Albert Camus: “Me rebelo,
por lo tanto, soy”
por Jean Daniel

Este años se cumplen 50 años de la muerte del intelectual argelino francés  Albert Camus; por estos días el periodista  y coterráneo suyo Jean Daniel, fundador de "Le Nouvel Observateur", brindó una conferencia en Madrid sobre el autor de Calígula y El extranjero.

 

"Durante diez años Camus ha sido el sol y el honor de mi juventud, una expresión que utilizo aquí porque adquiere mucho más significado y remite al orgullo castellano de Camus, cuya madre era española, de Menorca, y que él llevaba en la sangre"

 

 

"Nunca el fin justifica los medios -continúa-, ni siquiera con los nazis, que son el mal absoluto. Si utilizamos las mismas armas acabamos pareciéndonos al enemigo, sostenía". Pero "Él solía decir: 'Me rebelo, por lo tanto, soy', pero añadía que la revolución es la suma de ese sentimiento rebelde y de la violencia, y que no había que olvidar que la violencia destruye el ideal originario de la revolución.

 

Su amistad los unió hasta la guerra de Argelia (1954-1962), cuando el escritor Albert Camus y el periodista Jean Daniel, ambos nacidos en el país árabe bajo dominación francesa, se enfadaron; hicieron las paces y volvieron a separarse en 1960, cuando Camus falleció en un accidente. Cincuenta años después, Daniel, de 80 años, fundador de Le Nouvel Observateur, no sólo recuerda a un amigo, sino a un pensador cuyas ideas "están más vigentes que nunca".

 

"En nuestra época, con la televisión, la publicidad, Internet... el objetivo es dar y reforzar el pensamiento único. En una democracia, es difícil tener una autonomía intelectual, pero es lo que se debe aprender de Camus: resistir a los tiempos que corren", explicó Daniel esta semana en Madrid, donde dio una conferencia sobre el Premio Nobel de Literatura de 1957.

 

Daniel respeta mucho al personaje y prefiere hablar de su obra, no de la persona: "Uno de sus mensajes importantes es su reflexión sobre el pensamiento revolucionario, su deseo y su sueño de revolución. Camus pensaba que lo importante para el hombre es la rebeldía". Pero ahí empieza el desacuerdo entre los dos amigos. Cuando estalló la guerra de Argelia, Daniel respaldaba la independencia; Camus no podía entender que la liberación de un pueblo se hiciera con violencia. "Cuando un oprimido decide coger las armas en el nombre de la justicia, mete el pie en el lado de la injusticia", dijo el escritor.

 

Daniel confesó que a veces dialoga con Camus, como si este siguiera vivo. "Sus reflexiones plantean el problema de los medios empleados para llegar a su fin. Es un problema actual, como en Irak, en Afganistán o en Israel. Camus no tiene respuesta, claro, porque nadie la tiene".

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