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El FA y los juegos
de equilibrio
por El
Perro Gil
elperrogil@gmail.com
El
Plenario Departamental de Montevideo del FA eligió,
el pasado viernes 29 de enero, a la compañera Ana
Olivera como candidata única para las elecciones
municipales de mayo. Un juego de equilibrismo
complicado a estar por los titulares de prensa, pero
al cual los protagonistas principales y hacedores de
la noticia, están acostumbrados. No obstante ello
es innegable que las tácticas o estrategias
políticas que se vivieron, distaron mucho de ser las
ideales, pero el FA tiene ese plus que lo hace
distinto y que no es otro que el de encolumnarse
tras la figura elegida a sabiendas que lo hace
fundamentalmente tras un programa común a seguir.
Tal es así esta particularidad del conglomerado
frenteamplista que aunque existieron amagos de
imitación recientes por la fuerza nacionalista, no
pudieron concretarse y los candidatos blancos van
cada uno con un programa propio.
Quizás -y sin quizás- sea ese
el gran diferencial que debemos preservar mucho más
incluso que las supuestas heridas que se insinúan
cuando se habla de candidatos vetados.
El Frente Amplio sabe darse los
candidatos que se merece, aún cuando se pretenda
influenciar con datos externos a la estructura.
Parece un contrasentido que así como se apela a esta
forma de organización y funcionamiento para encausar
movidas de aire fresco militante, (como las Redes
Frenteamplistas), no se razone de la misma manera al
tiempo de tratarse nada más ni nada menos que de la
elección del segundo cargo en importancia que tiene
el país (sin menospreciar al resto). Negar el
resultado y hablar de maniobras políticas solamente
sería no reconocer la legitimidad del mismo. Un
resultado al que se llega por derecha y de frente,
con las cartas a la vista y en tiempo real, sin
anticipos. Porque fue sin duda la estrategia
socialista una forma anticipada de echar por tierra
cualquier acuerdo posterior, tal cual ocurrió
finalmente. Si los pasos hubieran sido otros,
acompañados del sondeo y posterior negociación entre
todos los sectores, quizás Martínez era hoy el
candidato... o no. Recordemos que el presidente
electo le tenía reservado otro rol al designarle al
frente del Ministerio de Industria y Energía, allí
había un mensaje encerrado que no supieron o no
quisieron leer. Luego, la avalancha mediática –muy
bien hilvanada, hay que reconocerlo- obtuvo el
resultado esperado con un protagonista que ganó
sobradamente sus laureles de laburador y ejecutivo
al frente de las responsabilidades que se le
encomendaron oportunamente.
Ahora bien, el Frente Amplio es
movimiento, pero también es coalición, y esa pata
indispensable de su sostén no fue tenida en cuenta.
Si bien como movimiento había respaldo, al tiempo de
pasar raya como coalición se olvidaron de los
acuerdos políticos indispensables para abrochar el
objetivo. Ni tanto ni tan poco, equilibrio entre
ambos conceptos, es la cuestión. Ni mucho movimiento
con poca coalición, ni viceversa. Esa es la esencia
de un conglomerado de sectores políticos y bases
sociales que se combinan para dar vida y realidad a
una fuerza política a la que el pueblo le renovó su
confianza.
Oportunamente manejamos la idea
de asistir a la elección municipal con los
candidatos que hubieran y fuera el pueblo
frenteamplista el que laudara lo que la estructura
no podía. Pero fue la propia estructura la que
decidió –legítimamente- llevar un programa único (la
esencia frenteamplista) y un candidato único (cosa
que no ocurrió para las elecciones nacionales). Con
ese cuadro de situación solo había espacio para el
consenso (otra de las cualidades históricas que han
caracterizado a la fuerza política), el cual
seguramente fue conjurado por la presencia
espiritual de quien hizo de esa herramienta una
forma de vida.
Pasado el vendaval mediático,
la recomposición y encuadre tras Ana Olivera es un
hecho inexcusable. La misma noche del viernes el
Partido Socialista dio muestras de su grandeza
histórica al pedir la reconsideración de la votación
haciendo de la misma una proclama unánime. No era
para menos, a la hora de la verdad, todos saben cual
es el objetivo y seguramente aquel General del
Pueblo, había inundado el recinto de espíritu
frenteamplista una vez más.
el perro, movía la cola;
la mujer tenía la palabra,
los
hombres, habían dado un paso al costado...
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