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El cobre es chileno solo
en el imaginario colectivo
por
Vivian Lavín
Frente
a la enorme necesidad de reconstruir nuestro país,
el gobierno debutante ha tenido que mirar con
detención cómo costear los treinta mil millones de
dólares que se requieren y para ello ha debido
revisar la billetera e inversiones heredadas que no
son suficientes para enfrentar cifras de esta
magnitud. Es por ello que la creatividad, pero sobre
todo, la memoria han puesto la mirada de los
economistas sobre lo que antaño se llamaba “el
sueldo de Chile” o la “viga maestra de nuestra
economía”, pues claro, el cobre.
De aquí que no extrañe que haya
surgido la idea de elevar el impuesto que paga la
gran minería en nuestro país, sin embargo, no deja
de ser sintomático que una idea de estas
características provenga del mismo gobierno que está
tan ligado a los intereses del empresariado
nacional.
Algo de historia
Según los especialistas en el
tema, todavía está en el imaginario colectivo
chileno del siglo XXI que el cobre es chileno, sin
embargo, esto ya no es así. En el gobierno militar
se hicieron todos los traspasos que empezaron a
operar en democracia quedando la mayor cantidad
del cobre, nuevamente en manos extranjeras.
Fue en el año 2004, cuando el
entonces presidente de la Democracia Cristiana,
Adolfo Zaldívar, se salió de libreto y empezó a
bregar por un “royalty” a las empresas mineras que
ya venían operando catorce años en democracia sin
pagar los impuestos que se les exige al resto de las
empresas y personas de este país. Fue tanta la
presión y la ofensiva de personas y organismos que
el Presidente Ricardo Lagos envió un proyecto de
royalty al parlamento, de mala gana, según confiesa
el entonces senador Jorge Lavandero, a quien el
mismo entonces Presidente Ricardo Lagos le habría
confesado que “el cobre no estaba en su agenda”.
El economista Julián Alcayaga
denomina “el tongo del royalty 2” lo que a la
postre, se materializa en un impuesto más. “Lo
que se hace es rebajar desde el 42 por ciento a
un 35, incluyendo un impuesto denominado royalty de
4 por ciento, lo que al final se traduce en un
rebaja a un 39 por ciento. Fuimos engañados por un
sortilegio jurídico”, dice el ex senador Jorge
Lavandero.
El asunto no es fácil y es
justamente la dificultad que reviste, lo que habría
permitido según explica Julián Alcayaga, que en los
hechos, con el llamado royalty 2, “el Presidente
Lagos, no solo rebajó la tributación total de las
mineras extranjeras, sino que además, y sobre todo,
impidió que los cuatro Presidentes de la República
que le siguieran, pudieran legislar para aumentar
las patentes mineras y establecer un verdadero
royalty minero, porque gracias a esta ley, las
empresas firmaban un contrato por quince años con el
Estado, que les garantizaba que ninguna nueva ley
les puede aumentar las patentes mineras o les
imponga un verdadero “royalty”.
Es decir, ni el gobierno de
Sebastián Piñera ni los próximos dos Presidentes de
la República que le sucedan, podrán legislar para
aumentar el royalty 2, ni aplicar un verdadero
royalty a estas empresas, ni les podrán aumentar las
patentes mineras”. De aquí que la propuesta que
tiene hoy el gobierno hable de “una alza voluntaria
de impuesto”.
El Consejo de Defensa y
Recuperación del Cobre que preside Alcayaga le envió
esta semana al nuevo presidente una carta en la que
piden primero, que “antes que nada su gobierno debe
entregar una cuenta pública respecto a cuál es el
monto de las reservas invertidas en el extranjero
que hereda su gobierno”, como también dos vías por
la cuales podrían efectivamente hacerse de los
abundantes recursos que se requieren para la
reconstrucción.
La primera es un tributo igual
al 10 por ciento de las ventas, similar al que hoy
afecta a Codelco en beneficio de las Fuerzas
Armadas, pero que esta vez deben pagar por un
período de cinco años todas las grandes empresas
mineras privadas y segundo, un aumento en forma
permanente del Impuesto Adicional a la Renta de 35 a
40 por ciento”.
La baja carga impositiva de las
grandes mineras no es una ilusión. El director
ejecutivo del Centro de Estudios del Cobre y la
Minería (Cesco) Juan Carlos Guajardo, que representa
a las empresas del sector reconoce que “estudios
comparativos muestran que Chile tiene un royalty
situado en el punto medio-bajo de la tabla de
tributación internacional”. El ex senador
Lavandero es más enfático: “Chile tiene la tasa
impositiva más baja del mundo y está comprobado en
los archivos de la Comisión Especial de Tributación
del Cobre que estas empresas pagan el doble de
impuestos en sus países”.
Cobre y desarrollo
No es un dato que los chilenos
debamos pasar por alto el hecho de que nuestro país
sea el poseedor del 50 por ciento de las
reservas del cobre del mundo y que produzca
entre el 35 y 45 por ciento de éste. Tampoco
debemos olvidar que es precisamente el cobre y no el
oro, como era antaño, el mineral que mide el
desarrollo de los pueblos, ya que éste se cuantifica
en el consumo de electricidad por cada habitante de
un país y sin el cobre, sencillamente, no hay
conductividad. Un dato para no olvidar. Por esto no
es algo que debiera pasar inadvertido cuando se
comienzan a hacer los cálculos de cuánto pudiera
valer siquiera una parte de Codelco, que siempre ha
estado en la mira de las privatizaciones, debido a
que es motejada como una empresa ineficiente.
“Aún cuando Codelco explota el
28 por ciento del total del cobre en Chile, hoy
dispone de 198 millones de toneladas de reservas.
Hay que recodar que 171 millones de ya fueron
entregadas gratuitamente a las mineras, pero Codelco
aún conserva bastante. Y a la hora de pensar en su
privatización, hay que pensar que a 3 dólares la
libra de cobre menos el costo de explotación del
valor, el valor de Codelco ascendería a 1 billón
135 mil millones de dólares, una cifra que
resulta inimaginable que aumenta si consideramos el
molibdeno que está asociado a la explotación
cuprífera. Por eso cuando Piñera dice que quiere
vender un 20 por ciento de Codelco, hay que estar
atentos a un oscuro negocio que puede estar en
ciernes”.
Según el ex senador, el informe
que recibió la Comisión de Minería del senado que
preparó Sernageomín y el Ministerio de Minería en el
año 2003 con los datos que corroboran lo que plantea
ha “permanecido escondido”. La pregunta es ¿hasta
cuándo?
Fuente:
radio.uchile.cl
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