Reglas del Juego en las
elecciones brasileñas
por Paulo Cezar da Rosa

El próximo domingo 3 de octubre los brasileños elegirán el sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva. Por estos días se da inicio en toda su intensidad la campaña electoral, se comienzan a conocer las primeras encuestas de opinión publica. Los candidatos presidenciables son: José Serra, Partido de la Social Democracia Brasileña;  Dilma Rousseff, Partido de los Trabajadores;  Ciro Gomes Partido Socialista Brasileño

y Marina Silva Partido Verde.

 

En una reciente edición la revista brasileña “Carta Capital” publica un análisis del periodista Paulo Cezar da Rosa sobre este trascendente acontecimiento. Lo que sigue es la versión en español de este análisis, sobre esta gran instancia de la democracia del país más grande de Sudamérica.

 

 

La disputa por los rumbos de Rió Grande do Sul y de Brasil están entrelazados como nunca en esta elección. Puedo estar totalmente equivocado, pero me asalta la idea de que el gobierno Lula está reordenando de arriba hacia abajo absolutamente todo en este país. Un poco como Getúlio, que reposicionó a Brasil en el contexto mundial en el siglo pasado. Pero también más que Getúlio, porque Lula puede, si, llegar a ser “el tipo” en este siglo preocupado por los problemas del clima, de la globalización y de las tecnologías que señalan nuevos horizontes.

 

Lula está apoyando a Dilma - una candidata que tendría dificultades en una elección proporcional en RS -, o sea, está apoyando a un outsider para la función de presidir el país. Y puede derrotar a José Serra simplemente porque Serra es un candidato en el lugar equivocado, en el momento equivocado y frente a un adversario bien posicionado.

 

Serra lanzó su candidatura esta semana como un pacificador - dice que pretende unir el país - pero Lula ya hizo eso. Serra se presenta como continuador de lo que Lula ha hecho bien - pero Lula ya hizo eso con Fernando Henrique y absorbió todo lo que este tenía de bueno, mientras que Serra, más allá de alejarse de FHC en la campaña de 2002, parece que no aprendió nada de la derrota y mantuvo la agenda negativa de su discurso.

 

Rio Grande do Sul es un Estado atravesado en la nación. Serra procuró evitar de todas las maneras posibles que Yeda Crusius se convirtiera en la candidata. Serra trató de alejarse de Yeda porque la gobernadora se vio envuelta en problemas de ética pero también porque aplicó una agenda neoliberal con determinación. Lula (o mejor dicho, el PT) intentó evitar que Tarso Genro se lanzase como candidato, argumentando la prioridad nacional. Lula, en verdad, trató de alejarse de Tarso porque el socialismo petista gaúcho no le parece superior al lulismo. Ya el PMDB, a nivel nacional, no es propiamente un partido, y actualmente busca, en el  escenario regional, convertirse en una alternativa que el PT y el PSDB tienen dificultades para sostener. En un marco en el que Yeda y Tarso están ubicados, Fogaça busca un territorio que le permita dialogar con la mayoría de los gaúchos.

 

Si entendemos al gobierno Lula como un reordenador de la política nacional y gaúcha, comprenderemos que Lula será el gran victorioso en las elecciones en 2010 en Rio Grande do Sul. Primero, porque tiene grandes chances de ver a su candidata vencer a Serra en un territorio que hace cuatro años era totalmente inhóspito y con una candidata que nunca disputó una elección. Segundo porque, ya sea Tarso o Fogaça el elegido, la victoria para el gobierno gaúcho será del lulismo.

 

Las reglas del juego

Después, siempre es fácil explicar una elección, porque alguien salió victorioso o derrotado. Después, las causas se tornan evidentes. Pues quiero atreverme a decir antes los motivos de la derrota de Serra y la victoria de Lula en Rio Grande do Sul - y, más que eso, decir los motivos por los cuales la política gaúcha nunca más será la misma después de 2010.

 

Me atrevo a decir que Serra será derrotado en Rio Grande do Sul por los mismos motivos por los cuales McCain fue derrotado en los Estados Unidos. McCain, en las elecciones americanas era el candidato de la industria armamentista en crisis, de los bancos y montadoras quebradas, de las aseguradoras en colapso. O sea, McCain era el candidato de un mundo vencido, sobrepasado, que había rendido todo lo que podía rendir. Fue en este contexto que apareció Obama como el candidato de la nueva economía, de los nuevos tiempos, del nuevo mundo y de la nueva política. Un outsider en un mundo carcomido por las viejas relaciones políticas.

 

Serra, en esta elección, es el candidato de las privatizaciones que no funcionaron, de las alianzas internacionales erróneas, de las opciones económicas anti-brasileñas. Por más que se esfuerce para presentarse como líder de la nación (como se esforzó McCain y hasta Hilary, en un cierto sentido), Serra tiende a ser el representante del viejo Brasil.

 

En cambio Dilma va a surgir como la candidata “del hombre”. Y, para nosotros aquí, en este país, no tenemos nada más valioso hoy que eso: ser la “candidata del hombre” para los hombres y la candidata mujer para quien pueda juzgar eso importante. Más allá de esto, es competente y no es política, en el sentido tradicional del término, mientras que Serra, es político y aparecerá en el imaginario popular como una zorra intentando acercarse al gallinero...

 

Bueno, ejercicios de futurología aparte, el hecho es que Serra tendrá que aparecer como el candidato de Yeda en las elecciones gaúchas, y Dilma como la candidata de Tarso y de Fogaça, aunque éste vaya a mantener una postura ambivalente entre el tucano y la petista. Como 99 en 100 analistas políticos creen que nadie, a no ser Tarso o Fogaça, tienen chances de resultar electos para gobernador de RS, yo, que no estoy loco y me incluyo entre los 99, preveo, antes que nada, una victoria de Lula en las elecciones gaúchas.

 

Victoria del lulismo en RS

Esto no es poca cosa. Rio Grande do Sul siempre resistió. Nunca se rindió a los ejemplos externos. “Que nuestras hazañas sirvan de modelo a toda la tierra“, dice el himno de Rio Grande. Admitir que Lula tiene razón no es fácil para los gaúchos. Y en esta categoría debemos incluir a los de derecha, los de centro y los de izquierda. Todos son gaúchos que, tal vez, finalmente, como Brizola hace muchos años, van a acabar por tragarse un “sapo barbudo”.

 

Un portavoz, tal vez un poco folclórico, de esta victoria de Lula en RS viene siendo el ex-gobernador Alceu Collares. Collares ha tenido actitudes en defensa de la candidatura de Dilma Roussef. Ha dicho que Lula es más importante que Getúlio, Jango y Juscelino juntos. Puede ser una exageración retórica del ex-gobernador, pero el hecho de que Collares, un anti-petista radical, este diciendo esto, es una señal.

 

Puede parecer raro lo que voy a decir, pero el voto lulista en Rio Grande do Sul tiende a quedarse con Tarso y el voto petista puede migrar hacia Fogaça. Tarso, contradictoriamente, va a depender de la fuerza del lulismo. Fogaça, más allá de los votos de la derecha en un segundo turno, va a depender de la capacidad de penetrar en el electorado petista desde el primero.

 

¿Parece confuso? Es. Es muy confuso. Pero si entendemos a Dilma como la candidata del hombre, a Tarso como el jugador esforzado y a Fogaça como el tipo que vino de afuera del equipo pero revela juego de cintura y capacidad de hacer un gol, podemos entender el hecho de que estén entendiendo que todo en esta elección gaúcha es una cuestión de suerte.

 

¿No es cierto?

 

Traducido para LA ONDA digitalL por Cristina Iriarte

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