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Comparando al
Pepe con Tabaré
por Raúl
Legnani
Marzo 2010, José Mujica
Marzo 2005, Tabaré Vázquez
El
viernes por la tarde hice un nuevo amigo, El Negro,
con quien compartí preocupaciones durante más de una
hora. El tema central, además de nuestras suertes
particulares, fue saber cómo yo estaba viendo al
nuevo gobierno del Pepe Mujica.
Fue así que entre
silencios y silencios, terminamos comparando el
primer mes de Tabaré con el primer mes de Pepe: me
pareció que esa era la mejor forma de aproximarnos a
la objetividad.
Los dos coincidimos
que los dos dirigentes están mostrando elementos de
continuidad y también diferencias. Yo soy de los que
sostienen que Pepe piensa en voz alta y que Tabaré
lo hace en silencio. Esta es la primera diferencia,
que pude detectar con el apoyo de El Negro, quien se
limitó a mover su cabeza afirmativamente, aunque
seguramente hay otras.
La otra diferencia,
que creo sustancial, son los discursos de asunción.
Vázquez, al igual que Mujica, habló ante el
Parlamento y después ante sus seguidores y en la
calle. Tabaré jerarquizó el discurso ante la gente,
por encima del Parlamento, mientras que Pepe le puso
más contenido al que realizó ante la Asamblea
General. Estas diferencias que anotamos, no son
menores. Vázquez demostró desde el primer día que no
le interesaba un gran acuerdo con la oposición,
mientras que Mujica si lo anunció. Incluso llegó a
decir que "Habrá patria para todos y con todos". Por
algo aún estamos esperando la designación de los
integrantes de los entes autónomos y el resultado de
las comisiones interpartidarias. La otra diferencia
a resaltar es el tipo de relación que el Poder
Ejecutivo va a tener con las Fuerzas Armadas. Pero
tratemos primero el desafío de la búsqueda de la
verdad y de la suerte de los desaparecidos. Sobre el
final de su discurso, Vázquez dijo: "Dentro de pocas
horas, pasado mañana jueves, el secretario de la
Presidencia, doctor Gonzalo Fernández, en
combinación con oficiales de nuestras Fuerzas
Armadas, comenzarán las tareas para que un grupo de
investigadores de la Universidad de la República,
vaya al Establecimiento 13, 14 y a los que fuera,
para comenzar los estudios correspondientes, para
saber si hubo enterramiento de ciudadanos muertos,
desaparecidos durante la dictadura militar". Mujica
no hizo ningún anuncio sobre estas preocupaciones.
Ni ante la Asamblea General, ni ante la multitud.
Es de recordar que el
4 de marzo el doctor Gonzalo Fernández, secretario
de la Presidencia de la República en esos días, dijo
"Como todos ustedes saben, el Presidente de la
República impartió instrucciones para iniciar el
proceso que complete la investigación sobre los
detenidos desaparecidos. Lo conversó con los
comandantes en jefe; está previsto el ingreso a los
establecimientos militares donde se supone que hubo
enterramientos y, en cumplimiento de esa
instrucción, nos hemos reunido con el comandante en
jefe del Ejército, para comenzar a organizar
eso...". De ahí en más el tema de los desaparecidos
quedó en manos, por lo menos en lo público, de
Gonzalo Fernández. Si vamos al pasado para traer
este tema y colocarlo en el presente, es porque
consideramos que Mujica inicia una nueva forma de
relacionamiento con las Fuerzas Armadas, cuando se
reúne con 350 oficiales en Durazno, donde al tema de
los derechos humanos solo se le alude lateralmente.
Pero esto no quiere decir que Mujica cambie la
política de Vázquez en materia de derechos humanos,
porque unos días después aplica el artículo 4º de la
Ley de Caducidad, para el caso del desaparecido
"Tito" Gomensoro.
También hay
sensibilidades distintas en las formas de cómo
gestionar el Poder Ejecutivo. Vázquez jerarquizó
desde un primer momento la Oficina de Planeamiento y
Presupuesto y, a la vez, prefirió la reunión de todo
el gabinete, casi como forma sistemática de
gobernar. Mujica tomó otro camino. El gabinete en
pleno se reúne cada 15 días y entre reunión y
reunión convoca a tres gabinetes sectoriales. Como
se ve, no hay una diferencia sustancial. Quizás una
de las mayores diferencias esté en que el dinamismo
de Vázquez en materia de realizaciones sea mayor al
de Mujica, mientras que el actual Presidente sigue
jerarquizando su habilidad de poner temas en el
debate de la sociedad, aunque eso no tenga
consecuencias prácticas de inmediato. Allí están en
los archivos la reforma del Estado, que también fue
de Vázquez, la emergencia habitacional, el trabajo
voluntario ambos de cuño mujiquista, entre otros.
Si alguien quiere
profundizar este ejercicio comparativo sobre el
primer mes de cada presidente que ha tenido el
Frente Amplio, no tiene más que ir al sitio web de
la Presidencia (www.presidencia.gub.uy) y poner
sobre la mesa lo que hizo Vázquez y lo que hizo
Mujica. El ejercicio, vale la pena.
Me olvidaba: El Negro
solo fue un perro callejero que me acompañó el
viernes de turismo, moviendo la cola o levantando
sus orejas, en medio de una ciudad de Montevideo que
parecía que había sido secuestrada por los
marcianos. LA
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