Oscar Arias en perspectiva histórica
- La desconstrucción del personaje
por Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy

I - Consideraciones previas.
El señor Oscar Arias, Presidente de la nación hermana de Costa Rica, eligió al Uruguay para realizar su último puesta en escena en materia de política externa, con el objetivo de intentar que el Uruguay suprima sus Fuerzas Armadas. Lo hizo en dos actos. El primero consistió en una entrevista televisiva que se le efectuara en San José de Costa Rica, el pasado día 25 de marzo. El segundo, a través de una carta dirigida al señor José Mujica, en su carácter de Presidente del Uruguay.

Estas y otras expresiones, vertidas en sendos documentos que aquí se presentan, desde algunos de sus pasajes, junto con algunas características de la Nación costarricense, irán mereciendo nuestro análisis y reflexión para mejor entender a ambos: a su Presidente y al Estado que representa.

II - Una aparente disonancia.
El día 25 de marzo de 2010, el Presidente de Costa Rica, en entrevista concedida al canal costarricense de noticias NTN24 (http://www.ntn24.com), hizo una serie de aseveraciones respecto de diversos países sudamericanos y sus gastos militares.

Así, por ejemplo, manifestó que: "Voy a pedirle al presidente Mujica que considere abolir su Ejército. ¿Para qué necesita Uruguay un ejército? ¿Quién es el enemigo de Uruguay de nuevo? ¿Lo va a invadir Argentina? ¿Lo va a invadir Brasil". Para agregar, en otro pasaje, que: "Voy a pensar en hacerle una carta al presidente Mujica para que considere lo que nosotros consideramos en 1948, cuando nos preguntamos: ¿Para qué necesitamos un ejército? ¿Por qué no acabamos con él y le declaramos la paz al mundo?".

En el mismo sentido, y luego de referirse a Venezuela, dijo sobre el Brasil que no sabía si ese país "quiere ser un poder militar" en la región. A lo cual añadió que su "consejo sincero" al presidente Luiz Inácio Lula da Silva "y a quien quiera que habite la casa presidencial en Brasil", es "que sea un poder económico, que sea un poder social, que sea un poder en solidaridad hacia el resto de América Latina, en liderazgo, (...) que sea un paradigma, un ejemplo a seguir". Luego, añadió que: "ciertamente es un país que está cobrando los impuestos que el resto de América Latina no cobra, es un país que ha logrado una industrialización acelerada" que "llena de orgullo" a América Latina (…) cuando uno ve que la Boeing no está vendiendo los aviones que está vendiendo Embrear (industria aeronáutica brasileña), por ejemplo". No obstante, consideró que "comprar los submarinos es un mal ejemplo para el resto de América Latina", porque "ciertamente Brasil no los necesita".

Seguidamente, el día 30 de marzo de 2010, completa su accionar al publicar la carta que figura dirigida al señor José Mujica, Presidente del Uruguay, en donde sustancia su pedido de que este Estado-Nación, elimine su Ejército.

De la misma, extraeré apenas el siguiente párrafo:
"En gran parte del mundo, y sobre todo en América Latina, las fuerzas armadas han sido la fuente de la más ingrata memoria colectiva. Fue la bota militar la que pisoteó los derechos humanos en nuestra región. Fue la voz del general la que pronunció las más cruentas órdenes de captura contra estudiantes y artistas. Fue la mano del soldado la que disparó en la espalda del pueblo inocente. En el mejor de los escenarios, los ejércitos latinoamericanos han significado un gasto prohibitivo para nuestras economías. Y en el peor, han significado una trampa permanente para nuestras democracias."

III - Arias a través de su palabra escrita.
1 – Discurso para la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe (22.02.2010):
"(...) Ni el colonialismo español, ni la falta de recursos naturales, ni la hegemonía de Estados Unidos, ni ninguna otra teoría producto de la victimización eterna de América Latina, explican el hecho de que nos rehusemos a aumentar nuestro gasto en innovación, a cobrarle impuestos a los ricos, a graduar profesionales en ingenierías y ciencias exactas, a promover la competencia, a construir infraestructura o a brindar seguridad jurídica a las empresas. Es hora de que cada palo aguante la vela de su propio progreso.”

2 -III Reunión Ministerial de la Iniciativa Caminos a la Prosperidad en las Américas - (04.03.2010):
"Hablar de integración comercial sigue siendo difícil en buena parte de nuestra América, todavía amurallada tras las ruinas de ideologías gastadas. Es de lo más pintoresco escuchar en nuestra región discusiones sobre si deberíamos o no favorecer la apertura comercial. ¡Como si fuera una opción! La integración económica del mundo no se escoge. La integración económica del mundo se acepta. Es una fuerza, no una decisión. Da la casualidad que es, además, una fuerza provechosa."

3 - Declaraciones, Presos Políticos en Cuba (10.03.2010):
"Cuba tiene en sus manos la oportunidad de demostrarle al mundo los primeros signos de esa transición democrática, que desde hace mucho tiempo esperamos. Tiene la oportunidad de demostrar que puede aprender a respetar los derechos humanos, sobre todo los derechos de sus opositores, porque no tiene ningún mérito respetar sólo los derechos de sus partidarios. Si Cuba liberara a sus presos políticos, tendría más autoridad para reclamar respeto a su régimen y a su forma de hacer las cosas."

4 - Las Oportunidades Perdidas: Gasto Militar en América Latina (19.03.2010):
"He venido a hablar de América Latina. He venido a hablar de la prima loca de la familia humana. He venido a hablar de esa región que, como alguien dijo alguna vez, haría de Kafka un costumbrista. No hay en el mundo una franja de tierra más llena de prodigios y de contradicciones. No hay en el mundo una esquina en donde convivan, en tanto desorden, escritores universales y campesinos analfabetas, políticos estadistas y dictadores militares, charlatanes ricos e intelectuales pobres, almas puritanas y fiesteros irredimibles. Nacimos en el centro de una copa que decanta los mejores y los peores néctares de nuestra especie. Eso nos hace propensos al absurdo, pero también nos hace sensibles al milagro: porque América Latina es infinitamente diversa, sus posibilidades son también infinitas."

IV – Algunos aspectos de la Constitución Política de Costa Rica.
La Constitución política de esta Nación data del el 7 de noviembre de 1949, luego que la Junta Fundadora de la Segunda República nombrara una comisión de juristas para preparar el proyecto de Constitución. Aunque de ideas avanzadas, el texto no prosperó por parte de la Asamblea Constituyente, desechándose y tomándose como base la Carta de 1871.

En Costa Rica, la Corte Suprema de Justicia tiene, entre otras prerrogativas, la potestad de declarar, con dos terceras partes de votos, la inconstitucionalidad tanto sea a disposiciones legislativas como a decretos del Ejecutivo.

Volviendo al texto constitucional costarricense, merece especial atención el hecho de que, desde su promulgación en 1949, ha tenido nada menos que 17 (diecisiete) reformas. La primera fue en el año 1954, que permitió ampliar el número de los Magistrados de la Corte Suprema, por ejemplo, pasando por la de 1957, que le dio a este Poder una suma no menor del 6% del presupuesto nacional.

Ya en 1989, hubo otra reforma que estableció la jurisdicción constitucional y atribuyó a una Sala especializada de la Corte Suprema de Justicia el conocimiento y resolución de los vetos interpuestos por razones de inconstitucionalidad, de los conflictos entre los Supremos Poderes y de los recursos de inconstitucionalidad, Amparo y Habeas Corpus.

Finalmente, la del año 2005, por la cual se suprime la reforma de la constitución de 1969 y se vuelve a adoptar la reelección presidencial. Esto, obviamente, permitió que el por entonces ex presidente Oscar Arias pudiera, finalmente y luego de otros intentos, poder candidatearse nuevamente a la Primera Magistratura.

Un estudio en mayor profundidad, quizá advierta la singular importancia que tiene la Corte Suprema de Justicia en la distribución efectiva del poder en el Estado costarricense. Así, sería del caso atender y profundizar respecto de cómo y cada cuánto son elegidos sus jueces y por quiénes, algo que excede largamente el cometido de esta nota.

V – Consideraciones finales.
Una lectura apresurada y epidérmica de lo aquí expuesto, daría por resultado el pensar que el señor Arias eligió emitir tales declaraciones inspirado por el clima de una semana que, para algunos, tiene un carácter sagrado.

A tono con esto, su gobierno viene negociando con la Iglesia Católica Apostólica y Romana, un Tratado para afianzar la relación existente con el Estado (recordemos que Costa Rica, por su Constitución, es un Estado confesional de religión católica).

El propio Arias, en este sentido, recibió, el pasado día 23 de marzo de 2010, la "Orden Nacional de San Carlos" por su carácter de mensajero de la paz. Hizo entrega de la misma, el Presidente de la República de Colombia, el señor Álvaro Uribe quien, para no pocos, es un señor de la guerra.

En segundo lugar, y con algo más de profundidad, se advertirá el tiro que, por elevación, este señor pretende dirigir hacia otras naciones sudamericanas, como Venezuela y Brasil, por ejemplo.

Costa Rica, nación hermana del Uruguay no es, lamentablemente, y lo reitero, la versión terrenal del Paraíso. Con dolor, uno advierte, recopilando datos de UNICEF, CEPAL y otros organismos internacionales, que Costa Rica presente niveles más que preocupantes en materia de pobreza, desigualdad social, corrupción y problemas graves con la niñez, entre otros.

Resulta, pues, penoso el advertir cómo se expresa el señor Arias, en materia de comercio, sea este interno como internacional, toda vez que su cruzada en pos del TLC, que finalmente obtuvo, lejos está de haber logrado mejorar los magros indicadores que, en la material, puede mostrar como positivos. Y los que lo son, en su mayor medida, están asociados a grupos empresariales de alto poder y escasísima distribución societaria en su composición. Más aun: guardan directa relación con empresas norteamericanas, sea como filiales sea como asociadas, por ejemplo, si bien que la variedad es aun mayor, evidentemente.

Cuando el señor Arias habla de comercio exterior, omite referirse a las prácticas proteccionistas específicas y condenables que emplean las naciones y grupos de naciones poderosas para con los países y grupos de países emergentes que vulneran groseramente toda posible competencia leal.

Asombra, por otra parte, que el señor Arias tenga ojos y conciencia para con unos países y sea ciego y sordo, de sordera moral, para con otros.

Nos referimos a las groseras transgresiones a toda norma en Derechos Humanos que sistemáticamente vienen llevando adelante naciones como los EUA y Honduras, por ejemplo – enmarcada en este proceso siniestro de la clase dominante hondureña que permanece sin condena, mientras que continúan cometiéndose atrocidades tales como torturas y asesinatos. Cito dos, de muchos casos y no todos, vale aclarar, dentro del continente americano.

Es así que el señor Arias condena a Cuba pero calla las atrocidades cometidas por la nación a la que él se considera asociado, sea en Guantánamo (en el pasado reciente, pero que igual se niega a cerrar sus fauces) como en otras partes del mundo, en el transcurso de sus guerras imperiales. Calla también sobre los vejámenes que cometen fuerzas paramilitares, como las colombianas u hondureñas.

En lo personal, el señor Arias suele recurrir a su condición de nerd. Así lo ha dicho y escrito en varias ocasiones (la última en un acto ya citado en este artículo, cuando profirió su discurso sobre “Las oportunidades Perdidas: Gasto Militar en América Latina”).

Respecto de la palabra nerd, citaremos acepciones presentes en dos diccionarios de inglés:

En primer término, el “Oxford Wordpower, dictionary for learners of English” la refiere como a una persona que no está a la moda y tiene un hobby aburrido. (nerd: a person who is not fashionable and has a boring hobby).

En tanto que el “Oxford American Dictionary”, la presenta como a una persona socialmente torpe, inoportuna (nerd: a gauche person).

Ahora bien, a nosotros nos parece que, sin ingresar en la verdad de a puño que citan tan importantes diccionarios de lengua inglesa, podemos convenir en que por nerd suele entenderse a aquel individuo que tanto en el proceso de acumulación de informaciones, como en su etapa conclusiva, omite que intervenga el juez interior de la conciencia.

Es, grosso modo, un voceador de noticias y actos ajenos a su intervención personal y crítica. Porque tanto en materia de conocimiento como de reflexión, sin la intervención de la conciencia, sin ese "diálogo interior", todo conocimiento que logre el individuo está viciado de nulidad ética y, consiguientemente, de trascendencia humana.

Sea en lo personal, cuanto más en lo social, no se logra alcanzar un conocimiento crítico si no se ejercita periódicamente la reflexión moral. Y ésta se logra en el tuteo permanente de todo supuesto saber con un cuerpo de normas comportamentales basadas en el respeto para con el otro. Para lo cual, se precisa aquello que tan bien ilustrara el pensador Elías Canetti: “Acallemos nuestros ruidos interiores para poder escuchar los latidos del otro.”

El intelectual es, pues, la contracara del nerd.

O, quizá sea más completo decir, un intelectual es aquella persona que un nerd no se atrevió o no ser percató que podía llegar a ser.

Puesto que un intelectual siempre se sabe en lucha dialéctica con el poder establecido, porque su compromiso vital, su respiración más pura, dice relación a darle la mano, literal y figurativamente al otro, al diferente, al de a pie. Y así procede antes que avenirse - como se avinieron tantos - a ponerse a la sombra del poder y ahí permanecer, vegetativamente, cual títere sobre las perneras de su titiritero de ocasión.

En otro orden de cosas, el señor Oscar Arias suele hablar "de los ricos", como si él y los suyos no los fueran. Serlo, con todo, no es lo condenable. Lo que sí agrede al intelecto es querer pasar por lo que no se es. A su vez, al hablar de ‘ricos”, el señor Arias calla tratar la cuestión de las clases sociales como de su estructura. Así, hay una segunda omisión o un segundo ocultamiento: no referirse a la clase dominante.

En suma, en lo que a clases sociales se refiere, deja de hablar de las groseras diferencias de clases sin dejar nosotros de recordar, en este sentido, cómo, en Costa Rica, los habitantes originarios de esas tierras están sojuzgados en pobreza, marginalidad y enorme desigualdad.

Por último, una cuestión que permanentemente olvida u omite el mandatado costarricense: el espíritu de la época.

Sería atinado que el señor Arias vuelva a leer, pero con mayor detenimiento, a Max Weber y su obra "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" y que de ahí, colija lo del poder y la estructura del Estado.

Quizá, su distracción obedezca a otra cuestión, la de tomar por Estado lo que en verdad considera es un Protectorado y él, su guardián primero que ahora se aleja, no sin antes haberle traspasado el mando a su gente, la de su clase; la clase dominante costarricense.

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