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Teatro en el
Circular
Un disfrutable: Últimos
remordimientos antes del olvido
por
Joselo Olascuaga
Me
enamoré de ese autor con Yo estaba en casa y
esperaba que llegara la lluvia. La vi en dos
buenas versiones: la de Levon y la de Baldomir. En
otro registro, también me impactó El gran día,
que dirigió Héctor Manuel Vidal, en el foyer del
teatro Solís, con la Comedia Nacional. Trabajé con
ese autor. Lo leí y en parte por admiración, le puse
su nombre al protagonista de una novela mía. Jean
Luc Lagarce es narrativa y de la mejor, pero a la
vez produce un teatro de clima, muy jugado a los
matices en los tonos y al canto general de la obra,
música de cámara, minimalismo, anécdota mínima y,
sin embargo, honda y poética indagación en la
personalidad, teatro sin distensión.
Últimos remordimientos antes del
olvido,
el Lagarce que ha estrenado Teatro Circular hace
quince días, encaja perfectamente en la línea del
repertorio de Ernesto Clavijo, su director, una
línea de sucesiones lógicas, desde Chejov y
Strindberg.
La puesta de
Últimos remordimientos confirma que Clavijo es
un director que no defrauda, en base a trabajo y
rigor. La trama es sencilla: Una casa es
comprada por dos hombres y una mujer. Ellos la
habitan; viven una turbia relación y después de
mucho tiempo, ella y uno de los hombres deciden irse
para “rehacer sus vidas”. La obra se inicia hoy, en
esa misma casa. Aquellos tres jóvenes se
reencuentran. La reunión tiene como motivo la venta
de la casa. Todos deberán enfrentar el pasado, que
se hace presente pero algo queda claro: es imposible
volver a vivirlo.
El estreno evidenció
que aún le faltaba bastante rodaje, detalles que
suelen corregirse con el transcurrir de las
funciones, ciertos acoplamientos y tiene la pieza un
eslabón fallido, en la exigente cadena de actores de
una obra donde ninguno de los tres protagonistas
pesa menos que otro. Cristina Sartori no está en
clave Lagarce, carece por momentos de la suficiente
sutileza, amplitud de registros y cambios de ritmo
necesarios para el juego de su protagonista.
Los otros dos
protagonistas, Alvaro Correa y Gustavo Saffores y
los esposos de los que vuelven a la casa, Laura de
los Santos y Gabriel Hermano, sacan mejor partido a
la riqueza del texto, con algunos pasajes brillantes
en los tres actores. Alejandra Artigalás: una
promesa a tener muy en cuenta. Clavijo se equivocó
al elegir o no logró completar una perfecta
dirección de actores, pero la obra es, con todo,
ampliamente disfrutable, convoca al reconocimiento
de los personajes y sus emociones y en los actores
con mayor destreza es muy buen teatro.
LA
ONDA®
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