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No es lo mismo estudiar
motivado, que no estarlo
por
Josefa Isasi Marín*
La motivación en el estudio se va a
ver incrementada si los estudiantes se acompañan de
un profesorado motivado que, en conjunción con su
entorno familiar, les inculquen valores
fundamentales y el interés por la lectura y el
estudio.
Vivimos en una sociedad que se
encuentra en un proceso de cambio continuado. El uso
de las nuevas tecnologías ofrece hoy a muchos
jóvenes multitud de posibilidades para incrementar
su motivación por el estudio. Aunque en ocasiones,
un exceso de información puede resultar
contraproducente, sobre todo cuando aún no se ha
alcanzado un cierto grado de madurez.
El entorno familiar, al igual
que los ámbitos socioculturales y
científico-tecnológicos, va a influir de manera
notable en la motivación por el estudio de muchos
jóvenes. Sin embargo, estos escenarios no deben
condicionarles ni limitarles. Los estudiantes podrán
conseguir, con mayor o menor dificultad, sus metas,
siempre que sientan el deseo de incrementar su
conocimiento y su formación.
Dentro del marco familiar, una
educación basada en el diálogo y en la que los
jóvenes entiendan sus derechos sin olvidar sus
obligaciones, les ayudará a decidir sobre su futuro.
Asimismo, la motivación en el estudio se va a ver
incrementada, si en su recorrido por las
diferentes etapas del sistema educativo, los
estudiantes se acompañan de un profesorado motivado
que, en conjunción con su entorno familiar, les
inculquen valores fundamentales, además de fomentar
el interés por la lectura y el estudio. Lectura
reposada, que se preste a la reflexión y que se
encamine a establecer la relación entre los
conceptos adquiridos en el proceso de enseñanza y
aprendizaje.
El ámbito universitario nos
ofrece hoy un escenario bastante diversificado, en
relación al prototipo de estudiantes que están o se
sienten más o menos motivados.
Algunos alumnos se encuentran
hoy cursando una licenciatura, alegrándose de no
verse obligados a iniciar unos estudios de grado,
que les exigiría una asistencia y una evaluación
continuada y con la que están en total desacuerdo.
Otros, poco motivados, continúan exigiendo sus
derechos pero sin detenerse a pensar en el deber que
ellos tienen de estudiar. Por ventura, también
existen alumnos con las ideas muy claras y que, con
la orientación adecuada, llegarán a conseguir
aquello que se han propuesto.
En los próximos años va a ser
interesante analizar la influencia del cambio
metodológico impuesto por la convergencia europea,
sobre el amplio abanico de estudiantes, que más o
menos motivados, han iniciado sus estudios de grado
dentro del Espacio Europeo de Educación Superior.
* Josefa Isasi Marín:
Profesora de la Facultad de Ciencias Químicas y
autora del libro Desde el conocimiento ¿será posible
motivar en el estudio? (Eride Ediciones)
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