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¿Qué tal el día
del después...?
por Félix
Duarte
Ahora nomás, en muy poco de
tiempo y destino mediante, nos estaremos estando,
valga la redundancia, sin campaña, sin elección,
inaugurando ese otro después. Y ahí nos vamos a dar
cuenta de algo, que muchos olvidaron en este como un
año o más de campaña. ¿Qué será eso? Es este
Uruguay...” tan chiquito y tan perdido que en el
mapa ni se ve...” en el que, por veleidades del
destino nos toca en suerte habitar, compadecer y tal
vez lo más importante, nos toca querer porque...es
lo que hay, valor... y será poco, pero es nuestro...
Algunos de los protagonistas
directos y bastantes de los participantes porque la
Constitución lo demanda, a solas consigo mismo, ya
pasado todo y más allá de que el resultado les
parezca bueno, regular, fue lo que se pudo conseguir
o resultó un desastre... que no merecíamos esto...
pero yendo de nuevo en lo que veníamos... algunos,
hablando consigo mismo, ese otro tipo que nunca nos
falla, siempre esta ahí en las buenas o en las malas
y seguro que algunos le dirán...¿Que te parece?
Esta si que es la última para nosotros.
Dicen los muchachos que saben
que esta campaña electoral fue una de las que
acredita más bajo nivel en lo programático, en las
propuestas, etc. Eso no se explicaba ante la
importancia de esta elección para las dos partes:
Gobierno y Oposición. Uno y otra se jugaba la vida.
El Frente como dormitando siesta y un candidato que
escribía, publicaba libros, opinaba y discutía, sin
notarse un libreto o cierta línea, en el marco de
una campaña. En los tramos finales, el FA despertó y
sobre todo copó el escenario, una juventud... casi
providencial.
La movida de la juventud, que
de repente salió como de una galera de mago, desde
aquella convocatoria , a puro mail y celular hacia
la Rambla, marco protagonismo en lo que fue la
campaña. También lo es la participación de la
“adormecida” militancia frentista. Instaló presencia
y levantó niveles a lo largo y ancho del país. Esto
lo escribimos, al día siguiente del anuncio de
Bottinelli pautando los escenarios entre un 50 por
ciento subiendo y un 40 bajando. No tiramos bombita
aun. Pero son números premonitorios.
Para lo que diremos después,
vale recordar algo. Cuando aun no estaba la fórmula
del FA, nos pareció acertada la propuesta que hizo
Tabaré (Astori – Mujica) , así como entendimos un
error lo que resolvió el Congreso. Luego y en estas
columnas, decíamos que el compañero Pepe cargaba una
pesada mochila, que usada por la oposición, en un
inteligente manejo profesional, en propaganda y con
los modernos recursos en el armado, podía a llegar a
ser complejo contrarrestar. Ojo. Nunca el Pepe fue
parte de objeción alguna.
Siempre pensamos que la
oposición tenía esa mochila para los últimos tramos
de la campaña. Lo apostábamos. Con el caso del
“Arsenal” dijeron “es ahora el momento” Y ¿qué
hicieron? Una “operación” a lo que le faltaba una
sola cosa para ocupar su lugar en el tiempo: la
música de los comunicados de las Fuerzas Conjuntas.
Las viejitas que se asustaron con los alambres de
púas y los tanques rusos –biología de por medio– hoy
no están. Las viejitas de hoy son otras. Moraleja:
¡Que pésimo uso de la mochila, del querido Pepe!
Repasado en algunos breves
apuntes esta etapa de la campaña, a la que faltan,
al publicarse esto, un par de días, volvamos a esos
números que son la realidad en este viernes: un 50
por ciento de un solo Partido contra un 40 de todos
los demás que se enfrentan a ese solo Partido, hoy
Gobierno y si nos preguntáramos... ¿Y ahora que es
lo que hay que hacer? Tal vez la respuesta sea que,
más allá de algún festejo y más allá de alguna
tristeza, por aquello de que la vida sigue, no queda
otra que ese... “ineludible día del después...”
Algunos, resignados a que el
negocio del que alguna vez hablamos, no es posible
por ahora, pero la esperanza –según se dice– es lo
último que se pierde y si la vida los ubica en lo
que se decía al inicio; un tiempo en que están
jugando los descuentos, no hay otra que apostar al
futuro. La historia muestra que, por lo general,
tienen lugar otros partidos y serán otros que
deberán disputarlos, porque los intereses que
existen, viven, confrontan y enfrentan a sectores de
la sociedad, por mucho tiempo van a seguir estando
ahí.
Otros, llenando pulmones de
aire fresco, respirarán aliviados, porque hay un
tiempo por delante, para continuar dando forma a lo
que está planteado en las mesas de trabajo y en los
laboratorios. Aunque tal vez deban observar con
mirada escrutadora y buena dosis de autocrítica,
algunas señales que deja la vida que transcurre,
donde es necesario repensar y ajustar piezas,
también en este caso dando cartas al futuro. Acá
también hay gente jugando los descuentos y jugadores
en ejercicios, esperando entrar a la cancha.
Por tanto y terminando, más
allá que las personas pasen, la vida sigue. El país
sigue y va a precisar un gobierno, porque problemas
de adentro hay y son muchos. Y las nubes oscuras que
llegan de afuera, en un mundo donde cada día es
mayor la incertidumbre en su destino, que en mucho
son culpas de sus habitantes, se define en muchas
dificultades. Tal vez en estos días se entienda,
sacando las vistas de los ombligos de cada cual,
que la mejor manera de encarar esos días que
vienen deberá ser, por lo menos, con una buena cuota
de sentido común. La campaña fue mala. ¿Podrá ser
mejor el después...? LA
ONDA®
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