINARON FACIO (alias EL
SABANDIJA) domiciliado en un banco central de la
plaza Cagancha. Por extravío de la
Conciencia. Por haber cambiado de camiseta sin
pedir pase y coautoría de engaño a los
jubilados: PAULINO EL BENDITO (alias EL
TAIMADO) domiciliado en el barrio La Figurita.
Hemos dado lectura a un comunicado de la murga
Araca la Cana.”.
Los
nombres que se utilizan en este libreto refieren
a los ministros de la época, excepto el último
que alude a Paulino González.
[1]
DE ENRÍQUEZ, Xosé, ob.c it., p 77
[1]
Ibídem
[1]
Ibídem
[1]
PRADO, Carlos, entrevista realizada en 2003.
[1]
Ídem, p 79
[1]
PRADO, Carlos, entrevista realizada en 2003.
[1]
Cfr: p. XX
[1]
DE ENRÍQUEZ, Xosé, ob. cit., p. 93
[1]
MACHÍN, Deonelli, “Popurrí”, Diablos Verdes,
1972.
[1]
ALANIS, José, “Cuplé de las Elecciones”, La
Soberana, 1972, Archivo Personal, Archivo
AGADU, Nº de obra 57198
[1]
Ídem
[1]
MACHÍN, Deonelli, “Couplet”, ob. cit., 1972
[1]
MAESTRIANI, Carmelo, “Pericón”, La Matraca,
1971.
[1]
MAESTRIANI, Carmelo, “Pericón”, La Matraca,
1972.
[1]
ALANÍS, José, “Couplet de la computadora”, ob.
cit., 1971
[1]
Ibídem.
[1]
Ver cuadros adjuntos.
[1]
MÁRQUEZ, Juan José, “Despedida”, Patos
Cabreros, 1972, Archivo Personal, AGADU Nº
de obra 57173
[1]
Antonio Iglesias de Diablos Verdes
vinculado al Partido Comunista del Uruguay (PCU),
José Pepe Alanís vinculado al MLN-T. No es tan
claro el caso de José María “Catusa” Silva.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|