Marco Antonio Arantes
La cosmovisión brasileña
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

Mirar y comprender. Ver y entender. Aprender. Ser en relación con el otro. Avanzar.

 

Tales son las actitudes, y sus consiguientes acciones, de un ser humano que pretenda estar en comunicación activa con los otros. Para ello, evidentemente, se necesita una voluntad y una apertura tal que de soporte y sentido a una vida que se pretende sea bien vivida.

 

Un interlocutor válido para tal emprendimiento es el escritor brasileño Marco Antonio Arantes, por ejemplo.

 

Este prestigioso escritor está ahora en el proceso de expandir su obra, y consecuentemente su mirada, a los lectores de lengua castellana.

 

Nacido en Santa Catarina, formado en Derecho y especializado en comercio exterior, lo que le llevó a vivir a ambos lados del Atlántico, sea en el Brasil como en los Estados Unidos, sea, asimismo, en diversos países de Europa, optó por dedicarse de lleno a la escritura, algo que, probado está, hace muy bien.

 

De su vasta obra, aquí y ahora mencionaremos la que intituló “Granadas Maduras”. Se trata de una serie de cuentos que, como paleta de colores, está compuesta tanto de los colores primarios hasta los más refinados semitonos del alma humana.

 

Pero, vamos por partes. Nosotros, los de habla castellana, solemos desconocer otros universos que, aunque complementarios, resultar ser imprescindibles.

 

La cosmovisión luso-brasileña o, para ser más precisos, el prisma de su manifestación literaria es, a ciencia cierta, diferente de la nuestra que, digámoslo sin ruborizarnos, suele estar cargada de pasión y voluntarismo. Aspectos estos que no desdicen su faz creativa, que la tiene y en qué gran medida, sino que la signan e particularizan.

 

Por su parte, la cosmovisión (Weltanschauung) brasileña dice relación al talante del navegante, del mercader, como así también a las internas y profundas raíces africanas que le dan, a la postre, una intelección diferente, por más abarcadora, del mundo y de las cosas. Así, estas brisas, atemperan su carácter, con los vientos heredados de mil viajes y los amores policromos tanto para con el otro como en relación directa con la Naturaleza.

 

Luego, su relación con el diferente y lo diferente es, si es posible decirlo así, natural, pues los comprende. Y el escritor que hoy nos ocupa es, nos consta, digno representante de tal visión.

 

Marco Antonio Arantes, desde su quehacer literario, establece un diálogo intimista entre su pluma y nuestra lectura.

 

Él sabe escribir porque sabe traducir sentimientos y sensaciones. Su mensura y manejo del tiempo y de los tiempos es a la vez que acertada, sugerente, pues nos invita a bucear en las profundidades de lo humano y en las peripecias de mil vidas vividas desde su ángulo y hacia los vectores que cada una de ellas creyó ser el central y único, tal vez.

 

Tiene, a la vez, la dosis exacta para producir, a través de frases cortas, altos impactos en la mirada del lector que topa, de vez en vez, con sugerentes aperturas a sensaciones desconocidas, sin que por ello el lenguaje sea rebuscado y, menos aun, recargado.

 

La obra “Granadas Maduras”, ha obtenido premios destacadísimos dentro del Brasil, como ser el “Cruz e Souza” de Literatura, otorgado por la Fundação Catarinense de Cultura (FCC). Premio que obtuvo, vale acotar, en dos oportunidades.

 

Granadas Maduras: no ya (o no sólo) el fruto lujurioso y cargado de simbolismo, sino antes bien, el despliegue armónico y dador de nuevos horizontes, de una pluma que, a través de trece instancias narrativas, nos conduce al centro de la cosmovisión brasileña de la vida.

 

Todo esto, repito, desde el navegante, no en un sentido histórico y general, que proviene de los antepasados lusitanos, sino del propio Arantes, hombre versado también en navegación, desde la construcción naval que, en su tiempo y a través de actividad empresarial, le cupo desplegar.

 

Volviendo al inicio de la nota, nuestras cosmovisiones tienen ahora, en este caso en particular, oportunidad de complementarse, conociéndose.

 

Me explico: Arantes, siendo un excepcional escritor, es, para la gran mayoría de la gente de habla hispana desconocido.

 

O lo era, hasta que la intensa labor cultural, tuteada siempre desde el compromiso social, desplegada por la Embajada del Brasil en San José de Costa Rica, tuvo no ya la feliz idea, sino la continuidad en la divulgación de lo mejor de sus gentes, al traducir “Granadas Maduras” al español, en edición limitada y preparatoria al gran lanzamiento que habrá de producirse en el venidero año de 2010, para mejor disfrute de todos nosotros.

 

Así, lo que originariamente fue pensado como reseña de un libro, hoy se traduce en introducción a la obra de Marco Antonio Arantes.

 

Esperamos, entonces, que culminadas las tratativas con las casas editoriales en lengua castellana, Arantes pueda ser disfrutado también en nuestro idioma.

 

No bien se produzca tal acuerdo, volveremos, ahí sí, a comunicarnos por este medio, reseñando una obra de exquisita factura literaria que, además, lo recalco, permite acercarnos sociológica e históricamente, a la mirada y la comprensión de ese otro lado de nuestro ser, tantas veces desconocido y de tan necesaria intelección: la cosmovisión brasileña de la vida y de las cosas.

 

Vaya, pues, esta nota, publicada al culminar un año, como introito a nuevos descubrimientos que nos traerán horizontes plenos de sentido y hondura.

 

¡Feliz Año 2010!

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