A confesión de parte
por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com

“Después algunos se sorprenden

 de que los tilden de derecha...”

Javier De Haedo

El Espectador - 7/12/2009

 

No demoró casi nada, a poco menos de una semana de ocurrida la victoria del Frente Amplio en la segunda vuelta, la crítica interna se hizo escuchar en la oposición perdidosa desde uno de los referentes de Alianza Nacional. Nada menos que del suplente de Jorge Larrañaga y uno de los responsables de instrumentar el programa económico de la derrotada fórmula nacionalista.

 

Una actitud casi lógica, pues cuando se dan resultados adversos la evaluación posterior debe ser de análisis profundo si es que se quiere conocer la verdadera razón del fracaso. Por más maquillaje que le quieran dar, la realidad es una sola y nadie mejor que los propios protagonistas para echar luz en el tema. Unos que quieren desprenderse de la derrota, otros que intentan evitar toda crítica y patear la pelota para adelante a sabiendas de la instancia departamental que se avecina. Luchas internas que develan intereses electorales ocultos, que seguramente se verán reflejados en las municipales de mayo. Claro está que para quien balconea cómo se critican los rivales, mientras se procesa la renovación del gobierno, tiene un sabor dulce que evitaremos se torne empalagoso para no pecar de golosos.

 

Lo sustancial del tema no es contemplar la lucha intestina del rival –que es cosa de ellos- sino confirmar, por contrario imperio (y por confesión de éstos), que renovamos gobierno no solo por fidelidad partidaria de los votantes, sino porque fundamentalmente fue creíble y responsable la propuesta. El pueblo valoró una forma de hacer política en serio aspirando a hacer realidad aquello de un gobierno honrado para un país de primera. Lo reconoce el propio De Haedo cuando afirma, en la entrevista otorgada al programa En Perspectiva de radio El Espectador, que la propuesta fiscal de eliminación de impuestos que llevó adelante Lacalle, los expuso a la crítica de Astori. Crítica que no se hizo esperar afirmando que era “una propuesta para los ricos”. Si la sola palabra de Danilo era suficiente para quien comparte ideología, la expresión vertida por un rival calificado en la materia, refuerza el convencimiento que ya teníamos al respecto.

 

Tamaña confesión debe ser registrada convenientemente y formar parte del acervo histórico que dentro de un tiempo nos refresque la memoria –tan cortoplacista generalmente- pues tendremos que apelar a ese registro para recordar que contamos con políticos creíbles y confiables al frente de la más alta responsabilidad social que nos damos los seres humanos cuando elegimos un gobierno.

 

Aquellos duros cuestionamientos que hacía Danilo al decir que la propuesta económica nacionalista era de una irresponsabilidad fiscal absoluta, se confirma por un referente como el economista De Haedo, quien no vacila en afirmar que “...si a mí como economista dos más dos me da cuatro, no puedo decir que da tres o cinco. Eso se llama doble discurso, se llama demagogia...”

 

A ello podemos agregar algo que no escuchamos preguntar a ningún periodista durante la campaña, sobre la pertinencia de proponer la eliminación de un impuesto que afecta a un exclusivo sector del cual forma parte el proponente como era el caso de la eliminación del IAAS. Acaso debiera recordarse también que durante su gobierno se instaló el Fondo de Solidaridad (que solventa las becas estudiantiles) pero al que el entonces Presidente de la República –Lacalle- solicitó exoneración ni bien fuera aprobado. Así cualquiera fija impuestos! Total, los pagarán otros.

 

Ahora bien, este reconocimiento habla muy bien de quien tiene la humildad para hacerlo, máxime si consideramos la exposición pública a la que se somete junto a los cuestionamientos que comenzaron a oírse contra su postura en filas de su partido. Pero, ni tanto ni tan poco. A la hora de pasar raya que se tome solamente como un elogio al planteo serio y responsable que hiciera nuestra fórmula presidencial. No quisiéramos ver que este reacomodo tardío abre puertas a un eventual cargo de gobierno que compense el elogio, por más que en política eso se llame negociación. Primero, un compañero, conste. No sea cosa que estos arrepentimientos sirvan para desplazar a éstos de lugares de responsabilidad que tienen sobradamente ganados y donde un compañero antes que nadie, da garantías –en principio- del cumplimiento de las políticas a implementar. No queremos comernos esa pastilla otros cinco años...

 

Por otra parte, Pepe se aboca a terminar –por estos días- de armar su gabinete, y el equipo de gobierno se consolida para despedir un año enteramente tricolor (con el perdón a los compañeros manyas). Se vienen algunos días de descanso para retomar la vorágine electoral con proa a mayo y las departamentales. Sin que fuera necesario, la vocación frenteamplista se refuerza con declaraciones de los propios rivales como las que comentamos en estas líneas. Son señales contundentes de un cambio operado en el país. Ya no compran espejitos de colores los uruguayos, y cuando eligen gobierno lo hacen evaluando logros y promesas ofrecidas, pero fundamentalmente, comprometidos con su futuro.

 

A sabiendas que de ellos (nosotros) depende ese futuro.

De nadie más. 

 

el perro movía la cola feliz,

el hombre intuía que pensaba en Manuela

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