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“Pobre de los indios”
por
Andrés Osvaldo Azpiroz
aazpiroz@adinet.com.uy
“Pobre de los indios” Acercamiento a la pobreza
material y espiritual o voluntaria hasta el siglo
XVII.
Esta investigación integró los materiales
recientemente
expuestos en las ll Jornadas de Investigación,
organizadas
por la Facultad de Humanidades de la
Udelar
Felipe Guamán Poma de Ayala a
lo largo de todo su trabajo se refiere a los indios
como pobres indios. En las Indias la categoría de
pobre puede ser igualada a la de indio pues inmensa
cantidad de ellos padecen la pobreza. El término
pauperismo, hace referencia a la situación que se
genera cuando el estado de pobreza afecta a un
sector de la población o a un determinado grupo
social. Esa es la realidad del fenómeno en
las tierras conquistadas.
Además de las razones
materiales, directamente situación de explotación y
salarios de miseria, la enfermedad era uno de los
motivos principales de la pobreza según Guamán Poma.
Enfermedades contagiosas,
pérdida de alguno de los miembros, o todo tipo de
pestes, alejaban del trabajo a quienes las padecían,
y los obligaban a recibir asistencia en sus hogares
o en muchos casos recluirse en los hospitales.
Desde la Edad Media los hospitales;
por estar adyacentes
a los conventos
o templos parroquiales eran
considerados lugares religiosos. En las Indias
esta situación no será ajena; había hospitales
administrados por órdenes religiosas y otros por
cofradías de laicos, pero siempre bajo la tutela y
autorización del obispo diocesano.
Las limosnas jugaban un
papel fundamental en su manutención, y tanto
los europeos como los indios ricos se hacían cargo
de los mismos. Todo indicaría que al igual que en
Europa y según lo que plantea B. Geremek1,
la limosna que se entregaba a las iglesias tenía un
fuerte poder simbólico, en cuanto demostraba las
posibilidades y el éxito de la familia que la
entregaba. Mendieta, señala el malestar de unos
indios pobres, que al no poder hacer sus
donativos a la Iglesia, le señalaban
angustiosamente al sacerdote: “Sabrás que mi mujer
y yo, viendo que otros nuestros vecinos te hacían
limosnas, y no teniendo que darte por nuestra
pobreza, estábamos con mucha pena”2.
El mismo autor al hacer
referencia a las prácticas cristianas de los
indios, señalaba sus ayunos y abstinencia así
como las “muchas limosnas a pobres y a su hospital”3.
Fray Toribio de Benavente también señalaba como
acudían al bautismo y al mismo tiempo asociaba la
enfermedad con la pobreza “arrastrando y
padeciendo mucho trabajo y hambre, porque esta
gente es muy pobre”4
Muchas órdenes llegaron a
las Indias con el fin de fundar hospitales.
En 1663, el principal de la congregación
Betlemítica (un ex terciario franciscano), expresaba
al Rey Felipe II: “la mucha necesidad que los pobres
convalecientes pasan en esta ciudad de Santiago de
Guatemala después que salen del hospital es mucho
por no haber en ella convalecencia”5
Felipe Guamán Poma de Ayala,
demuestra en sus relatos su particular preferencia
por los religiosos de la Compañía y los
Franciscanos. En relación a los primeros, destaca la
asistencia a los enfermos, tullidos, cojos, ciegos,
mancos, así como “liciados, azogados y biejos y
biejas de ochenta años, huérfanos”, a los que
asisten con limosnas, comida, huevos y gallinas6.
Los niños huérfanos y más
precisamente los expósitos se convirtieron en
una de las temáticas más frecuentadas por la
ilustración española en relación a la
pobreza. La legislación o la cantidad de autores
que trataron el tema es variada y va desde aspectos
que tienen que ver con su conservación, las
características físicas de las amas7,
hasta el tipo de construcciones donde estos niños
debían ser alojados. Toda la legislación que se
generó con mucho importancia sobre todo a
partir de mediados del siglo XVIII era
aplicada y extendida a las Indias. En Lima ya en el
siglo XVII al crearse la Hermandad de Nuestra
Señora de Atocha se fundó una casa de niños
expósitos8, en el Río de la Plata
esa realidad se dio recién a partir de
1779. En ese año se fundó la casa de
expósitos de Buenos Aires y recién en 1818 la de
Montevideo gracias a las gestiones de Dámaso Antonio
Larrañaga9.
La legislación colonial
utilizó una gama de términos que tenían que
ver con los que nacían en el ámbito de la
ilegalidad. Así estaban los naturales, entre hombres
y mujeres solteros pero que podían contraer el
matrimonio y luego, otra categoría más amplia, la de
los espurios. Dentro de estos últimos, encontramos a
los adulterinos; a los bastardos, producto de
relaciones con concubinas; nefarios, de
descendientes con ascendientes; incestuosos, con
parientes transversales; los sacrílegos, hijos de
sacerdotes, consagrados y monjas y por último los
manceros, hijos de mujeres públicas.
Para los conquistadores el
concepto de riqueza estaba asociado a la posesión
de metales preciosos. En el mundo andino en
contraposición con este concepto, el término quechua
“guaccha” vinculaba a la pobreza con la
orfandad y la soledad. La pobreza estaba
asociada a la no pertenencia a una red
parentelar más amplia que posibilitaba la
redistribución de la riqueza10.
Esto puede explicar la
importancia que tenían las redes parentelares en la
explicación del éxito material de una persona y la
asociación de que la riqueza era entre otras,
consecuencia de tener muchos parientes,
facilitándose así un mayor acceso a los recursos.
El tema de la ilegitimidad que
había estado planteado en la Real Orden del año 179411,
buscaba tener sus efectos en las Indias.
Además, frente a la ilegitimidad, era el Rey
quien asumía una suerte de paternidad jurídica sobre
los expósitos. Acerca del problema de que algunos de
los niños provinieran de familias importantes o
ilustres, la legislación era también clara: “[…]
Finalmente mando que en lo sucesivo no se
impongan a los expocitos las penas de
berguensa publica, ni la de asotes, ni la
horca (solo) aquellas que en iguales delitos se
impondrían, á personas privilegiadas, incluyendo
el ultimo suplicio […] pues pudiendo suceder que
el expocito castigado sea de familia ilustre”12.
El aumento de la pobreza en los
grandes sectores indígenas, no puede hacer perder de
vista a algunas minorías que lograron superar esa
situación y en algunos casos acumular importantes
riquezas y patrimonio. El autor Steve Stern,
dedicándose sólo a la situación andina, caracteriza
a este tipo de fenómenos como la tragedia del éxito.
En sus mismas palabras el autor nos señala: “La
tragedia de los indios con éxito se debía a la forma
en la que el éxito reclutaba a personas dinámicas,
poderosas o afortunadas para que adoptaran los
estilos y las relaciones sociales
hispánicas, con lo cual se reforzaba la
dominación colonial.”13
Algunos indios llegaron a
poseer importantes bienes inmuebles, así lo
demuestran los testamentos, u otros fiaban en
metálico a aquellos indios que estaban acorralados
por las deudas. Son numerosos los testamentos
que demuestran la importante cantidad de bienes
de todo tipo que llegaron a alcanzar algunos
indios, y las deudas que indios pobres mantenían
con ellos. Un indio rico de la ciudad de Huamanga
llegó a prestar 300 pesos a un indio empobrecido,
y por otro lado, algunos españoles solicitaban
crédito como el caso del que pagaba
cincuenta pesos de interés sobre un préstamo
de setecientos a una india que tenía un viñedo en el
Valle de Nazca14.
La participación en las
actividades de la comunidad cristiana era una manera
efectiva de demostrar el poderío económico a través
de las limosnas o donativos especiales, que en
algunos casos llegaba a importantes dimensiones,
como el caso de una india que hacía llegar al
convento libros, hábitos y dinero “como si fuera una
reina o una duquesa”15. Fray Gerónimo de
Mendieta relata como en el año 1472 en el día de los
difuntos los indios llegaron a ofrecer “mas de
cinco mil panes de Castilla y tres o cuatro
mil candelas de cera blanca y veinte y cinco arrobas
de vino (que para tierra de Indias es mucho) y gran
cantidad de gallinas, y muy muchos huevos, y tanta
fruta de Castilla y de la tierra de todo género”16.
En aquellos que habían logrado
sortear la pobreza, las aspiraciones sociales se
manifestaban hasta en las vestiduras17,
que buscaba en todos los casos ser igual a
la hispánica. Felipe Guamán Poma en su crónica
realiza algunos dibujos que demuestran como
hombres y mujeres que provenían de la
nobleza incaica, utilizaban típicas vestimentas
de la alcurnia o intelectualidad española. Un
ejemplo es el de Don Melchor Carlos Ynga, que en
la ilustración aparece perfectamente ataviado
como cualquier español noble que fuere su
contemporáneo. Se destacan el rosario en la mano
izquierda, un típico sable español cruzado por
detrás, y la cruz de la orden de Santiago en tamaño
considerable en su pecho18.
En otro ejemplo, el propio
Guamán señala las características particulares de la
vestimenta de estos, típicamente hispánica, y hasta
señalando “Y se ciente en una cilla, tiana, y que
no tenga barbas porque no paresca mestizo”19:
Esto en lo que tiene que ver
con la pobreza material. La pobreza espiritual o
voluntaria es la que hace referencia a los
religiosos mendicantes que hacían votos de pobreza y
la elegían voluntariamente como forma de ascesis
cristiana y camino efectivo de vivir su ministerio.
La pobreza voluntaria es también material, pues la
vida de estas personas se caracteriza por la
frugalidad, pero se diferencia de aquella en cuanto
ésta es una opción personal.
El interés de los franciscanos
por formar una nueva Iglesia que se oponía al
aumento de las riquezas de la Iglesia romana se
basaba en una vuelta a los valores primitivos de la
orden y en la influencia de los movimientos
proféticos y espirituales que ya bastante
revuelo habían ocasionado en Europa. La
autora francesa Dra. Nadine Béligand al
estudiar los primeros catecismos americanos
señala la especial influencia de los
franciscanos en la construcción de esta utopía
profética. Se buscaba una Iglesia indiana donde el
centro fuera la construcción de un
cristianismo indiano bajo la dirección
“paternal” de los frailes20.
El proyecto de una Iglesia
indiana, una nueva cristiandad, no podía
convivir con los abusos por parte de encomenderos,
sacerdotes, integrantes de órdenes religiosas, hasta
a veces algunos indígenas que lograban ascender
socialmente y emulaban las formas de control de los
europeos. El propio obispo Zumárraga, al detallar
las características que debía tener su sucesor
declaraba: “Hago saber a V.M. cómo muero muy pobre,
aunque muy contento”21. Fray Juan de
Zumárraga había sido superior del convento del
“Abrojo”, uno de los llamados conventos
villacrecianos, debido a su fundador Pedro de
Villacreces. Influidos por los espirituales, y en
especial por el joaquinista Ubertino de Casale,
lograron un importante movimiento que se
caracterizó por su aspiración a la pobreza,
su desapego al dinero y su espíritu de
oración y contemplación. Uno de los aspectos más
interesantes de los villacrecianos era su posición
frente a las limosnas, ya que señalaban que era
de justicia dársela a los pobres, porque a
ellos se las habían usurpado. Su Memorial de
Oficios, que afectaba todos los aspectos de
su vida consagrada, señalaba lo siguiente: “Las
limosnas demasiadas e non necesarias no les deben
recibir ni demandar, antes con toda fortaleza
de corazón las deben esquivar, creyendo con toda
fe que las tales se roban a los pobres e han de dar
cora cuenta de ellas como ladrones e robadores.”22
La disolución de este grupo
llevó a que algunos pasaran a formar parte de la
descalcez franciscana fundada por Fray Juan de
la Puebla. Esta reforma de la orden, luego
aprobada por el Papa tuvo algunos reveses, pero
igualmente muchos de ellos llegaron a las Indias y
fundaran en el año 1535 la provincia del Santo
Evangelio. Fray Toribio de Benavente, quien había
preferido tomar el nombre de Motolinia (que quiere
decir pobre), relata como los indios preferían a los
franciscanos por su pobreza, “porque éstos andan
pobres y descalzos como nosotros, comen de
lo que nosotros, asiéntanse entre nosotros,
conversan entre nosotros mansamente”23
Fray Alonso Maldonado de
Buendía, en un lenguaje claro y dirigiéndose al
Consejo de Indias en el año 1566 exigía la
restitución: “ninguna persona de los que están en
este supremo y sapientísimo consejo ni los que
están en las cancillerías se pueden salvar sino
es dejando el oficio y restituyendo a los indios
todas las tierras y pastos que se les han quitado”24.
A finales del siglo XVII, fray Diego de
Humanzoro, obispo de una diócesis andina, con
lenguaje apocalíptico, daba por perdida la batalla
en las Indias. La codicia y la ambición de
algunos miembros de la Iglesia era la
principal causa del fracaso del proyecto de
una nueva iglesia indiana. Según él, la
Iglesia se había convertido en una comunidad de
ricos para ricos25.
La situación de la pobreza
material no fue solucionada. La sociedad y
los religiosos, imbuidos de la escolástica
tradicional, vieron en la caridad una manera
de aliviar la situación de los indios, con
planteos más o menos audaces y fomentar así una
forma de ascesis cristiana que mediante la compasión
y la caridad buscaba redimir los pecados de los
creyentes.
1
GEREMEK, Bronislaw. La piedad y la horca. Historia
de la miseria y la caridad en Europa., Madrid:
Alianza Editorial, 1989.
2
FRAY GERÓNIMO DE MENDIETA. Historia Eclesiástica
Indiana, México: Ed. Porrúa, 1980, p.426.
3
Ídem., p. 289.
4
FRAY TORIBIO MOTOLINIA. Historia de los
indios de la nueva España. Relación de los
ritos antiguos, idolatrías y sacrificios de los
indios de la Nueva España, y de la maravillosa
conversión que Dios en ellos ha obrado. México: Ed.
Porrúa, 1990. Tratado II, Cap. III, p. 84-85.
5 BORGES, Pedro. Religiosos en
Hispanoamérica. Cap. VI. Órdenes asistenciales,
Madrid: Ed. MAPFRE, 1992, p. 231.
6
FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA. Nueva crónica y buen
gobierno. Edición de John V. Murra y otros. Madrid:
Historia 16, 1987. Ídem., p. 684.
7
Ver GARCÍA, Santiago. Breve Instrucción sobre el
modo de conservar a los niños expósitos, Madrid:
Manuel González, 1794, p. 39-40.
8
CHUHUE HUAMAN, Richard. Pobreza, asistencialismo y
caridad cristiana en Lima del siglo XVII. Historia
de la Iglesia del Sagrado Corazón de Niños
Huérfanos, Universidad de San Marcos – Perú, en
http://maytediez.blogia.com/2006/072402-pobreza-asistencialismo-y-caridad-cristiana-en-lima-del-siglo-
xviii.-historia-de.php ., p. 3.
9
BIANCHI, Diana. La Ilustración española y la
pobreza. Debates metropolitanos y realidades
coloniales. Montevideo: Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Educación, 2001, p. 311.
10 PEASE, Franklin. Los últimos Incas del Cuzco.
Madrid: Alianza, 1991, pág. 54-55.
11 En dicha Real Orden del 5 de Enero de 1794, el
Rey admitía “Me hallo bien informado de la miserable
situación en que están los niños expósitos de casi
todos mis dominios, muriendo anualmente de necesidad
no pocos millares” y enseguida proponía la necesidad
de buscar los medios para la
“conservación” de los expósitos y de que
“corresponde a mi dignidad y autoridad Real mirarlos
como a hijos” . Real Cédula de S.M y señores del
Consejo, Madrid: Imprenta de la Viuda e Hijo de
Marín, 1794 en www.cervantesvirtual.com
12 Real Cédula, emitida el 20 de enero de 1794 en
Aranjuez en CHUHUE HUAMAN, Richard.Ídem., p.8.
13 STERN, Steve. Los pueblos indígenas del Perú y
el desafío de la conquista española. Madrid: Alianza
Editorial, 1986. Cap. VII La tragedia del éxito, p.
256.
14 Ídem. p. 258.
15 FRAY GERÓNIMO DE MENDIETA, Ob. Cit., p. 424.
16 Idem., p. 423.
17
STERN, Steve. Ob. Cit. pág. 255.
18 FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA.
Ob.
Cit., p. 794-795.
19
Ídem. p. 796-797.
20 BÈLIGAND, Nadine. <<Traduire l`Évangile et
transmettre la foi aux Indiens de Nouvelle-Espagne:
quelques
exemples de catèchismes au service de l`humanisme
évangélique>>, Universitè Lumière Lyon
2,
2008. Inédito., p. 3.
21 CAYOTA, Mario; LODEIRO, José María. Los
franciscanos y los pobres. Su actuación durante la
primera evangelización en México y Centroamérica.
Montevideo: Ce.fra.do.his, 1997, p. 22.
22 Memoriali Religionis, Archivo Iberoamericano, T.
XVII, p. 603. en CAYOTA, Mario. Siembra entre
bruma. Utopía franciscana y humanismo
renacentista: una alternativa a la conquista.
Montevideo: CIPFE, 1990, p. 326.
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