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Hillary Clinton, Arturo Valenzuela
y la dificultad en saber quién
manda en los EEUU
por
Eduardo Vaz Lionni
A un año y pocos días que el
presidente Obama llegara a la Casa Blanca, y a 48
horas que Arturo Valenzuela, secretario del
Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental
emprendiera una gira por 4 países sudamericanos, la
secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton
pronunció el discurso más acusatorio para con países
de esta región, surgido de la administración
demócrata.
Si se tiene en cuenta lo que
aparecía como un discurso categóricamente innovador
para este continente, dicho por Obama, en la Cumbre
de las Américas de Trinidad y Tobago, anunciando
nuevas relaciones, cooperación entre iguales y una
menor confrontación con Sudamérica, este discurso de
la señora Clinton va sencillamente en dirección
contraria.
Ésta no es la primera señal
contradictoria con aquellos enunciados de Obama.
Hace pocas semanas Luiz Lula da Silva de Brasil
advirtió que “el presidente estadounidense se
olvidó de la región”, luego de su discurso en
Trinidad y Tobago. Además realidades como el golpe
de Estado en Honduras, la instalación de 7 bases
militares en Colombia entre otros hechos se
agregaron a las viejas frustraciones y desconfianzas
que este continente le carga a las relaciones con
los EE.UU. en los últimos meses.
Al anunciar su gira
sudamericana Valenzuela pareció dar crédito a estas
voces criticas desde el sur al decir, sí hay
“diferencias serias de fondo”, a la vez que
justificaba su gira señalando “sería una exageración
decir que estamos frente a una situación en donde
hay diferencias muy grandes entre los países de las
Américas”. A menos de 24 horas de haberse hecho
estas manifestaciones por parte de uno de sus
colaboradores para la región, la señora Clinton
descarga toda su adrenalina diciendo; “creo que si
quieren coquetear con Irán, deberían analizar las
consecuencias que podrían tener para ellos, y
esperamos que lo piensen dos veces…" Luego
reiterando conceptos que ya estaban incluidos cuando
Bush estableció quienes estaban dentro y fuera del
“eje del mal”, Clinton agregó; "Esperamos que
haya un reconocimiento de que se trata del principal
sostén, promotor y exportador de terrorismo en el
mundo hoy".
Ingresando en un ataque frontal
que pareció tener como real destinatario Brasil
-aunque este no fue nombrado- la encargada de la
diplomacia norteamericana dijo; Somos muy
conscientes del interés de Irán en promocionar sus
intereses en otros países, como Venezuela y Bolivia,
y sólo podemos decir que esa realmente es una
mala idea para los países involucrados.
Brasil pareció haber tomado
nota de ser el verdadero destinatario- además- de
los nombrados, de estos conceptos de la secretaria
norteamericana y decidió transitar por la vía de que
si realmente quieren criticar a Brasil lo confirmen
expresamente. "No fue un recado para Brasil. Si
fue un recado, fue equivocado", dijo el asesor
del presidente Lula, Marco Aurelio García.
Simultáneamente trascendía que el gobierno de Brasil
decidió que el canciller, Celso Amorim, no fuera el
interlocutor en Brasilia de Arturo Valenzuela.
Para muchos observadores el
discurso de Clinton aparece aun más contradictorio
si se tiene en cuenta que según el canciller Celso
Amorim, los EE.UU. buscaron en Brasil un
interlocutor con Irán, al enterarse de la
realización de la cumbre en noviembre entre Lula y
Ahmadinejad en Brasilia. En esa oportunidad Lula
respaldó el plan nuclear de Teherán con fines
civiles.
Por su parte el presidente Evo
Morales recientemente reelecto en su cargo por el
63% de los electores bolivianos dijo; “esas
advertencias no sirven para nada y las rechazamos
rotundamente. EE.UU. no tiene ninguna autoridad para
hablar sobre terrorismo cuando ellos lo practican”
subrayó. El gobernante agregó que Bolivia es
actualmente un Estado soberano que se relaciona con
todos los países del mundo, porque defiende la
cultura del diálogo y en ningún caso va a aceptar
advertencias como las formuladas por Clinton.
Pero no solo Irán fue colocado
por Clinton como uno de los “malos” que los países
sudamericanos deben desechar en sus relaciones
bilaterales y que roza directamente al país de Lula.
También China uno de los principales aliados de
Brasil, fue involucrado en comportamientos de
presunta corrupción; "No tenemos problemas con que
ningún país, como China, se involucre en actividades
económicas, negocios y comercio con otros países",
dijo, para luego aclarar: "Pero queremos que los
gobiernos saquen ventajas de los acuerdos. No
queremos ver corrupción que beneficie las fortunas
de unos pocos líderes y socave la sustentabilidad de
la economía, el medio ambiente y los recursos
naturales de ningún país".
Arturo Valenzuela de origen
chileno, juró en su cargo el pasado 10 de noviembre,
inmediatamente viajó a Canadá y México países
comprendidos en el área como responsable de la
Oficina del Hemisferio Occidental del Departamento
de Estado norteamericano. Ahora concreta esta gira
por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en
momentos de creciente irritación en las relaciones
interamericanas tal como lo evidenció el discurso de
Hillary Clinton.
Los países que reciben a
Valenzuela -todos ellos integrantes del Mercosur
hace pocos días reunidos en Montevideo- emitieron
una declaración donde dicen enfáticamente que
“condenan el golpe de Estado en Honduras y expresan
su desconocimiento a las elecciones bajo el régimen
de facto efectuadas el 29 de noviembre”.
La UNASUR, otra de las
instancias de integración que los Sudamericanos se
han dado, acaba de anunciar vía su presidencia pro
témpore que ostenta actualmente Ecuador, que invitó
al Gobierno norteamericano a un encuentro con el
propósito de abordar temas de vital importancia para
Sudamérica, en la fecha y lugar acordados por los
canales diplomáticos.
Arturo Valenzuela, ha
desplegado su gira sudamericana, si bien
oficialmente no es más que de mera "cortesía", no
pudo dejar de lado algunos de los temas que más
confrontación han provocado en los últimos meses
entre Washington y la región, especialmente la
crisis de Honduras, las bases en Colombia y ahora el
plus del discurso de la secretaria Clinton.
Por otra parte cada día crece
más el convencimiento en Sudamérica y otras
regiones, que más allá de lo institucional, en estos
momentos en los EE.UU., son varios los centros de
poder que emiten y toman decisiones de Estado.
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