Anchas alamedas están,
aprendamos a caminar...
por Félix Duarte

Terminada la campaña, con más tranquilidad luego de asumir los resultados y por suerte ya encauzados y aplacados algunos entusiasmos, se empieza a manejar con más mesura una realidad que, para el Frente Amplio es muy positiva, en la medida que sepa caminar por el camino que le abrió ese apoyo emocionante de la gente. Emocionante, porque una vez más fue la gente que canto la justa. Y que nos perdone algún ex por usarle el slogan. Los anónimos militantes que armaron la red a través de Internet y lograron que la alicaída “reserva” de frenteamplistas despertara de supuesta siesta.

 

Siesta que tal vez tuvo que ver con cierta dirigencia “apoltronada” en  círculos de poder. Dirigencia que en un primer momento mal estuvo al sentirse molesta porque aquella convocatoria en la Rambla se hizo pasando por encima de “las estructuras”, pero que muy pronto bien, muy bien estuvo al apoyar con ganas lo nuevo y hacerlo públicamente, entendiendo que ahí estaba un camino para que el ineludible recambio generacional empiece a caminar. Sin prisas que la prisa emotiva no sirve. Pero que sea sin pausas, porque es ineludible abrir las anchas alamedas a la vida que llega para abonar un futuro cierto.

 

Futuro cierto para el Frente Amplio, si se hacen las cosas medianamente bien, como dijo no recordamos quien, futuro que va a tener esta fuerza política y de eso no cabe duda. Todo bien de bien, no se va a poder ni se puede hacer. La vida sin errores no es vida, Como también se ha dicho, el problema no esta en equivocarse, el problema está en no asumir el error y lo principal, no usar el error para aprender. En el Frente, que no nació ayer, se ha matrizado una real capacidad de aprender y de reacomodar rumbos. Y eso durante muchas décadas, por lo que ha logrado, no es don divino. Es resultado de los “porqué”.

 

Y en los porque, hay algo importante. Esta ahí la parte de ciudadanos que, según muevan los “tantos por ciento” las urnas, les queda el papel de pasar a ser “la oposición”. La campaña ya fue. Lo que pasó en la campaña ya fue. Esa –sigamos con lo de oposición– es una parte imprescindible para el futuro en el plano político de este país. Tal vez, sin querer meternos en rancho ajeno, solo queremos pensar en voz alta y decir que ahí también debe pasar un viento fuerte que mueva hojas ya con dificultad de trasladar savia. Tiempo y biología harán su trabajo, como en el FA. Pero hay que ayudar con algo de iniciativa.

 

Iniciativa que siempre es necesaria. En esos terrenos y en la propia vida. El dejar que el tiempo arregle todo, no es aconsejable. La vida del ser humano es tan corta, que cada uno debe colaborar para que ese breve lapso transitando por el milagro y sobre todo misterio que es la vida, sea más productivo. Lo que es valido para las personas, pero también debe serlo para las instituciones, para los grupos de intereses, de ideales o de utopías. Leímos no hace mucho, no recordamos donde, que “una de las empresas más importante en la vida es ayudar a que los imposibles sean posibles...” algo más o menos así era...

 

...Que en ese más o menos así de posibles y de imposibles, que los hay y son muchos en la viña del señor, en el Frente Amplio y desde vieja data, aunque nos permitimos pensar que más acentuados, desde que se ejerce el poder político. Poder político que se tuvo desde el 2004 y que ahora es logrado en una reiteración real con mayor apopo porcentual que antes, lo que hace de la responsabilidad que se tiene una apuesta mayor hacia el futuro. Y decimos esto, tal vez no muy bien hilvanado en el hilo de la idea, que el Frente tiene con la gente que ha redoblado su confianza, una asignatura pendiente muy grande.

 

Asignatura pendiente que tiene directa relación con algo que mucho hemos, modestamente, escrito bastante en estas notas. Se trata de la interna del Frente Amplio. Se trata de esa pertenencia casi patológica en algún caso del individuo con su partido o con sus dos o tres letras que identifican a su partido. Y eso no esta mal. Que va a estar mal. Mal esta cuando eso es lo primero en que se piensa al tomar una decisión, o cuando se trata de organizar espacios de modo de quedar mejor o más mejor, estratégicamente hablando, en ese pensar de cómo el sector se ubica en el esquema del poder y de la incidencia.

 

Poder e incidencia de cada grupo, que tal vez debería estar supeditado a lo estratégico del partido o de la chacra que contiene a todas las chacritas que a la vez contiene a la colcha de retazos, eso que se ha mencionado por ahí, despectivamente a veces, cariñosamente otras. Quien no recuerda aquella colcha de retazos que tejió la abuela y que, en lucha con polillas y otras cosas que trae la vida consigo, siguió estando de generación en generación, que fue su nacimiento junto al telégrafo en lenguaje Morse y hoy la acaricia sin entender mucho aquello, la nieta mientras mira el celular, escuchando el MP4.

 

Escuchando el MP4, como en estos días viendo una de las últimas fotos de Lily y pensamos en aquella junto al General en el balcón o antes, con Bethel, en comienzos de la dictadura, cuando algún medio del exterior recogía el cable desde Uruguay, donde encarnaba la voz del compañero preso. Estos son días algo diferentes. Más allá del mercado y la propaganda que instala los escenarios y genera necesidades, en la gente existe necesidad de reunirse y de sentirse juntos. Sinceramente nuestros mejores augurios para todos y esto más allá de partidos. El Uruguay precisa a todos y a todos un abrazo.

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