“Evidencia presentada”
¡Adios Nonilfenol!
por Mario R. Féliz
mfeliz@ciudad.com.ar

 “Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades . El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de la ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.” (Manifiesto Liminar, Córdoba 21 de junio de19181)

 

Debo admitir que hace meses había dado por concluida mi intromisión en el asunto que ha llevado a nuestro país a litigar con el Uruguay ante el tribunal de La Haya. No obstante, no me he desentendido y  he mantenido una atenta vigilia de toda la información pública alrededor del tema.

 

Por  cierto  tiempo  nada  nuevo  asomó  en  el  terreno  técnico,  excepto  la  mención,  en  las presentaciones ante el tribunal, de la posible contaminación con nonilfenol. Sustancia de la que no había  oído hablar,  hasta  ese momento,  en relación  con  las  críticas  hacia la  industria de  pulpa de celulosa.  A pesar de la novedad no creí necesario, más allá de estudiar un poco sobre el particular, volver a intervenir. Parecía prudente, a esta altura, esperar la sentencia. Y en ese momento opinar, en todo caso, sobre sus consecuencias.

 

Sin  embargo,  una  semana  atrás  se  publicó  en  el  “Journal”  Página122  un  artículo  donde  se afirmaba  que  “Un  informe  de  la  Universidad  de  La  Plata  probó  que  la  planta  de  Botnia  emite nonilfenol”. Traté, rápidamente, de averigϋar de que se trataba.   A pesar de mis esfuerzos, toda la información  “oficial”  disponible  se  redujo  a  una  inclusión  del  artículo  periodístico  en  la  sección noticias de la página web de la Facultad de C. Exactas.

 

Días después recibo algunas consultas sobre el tema. El autor de una de ellas me cuenta, a su  vez,     que  había  hablado  con  el  profesional  involucrado,  un  profesor  de  la  UNLP,  que  habría actuado como perito de parte del gobierno argentino.  Aquel se niega a ofrecer mayor información y alega haber entregado su informe a la SAyDS3, agregando que no estaba autorizado, por ésta, para darlo  a  conocer.            A  pesar  de  ello  el  contenido  del  informe  fue  hecho  público  por  el  periódico mencionado en el párrafo anterior.

 

Este  nuevo  episodio me  ha  empujado a  reflexionar  sobre  aspectos  que,  por  cierto,  podrían obviarse en un texto como el presente y zambullirse directamente en el tema central. Sin embargo, aunque brevemente, algunos comentarios tal vez ayuden al lector, no familiarizado, a considerar el uso de la ciencia por la política y la vinculación de los investigadores con ella y a explicar porqué en una            disputa          que            sería            fácilmente            resuelta          con            una            mirada            científica            termina            enredando investigadores en una trama política de apariencia irracional.

 

Para empezar, y a riesgo de pecar por inmodestia, me aventuro a plagiar a Pauling4, y decir que “soy un científico, y que examino las cosas en la forma que lo hace un científico”. Pienso que la

“ciencia  es  la  búsqueda  apasionada  de  la  verdad”  y  que  “el  científico  debe  rechazar  dogmas  y revelaciones, y todo autoritarismo”…En realidad, adhiero firmemente a la tesis de que “la historia de la ciencia es una larga lucha contra el Principio de Autoridad”5.

 

En búsqueda de auxilio adicional acudo a Popper6  quien nos hace saber que “la ética no es una ciencia. Pero, aunque no existe ninguna base científica racional de la ética, existe en cambio una  base  ética  de  la  ciencia  y  el  racionalismo.”  No  obstante,  desde  que  se  escribieran  aquellas palabras,  las  cosas  han  cambiado  y  “las  condiciones  actuales  de  ejercicio  de  la  investigación científica”  incluyen  “el  desconcierto  de  las  ambiciones  en  competencia,  la  presión  de  los  poderes públicos y de los intereses comerciales, y también de las expectativas que la imagen mágica de la ciencia  suscita  en  la  opinión  pública  y         que los  científicos  mismos  mantienen  a  fuerza  de espejismos”7…

 

Sin lugar a dudas, desde que Louvois8  declarara que la “investigación curiosa, aquello que no es  más  que  pura  curiosidad  o  que  es,  por  así  decir,  un  divertimento”  debe  ceder  lugar  “  a  la investigación útil, la que puede tener relación con el servicio al rey y al Estado”, se ha pasado del sabio amateur, al científico universitario y, finalmente, al investigador profesional a  quién la industria del  saber  transforma  en  un  empleado  y  un  productor  como  los  demás.  Y  en  la  actualidad,  en consecuencia,   “el presupuesto de las cosas está de entrada invadido por el peso de las ideas, los intereses y los valores de  los que se alimenta la escena política, y es no por nada que los científicos se han convertido hoy en actores privilegiados en esa escena, donde se juega la competencia entre instituciones y entre estados por el poder, la fortuna y la gloria”9.

 

En definitiva aquella “orden de no inmiscuirse en la política y la moral se ha vuelto cada vez más difícil de cumplir.” Y por lo tanto “la institución científica y sus actores se encuentran cada vez más asociados al poder político, así como al sistema industrial y al complejo militar.” En efecto, “el auge de la ciencia contemporánea como práctica industrial basada no en su valor de verdad, sino en sus  promesas  de  aplicación,  hace  que  la  doble  lealtad  del  científico,  para  con  la  ciencia  y  la humanidad, caiga bajo la ley común de las lealtades nacionales”. Por otra parte, no se puede negar que “un régimen totalitario es, evidentemente, el menos favorable para las normas de la institución científica, porque el control político y la centralización del poder tienden por naturaleza a limitar la libertad de pensamiento y publicación.”10

 

Para finalizar este introito, me parece útil traer a colación la opinión de Cereijido11  quien nos recuerda  que  “un  científico  tiene  una  cosmovisión  gnóstica  e  interpreta  la  realidad  a  la  manera científica,   aunque   carezca   de   originalidad   alguna   y   sea   incapaz  de   ganarse   la   vida   como investigador. Es frecuente que un buen investigador sea además un buen científico y viceversa, pero queremos enfatizar que no necesariamente tiene que ser así”. Según el autor citado, una sociedad como la nuestra favorece la investigación y no la ciencia por varias razones. Entre ellas “porque la investigación   no            cuestiona     la            cosmovisión, no            molesta          la   política,            la   injusticia   social   ni   el autoritarismo”.

 

Nonilfenol y sus etoxilatos.12

Los etoxilatos de nonilfenol (NPEs) 13son un grupo de compuestos dentro de una clase más amplia  de  sustancias  conocidas  como  etoxilatos  de  alquilfenoles.  Los  NPEs  son  compuestos químicos  que  se  producen  en  gran  volumen  y  que  han  sido  usados  por  más  de  50  años  como detergentes,  emulsionantes,  agentes  humectantes,  dispersantes  y  en  agricultura  como  aditivos  en formulaciones  de  pesticidas.  Una  gran  cantidad  de  productos  que  contienen  poli-etoxilatos  de nonilfenol son utilizados en muchos sectores industriales que incluyen la fabricación de textiles, el procesamiento  del  cuero,  los  procesos  de  producción  de  papel  y  pulpa  de  celulosa,  de  pinturas, resinas y recubrimientos protectores, en la industria del petróleo y recuperación de gas, la fabricación de acero, polietileno, PVC, etc.

 

Por  otra  parte,  existe  una  amplia  variedad  de  productos  limpiadores,  desengrasantes  y detergentes  para  uso  doméstico  e  institucional  que  contienen  NPEs.  Tales  substancias  tienen numerosas aplicaciones que incluyen el control de depósitos en maquinarias, limpieza de equipos, lavado  (scouring)  de  fibras,  teñido,  etc.  Los  NPEs  se  usan,  además,  en  un  amplio  rango  de productos de consumo masivo: cosméticos, limpiadores, pinturas, etc.

 

La  síntesis  de  detergentes  líquidos,  industriales  y  domésticos,  es  la  mayor  aplicación representando el 80% de la demanda de NPEs y ha sido la responsable del progresivo crecimiento del consumo de Nonilfenol (NP), precursor de los NPEs.14  El restante 20% de la demanda se debe al uso mayoritario como aditivo en aceites lubricantes, antioxidantes para caucho y plásticos. En el año

1999,  la  industria  de  pulpa  de  celulosa  en  Europa  representaba  alrededor  del  1%  del  total  des consumo de NPEs.15

 

De  la  refinación  del  petróleo  se  obtiene  propileno,  luego  un  trímero  de  propileno  y  este  se combina con el fenol y de allí nacen los nonilfenoles (NP). Posteriormente se convierten en etoxilatos de nonilfenol (NPE). Estos últimos no poseen propiedades tóxicas relevantes y son los que terminan en  el  ambiente.  Sin  embargo,  los  compuestos  enventualmente  tóxicos  son  los  nonilfenoles y  sus productos de degradación. ¿Por qué preocuparnos entonces? Porque es en el ambiente donde la degradación los NPEs conduce a la aparición de los NPs y sus derivados, en ríos y lagos.

 

Toxicidad

En  1993,  Colborn16   y  colaboradores,  puntualizaron  que  grandes  cantidades  de  desechos químicos,  provenientes  de  la  industria  y  con  capacidad  para  interferir  en  el  sistema  endocrino

(hormonal), habían sido vertidos al ambiente desde la segunda guerra mundial. Entonces, formularon la  hipótesis  de  que  la  exposición  a  estos  productos  por  el  feto  o  durante  las  primeras  etapas postnatales  podría  resultar  en  daño  permanente  e  irreversible  a  la  vida  salvaje  y  a  los  humanos. Efectivamente, desde entonces se han realizado muchos estudios que han procurado sostener esta hipótesis. Sin embargo, hay quienes son manifiestamente escépticos17respecto de la existencia de una relación causal entre la exposición a los disruptores endócrinos (de origen industrial) y efectos adversos para la salud humana. Tal vez, el origen de tal escepticismo se deba a los bajos niveles de exposición            a            esos            disruptores            endócrinos            sintéticos,            particularmente            aquellos        con            actividad estrogénica (hormonas femeninas) si se la compara con las altas concentraciones de compuestos con  actividad  endócrina  de  origen  natural,  presentes  en  frutas  y  vegetales,  y  los  productos alimenticios preparados con ellas.

 

Entre  aquellas  sustancias  con  probable  actividad  hormonal  se  encuentran  los  NPs  y  otros productos de su degradación. Por ejemplo, se ha especulado que la estrogenización de peces en ríos  Británicos,  podía  deberse  a  los  NPs.  Sin  embargo,  la  posterior  identificación  de  agentes etiológicos  en  las  plantas  de  tratamientos  de  efluentes,  provenientes  principalmente  de  desechos domiciliarios,  fue  realmente  sorprendente.  Los  principales  componentes  estrogénicos  hallados fueron hormonas naturales como el 17b-estradiol (E2) y estrona, junto a cantidades menores del 17b- etinilestradiol,  ingrediente  de  las  píldoras  usadas  para  evitar  el  embarazo.18  En  cantidades  totales que  explicarían  perfectamente  el  efecto  observado  en  las  truchas.  Por  otra  parte,  en  una  revisión realizada por Nilsson19, se destaca que mientras existe llamativa evidencia de que los estrógenos contenidos  en  ciertos  alimentos  e  hierbas  medicinales  pueden  inducir  cambios  hormonales  en mujeres y manifestar toxicidad en los hombres, los datos existentes para apoyar una relación causal entre la exposición de la población a productos químicos, no farmacéuticos, y efectos adversos sobre el sistema endócrino, son francamente insuficientes.

 

En   términos  de  magnitud   y  extensión  la  exposición   a  todos  los  llamados  disruptores endócrinos  queda  completamente  disminuida  frente  al  extensivo  uso  de  contraceptivos  orales  y estrógenos para tratamientos de desórdenes menopáusicos o postmenopáusicos. Además, cualquier exposición  a  xenobióticos  hormonalmente  activos  es  virtualmente  insignificante  cuando  se  la compara con la ingesta de fitoestrógenos   presentes en alimentos y bebidas y más aún cuando se compara con ciertas pociones herbáceas usadas en la “medicina alternativa”. No se salvan de esta condición ciertas bebidas muy populares como la cerveza y el vino. Así es, con cada vaso de vino tinto  te  embuchas  hasta  2mg  de  estrógenos  equivalentes.  Parece,  que  tomar  vino  en  abundancia combate el colesterol y es una buena ayuda para cambiar de sexo.

 

Las toxicidad aguda  y crónica de los NPs sobre organismos acuáticos ha sido revisada en los últimos años20  se observa que NP ha mostrado toxicidad (LC50 = dosis necesaria para producir la muerte  de  la  mitad  de  los  individuos  inyectados,  después  de  cierto  tiempo)  para  los  peces  a concentraciones desde 17 a 3000 mg/L. Por otra parte, los invertebrados se muestran sensibles al NP en el rango de LC50 de 21 a 3000 mg/L, en tanto que las algas tienen LC50 entre 27 y 2500

 

mg/L.            Además, la embriotoxicidad en crustáceos (Daphnia magna) ha sido registrada a niveles de 44mg/L. Estas concentraciones,  todas en el orden de los microgramos por litro de agua, serán útiles para comparar con las cantidades determinadas en el río Uruguay, por el perito de la parte argentina.

 

Restricciones al uso de los nonilfenol etoxilatos

Las conclusiones de la CEPA21  basada en los datos disponibles destacan que el nonilfenol y sus etoxilatos ingresan al ambiente en cantidades o concentraciones o bajo condiciones que tienen o podrían  tener  un  efecto  dañino,  inmediato  o  a  largo  plazo,  sobre  el  ambiente  o  su  diversidad biológica.  Sin  embargo,  sus  recomendaciones  finales  hacen  evidente  los  límites  del  posible  daño. Efectivamente, allí se recomienda que el uso de NP/NPEs debería manejarse de forma de minimizar la exposición y el riesgo de los ecosistemas canadienses.

 

De tal manera, en Canadá, USA y Japón22, entre otros, se han promovido acciones voluntarias en la industria con el propósito de disminuir la utilización de NP/NPEs. Esta política de restricción ha tomado en la Unión Europea un carácter mandatorio a través de la Directiva 2003/53/EC donde se establece que: “No se pueden comercializar o usar como sustancias o constituyentes de preparados en concentraciones iguales o superiores al 0,1% en masa de nonilfenol o 1% en masa de etoxilato de nonilfenol”.

 

Entre  los  sectores  que  han  disminuido  o  eliminado  el  uso  de  NP/NPEs  se  encuentra  la industria de la producción de pasta de celulosa. Como hemos visto en Europa esa reducción está regulada.  Por  el  contrario  en  Canadá  se  estableció  un  programa  voluntario  de  reducción,  en  las plantas de pulpa de celulosa, y una encuesta realizada en 2002 por Environment Canada,  muestra que el 74% de las empresas había completado o tenía en ejecución un plan de substitución de los NP/NPEs.

 

Niveles de NP/NPE en diversos efluentes

Los  NPEs  son  utilizados,  también,  en  productos  para  evitar  la

 formación  de  hielo  en aviones            y            mediciones   de            estas            sustancias     en            los            desagϋes      de            aeropuertos            alcanzaron concentraciones  de  hasta  1190mg/L23.

 

 En  otro  estudio,  por  otra  parte,  se  observó  que  en  los efluentes de una planta de celulosa  y en los líquidos de ingreso a plantas de tratamiento de residuos cloacales  municipales,  los  niveles  de  NPEs  llegaron  hasta  1300mg/L  y  en  varios  ríos  alcanzaban valores de hasta 13,8mg/L24. Sin embargo, en efluentes cloacales no tratados y en pozos sépticos los niveles de esos compuestos tenían valores de hasta 11000 mg/L y en las aguas de pozo, para beber, la  concentración  llegaba  hasta  32.9  mg/L25.  Aún  las  aguas  salientes  de  plantas  de  tratamiento  de efluentes cloacales contienen nonilfenoles en concentraciones de hasta 369 mg/L en USA, 343 mg/L en  España  y  330  mg/L  en  Gran  Bretaña26.  Recordamos,  además,  que  el  uso  de  NP/NPEs  en agroquímicos se observa en aguas de drenajes agrícolas donde las concentraciones llegan a valores de hasta 6 mg/L27. Finalmente, para completar el panorama agregaremos que en los sedimentos de estuarios (Jamaica Bay, NY) se pueden encontrar cantidades de NP/NPEs de hasta 50 mg/g28  y que el papel higiénico y papel reciclado puede contener hasta 430 mg/g (de masa seca) siendo este una fuente importante de estas sustancias en las desechos cloacales29.

 

El propósito de mostrar estos números es para compararlos con los valores determinados en el  rio  Uruguay  por  el  perito  argentino  y  de  esa  forma  apreciar  el  grado  de  contaminación  de  ese curso de agua.

 

Niveles de NP/NPEs en el río Uruguay

La  información  presentada  ante  la  La  Haya  se  puede  ver  en  la  web  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Argentina30. Allí se observa que el promedio de los valores medidos en los sedimentos del río en el punto más cercano a la salida de los efluentes de la planta de pulpa de celulosa de Fray Bentos es 53,2 ng/g y el  valor máximo alcanza los 388,4 ng/g (de masa seca). Como la diferencia entre microgramos (mg) y nanogramos (ng) es un factor 1000, la cantidad hallada es más de mil veces menor que la observada en la bahía Jamaica de New York.

 

Similarmente, el valor medio en muestras de agua alcanzó los 43,8 ng/g y el máximo valor fue de 374,1 ng/g. Otra vez, más de mil veces menor que los observados en situaciones similares en otros  lugares  del  mundo.  Un  detalle,  a destacar,  de  estas  mediciones  es  que  no  se  muestran  las hechas  antes  de  que  la  planta  comenzara  a  funcionar,  probablemente  porque  no  existen,  de  tal forma  que  no  es  posible  verificar  como  cambiaron  (si  lo  hicieron)  las  condiciones  del  río  con  el funcionamiento la fábrica de celulosa.

 

Por otra parte, no se ha hecho ninguna medición a la salida de los efluentes cloacales de las ciudades vecinas de Gualeguaychú, Fray Bentos, Colón, Concordia, Paysandú, etc. De esa manera se  ignora  cuál  es  la  contribución  de  esas  fuentes  de  NPEs  haciendo,  obviamente,  inconsistente cualquier evaluación de la causa de su presencia en el río.

 

La primera conclusión que podemos sacar es que la cantidad de NP/NPEs hallados en el río son  significativamente  menores  que  las  observadas  en  otros  lugares  del  planeta.  Y  desde  luego definitivamente se encuentran muy lejos de los valores peligrosos ¡Una gran noticia!

 

Además, los NP/NPEs observados provienen, seguramente, de los desagϋes cloacales, de la actividad agrícola y de otras industrias como las textiles, de las cuales hay un par en Gualeguaychú. Esta es la conclusión evidente derivada de los datos presentados ante el tribunal de La Haya. Por otra parte, la empresa afirma no usar NPEs y esta información es ratificada por la DINAMA31  y podría ser verificada por Argentina si existieran los controles conjuntos.

 

En el articulo32  periodístico, mencionado al comienzo, se destaca que se detectaron 962 ng/g en una muestra de celulosa obtenida clandestinamente de la planta. ¿Alguién puede creer que una muestra tomada en estas condiciones puede ser considera por algún tribunal como válida? Por ello, seguramente, los datos de estos exámenes de muestras obtenidas en enero de 200833  no fueron presentados ante el tribunal. Por otra parte, si el resultado fuera creíble, la cantidad medida es 500 veces menor que la contenida en el papel higiénico.

 

Los resultados mencionados han sido explicados al tribunal de La Haya por el perito argentino y han hecho afirmar a la Consejera Legal de la Cancillería Argentina34  que “Tenemos la certeza de

que fue Botnia”, refiriéndose a la presencia de NPEs en el río. Amigos, tengo la sensación de que la evidencia presentada nos llevará a cumplir un gran papel, un verdadero papelón.

 

“Si los argentinos se convencieran de que el oscurantismo y el analfabetismo científico son dos grandes enemigos de la sociedad, no les resultaría tan remoto tomar su erradicación como una galvanizante labor común.”3

 

Referencias

 

1Declaración de la Federación Universitaria de Córdoba, dando inicio a la Reforma Universitaria.

2 Articulo publicado en Pagina12 el 8/noviembre/2009.

3 Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

4 Linus C. Pauling, premio Nobel de Quimica y de la Paz. Conferencia dictada en Universidad Técnica del Estado, Chile, 1970.

5 Cita de Thomas H.Huxley.

6 Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos. Paidos Surcos.

7 Jean-Jacques Salomon, Los científicos. Entre poder y saber. Ed.UNQUI.

8 François Michel Le Tellier de Louvois, Marqués de Louvois (París, 1641 - Versalles, 1691), Ministro de Luis XIV.

9 Ref.7

10 Ref.7

11 Marcelino Cereijido y Laura Reinking, La ignorancia debida, Libros del Zorzal.

Aun  recuerdo  a  M.Cereijido,  mi  profesor  de  Biofísica,  sentado  sobre  uno  de  aquellos  taburetes  de  laboratorio,  como  flotando, exhibiendo su enorme moño azul con lunares blancos.

12 Sobre este tema y su relación con el conflicto por Botnia recomiendo el articulo titulado “ ¡Que le corten la cabeza!, publicado por el Dr.O.N.Ventura en su blog: www.lascosasdenestor.blogspot.com

13 Nonylphenol and its Ethoxylates, Canadian Environmental Protection Act, 1999, Canada.

14 Nonylphenol, an integrated visión of pollulant. Scientific Review. Applied Ecology and Environmental Research. 4(1)[2005]1-25

15 Nonylphenol Risk Reduction Strategy. Final report, 1999. Departament or the Environment, Transport and Regions.

16    Developmental   Effects   of   Endocrine-Disrupting   Chemicals   in   Wildlife   and   Humans.   T.Colborn,   F.S.vom   Saal,   A.M.Soto. Environmental Health Perspectives 101(5)[1993]378-384

17   Endocrine  Disruptors  and  Human  Health-Is  There  a  Problem?  An  Update.  Stephe  H.Safe.  Environmental  Health  Perspectives

108(5)[2000]487-493

18 Identification of estrogenic chemicals in STW effluent. 2.In vivo responses in trout and roach. RoutledgeEJ, Sheahan D, Desbrow C, Brighty GC , et al. Environ.Sci.Tecnol 32[1998]1559-1565

19 Nilsson, R. Endocrine Modulators in the Food Chain and Environment. Toxicologic Pathology 28(3)[2000]420-

20   a)  Servos  M.R.  Review  of  the  aquatic  toxicity,  estrogenic  responses  and  bioaccumulation  of  alkyphenols  and  alkylphenols polyethoxylates. Water Qual.Res.J. Canada, 34[1999]123-177. b) Lussier SM, et al. Acute toxicity of para-nonylphenol to saltwater animals. Environ. Toxicol. Chem. 19[1999]617-621. c) Staples C., et al. A weight of evidence analysis of the chronic ecotoxicity of nonylphenol ethoxylates, nonylphenol ether caboxylates, and nonylphenol. Human. Ecol. Risk Assesm. 10[2004]999-1017.

21 Ref.12

22  a)Aquatic  Life  Ambient  Water  Quality  Criteria-Nonylphenol.  EPA-822-R-05-005.  December  2005,  USA.  b)  Study  Group  for  Risk

Assesment and Management of Nonylphenol, August 2003, Japan.

23  S.R.Corsi, et al. Nonylphenol Ethoxylates and Other Additives in Aircraft Deicers, Antiices, and Waters Receiving Airport Runoff. Environ.Sc. Technol 37[2003]4031-4037.

24    Field,  JA,  et  al.  Nonylphenol  Polyethoxy  Carboxylate  Metabolites  of  Nonionic  Surfactants  in  US.  Environ.  Sci.  Technol,

30[1996]3544-3550.

25   Rudel,  R.A,  et  al.  Identification  of  Alkylphenols  and  Other  Estrogenic  Phenolic  Compounds  in  Wastewater,  Septage,  and

Groundwater on Cape Cod, Massachusetts. Environ. Sci. Technol. 32[1998]861-869.

26  G.G.Ying, et al. Environmental fate of alkylphenols and alkylphenol ethoxylates-a review. Environment International 28[2002]215-

226.

27  A.Zgola-Grzeskowiak,  et  al.  Determination  of  nonylphenol  and  short-chained  nonylphenol  ethoxilates  in  drain  wáter  from  an agricultural area. Chemosphere 75[2009]513-518

28   Ferguson,  Pl,  et  al.  Biogeochemistry  of  Nonylphenol  Ethoxylates  in  Urban  Estuarine  Sediments.  Environm.  Sci.  Technol.

37[2003]3499-3506.

29   M.Gehring,  et  al.  Bisphenol  A  contamination  of  wastepaper,  cellulose  and  recycled  paper  products.  Department  of  Waste

Management, Dresden University of Technology, Germany.

30 www.mrecic.gov.ar/publicdocuments/index_en.php

31 Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay. Informe para la Comisión de Seguimiento de Botnia.

32 Ver Ref.2

33 Ver Ref.2

34 Pagina 12, Domingo 4 de octubre de 2009

35 Ref.11

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