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Tratado de Lisboa ¿en qué
cambia a la Unión Europea?
por
Durval de Noronha Goyos
A
partir del día 1º de diciembre de 2009, entró en
vigencia el Tratado de Lisboa de la UE (Unión
Europea), después de un tanto demorado como
frustrado esfuerzo para la aprobación de una
constitución para el bloque económico y político,
debido a profundas divergencias entre los países
miembros. Así, el Tratado de Lisboa fue el
denominador común posible entre aquellos Estados
que deseaban una mayor cohesión de la UE y aquellos
que, por el contrario, pretendían apenas su
ensanchamiento que abarcara un número mayor de
países.
Entre los primeros, se contaban
Alemania y Francia, mientras el líder de los que
procuraban evitar una mayor integración era
Inglaterra, un tradicional estado cliente de los
Estados Unidos, que temen el surgimiento de
cualquier rival de porte, ya sea en el área
política, ya sea en el sector económico, como
también en el campo militar. Los EE.UU. han
procurado históricamente, a través de Inglaterra,
influir en los rumbos de la UE.
El
Tratado de Lisboa, que tiene aproximadamente 400
páginas, con otras 300 de anexos diferentes,
estableció, en primer lugar, la personalidad
jurídica de la UE, algo que no existía hasta el
momento, dio mayores poderes al Parlamento europeo,
que podrá manifestarse sobre temas de relevancia
como justicia y presupuesto, y procura racionalizar
la administración, en Bruselas.
Es más,
el Tratado alteró la acción sistemática de vetos o
de aprobación consensual para admitir decisiones por
mayoría calificada, a excepción del área de defensa
y también del sector fiscal. Sin embargo, el Tratado
contempla la creación, por parte de un grupo
limitado de países, de una fuerza de defensa
europea, de adhesión no obligatoria.
Se debe
mencionar, incluso, que la moneda única, el Euro,
existente desde el inicio de 2002 y adoptado por 16
de los 27 países de la UE, también sigue siendo de
curso no obligatorio por parte de los estados
miembros, más allá de que su papel como moneda
internacional de reserva haya crecido bastante desde
su introducción, con la caída del dólar americano.
Se
estima que el Euro va a salir fortalecido con los
resultados de una mayor cohesión del bloque
derivados del Tratado de Lisboa de una forma
general, por la mayor gobernabilidad, y también en
función de la creación de la personalidad jurídica
de la UE, paso importante hacia un avance del
federalismo.
Sin
embargo, todavía persisten vulnerabilidades con
relación a la moneda común derivadas de la falta de
una política fiscal única, de una armonización
tributaria y de un presupuesto global común al
bloque. Dichas dificultades se mostraron más agudas
recientemente cuando algunos países de la UE que
adoptan el Euro pasaron a tener desequilibrios
fiscales graves, como es el caso de Grecia.
El
Tratado de Lisboa creó, incluso, dos cargos de
líderes estables para la UE: el cargo de presidente
del Consejo, con mandato de dos años y medio y el de
ministro del exterior. Para el primero fue electo el
político belga, Herman Van Rompuy y, para el
segundo, la política inglesa, Catherine Ashton.
El
futuro de la UE dependerá de como funcionarán sus
instituciones a partir del Tratado de Lisboa.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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