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Novedad electoral: la irrupción
de las Redes Frenteamplistas
por
Eduardo Vaz
La política puede ser
diferente
Esta primera síntesis y análisis
teórico de
la irrupción de las Redes
Frenteamplistas en la reciente campaña electoral fue
publicado inicialmente en
la publicación digital Vadenuevo.
La experiencia de las Redes
Frenteamplistas aparece como un serio desafío de la
izquierda uruguaya en términos de reconfiguración:
no va contra nadie pero quien no logre incorporar
las nuevas lógicas que la sociedad informacional
plantea tiene poco futuro, más en el país del
Ceibal. No se planteó como el camino sino como un
camino; no quiso sustituir nada sino sumar algo.
Antecedentes.
Las primeras redes políticas frenteamplistas que
surgen luego de la crisis de 2002 son Sociedad y
Política (SyP), fundada en setiembre de ese año en
Mundo Afro y Proyecto Miramar (PM), fundado el 26 de
julio de 2003 en una asamblea realizada en el club
de básquetbol homónimo.(1) Desde entonces, vienen
trabajando en una dinámica que mezcla la
comunicación electrónica con actividades
presenciales, desde las clásicas reuniones para
debatir temas, las movilizaciones propias y ajenas,
encuentros de diverso tipo: mesas redondas, charlas,
talleres, etc.
La primera actividad
propiamente electoral la organizó PM para el cierre
de 2004: la denominada “Fiesta de la cebolla,
lloramos porque se van”, en la Plaza Viera. Una
actividad con juegos, como embocar un nabo en la
boca de un gran Néber Araújo, suelta de globos rojos
y blancos que se perdieron en el cielo negro de la
noche, venta de camisetas alusivas, y un inolvidable
discurso del “Corto” Buscaglia, además de la
presencia de músicos, dieron una señal distinta.
Luego vendrían cinco
años de actividades que arrancan con un gran
encuentro en AEBU con el equipo económico -sólo
faltó Danilo Astori-, donde Mario Bergara, Fernando
Lorenzo, Pedro Buonomo y Jorge Polgar explicaron los
lineamientos de la Nueva Política Económica (NEP),
tan poco entendida en ese entonces por la mayoría
del Frente Amplio (FA) y tan reivindicada hoy día
cuando se miden sus frutos. Trabajo por derechos
humanos, presentación del libro gigante “Brevísima
historia de la dictadura”, discusión sobre la
situación del FA y propuesta de elección directa de
su presidencia, actividades sobre la cuestión
programática en 2008 con Agustín Canzani, Enrique
Rubio y Marcelo Abdala en el marco de un ciclo
llamado “Cuestión FA”, donde participó más de una
red.
Pero la actividad que
corona estos esfuerzos con la aparición pública de
la firma Redes Frenteamplistas fue la convocatoria a
“Confucio”, junto al monumento al filósofo chino en
el Parque Rodó, el 23 de octubre de 2008, con las
consignas: “Vamos a dejarnos de joder”; “Nos
necesitamos todos para seguir cambiando”; “Miremos
lejos, lo mejor está por venir”. Allí coincidieron
muchos cientos de frenteamplistas, incluso algunos
dirigentes, que expresaron el malestar por el tono
que había tomado la interna respecto a las
candidaturas: insultos, desconfianzas, rumores. A
partir de allí, un nuevo actor había ganado la calle
con total independencia de los partidos de la
coalición y de la dirección del FA.
Internas.
Es interesante observar que las Redes
Frenteamplistas no tuvieron actividad como tales
durante la campaña hacia las internas.
Fundamentalmente debido a dos motivos: uno, las
redes que estaban participando no tomaron definición
por ninguno de los tres candidatos
independientemente que sus miembros participaron en
listas y conformaron grupos de apoyo, pero siempre a
título individual. Dos, nunca habían pasado por una
experiencia de este tipo y no encontraron espacio
para desplegar el discurso frenteamplista genérico
que las caracteriza.
Agosto-Noviembre.
Una vez resuelta la fórmula, el PM se planteó una
campaña propia, independiente de la que hiciera el
FA y sus partidos, respetando sus consignas pero
marcando un estilo diferente: baste decir que en la
celebración de su sexto aniversario en la Casa de
Residentes de Río Negro su consigna llamaba “a mover
el culo” para ganar en octubre. Esto permitió el
encuentro con las juventudes del FA, seguramente una
de las alianzas más importantes y determinantes del
proceso vivido. El encuentro buscado y concretado
entre las juventudes políticas del FA, tanto a
través de Espacio Frontera como directamente, y las
redes como PM y otras, dotó de un conjunto de
militantes y activistas de distintas generaciones a
las Redes Frenteamplistas así como facilitó el
entendimiento o, al menos, la neutralización de
factores de desconfianza hacia ellas de buena parte
del FA.
La primera gran
iniciativa conjunta fue el “Baile de la
Antinostalgia” en el Club Bohemios, el 24de agosto
de 2009, donde hubo que cerrar la entrada por pedido
de la Intendencia pues estaba absolutamente
desbordado. Además mostró algo nuevo: participaron
todas las generaciones de frenteamplistas, desde
veteranos fundadores del FA hasta jóvenes que
todavía no podían votar, en un clima de alegría por
el encuentro y el discurso subyacente que indicaban
un camino a seguir.
El ramblazo.
Luego vendría otro hecho decisivo: la convocatoria
para el 6 de setiembre al “ramblazo” desde facebook
por jóvenes ajenos a estas redes y a las juventudes
frenteamplistas, que querían expresarse a su modo.
De un lado, las Redes apoyaron la convocatoria,
sumándose y concretando el encuentro entre las redes
políticas preexistentes con redes sociales abiertas
que explican, en gran medida, la masificación
impactante del movimiento. De otro lado, el FA llamó
a no participar pues no lo convocaba, se informó por
los medios de difusión y se bajó por la orgánica; el
efecto fue exactamente el contrario: miles de
frenteamplistas asistieron con sus banderas. El
hecho muestra, al menos, dos cosas: la lejanía de
los dirigentes centrales respecto a lo que estaba
pasando y, como contracara, la “desobediencia
debida” del frenteamplista, que no necesita mucha
tutoría para ubicarse políticamente en grandes
temas.
Gracias a su
sensibilidad y a la telefonía celular, José Mujica
apareció allí donde había que estar, junto a sus
votantes, a los frenteamplistas que querían salir a
manifestarse. Esto marcó a fuego el resto de la
campaña ya que las Redes habían sido santificadas
por el “sumo pontífice” y nadie estaba en
condiciones de desautorizarlo públicamente.
El banderazo.
La iniciativa del “banderazo” le puso el sello a
toda la campaña al darle un objeto que representaba
a todos, que resumía la historia, la épica, las
ideas. El 26 de setiembre tuvo su debut el primer
tramo de la “colcha de retazos” más simbólica que se
conozca: desde el Obelisco a Plaza Cagancha, convocó
a activistas, militantes y dirigentes que ya habían
empezado a percibir su valor. Tanto esta actividad
como las primeras salidas al interior fueron
financiadas por las Redes y sectores políticos
solidarios como la 5005 o el MPP; luego, cuando todo
el interior solicitaba la presencia de la bandera,
el FA resolvió financiar los viáticos. Tuvo la
enorme virtud de hacer que la gente participara pues
había que llevarla, había que ser parte de la
movida, había que hacerla crecer aportando tela y
dinero pues no era un material central que bajaba
sino la construcción consciente de miles de
frenteamplistas. Y, por si fuera poco, recorrió todo
el país: pocas veces se logró una iniciativa tan
grande y sentida como el banderazo en todos los
rincones, generando enormes movilizaciones que
impactaron a propios y adversarios. Importa saber
que se realizaron 53 banderazos hasta el cierre del
26 de noviembre en la playa Ramírez. Una sencilla
cuenta de dos mil participantes por vez habla de más
de cien mil frenteamplistas, siendo por demás
conservadores en la estimación.
El balotaje fue una
posibilidad fantástica para poner a prueba la
capacidad de las Redes. En un mes había que hacer
algo más, sacando a la gente del bajón de la derrota
de los plebiscitos -especialmente el rosado-, y la
no victoria en primera vuelta. El banderazo siguió
siendo una iniciativa convocante y volvió a recorrer
casi todos los departamentos con el mismo entusiasmo
que la primera vez, así como barrios de Montevideo.
A esto se sumaron la campaña de los soles, los
inflables, las camisetas, los pines y las balconeras
que le dieron una nueva imagen -el sol- y nuevo
color a la segunda vuelta. Las movilizaciones
simultáneas del banderazo en distintas zonas -la
bandera de un kilómetro se divide en tres tramos-,
la salida del tren a San José con Lucía Topolansky,
Daniel Martínez y otros dirigentes junto a
representantes de las redes y activistas anónimos
sacudió a un conjunto de pueblos que saludaron
masivamente en cada parada, y el “Sembrando Soles”
montevideano de la mano de las juventudes del FA,
dieron el hilo que se necesitaba.
Párrafo aparte
merecen dos actividades: una, “la rendición” de las
Redes en Plaza Libertad como respuesta callejera,
irónica y burlesca, de la campaña fallida de la
derecha por el caso Feldman -que ya había recibido
su primera paliza en la interpelación-. Mostró la
capacidad de responder muy rápidamente y en forma
por demás original generando una expresión pública y
una repercusión mediática que desbordó todas las
previsiones y, otra vez, los miedos de todos los
“expertos” en seguridad y discurso políticamente
correcto.
Y la segunda
actividad fue la jornada final antes de la veda
“Plantamos bandera”. Fue el último banderazo, desde
la explanada municipal hasta la playa Ramírez
encabezado por el intendente capitalino Ricardo
Ehrlich, varios ministros, legisladores y dirigentes
de todos los sectores y muchísima gente, y
simultáneamente otro banderazo desde el Platense
hasta la misma playa, protagonizado por la brigada
de trabajadores frenteamplistas “José D´Elía”. Sin
oratoria, con un enorme FA hecho con velas en la
arena que se encendió en cuanto cayó la noche, con
música que la gente y, muy especialmente, los
jóvenes disfrutaron y bailaron, decenas de miles de
frenteamplistas clavaron juntos y a la vez su
bandera en la arena. También se llenó un camión de
alimentos no perecederos, ropa y juguetes para los
damnificados por las inundaciones. Importa decir que
también hubo resistencias, objeciones y no
convocatorias desde el propio FA, por la seguridad,
por la hora, por las dudas…
Después del
29. Como cierre de la etapa, las Redes decidieron
hacer su festejo en el interior, en Durazno, por
iniciativa de gente de Tacuarembó, sumando al acto
que centralmente se haría en Montevideo. Allí, el 13
de diciembre, día del cumpleaños de Liber Seregni,
se hizo el último banderazo del año y el primero
post electoral. Una vez más, miles de
frenteamplistas apoyaron, salieron a las ventanas y
veredas, con sus banderas, a saludar al símbolo de
la victoria: la bandera gigante de todos los
frenteamplistas.
El futuro.
Es temprano para sacar conclusiones definitivas, si
las hay. Las Redes han hecho su primer balance donde
expresan su intención de seguir aportando al FA
desde su lugar, ese que se ganaron en la campaña y
que mucha gente les reconoce como protagonistas de
una durísima elección donde mucho aportaron. Es
claro que se abren distintas variantes y hay
intereses políticos en juego. Son varias las
interpretaciones que se van formulando:
a)
están quienes, reconociendo su aporte, aspiran a su
pronta disolución o, en el mejor de los casos, a que
se preparen para hacer la campaña para mayo de 2010
y descansen hasta 2014. Eso sí, nada de injerencia
en los asuntos importantes o controversiales que
deben ser dirimidos entre los dirigentes y los
miembros de la estructura. La mayoría de comentarios
sobre el aporte juvenil y la frescura de las Redes
van en esa dirección: negar su mayoría de edad para
hacer política “en serio”, a la vez que se muestra
el desconocimiento de lo que son y quienes
participan -en el mejor de los casos, obviamente-;
b)
están quienes piensan que son parte de una operación
a gran escala de dirigentes o sectores que hacen
política encubierta y que, en realidad, apuntan
contra la estructura tradicional del FA intentando
destruirla. Si bien parece muy tonta esta posición
ya que es más que sencillo saber quienes están atrás
de esto -pues son abiertas sus reuniones y
cualquiera puede ingresar a una red o vincularse por
facebook, además de participar en ellas gente de
todos los sectores del FA-, es un viejo discurso que
se utiliza para desacreditar adversarios reales,
potenciales o imaginarios. Y no se debe olvidar que
una parte importante de la población aún no se
relaciona por internet ni por telefonía celular, y
no faltan los que tienen prejuicios y temores ante
lo nuevo y desconocido;
c)
están quienes creen que las redes son una forma de
estructura, vieja como la humanidad misma, que han
cobrado una fuerza enorme producto de las nuevas
tecnologías.
La sociedad informacional.
Se entiende por red a un conjunto de nodos
-personas, locales, empresas, radios, periódicos,
etc.- que se vinculan entre sí de distintas maneras
-no sólo electrónicamente- en forma horizontal, con
aristas variables; claro, el soporte tecnológico es
el que habilita a que esta forma vaya siendo
dominante en la estructuración social. Así como la
sociedad industrial organizó en torno a la gran
industria al conjunto de relaciones económicas,
políticas, sociales y culturales, la sociedad
informacional va determinando un proceso análogo. Es
claro que subsisten y subsistirán viejas formas, la
cuestión está en cuál es la dominante, algo que no
se decreta sino que se deduce de su capacidad de
moldear a su imagen y semejanza las nuevas formas de
poder, experiencia y relación que se van imponiendo
a escala universal. Las tecnologías no son positivas
o negativas per se pero tampoco son neutras, afectan
al conjunto de la actividad humana. Cada paradigma
tecnológico tiene una lógica propia que se debe
desentrañar e intentar utilizar positivamente; por
tanto, en la medida que son los seres humanos
quienes programan las redes, se debe actuar en
consecuencia en esta sociedad cada vez más enredada
que tenemos.
Los vínculos que
establece la gente entre sí han sufrido cambios
dramáticos en la medida que el tiempo y el espacio
han sido sustancialmente modificados. La posibilidad
de comunicarnos en cualquier momento, desde
cualquier lugar, con casi cualquier persona, ha
generado efectos tan grandes y profundos que aún
estamos analizando sus repercusiones. Lo que es
claro para todos, aun para los enemigos acérrimos de
las TIC (tecnologías de la información y la
comunicación), es que hoy cada vez más gente no
puede concebirse sin celular, computadora, cajeros
automáticos y demás medios tecnológicos que hacen a
su vida cotidiana y son verdaderas extensiones de su
ser. Es cierto que hay sectores que no viven esto;
en Uruguay cada vez menos (2), y hay que pensar lo
que significa el Plan Ceibal, introduciendo 380.000
computadoras en los hogares, especialmente los más
humildes.
Vamos a formas de
e-gobierno, de e-comercio, de e-educación, y un
largo etc., que abarca casi todo lo imaginable.
Entonces, ¿pueden las redes desaparecer en lo
mediato o pueden las organizaciones políticas que
pretendan subsistir desentenderse del tema o
negarlo? Resulta evidente que no. El intento de las
Redes Frenteamplistas aparece como el más serio
desafío de la izquierda uruguaya en términos de
reconfiguración: no va contra nadie pero quien no
logre incorporar las nuevas lógicas que la sociedad
informacional plantea tiene poco futuro, más en el
país del Ceibal y del entreverado Cardales.
Espontaneísmo vs activismo.
Es importante considerar algunas claves políticas de
la Redes Frenteamplistas pues intentar reducirlas a
una cuestión estructural u organizativa oculta
algunos aspectos esenciales, así como la fácil
apelación al espontaneísmo de la gente en general y
de los jóvenes en particular sólo oscurece el
fenómeno. Seguramente, una pregunta que hay que
hacerse es por qué los miembros y simpatizantes de
los demás partidos no pudieron hacer algo así. Si
fuera inherente a cuestiones tecnológicas
exclusivamente, bastaría con un puñado de expertos
informáticos para desarrollar un enorme movimiento
de masas. Esta línea de pensamiento cae con sólo
explicitarla.
En este caso, se
pueden destacar varios factores preexistentes y
concomitantes al fenómeno que analizamos:
1)
Lo acumulado por la izquierda uruguaya desde hace
décadas a nivel de conciencia, experiencia y
sentimientos.
2)
La estupenda gestión del gobierno del Frente Amplio
encabezado por Tabaré Vázquez, que todo
frenteamplista ha terminado reconociendo, así como
gran parte de la población extra frentista. La
campaña permitió a todos un gran resumen que no se
había logrado en lo previo, reencantando a la
mayoría del pueblo con el FA.
3)
La campaña realizada por la fórmula Mujica-Astori,
que mostró una enorme capacidad de propuesta y
diálogo con toda la sociedad, generando una sinergia
que nadie creía luego de las internas.
4)
El temor de la propia izquierda a que ganase Luis
Alberto Lacalle; así como la desconfianza de otros
sectores hacia el ex presidente.
5)
Lo realizado por los circuitos tradicionales de la
izquierda, ya sean los propios sectores como los
comités de base y la campaña mediática.
6)
La estrategia de campaña de las Redes
Frenteamplistas, sobre la que se puede anotar que ha
tenido/sido:
a) sentido común frenteamplista: unitario, por encima de los
sectores, con los elementos comunes -candidatos
únicos, bandera, historia, Seregni, movilización
callejera, enfrentamiento con la derecha,
sensibilidad-;
b) participativa: cada actividad implicaba ser protagonista,
ser parte fundamental para que se realizara. La
bandera gigante había que llevarla entre miles
-téngase en cuenta que se necesitaba una persona
cada metro y llegó a tener 1003 metros para el acto
de cierre de octubre; su propia construcción -salvo
coserla que lo hizo una sola obrera de la aguja, Ana
Hosta- necesitaba del aporte de muchos en todo el
país. La “rendición” implicó la entrega de las armas
que cada uno entendiera: desde soldaditos de
plástico hasta un monitor, desde libros de Groucho
Marx hasta birome-cerbatanas. Cada quien le daba su
contenido y era responsable de su concreción. El
cierre “plantamos bandera” requería que cada uno
llevara y clavara la suya, siendo parte de una gran
coreografía no ensayada;
c) plural: las Redes no implican una afiliación excluyente
en lo político o social. Una de sus principales
riquezas radica en la diversidad de participantes,
de todos los ámbitos, de todas las edades, de todos
los sectores del FA, de independientes, de orgánicos
y no, en fin, se practica el debate frontal entre
los participantes y cualquiera propone sus
iniciativas. Los grupos de amigos, los sectores,
cada red, son nodos que traen sus ideas “cocinadas”
pero con una característica fundamental: todos
aceptan el debate sin imponer sus puntos de vista
pues no es posible en la lógica de redes
distribuidas;
d) alegre: desde el baile de la “Antinostalgia”, la idea de
celebración y festejo por lo hecho y lo que vendría
fue referencia ineludible de la propuesta. La música
y el baile acompañaron cada actividad, incorporando
la expresión física y anímica de la gente como un
componente relevante: la política también se puede
disfrutar;
e) irónica: la incorporación de un discurso diferente al de
la campaña oficial, complementario, donde la risa y
la ironía respecto al adversario jugaron un rol
destacadísimo; debatiendo desde otro lugar con mucha
fuerza y desnudando la fragilidad de la campaña
sucia de la derecha, tuvo una repercusión
desbordante en los medios de comunicación: la TV,
las radios y los periódicos cubrieron, casi sin
excepción, la rendición -con el agregado de la
peluca rubia y la credencial de Julio Marenales-.
Vale recordar que la invitación a los medios se hizo
con un texto acompañado de una bomba de chocolate y
un cañón de dulce de leche;
f) anonimato: los participantes han diso activistas
frenteamplistas que no reclamaban nada para sí, ni
siquiera la figuración. No hay dirigentes sino gente
que participa, dice su declaración “E-pístola 1” del
13 de diciembre pasado. En los reportajes rotaron
los participantes, se mezclaron generaciones,
procedencias, estilos;
g) transparente: cualquiera podía participar de la
coordinación -en un local no partidario-, no se
decidía nada trascendente fuera de la coordinación y
de las redes electrónicas. Se votaron los diseños y
las consignas; quien quiso propuso iniciativas y
consignas;
h) confianza: en dos planos diferentes. En lo interno, cada
comisión creada, cada nodo, cada participante, se
hizo cargo de algo con enorme responsabilidad
logrando concretar en pocas horas un sinnúmero de
tareas que se armonizaron ágilmente por la red y la
telefonía celular. En lo externo, confianza en la
gente frenteamplista que quería participar y
necesitaba iniciativas habilitantes;
i) audacia: todas las actividades generaron una gran
incertidumbre entre los propios enredados, más allá
de la confianza que se estaba en un camino correcto.
Desde el baile de la “antinostalgia” el 24 de
agosto, cuando el FA estaba casi clandestino, el
“ramblazo” contra lo resuelto por el FA, los mil
metros de bandera para cerrar en octubre y la gente
para llevarla desde el balcón de Seregni, la
“rendición” en Plaza Libertad resuelta sobre la
marcha con mínimos recursos o el plantar bandera en
la Ramírez luego que el FA cerrara con una gran
caravana el sábado anterior. Cada una de las
instancias fueron debatidas y objetadas, pero en
todos los casos se corrieron los riesgos del
fracaso, en última instancia, apostando en la gente
y al poder de las redes;
j) amplitud: en el sentido más abarcativo del término. No se
necesitaba nada para participar más que ser
frenteamplista; no importaba desde cuándo ni los
galones ni los conocimientos; no importaba el lugar
ni la procedencia; no importaba ser independiente o
sectorizado; no importaba militar en la orgánica o
no; no se planteó como el camino sino como un
camino; no quiso sustituir nada sino sumar algo.
Además, sin confrontar con la estructura del FA ni
los partidos sino haciendo cosas juntos, respetando
la orgánica de cada lugar.
El desafío.
Se habla en el mundo entero de la campaña de Obama y
su capacidad de utilizar las nuevas tecnologías. Las
Redes Frenteamplistas no pueden aspirar a tanto pero
bien haría la izquierda uruguaya en reflexionar
sobre esta campaña. Sin prejuicios, sin minimizar lo
hecho ni magnificarlo; simplemente analizando con
datos, con las opiniones de los frenteamplistas que
participaron y lo siguieron en todo el país. Las
Redes no ganaron la elección, pero aportaron mucho a
la victoria.
Las Redes tienen un
enorme desafío para reinventarse en la nueva etapa.
Su fortaleza es su debilidad: la nueva organicidad
que practican -sin centro, con horizontalidad
extrema, sin representantes permanentes, sin
estatutos, sin más programa que el del FA-, hacen
posible plantearse múltiples objetivos pero que
pueden desaparecer en el vendaval de la política.
¿Quién las legitima? ¿Dónde se decide quién es o no
parte de las Redes Frenteamplistas? ¿Qué actividades
avalan? ¿Qué responsabilidades tienen? Por último,
la exitosa campaña realizada conlleva el riesgo de
creerse la revelación, la respuesta a todos los
problemas de la izquierda, la solución final: este
camino las encerraría cortándoles los lazos con el
conjunto de la sociedad.
En fin, estamos ante
un fenómeno nuevo en la política uruguaya, tan
pacata, tan partidocéntrica, tan tradicionalista,
tan pagada de sí misma, que es difícil saber qué
pasará en el futuro. Eso sí, han dejando huella: la
campaña electoral 2009 para que Pepe Mujica sea
presidente estará indisolublemente ligada a las
Redes Frenteamplistas.
(1) El surgimiento de
la red Generación 83 (G83) se da en el marco de la
celebración de los 20 años de la legendaria Marcha
del Estudiante contra la dictadura y no tiene
definición partidaria.
(2) El sistema
telefónico uruguayo es 100% digital desde 1997,
gracias a los esfuerzos por mejorar de la empresa
monopólica estatal de telecomunicaciones ANTEL.
Uruguay fue el primer país en toda América (incluido
Estados Unidos) en poseer este estatus. En Uruguay,
que tiene algo más de tres millones de habitantes,
hay más de un millón de teléfonos fijos, 27,84
líneas por cada 100 habitantes, lo que constituye la
más alta densidad en telefonía fija de
Latinoamérica.
La telefonía celular se
divide en tres empresas, una pública dependiente de
ANTEL, que es ANCEL (1.500.000 celulares), y dos
privadas: Movistar (1.300.000 celulares) y Claro
(800.000 celulares). Actualmente Uruguay ha
sobrepasado la marca de un celular por habitante.
(Tomado de Wikipedia)
Penetración de Internet
en la población: más del 40%. Penetración de banda
ancha por habitante: más del 12%. Penetración de
banda ancha ADSL en los hogares: más del 25%.
Penetración de banda ancha ADSL e inalámbrica en los
hogares: más del 35%. (Tomado de “Bitácora” Nº 354,
artículo de Manuel Zarza, Plan Cardales y ANTEL)
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