Entrar y salir del gobierno,
siempre por la izquierda
por Raúl Legnani*

La reunión de hoy (domingo 11 de abril) entre el presidente José Mujica y la dirigencia del PIT-CNT y de Fucvam puede ser de una gran trascendencia en tanto en los últimos días se han escuchado ruidos que impiden una correcta comunicación entre el gobierno y las bases sociales, políticas, ideológicas y culturales de la propia izquierda.

 

Si bien la propuesta del Presidente sobre penas alternativas para aquellos condenados por delitos de lesa humanidad, es la que más se ha difundido, hoy en el bloque progresista existe un mal humor generalizado, muchas veces por pequeñas cosas y otras veces por grandes cosas.

 

Los frenteamplistas no se terminan de acostumbrar a un Presidente que piensa en voz alta y que no pocas veces dobla en la esquina sin prender el señalero. Tampoco Mujica no ha comprendido que no se puede gobernar si a las ideas no se les acompaña, de inmediato, con propuestas concretas expresadas en hojas de ruta bien elaboradas y evaluadas.

 

Hoy, en el segundo gobierno progresista, las señales del poder solo surgen desde el Presidente, donde da la impresión de que el Consejo de Ministros ha quedado reducido a un segundo plano, muchas veces interpretando los dichos presidenciales.

 

Es así que el PIT-CNT, por poner solo un ejemplo, no sabe como pararse ante el cuadro político, cuando su intención sería construir una plataforma de avances del proceso de cambios que se inició el 1º de marzo de 2005.

 

Pero lo mismo les pasa a muchos ministros, a algunos directores de los entes autónomos, a los legisladores y a los dirigentes de la Mesa Política del Frente Amplio. En términos futbolísticos se podría decir que el equipo progresista está mal parado en la cancha, desordenado y que por eso hay que parar para seguir andando.

 

Por eso la reunión de hoy en Anchorena y la del martes con los diputados, son las dos grandes oportunidades que tiene Mujica para definir el estilo de juego, compartiendo experiencias de los últimos días, pero también de los últimos cinco años.

 

El país y la izquierda necesitan una política consensuada en materia de derechos humanos, resolver qué se va a hacer con las reservas del Banco Mundial, cuál va a ser la política en materia de comercio exterior y de inversiones, junto a una visualización común de cómo se sigue avanzando en democracia en la perspectiva de construir un país de primera.

 

Este inmenso paquete no se va a resolver con dos reuniones, pero si dentro del bloque progresista se eliminan suspicacias y se pasa a la acción en base al programa, se habrá dado un gran paso para que el Uruguay retome un ritmo ordenado de realizaciones y de concreción de éxitos compartidos.

 

En pocos días habrá que comenzar a elaborar el Presupuesto para los próximos cinco años; sin duda la ley fundamental de cualquier gobierno, pero mucho más para uno que es progresista.

 

El Presupuesto es la instancia donde la política de las buenas intenciones, para a ser la política de lo posible. Es el momento en que los sueños, que deben estar en medio del debate de los números, reciben la bofetada de la realidad. Y es allí donde los gobernantes y los dirigentes políticos y sindicales, deben tomar opciones. Es ahí cuando se pone a prueba la capacidad de la izquierda, para seguir siendo izquierda sin caer en aventuras, pero aventando las tentaciones de la derecha. Es, dentro de nuestra sociedad capitalista, el momento más trascendente porque allí se establecen las formas de cómo se va a derramar la riqueza, para seguir avanzando en la justicia social.

 

Meses antes de que Tabaré Vázquez ganara las elecciones de 2004, Mujica sufría de una angustia. Era una duda profunda, valiente y movilizadora. La pregunta que no lo dejaba dormir era más o menos esta: ¿Seremos capaces de llegar al gobierno por la izquierda e irnos también por la izquierda?

 

Tabaré Vázquez fue capaz de entregar el gobierno, yéndose por la izquierda. No hay hoy ningún elemento para pensar que Mujica no pueda hacer lo mismo que el ex presidente. Pero para ello es fundamental seguir haciéndose la misma pregunta, porque solo estando alerta de los peligros es que se puede ir por buen camino.

 

* Este artículo fue escrito antes de que se conocieran las conclusiones del encuentro entre el presidente José Mujica y los dirigentes del PIT-CNT y Fucvam.

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