Se lustra
un lustro más
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com

Terminó una campaña mañosa y desleal por momentos –actitud que seguramente tuvo mucha incidencia en el resultado final- pero por sobre todo, muy larga. Un lujo que debiéramos repensar y corregir en el futuro pues el país no puede darse ese exceso a sabiendas de no contar con recursos ilimitados a pesar de la bonanza que administró –y muy bien- el primer gobierno progresista. Son muchos los recursos que se dilapidan en publicidad y horas de trabajo y militancia, que debieran tener otro destino. Si el mismo esfuerzo se pusiera en actividades que beneficien al colectivo, se tendría una fuerza preciosa que daría solución a muchos de los problemas que hoy ocupan la agenda pública (vivienda, seguridad, limpieza, por citar algunos).

 

Pero eso será tema de debate y corrección en el futuro mediato, ya que en el inmediato nos sumergiremos nuevamente en campaña para dilucidar los gobiernos departamentales.

 

En tanto, llegamos a cumplir el sueño de colgar la banda presidencial al único que en esta instancia daba garantía de continuidad a los cambios construidos durante este gobierno. Más allá de toda duda que la oposición intentó instalar en el electorado, mimetizando la realidad, pretendiendo ser alternativa en la sucesión de la figura de Tabaré Vázquez. Tanta hipocresía junta parecía imposible pero la tuvimos que soportar de quienes están blindados de arrogancia para hacer tamañas afirmaciones, subestimando a un electorado que no compra más imitaciones.

 

Fue un lustro de planificación y puesta en marcha de muchas ideas fuerza que cristalizaron en cambios tangibles de los que la sociedad empezó a apreciar sus frutos. Una reforma tributaria más justa que soportó toda clase de críticas y que no pudo esgrimirse como talón de Aquiles del gobierno ante la voluntad firme de un electorado que poco a poco empieza a comprender la esencia de su implementación y a visualizar sus efectos. Una economía que fue manejada responsablemente y con la consigna firme de no diferir el costo de una crisis en ciernes sobra la población, primer objetivo plenamente cumplido y sorteado a pesar de los augurios de quienes hoy hicieron generosas propuestas fiscales, sin resultado.

 

Hoy damos continuidad a un proyecto que empezó en el 2004, que se echó a andar en marzo de 2005 y que hasta el 2014 tendremos que seguir profundizando para abrochar definitivamente un nuevo modelo de país. Más justo y equitativo que el que soportamos pos dictadura.

 

Hay que agradecer a nuestros candidatos, que supieron fundir sus capacidades para ser uno solo en la brega y con ello amalgamar el verbo a la acción, elementos tan necesarios en tiempos electorales.

Hay que agradecer a la militancia, que supo izar la bandera y con ella impregnar de alegría la batalla por defender los logros a pesar de los errores, que los hubo, humildemente reconocidos. Superando las barreras estructurales que fueron derribadas en parte, gracias a la madurez y estatura con que se pergeñó esa instancia de participación. No necesariamente eludidas, pero sin permitir que sean un freno para la expresión libre y voluntaria del sentir popular del militante que no escatimó recursos a la hora de decir presente y ponerse la campaña al hombro.

 

Y hay que agradecer también al tiempo, ese que marca inexorablemente el fin de una casta política que gobernó el país como si fuera una empresa propia y no el colectivo social que nos tiene a todos como dueños. Esos mismos que intentaron falsear la realidad, instalando miedos perimidos, utilizando recursos de otros tiempos, sin sopesar que ya son franca minoría los que compran su discurso.

 

Se viene un lustro para sacarle lustre al país nuevo, ese que despertó y se apronta para seguir construyendo el sueño.

Bienvenidos, a la consolidación del nuevo Uruguay.

 

el hombre levantó la vista para contemplar el horizonte,

el perro, ladraba de alegría ...

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