Sudamérica tiene nueve
millones más de pobres
Alicia Bárcena
(Secretaria ejecutiva de la CEPAL)

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En un documento dado a conocer por  Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al presentar en Santiago el 19 de noviembre pasado el "Panorama Social de América Latina 2009" se indica que en 2009, la pobreza se incrementará un 1,1% y la indigencia un 0,8% en relación al año anterior, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) regional se contraerá

entre 1,5 y 1,8%, indico Bárcena.

 

También el documento muestra que el número de personas en situación de pobreza en la región crecerá este año de 180 a 189 millones.

 

Síntesis

 La actual crisis financiera que afecta al mundo provocará que 9 millones de personas caigan en situación de pobreza en la región en 2009, según el informe de la CEPAL - Panorama social de América Latina 2009, dado a conocer desde la cede del organismo en Chile.

 

En el estudio, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe proyecta que la pobreza en la región aumentaría 1,1% y la indigencia 0,8%, en relación con 2008. De esta forma, las personas en situación de pobreza pasarán de 180 a 189 millones en 2009 (34,1% de la población), mientras que las personas en situación de indigencia aumentarían de 71 a 76 millones (13,7% de la población).

 

Estas cifras indican un cambio en la tendencia de reducción de la pobreza que venía registrando la región. Los nueve millones de personas equivalen a casi un cuarto de la población que había superado la pobreza entre 2002 y 2008 (41 millones de personas), gracias al mayor crecimiento económico, la expansión del gasto social, el bono demográfico y las mejoras distributivas, según el estudio.

 

El informe fue dado a conocer hoy por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, quien destacó la urgencia de que la región trabaje en un nuevo sistema de protección social de largo plazo.

 

"No podemos decir que hemos echado por la borda los logros alcanzados entre 2002 y 2008.  No es un sexenio perdido.  Sin embargo, este aumento de la pobreza nos obliga a actuar: debemos replantear los programas de protección social, con una visión estratégica de largo plazo y medidas que sepan aprovechar el capital humano y resguarden el ingreso de las familias y grupos vulnerables", recalcó.

 

El aumento proyectado en la pobreza para 2009 retrasará el cumplimiento del  primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (erradicar la pobreza extrema y el hambre para 2015): de 85% de avance que registraba la región en esta materia en 2008 se caería a 78% en 2009.

 

Se espera que algunos países experimenten incrementos en sus niveles de pobreza e indigencia mayores al promedio, como por ejemplo, México, debido a la reducción del PIB y al deterioro de la situación de empleo y salarios.

 

La actual crisis tendría, sin embargo, un impacto inferior sobre la situación de pobreza regional al de turbulencias anteriores, como la "crisis mexicana" de 1995, la "crisis asiática" de 1998-2000  y las crisis "punto.com" y argentina de 2001 y 2002. Por ahora, la región ha logrado mantener el poder adquisitivo de las remuneraciones y bajas tasas de inflación.

 

Entre 2002 y 2008 se apreció una significativa reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso en la región. En este período en siete países (de los 18 analizados) disminuyó la desigualdad, mientras que en sólo tres aumentó.

 

En tanto, los gobiernos de la región han realizado importantes esfuerzos por aumentar el gasto social. Entre 1990 y 2007 el gasto público social por habitante pasó de un 43% a un 60% del gasto público total promedio de América Latina.

 

"Esto demuestra que sí se puede crecer y redistribuir, expandir el gasto social y tener prudencia fiscal para mejorar las condiciones de la población de manera significativa. América Latina no está condenada a ser pobre ni injusta", declaró Bárcena.

 

Hacia el futuro, la CEPAL recomienda reformar los sistemas de protección social y adoptar medidas que combinen lo urgente con una mirada estratégica de largo plazo. Entre ellas, se debe evitar la irresponsabilidad fiscal, aumentar la carga tributaria en forma progresiva y redistribuir el gasto social, no tornar rígidos los mercados laborales y ampliar la cobertura de las prestaciones sociales.

 

Sobre los programas públicos de transferencias asistenciales, entre ellos los de transferencias condicionadas (PTC), la CEPAL recomienda fortalecerlos. Los PTC operan hoy operan en 17 países de la región y alcanzan a más de 100 millones de personas, es decir, más del 50 por ciento de la población de América Latina en situación de pobreza.

 

La pobreza golpea más fuerte en América Latina a los niños y mujeres que al resto de la población: es 1,7 veces más alta en menores de 15 años que en adultos y 1,15 veces mayor en mujeres que en hombres, señala el informe de la CEPAL Panorama social de América Latina 2009  presentado hoy.

 

La exposición a la pobreza de las mujeres es más alta que la de los hombres en todos los países de la región y es notoriamente mayor en Panamá (1,37 veces), Costa Rica (1,30 veces), República Dominicana (1,25 veces), Chile (1,24 veces) y Uruguay (1,21 veces). En 13 de 18 países esta pauta se ha agravado entre 2002 y 2008.

 

La tendencia es aún peor respecto de los menores de 15 años. En todos los países de la región, a excepción de El Salvador, se ha agravado la brecha de pobreza entre niños y adultos en los últimos seis años, especialmente en Argentina, Brasil, Panamá, Uruguay y Venezuela, aunque con grandes variaciones.

 

En Uruguay, por ejemplo, la pobreza es 3,1 veces mayor en niños que en adultos, mientras que en Chile es 1,8 veces más alta y en Nicaragua, 1,3 veces.

 

El informe fue dado a conocer hoy por la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, Alicia Bárcena, quien llamó a la región a transitar por la ruta del largo aliento.

 

"Urge aplicar políticas de largo plazo dirigidas a los niños y jóvenes quienes son los futuros motores productivos de la sociedad y facilitar la inserción laboral de las mujeres para que no se siga perpetuando el círculo de la pobreza", dijo Bárcena.

 

El trabajo no remunerado y el cuidado de terceros impiden la inserción laboral de las mujeres, lo que redunda en la pobreza de sus hijos, señala el informe. La brecha de pobreza por edad y género, por lo tanto, exige políticas de largo plazo para fomentar la inserción laboral de las mujeres, redistribuir la carga del trabajo no remunerado en los hogares y ampliar la extensión y cobertura escolar de los menores, indica.

 

Actualmente, la participación laboral de las mujeres sigue siendo extremadamente estratificada: las mujeres pobres tienen muchas mayores dificultades que las de estratos altos. Además de los países pobres, hay naciones de mayor desarrollo relativo, como Costa Rica, México, Chile y Panamá, que tienen bajas y estratificadas tasas de participación laboral femenina.

 

Uno de los principales obstáculos para la inserción laboral de las mujeres es la carga de trabajo no remunerado en el hogar. Las mujeres destinan un promedio diario de entre casi cinco horas en Uruguay a un poco más de siete en Guatemala en trabajo no remunerado. En el caso de los hombres, con la excepción de Guatemala, nunca se superan las dos horas.

 

La carga de trabajo no remunerado aumenta en proporción a la necesidad de cuidado de hijos pequeños o adultos mayores dependientes y en directa relación con el nivel de ingresos en el hogar. Mientras mayor sea la carga de trabajo no remunerado, menores son las posibilidades de las mujeres pobres de acceder al mercado laboral.

 

La población latinoamericana está envejeciendo y se estima que alrededor del año 2035, el porcentaje de población menor de 14 años y mayor de 60 será similar, revirtiendo la estructura demográfica de hace 40 años, cuando la población latinoamericana era mayormente joven. Para mediados de este siglo se duplicará el número de adultos mayores dependientes por razones de salud y que requerirán cuidados, señala el estudio.

 

Esto planteará serios problemas en términos de demandas sociales, recursos disponibles y políticas públicas.

 

Para enfrentar estos desafíos, la CEPAL sugiere lo siguiente:

Ampliar la matrícula y cobertura escolar de los niños menores de cinco años. Extender las jornadas escolares. Crear servicios colectivos de cuidado del adulto mayor Invertir más en salud preventiva. Castigar la discriminación de las mujeres en el mercado laboral. Redistribuir la carga de trabajo no remunerado en el hogar.

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