Brasil: en junio anuncia
plan extrategico 2011-2014
Reportaje a Samuel Pinheiro Guimarães

Elaborar una  agenda de trabajo que sirva como atajo para que Brasil se torne una  potencia global en apenas dos décadas. Esta es la tarea delegada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva al embajador y ex vicecanciller Samuel Pinheiro Guimarães, ministro de la Secretaría de Asuntos Estratégicos (SAE). Hace tres meses, desde que asumió el cargo, divide su rutina entre reuniones técnicas y viajes por el País. El resultado de horas de estudios y negociaciones es un mamotreto de aproximadamente 200 páginas, bautizado como Plan Brasil 2020, a cuya sexta y última versión tuvo acceso larevista brasileña ISTOÉ, quien le realizo la siguiente entrevista.

 

 

- ¿Y cuáles son las prioridades? ¿De qué metas estamos hablando?.

- Los temas son variados, desde violencia urbana y defensa hasta agricultura, cultura, comercio y política exterior. En total, son cerca de 150 metas. Entre las prioridades están la diversificación y la ampliación sustancial de la producción nacional para que logremos cumplir una  previsión de crecimiento anual entre el 6% y el 7% del PBI. Con este ritmo, podremos tornar a Brasil en la 5ª potencia mundial. Otra meta importante es promover firmemente la redistribución de la renta.

 

– ¿Eso significa la ampliación de programas como el Bolsa Familia?.

Samuel Pinheiro Guimarães - Estamos creando un nuevo parámetro. Consideramos que el rendimiento-límite es muy bajo. Hoy, reciben la ayuda aquellas familias con una renta mensual de hasta R$ 140. Se trata de un criterio absoluto. Estamos examinando con el ministro Patrus Ananias la posibilidad de que el nivel sea relativo y contemple no sólo a aquellos que están por debajo de la línea de pobreza. Quiero decir que vamos a considerar la relación que existe entre el 10% más rico, que detenta el 44% de la renta nacional, y el 10% más pobre, que tiene sólo el 1% de la riqueza. Tenemos que reducir esta desigualdad. Todavía estamos definiendo la meta, pero seguramente podría significar un aumento del 30% al 40% del número de beneficiados por el programa Bolsa Familia. A eso se sumará la garantía de la regularidad del reajuste de los beneficios.

 

- ¿Pero cómo financiar esta meta? ¿La carga tributaria actual ya no es lo suficientemente gravosa?.

- Habrá una nueva fuente de ingresos con la explotación del pré-sal. Estos recursos abastecerán el fondo social del pré-sal. También existe un volumen de gastos con la deuda pública que puede ser reducido con la caída de las tasas de intereses, que hoy están muy por encima de los intereses reales practicados en otros países. A medida que se reduzca eso con seguridad, es posible liberar recursos para una serie de programas importantes.

 

- Algunos ministros defienden la creación de otras asistencias, como el “bolsa celular”. ¿Usted está de acuerdo?.

- No. En lo personal, creo que es preciso crear proyectos que capaciten a la población, que le den acceso al ciudadano que no tiene banda ancha, por ejemplo. Como existe una disparidad de renta muy grande y la iniciativa privada sólo se dedica a los segmentos más rentables, el Estado tiene que asumir el papel de proveedor de ciertos servicios. Eso pasa por políticas de inversión, no sólo en la industria, sino en la cultura, en la salud, en la educación y en el deporte. Una  de las metas es incluir a Brasil entre las diez mayores potencias deportivas del mundo, a partir de los Juegos Olímpicos de 2016.

 

- Es una  meta ambiciosa. ¿Como pretende hacer eso?.

– Existen varias medidas, como incentivar a las inversiones en el sector con políticas de exención de impuestos. Pero, más allá de eso, vamos a crear una  entidad estatal de excelencia en el deporte, con la construcción y modernización de la infraestructura deportiva. También vamos a establecer una red nacional de entrenamiento y un sistema nacional de evaluación del deporte, basado en los datos del diagnóstico deportivo nacional. El deporte en Brasil será dividido en tres niveles: el de base, en las escuelas; el de atletas federados; y el de atletas de elite, con la creación de centros regionales de entrenamiento.

 

- ¿Esta entidad estatal del deporte será una "Esportebras"?.

– Pienso que no. Será un organismo más de coordinación y definición de estos programas.

 

- ¿Cuál es la meta para la cultura?

- Queremos ampliar en un 30% el número de salas de cine en el País. Hoy, los cines están concentrados en apenas el 9% de los municipios. Significa que en 4.500 municipios del País no hay cine.

 

- Pueden decir que es para pasar la película de Lula.

- Naturalmente. El hecho es que cualquier productor puede hacer una película sobre cualquier político, siempre que la persona tenga una vida interesante. También vamos a elevar en un 50% el número de teatros y en un 70% el de salas de espectáculos. Estas metas para el deporte y para la cultura sintetizan bien el papel que el Estado debe tener, ya sea como inductor de la iniciativa privada, ya sea invirtiendo directamente. Hace unos días, me llegó la información de que 500 municipios brasileños no tienen médicos. Entonces vamos a poner un equipo médico en cada municipio, reducir en 50% el déficit comercial del complejo industrial de salud.

 

- ¿Eso tiene relación con la meta de diversificar la producción nacional?.

- Exactamente. En el área de la salud, tenemos que depender menos de los medicamentos importados. Es una cuestión de soberanía, de seguridad. Vamos a concretar eso con asociaciones y con transferencia de tecnología. Existe todo un esfuerzo en el área de la industria de base, en la metalurgia. Tenemos que parar de exportar commodities y agregar valor a lo que exportamos. En el campo, por ejemplo, queremos duplicar la producción de granos, y hacer lo mismo en la pecuaria, sin que necesitemos entrar en la Amazonia. Eso se hace con mejoramiento genético de los rebaños y de las semillas. En gran medida, se torna necesaria la ampliación de la Embrapa, con la contratación de investigadores, mejora de la remuneración.

 

- ¿La industria de defensa está siendo contemplada en el plan?.

- Estuve en São José dos Campos, recientemente, tratando eso. Dentro de la Estrategia Nacional de Defensa, vamos a priorizar algunas metas como la de aumentar en 20% el efectivo de las Fuerzas Armadas, reposicionar al 25% del contingente en la Amazonia y en el Centro-Oeste y elevar en un 40% la capacidad operativa de la FAB. En este punto, estamos considerando, más allá de la adquisición del primer lote de cazas, la construcción de 12 unidades del carguero KC-390. También es prioridad la creación de dos escuadrones de la Marina, una en el Norte/Nordeste y otra en el Sudeste, con capacidad de propulsión nuclear. Queremos instalar otra brigada de infantería de selva y 28 batallones de frontera, transferir la brigada de paracaidistas hacia el centro del País y crear un sistema de defensa antiaérea.

 

- En materia de defensa, ¿cuál es su opinión sobre las asociaciones tecnológicas?.

– Creo que la industria de defensa tiene un impacto muy grande en el desarrollo tecnológico. Entonces es necesario proporcionar condiciones de producción y estimular programas de transferencia de tecnología de producción. No ir sólo al mercado. En este sentido, los proyectos que han sido desarrollados, la compra de los helicópteros, del submarino y de los cazas, son importantes.

 

- ¿La política exterior no requiere cambios?.

- Queremos mantener lo que fue conquistado durante el actual gobierno e ir más allá. Asegurar la participación de Brasil en la toma de decisiones que afecten directamente los intereses nacionales, específicamente el Consejo de Seguridad. Queremos lograrlo antes de 2022. Y entre las acciones previstas está la consolidación de la presencia brasileña en misiones de paz y la profundización del papel del País en las discusiones de temas globales, como energía, cambio climático, comercio internacional y desarme.

 

 -  ¿Pero el Itamaraty no cometió una serie de errores?.

- No es tan así. No creo que hayan existido resbalones. Perdimos muchas disputas, y otros países también. Pero eso no afectó nuestra capacidad de participación en estos organismos. Perder la elección para director-general de la OMC no redujo nuestra influencia en las discusiones sobre comercio internacional. Un país que no compite, no gana.

 

- Pero lanzamos candidaturas sin el apoyo necesario.

- Estas divisiones existen en todas las regiones. En Asia, Pakistán e Indonesia no aceptan la candidatura de India. China también tiene restricciones sobre la participación de Japón. En Europa, Italia y España están en contra de la candidatura de Alemania. No es necesario que haya unanimidad regional. El debate es permanente.

 

- En Honduras, usted autorizó la entrada de Manuel Zelaya en la embajada y Brasil salió desgastado.

- No siempre se consigue lo que se quiere. No creo que haya habido desgaste. En el caso de Zelaya, teníamos una resolución unánime de la ONU y otra de la OEA condenando el golpe de Estado. Saldría desgastado quien apoyase el golpe, y nosotros estuvimos en contra. Yo pregunto: ¿como Lula hubiera ganado el título de estadista del año, si existieran tantas acciones tan equivocadas como se dice?.

 

- ¿El plan para 2022 va a inspirar el programa de gobierno de la ministra Dilma Rousseff?.

- Estamos trabajando para mantener a la Casa Civil permanentemente informada. Existe una plena interacción. Puede ser que estos trabajos sean útiles en la medida en que identifican metas prioritarias para quien esté preparando el programa. Después de todo, para que algo se concrete en 2022, es preciso que algo sea hecho entre 2011 y 2014. Pero resalto que no se trata de un plan de un partido político. Se trata de un plan para Brasil. Es por eso que, antes de entregarlo a fines de junio, vamos a someterlo a la consulta de ex-ministros, diputados y senadores, independientemente del color partidario.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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