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Argentina una mirada al asumir
nuevo presidente de Uruguay
por Pablo
Broder*
Una
vez más se asiste en el Uruguay, a una transición
presidencial, con un presidente saliente que se
retira en el marco de un índice importante de
opinión pública favorable, y un entrante que, antes
de iniciar su período, produce hechos que ya han
sido noticia, positiva, en todo el mundo.
En efecto, el 10 de febrero
último, el presidente electo Mujica, almorzó en
Punta del Este con 1500 empresarios privados en su
mayoría uruguayos, argentinos y brasileños,
flanqueado por dos ex presidentes pertenecientes a
partidos ahora en la oposición. Al coincidir en
torno de una misma mesa, los referentes de las tres
grandes fuerzas políticas vinieron a anticipar con
su presencia que Mujica no anunciaría una simple
política de gobierno , exclusiva de él y su partido,
sino una política de Estado , común a todos los
uruguayos.
Lo notable del acto, entre
otros aspectos remarcables, fue no sólo esa notable
convergencia política, sino el mensaje del propio
Mujica, quien exhortó a los empresarios a apostar
sin temor a su país, comprometiéndose a "cuidar el
clima de las inversiones, porque no se puede generar
riqueza sólo con decisiones legislativas". En
esencia, a asegurar la vigencia de las condiciones
que factibilizan las inversiones: perspectivas de
rentabilidad, seguridad jurídica y estabilidad en
los marcos institucionales y legislativos.
Apenas finalizado el acto, las
autoridades uruguayas prontas a asumir, recibieron
en formularios distribuidos al efecto, 150
propuestas concretas de proyectos de inversión, y 48
horas más tarde, ese número quedó duplicado.
Sólo una sociedad que produce
riqueza puede distribuirla y mejorar el nivel de
vida de su gente. Para ello se necesitan
inversiones. Y Mujica lo entiende y así lo ha
expresado.
Mientras tanto, en la
Argentina…
….un observador que intente ser
objetivo, se puede encontrar con un panorama casi
desolador: por un lado, ausencia de políticas de
estado, inexistentes desde hace largos años,
disfrazada por un torrente de apariciones públicas
de la Presidente argentina, arengando y dejándose
aplaudir por una platea adicta, con anuncios
reiterados y ataques sistemáticos a la oposición, la
prensa y todos aquellos que no coincidan con su
pensamiento. Mientras que la actividad fundamental
del poder ejecutivo está centrada en enfrentar, sin
éxito, una inflación creciente, imposible de ser ya
ocultada, a pesar de la burla del índice oficial de
precios, y su puja por hacer viable un decreto
presidencial que quiso echar mano a 6500 millones de
dólares de las reservas del Banco Central, ya
comentado en estas columnas, y que por la acción
oportuna de un congreso diferente y una justicia no
complaciente, no se ha podido aún, en momentos de
escribir estas líneas, viabilizar.
Esto se inscribe en el marco de
una economía con serias dificultades, con una
mayoría que ya no comulga con el matrimonio
presidencial, y con un rosario de causas que se van
abriendo denunciando abiertamente una corrupción sin
precedentes. Simultáneamente, la Presidente llamaba
"perros" en público a sus opositores, y sus
ministros descubrían un golpe de Estado en una
publicitada reunión de un partido político opositor
que se hacía ante periodistas y fotógrafos.
El Fondo del bicentenario
La prioritaria urgencia del
Gobierno es hacer aprobar el llamado Fondo del
Bicentenario, que supone tener bajo control del
Ejecutivo más de 6.500 millones de dólares de las
reservas del Banco Central. La razón es que los
superávit fiscales son cosa del pasado, y la
Argentina está fuera de los mercados de financiación
voluntaria en el mundo. En otras palabras, se está
quedando sin fondos. Y los Kirchner no saben cómo se
puede gobernar así.
Quisieron apropiarse del Fondo
a su manera tradicional, con prepotencia, a través
de un Decreto de Necesidad y Urgencia. Pero el
Congreso del 2010 ya no es el mismo que el de hace
no mucho tiempo.
Su lucha en el Senado para
conseguir la aprobación del decreto es cuerpo a
cuerpo, o voto a voto. La nueva composición de la
Cámara de Diputados es claramente opositora.
A su vez, la Justicia muestra
no tener premuras para resolver los problemas del
ejecutivo. Un argumento de la primera cámara
judicial que aceptó un planteo del ex presidente del
Banco Central en esta cuestión es el siguiente: si
las reservas se necesitaran realmente y si, como se
sabe, los vencimientos más importantes de la deuda
pública serán sólo a mediados de año, ¿por qué la
Presidenta no convocó a sesiones extraordinarias del
Congreso en diciembre para que éste tratara su
proyecto en lugar de dictar un decreto de necesidad
y urgencia? ¿Por qué la Corte debería resolver ahora
ese problema? ¿Por qué deberían ser los jueces los
que decidan qué protagonista político tiene la
razón? Máxime si las sesiones ordinarias
legislativas comienzan el primero de marzo próximo.
La inflación
Resulta en realidad el
principal problema político-económico de los
Kirchner. En esencia porque afecta en forma directa
el bolsillo de los que menos tienen, que son los
más.
El gobierno kirchnerista, que
durante ese período aplicó políticas pros
inflacionarias, suele reaccionar cuando sus efectos
están a la vista, pero nunca asume responsabilidad
sobre las causas: la culpa es siempre de los otros.
la Argentina tuvo 3% de inflación en 2003; 6% en
2004; 12% en 2005; 10%? en 2006 y a partir de
entonces, a pesar del Indec, osciló en un rango de
13 a 18%, que podría ser aún más alto en 2010 ya que
las estimaciones privadas hablan de un piso de 20%.
Cada año (con excepción del recesivo 2009) un
escalón más alto.
Un conocido encuestador, muy
cercano al gobierno, señaló en uno de sus habituales
informes para algunos gremios que el alza de los
precios de los alimentos durante enero fue del 30
por ciento. Por su parte, trascendió que el
secretario de Comercio y responsable del INDEC
“demoró la difusión del parte oficial sobre la
inflación de enero hasta que Néstor Kirchner saliera
del sanatorio. Entonces se reunió con él y ambos
volvieron a mentir: el aumento (oficial) de los
precios fue del uno por ciento…” (1)
El ministro de economía y sus
frases memorables
El ministro de Economía negó
que exista en el país un proceso inflacionario, pero
consideró que lo que sí existe es un ¡reacomodamiento
de los precios relativos de algunos productos! (2)
También dijo en declaraciones
radiales que "la forma de que no haya tensión en los
precios es justamente que las empresas puedan
invertir más dinero, producir más y responder al
crecimiento con más producción". (3)
Cabe recordar, tal como se
señaló en estas columnas en oportunidades
anteriores, que el argumento inicial del Gobierno
para lanzar el controvertido Fondo, era que así se
podía pagar la deuda externa, más luego que se daba
credibilidad y confianza a los mercados, y
finalmente, en algún discurso se habló de destinar
los fondos a obras públicas.
Ahora el argumento es bajar la
inflación vía incentivo a la inversión.
Tiene razón el ministro cuando
dice que hay reacomodamiento de precios. Pero no se
trata de un fenómeno aislado sino dentro de un
proceso en el que la inflación sigue subiendo,
aunque el Indec se haya encargado de no registrar su
real magnitud desde hace exactamente tres años.
Intentar negarlo resulta casi infantil.
Por su parte, en el arranque de
2010, los reacomodamientos alcistas a los que alude
Boudou entre otros se encuentran por ejemplo en
carnes y lácteos. Justamente sectores en los que el
Gobierno desalentaba la oferta en su absurda
confrontación con el agro.
También los salarios...
Con la inflación en escalones
más altos también suben las demandas salariales.
Varios gremios han comenzado a negociar con
reclamos de 25%. Según una universidad privada (UCEMA),
la canasta para ejecutivos subió 2,9% en enero, con
un alza acumulada de 19% al cabo de los últimos 12
meses, lo que eleva su costo total a 16.500 pesos
(contra 14.000 en enero de 2009) y todos sus
componentes muestran subas de dos dígitos anuales.
...Y las expectativas
Una encuesta periódica de
percepción de precios, señala que para 2010 los
consumidores prevén un alza de 32,4%, casi un tercio
por encima de las más pesimistas previsiones de los
consultores privados.
El Gobierno
Frente a este panorama, la
respuesta oficial consiste en mantener la expansión
del gasto público para bombear la demanda. Pero sin
un programa económico visible y creíble, las miradas
parece retornar – como en los viejos tiempos – al
dólar, tradicional refugio de los argentinos.
Volviendo al primer párrafo de
esta nota, donde el Presidente Mujica enfatizó la
seguridad sobre la vigencia de las condiciones de la
inversión, en contraposición cabe recordar que el
gobierno K, con su desprecio a estas condiciones y
su manoseo institucional, lo único que logró en
este sentido fue ahuyentar la inversión. Según
señala un importante analista político, es probable
que la salida del Ministro de Economía sea cercana,
pero no parece tener relevancia: “Es probable que
Amado Boudou pague los platos rotos de la inflación.
… Su salida puede estar cerca. Nadie lo llorará. …”
(1)
Un pasivo para el próximo
Gobierno
Entre los tantos problemas que,
cual bombas de tiempo están sembrados los campos de
la economía y la política y que serán heredados por
el Gobierno que suceda al actual, uno no menor lo
constituye los juicios de jubilados al Estado que
llegaron al récord de la década.
En el término de los últimos
cinco años, la cantidad de juicios iniciados por
jubilados contra la Administración Nacional de la
Seguridad Social (Anses) prácticamente se multiplicó
por cuatro: mientras que en 2004 hubo 27.004 causas,
la cifra trepó a 103.643 en 2009. En todas las
instancias judiciales, hay en trámite unas 230.000
demandas. (3)
Esta alta judicialidad en los
últimos años también tuvo que ver con la falta de
liquidación de sentencias en tiempo y forma, siendo
la ANSES la responsable de la mora.
Amigos son los amigos
Es sabido que una de las
vertientes de apoyo político de los Kirchner se ha
basado en las organizaciones sociales, creadas con
desocupados y beneficiarios de planes sociales, que
ha constituido la base de actos, piquetes, cortes,
demostraciones y aplausos fervorosos.
Uno de sus líderes, el ultra
fundamentalista Luís D’Elía, permanente vocero de
las posiciones presidenciales más controversiales,
apareció casi como un líder opositor, redoblando su
ofensiva para conseguir que el Gobierno les dé cupos
a sus organizaciones piqueteras en el plan de
cooperativas Argentina Trabaja, lanzado a fines del
año 2009.
“La iniciativa consiste en la
organización de cooperativas de trabajo con una
asignación mensual por trabajador. El presupuesto
asignado para el plan es de 1500 millones de pesos
por los primeros 12 meses. Al respecto, D´Elía
reconoció que el programa impulsado por el
Ministerio de Desarrollo Social es "una iniciativa
extraordinaria que está pésimamente aplicada". Y
agregó: "Esto está siendo volcado a sostener una red
de punteros en el conurbano que, además, como ya lo
hicieron el 28 de junio, van a traicionar a Néstor
Kirchner".
El reclamo; la inclusión de sus
militantes piqueteros en las cooperativas de
trabajo... Y si la situación continúa así, D´Elía ya
anticipó lo que puede ocurrir: "Va a haber 80.000
tipos dispuestos a salir a la calle" a protestar
contra el Gobierno.
Quien ha sido un defensor a
ultranza de las políticas adoptadas tanto en la
presidencia de Néstor Kirchner como en la de su
esposa, Cristina Fernández, hasta el extremo de
haber utilizado a su agrupación piquetera como una
fuerza de choque para impedir movilizaciones o
concentraciones de personas no afines al
kirchnerismo, se ha transformado en una eventual
amenaza para el Gobierno.” (3)
Manoseo de las instituciones
La relación de Cristina
Kirchner con las instituciones resulta casi
patético, al extremo de suspender últimamente un
importantísimo viaje presidencial junto con una
comitiva empresaria a China ante el temor que el
vicepresidente Cobos, durante su interinato,
convocara al Congreso.
Actualmente una de las espadas
presidenciales, está operando en el Congreso para
restringirá las atribuciones del vicepresidente en
la eventualidad de algún interinato.
El futuro
Prometedor. El Congreso y la
Justicia, están cambiando el escenario político que
gobernó en los últimos siete años. La población,
mayoritaria, ya no cree los discursos ígneos de los
Kirchner. Ya no acepta las teorías conspirativas ni
las agresiones institucionales gratuitas. El pueblo
independiente, se cansó.
Y fundamentalmente, porque en
América Latina se está asistiendo a un fenómeno muy
positivo que es el imperio de la moderación y el
fin de los fundamentalismos ideológicos: gobiernos
que proviniendo de diferentes sectores del arco
ideológico asumen posturas que hasta no hace mucho
no eran pensables. Tanto en Chile como en Uruguay
los mandatarios electos dan muestra de ello. El
ejemplo de Lula, por su parte, es omnipresente.
En tanto, “Lo peor de Kirchner,
entre nosotros, no es que haya venido de la
izquierda o incluso que haya cedido como nadie ante
los torpes encantos de la corrupción. Lo peor que
puede decirse de él es que no ha aprendido. ¿Estarán
aprendiendo los que aspiran a reemplazarlo? ...En la
moderación que muestren, en la sabiduría que al fin
resulte de la experiencia que están haciendo reside,
en última instancia, la esperanza de los argentinos.
Y si al fin aprenden a vislumbrar, como Lula y
Mujica, el verdadero camino del desarrollo, hasta
podrán reconocer, cuando les llegue la hora del
balance, que han tenido en Néstor Kirchner al mejor
maestro involuntario de lo que no hay que hacer. “
(4)
* Economista argentino.
Su último libro: Mitos y realidades en la era K.
Ediciones Macchi. Buenos Aires. 2007.R
Referencias del diario LA
NACION de Buenos Aires: (1) Joaquín Morales Solá.
14-2-10; (2) 14-2-10; (3) 16-2-10; Mariano Grondona
14-2-10.
LA
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