La versión de asesinato de Goulart
no es consistente con
la lógica y con los hechos
Entrevista al profesor Luiz Moniz Bandeira

Para el historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, es preciso un mínimo de cautela antes de difundir versiones infundadas, como las que circulan actualmente en Brasil, atribuyendo al asesinato de João Goulart, el presidente brasileño depuesto por el  golpe militar de 1964. “No es admisible presentar como verdadera una versión que no puede ser comprobada por documentos u otros testimonios. Eso es pura charlatanería”, dijo enfáticamente Moniz Bandeira enesta entrevista al periodista  brasileno Argemiro Ferreira.

 

El historiador Moniz Bandeira no es la primera vez que aborda los temas vinculados con la personalidad y el gobierno de Goulart, es autor de una libro llamado “El gobierno João Goulart - las luchas sociales en Brasil, 1961-1964”. Este Libro fue publicado en 1977, cuando vivía en Europa, después de haber cumplido pena en Brasil durante el régimen militar y pasar luego algun tiempo exiliado en Uruguay - donde convivió con otros brasileños requeridos y perseguidos por la dictadura en su pais. Entre los exilados por aquellos años, ademas de Moniz Bandeira, estaba Goulart

y el ex-gobernador Leonel Brizola.

 

Muy pronto se conocerá la 8ª edición de este libro, revisada y ampliada. En el libro se realiza una amplia investigación sobre el papel desempeñado por la diplomacia de los EE.UU. en el episodio de la salida de Brizola de Uruguay.

 

- Profesor Moniz Bandeira, usted vivió en Brasil las crisis de 1954, 1961 en 1964, escribió - con el apoyo del presidente depuesto en el golpe militar - el libro “El gobierno João Goulart”. Después del golpe, cumplió dos años de prisión, luego se exilió en Uruguay, allí convivió con el ex-presidente y volvió a tener un intenso contacto con él entre 1974 y 1976, cuando realizaba una investigación para el libro. La última vez que lo vio fue un mes antes de su muerte, ocurrida en diciembre de 1976 en Uruguay. Ahora al prepara  una nueva edicion de este libro; ¿Como ve las especulaciones actuales sobre la hipótesis de que fue asesinado?.

 

  – Las especulaciones sobre la hipótesis de que Goulart fue asesinado no son de ahora. Datan desde, por lo menos, el día siguiente a su fallecimiento. Lo que ocurre es que ahora se explota la declaración de un delincuente uruguayo, preso en Rio Grande do Sul, Mario Barreiro Neira, un megalomaníaco. El diputado Miro Teixeira (PDT-RJ) ni siquiera quiso convocarlo para declarar en la comisión que investigó la muerte de Goulart por considerarlo sin credibilidad.

 

– La primera versión de asesinato, que comenzó a circular inmediatamente después de la muerte del ex-presidente, sugería envenenamiento y arrojaba sospechas contra la propia viuda, Maria Tereza Goulart, quien habría negado la autorización para una autopsia. Más tarde, al volver, la hipótesis vino con otro ropaje y ganó un espacio más amplio en la prensa. Ya entonces se trataba de una “confesión” - del uruguayo Mario Ronald Barreiros Neira, que cumple una pena en Brasil por un crimen común y cuya extradición es reclamada por Uruguay. ¿Por qué cuestiona la credibilidad de él y de la versión que él sustenta?

 

 – La hipótesis del asesinato que circuló inmediatamente después del entierro de Goulart sugería un cambio de medicamentos, para acusar, injustamente, a la viuda. Maria Tereza Goulart -  en verdad - no negó la autorización para una autopsia. Simplemente nadie pidió que se hiciera la autopsia. Como la propia Maria Tereza declaró, este hecho era “absolutamente normal”, pues “la autopsia  sólo es llevada a cabo cuando existen dudas sobre la causa de la muerte. No fue este el caso”. Ella dijo: “Vi a mi marido sufriendo el infarto”. En 1982, ella y los hijos se rehusaron a autorizar la exhumación, por considerarla innecesaria.

 

–¿Una confrontación entre las dos versiones deja de manifiesto contradicciones entre ellas? La primera, de Enrique Foch Diaz, llegó a ser apoyada en aquella época por Danilo Groff, militante del PDT cercano a Leonel Brizola. Fue repudiada públicamente por Maria Tereza y los hijos de Jango, João Vicente y Denise. Está en el libro “João Goulart - El Crimen Perfecto”. Busca comprometer a la viuda. Ya la de Barreiros Neira, expuesta en una declaración que brindó en la TV Senado en 2006, fue defendida en los originales del libro de él, todavía inédito. Después de referirse al libro en 2004 con el título de “Muerte Premeditada”, pasó luego a llamarlo “Entrevista con un reo confeso - Todas las respuestas sobre el asesinato de João Goulart”. ¿Puede explicarnos las diferencias entre los alegatos de Barreiros Neira y los de Foch Diaz?

 

– Ninguna de las versiones es consistente con la lógica y con los hechos. Ni Enrique Foch Díaz, que presentó la denuncia de “muerte dudosa” dos veces a la Justicia, una en Corrientes, en Argentina (1982), la otra en Maldonaldo, en Uruguay (2000), ni Danilo Groff, en Rio Grande do Sul, pudieron confirmar sus acusaciones y fueron condenados con prisión, debido al pleito, con el apoyo de Maria Tereza Goulart y de su hija Denize, por Cláudio Braga, ex- secretario particular de Goulart. En cuanto a las diferencias, yo demuestro claramente en el apéndice que escribí para la 8ª edición revisada y ampliada de mi libro “El gobierno João Goulart”, a ser lanzado en mayo por la Editora UNESP, que lo que caracteriza todas las versiones es la falta de consistencia. No existe ni un sólo documento, ninguna prueba, de que existió dicha Operación Escorpión, a la que se refiere por Mario Barreiros. El hecho de que las actividades de Goulart eran monitoreadas por los servicios de inteligencia de Brasil, Uruguay y Estados Unidos, no constituye ninguna novedad y mucho menos sirve para dar ningún fundamento a la versión de que fue asesinado.

 

Cuando solicité al profesor Oswaldo Munteal (defensor de la versión de Barreiros) que presentase una prueba documental para confirmar la existencia de la Operación Escorpión, cuya única fuente es la cabeza del propio Barreiros. João Vicente me reenvió los e-mails de tres amigos que trabajan para el Instituto Presidente João Goulart en defensa de la investigción sobre la muerte de Goulart. Me extrañó esta actitud. Nunca estuve en contra de ninguna investigación. Todo aquel que lo desee, tiene todo el derecho de investigar sobre todo lo que considere necesario. El profesor Oswaldo Munteal y los que están trabajando con João Vicente pueden incluso investigar si los burros tienen cuernos. Pero lo que no es admisible es presentar como cierta una versión que no puede ser comprobada por documentos u otros testimonios. Eso es sólo charlatanería.

 

- Sus críticas a las dos versiones han sido contundentes. En la más reciente mostró que Barreiros Neira ha cambiado y adapta su historia desde el primer testimonio, cuando alegaba que “Muerte Premeditada” sería publicado por la editorial Menz de Porto Alegre, lo que en realidad no sucedió. ¿Como evalúa ahora la actual versión sustentada por él? ¿Cree que la inventó apenas con la obsesión de escapar a la Justicia común, fingiéndose como un ex-agente arrepentido de la represión en la dictadura uruguaya?

 

– Realmente, existen diferencias entre los diversos testimonios prestados por Mario Barreiros, desde que, en 2001, pretendió evitar que su extradición hacia Uruguay, por crímenes comunes, fuese aprobada en Brasil por el STF. Alegó entonces que su único crimen fue escribir un libro donde relata el asesinato de João Goulart, que “fue muerto a pedido del DOPS” en Argentina, “con la participación de agentes uruguayos y argentinos [...]”. No habló de su participación, ni mencionó los nombres del delegado Sérgio Fleury y del presidente Geisel. Además, no fue comprobada la existencia de los personajes por él citados como participantes de la supuesta Operación Escorpión, salvo la del médico Carlos Milles, que nada podia decir, pues estaba muerto. En realidad, Mario Barreiros, hombre bien informado, a pesar de estar preso en Porto Alegre, sabía sobre el libro de Foch Díaz e, inicialmente, se atribuyó a si mismo la autoría de un libro igual, para evitar que el STF aprobase su extradición. No lo consiguió. El STF no encontró fundamento en sus alegatos y aceptó el argumento del ministro José Neri da Silveira, en favor de la extradición, que sólo no  se llevó a cabo porque Mario Barreiros debe cumplir una pena de más de 19 años en Brasil. Después, Mario Barreiros desarrolló su historia, mezclando hechos de su conocimiento con otros de su imaginación, para lograr notoriedad como un eventual criminal político. Se percibe en él una clara tendencia hacia la megalomanía.

 

En noviembre de 2009, Mario Barreiro, frente a testigos, concedió una entrevista al Canal Brasil de televisión, monitoreada y analizada por el módulo de Tiempo Real del Programa de Análisis de Voz Multicapas – AVM 6.50, un polígrafo (detector de mentiras), de la empresa TRUSTERBRASIL. Basado en el archivo de voz obtenido, el perito Mauro Nadvorny, de la TRUSTERBRASIL, analizó la entrevista y el módulo de análisis de gravaciones del mismo programa. El sumario de la detección señaló 60 muestras de verdad, contra 229 muestras de que estaba probablemente mintiendo, 266 muestras de fraude y 720 imprecisiones, de las cuales una gran parte con la imputación de fraude por parte del perito. El análisis concluyó que Mário Barreiros Neira “no está diciendo la verdad cuando relata que perteneció al servicio secreto uruguayo”. Se trata de una afirmación falsa, un fraude. Lo mismo ocurre cuando relata en qué consistía la Operación Escorpión, que estaría centralizada principalmente en João Goulart. En suma, la conclusión del análisis fue la de que Mario Barreiros Neira “no dijo la verdad en la mayor parte de la entrevista y de su participación en los hechos narrados”. Entre tanto, fuentes del Instituto João Goulart difundieron, a través de los diarios “Correio do Povo”, de Porto Alegre, y “La República”, de Montevideo, así como de sitios y blogs, la noticia según la cual Mario Barreiros, por alrededor de dos horas, detalló episodios involucrando la muerte del líder político, y “durante buena parte de la declaración, el detector de mentiras señaló que las informaciones relatadas por él eran ciertas”. Es una información falsa, irresponsable, que afecta la credibilidad de la institución y de toda investigación.

 

- Un dato nuevo de la controversia sobre las versiones opuestas es la entrada en escena, como historiador, del personaje al que usted se refirió, Oswaldo Munteal. En 2006 él lanzó un libro, “El Brasil de João Goulart: un proyecto de nación”, con el patrocinio del hijo de Jango, João Vicente, al frente del Instituto Presidente João Goulart, responsable en internet por el  website “Página 64”. Munteal aprueba allí y en el libro a ser lanzado la versión-“confesión” de Barreiros Neira. No sólo Jango habría sido envenenado, sino que le habría correspondido a él mismo realizar el cambio del veneno. Eso sería parte de esta supuesta Operación Escorpión, que habría sido ordenada por el  presidente Geisel al delegado Sérgio Fleury, usando incluso al ministro Armando Falcão. ¿No resulta algo fantasiosa una orden del propio presidente (y su ministro de Justicia) al más notorio delegado torturador?

 

– No lo conozco – ni siquiera de nombre lo conocía – al profesor Oswaldo Munteal. Supe de su existencia porque me enviaron una entrevista suya, reproducida en el website Página 64, del Instituto João Goulart, lo que me llevó a solicitar a João Vicente que retirase mi nombre del Consejo Editorial. No me parece serio, honesto, aprobar y presentar como verdadera una historia, contada por un delincuente, sin credibilidad, sin ninguna prueba documental. No tengo nada, por cierto, contra el profesor Munteal, pero el hecho fue que le pedí que presentara un documento sobre la denominada Operación Escorpión, cosa que no hizo. No lo hizo, simplemente, porque no existe. Como le dije, la única fuente es la mente de Mario Barreiros Neira.

 

  - En la fase actual del debate, que todavía parece restringido a un sector de la izquierda brasileña, el papel de Munteal, en razón de sus vínculos académicos (formación, maestría, doctorado, involucrando a la PUC, UFRJ, Fundación Getúlio Vargas), ¿puede dar un peso indebido a la versión, incluso sin respaldo en la realidad? Y ¿como debe ser visto el apoyo de la familia de Jango, en especial el hijo João Vicente, que preside la Fundación que tiene el nombre del ex-presidente? Como historiador respetado usted tuvo conexiones cercanas con Jango y la familia Goulart. A pesar de vivir hoy en Alemania, ¿mantiene contactos con João Vicente y Munteal? ¿Eso le permite evaluar adecuadamente estas actuales evoluciones?

 

 - El profesor Munteal, antes que nada, tiene que presentar pruebas contundentes, innegables, de que existió la Operación Escorpión. Conozco los documentos que João Vicente obtuvo en la Coordinación Regional del Archivo Nacional, en el Distrito Federal. Apenas comprueban que las actividades de Goulart eran seguidas por los servicios de inteligencia de Brasil. Eso nunca fue secreto para nadie y no constituyó prueba de que él fue asesinado. Estuve exiliado en Uruguay y todos sabíamos que desde 1964, cuando llegamos allá, los pasos de Goulart y de Brizola, así como de todos nosotros, eran monitoreados. Hubiera sido sorprendente que no lo hubieran hecho. João Vicente, como presidente del Instituto João Goulart, tiene, entre tanto, motivos particulares para intentar viabilizar la versión de Mario Barreiros, lo que es un grave error, a mi entender. No voy a entrar en detalles. Me agrada João Vicente y entiendo que él tiene todo el derecho de investigar lo que quiera y pueda sobre la muerte del padre. Sólo no me parece adecuado aprobar e intentar embaucar a la opinión pública con una versión que tiene evidentes aspectos fantasiosos, dándole color a ciertos datos de hechos reales, conocidos por Mario Barreiros. Eso afecta la credibilidad de todo su trabajo y también puede inducir a la creencia de que la versión calumniosa e infame de “muerte dudosa”, formulada por Foch Díaz, también pueda contener elementos verdaderos. No acepto ni apruebo ninguna de las dos versiones. Pero si fuera admitida como seria la versión de Mario Barreiros, cualquier otra hipótesis, como la de Foch Díaz, también es válida, como punto de partida para una investigación. João Vicente todavía no pensó en eso.

 

- Al exponer sus reservas con relación a la versión-“confesión” de Barreiros Neira, parece inclinarse a minimizar o hasta incluso descalificar el testimonio de él, entre otras cosas por ser un criminal común, involucrado hasta en narcotráfico. De hecho sería difícil imaginar tal epifanía. Pero él alega que actuaba en la represión uruguaya. ¿No podría ser un mero “bagrecito” de aquellas operaciones paralelas de la dictadura? ¿Amerita una investigación seria y amplia a partir de cada detalle?

 

– Mario Barreiros no era un agente del servicio de inteligencia. Fue apenas un radiotécnico de la polícia de Montevideo. Participó de un grupo paramilitar de ultraderecha denominado Garra 33 y del movimiento Juventud Uruguaya de Pie (JUP). En realidad, era un criminal común, reclutado en el lumpenaje para ejecutar las más sucias tareas en la represión política. En los años 1990 integró la Superbanda (cuadrilla de policías criminales), que actuó en Uruguay. Sus antecedentes criminales son muchos y de los más diversos. Estuvo involucrado con el tráfico de armas pesadas y otros diversos crímenes, tanto en Uruguay como en Brasil, donde fue preso por primera vez en 1996, en Bagé, Rio Grande do Sul. Liberado dos años después, volvió a Uruguay y, en 1998, cometió varios asaltos. Detenido en Rocha, en Uruguay, entró en Rio Grande do Sul y, por segunda vez, fue capturado. Se evadió. Pero en 1999 volvió a ser preso, in fraganti, por la Policía Federal, en Gravataí, Rio Grande do Sul, por porte de armas y robo de automóvil, junto con otro uruguayo, Ricardo Anacleto Ruiz Mendieta. Con ellos, había un arsenal de armas, municiones, equipos de comunicación y anotaciones de las frecuencias de radio de la policía estatal. Ambos estaban vinculados en asaltos a camiones blindados de la empresa Proforte S.A. Transporte de Valores, en Canoas y Sapucaia do Sul, a un frustrado robo de un avión en el aeropuerto de Rivera-Livramento y al tráfico de automóviles dentro del Mercosur. En 2003, Mario Barreiros huyó del Instituto Penal de Mariante, donde cumplía pena en régimen semi-abierto, pero fue otra vez capturado por la Policía Federal y encarcelado en la Penitenciaría de Alta Seguridad de Charqueadas para cumplir una pena de más de 19 años de prisión. Actualmente volvió a cumplir la pena en régimen semi-abierto

 

- Como cientista político e historiador su norma ha sido afirmar sólo aquello que puede ser probado. En nombre de la credibilidad prefiere dejar explícito cuando se trata de una mera hipótesis, conjetura, conclusión o interpretación a partir de indicios. En el caso de Munteal, pone en duda, más allá de la Operación Escorpión, una frase que él atribuyó a Vargas, y que estaría en una carta de aquel presidente a Jango: “Ahora ellos me agarraron, el próximo serás tu”. En la crisis final de Vargas, de hecho, Jango estaba fuera del gobierno, había dejado el Ministerio del Trabajo. El PTB tenía entonces otros líderes, como Oswaldo Aranha (Jango incluso perdió la elección gaúcha para el Senado). ¿El suicidio de Getúlio y la muerte de Aranha crearon las condiciones para que Jango fuera electo vice con JK?  ¿Sería aquella frase, no probada, el resbalón definitivo, la luz roja final para la credibilidad de Munteal?

 

– En una entrevista a un site de internet, Munteal declaró que “Vargas dejó una Carta Testamento firmada y dirigida a João Goulart”, en la cual está escrito: “Jango, ahora ellos me agarraron. El próximo serás tu”. Solicité al profesor Munteal que presentase el original de esta carta que él atribuyó a Vargas. Él no lo hizo. Y no lo hizo, simplemente porque Vargas nunca escribió dicha carta. La única hipótesis, si es que se puede creer, es que el profesor Munteal sea discípulo de Chico Xavier, el médium, autor de 451 libros  psicografiados, al que el espíritu de Vargas le dictó aquella frase, que no consiguió escribir a Goulart, antes de suicidarse. La frase “Jango, ahora ellos me agarraron. El próximo serás tu” sólo puede ser de alguien que ya murió, ejemplo: de Vargas en el otro mundo (“ahora ellos me agarraron”), previendo que Goulart sería presidente, depuesto diez años después y asesinado (“el próximo serás tu”). ¡Que maravilla poder reconstituir la historia conversando con los muertos y psicografiando sus entrevistas! Este fenómeno de la mediumnidad puede beneficiar a algunos historiadores capaces de recibir espíritus del más allá. Quien sabe, un día, el propio Goulart puede contar al profesor Munteal o a algún historiador vinculado al Instituto Presidente João Goulart, lo que realmente le pasó antes de morir. La historia psicografiada es una gran contribución que enriquecerá la historiografia brasileña.

 

- Como Munteal ha sido vago en las entrevistas, como la grabada hace algunas semanas por Paulo Henrique Amorim y difundida en internet a través del website “Fazendo Media”, son comprensibles las reservas y el escepticismo que han surgido - de la frase dudosa de Vargas a la supuesta Operación Escorpión. Pero, ¿y los vínculos académicos de él y su presencia actual en la Fundación Getúlio Vargas? ¿Dichas instituciones no deberían ser una especie de sello de garantía?

 

- Le solicité también al profesor Munteal que presentase un documento, indicando la respectiva fuente, para comprobar inequívocamente la existencia de la supuesta Operación Escorpión. Èl no lo hizo. Y no lo hizo, repito, simplemente porque no existe nada, más allá de la declaración del delincuente preso en Rio Grande do Sul. Como ya dije, no lo conozco ni de nombre al profesor Munteal. Nada puedo decir sobre él. Puede ser un docente serio, pero inexperiente, desorientado e influenciado por intereses no muy claros. Debería tener el debido cuidado con respecto a las fuentes, pues está comprometiendo su credibilidad académica, escribiendo sobre lo que no puede probar, lo que también puede reflejarse sobre las instituciones a las cuales está vinculado. De cualquier modo, las instituciones, sean ellas cuales fueren, no son una especie de sello de garantía. En las universidades y fundaciones como en la prensa o en cualquier institución, pública o privada, hay profesionales muy buenos, buenos, serios, otros mediocres, malos, etc..

 

  - La nueva edición de su libro “El gobierno João Goulart”, ampliada y actualizada, ¿incluirá hechos o análisis nuevos en torno de las versiones surgidas en los últimos años sobre la muerte de Jango?

 

– Esta 8ª edición, ampliada y actualizada, contiene muchas informaciones nuevas, sobre todo en cuanto al período del exilio. Sobre los últimos años de Goulart, agregué muchas informaciones, en un capítulo más que incorporé al libro. Y, sobre su muerte, escribí un apéndice, en el cual analizo, detalladamente, no solamente las versiones sino las circunstancias de su fallecimiento.

 

- Y en cuanto al episodio de la expulsión de Leonel Brizola de Uruguay y el papel de los EE.UU. ¿Hay informaciones recientes más concretas relacionadas a objetivos de la Operación Cóndor, basadas en documentos secretos liberados en los EE.UU., en Brasil, Paraguay u otros países? ¿Su libro debe volver - de alguna forma - sobre estos asuntos?

 

– Con respecto a la expulsión de Brizola de Uruguay conseguí nuevas y sorprendentes informaciones, que pueden aclarar lo que sucedió realmente. En resumen, entiendo que este hecho no se relaciona con la Operación Cóndor, sino con la lucha interna, dentro del régimen militar, en Brasil. Todo indica que el sector del Ejército, liderado por el ministro, el general Sílvio Frota, en oposición a las directrices de política económica y política exterior del presidente Ernesto Geisel, presionó al gobierno de Uruguay para que expulsase a Brizola y éste, sin opción de asilo, retornase a Brasil y, ahí, preso o muerto, serviría como pretexto para un golpe militar contra el gobierno, acusándolo de estar “traicionando los ideales revolucionarios”. No contaron con que Brizola pudiese jugar la carta americana. Este es un acontecimiento que requiere – aún - una investigación más amplia y profunda en archivos de Uruguay y, también, de los Estados Unidos. Pero, infelizmente, no estoy en condiciones de realizarla. Corresponde a otros académicos llevar a cabo esta tarea.

 

  – Cuando habla de “jugar la carta americana”, significa también un involucramiento más directo de los EE.UU., usando la diplomacia y hasta a la CIA, para garantizar la salida segura de Brizola de Uruguay bajo la protección de los EE.UU., hasta su llegada a Nueva York?

 

– Es obvio que Brizola, para entrar en Argentina y pernoctar seguro en Buenos Aires, con el fin de tomar el avión para Nueva York en el Aeropuerto de Ezeiza, contó con la discreta cobertura de agentes de la embajada americana. Él era un exiliado político en Uruguay y la dictadura militar de Argentina, según se supo, le negó la visa para el pasaje. En tales circunstancias, no habría conseguido entrar en Buenos Aires, donde corría un riesgo mayor, de no contar con la protección de agentes de la embajada americana. Esta cuestión yo la analizo en el prefacio a la 8ª edición de “El gobierno João Goulart”, sin embargo debe ser aún investigada con mayor profundidad, basado en la documentación existente en los Estados Unidos y aún no desclasificada.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

 

Moniz Bandeira nacio en Bahia, tiene 74 años y actuó durante varios años como periodista y militante político, antes de formarse en Derecho y después doctorarse en Ciencia Política en la Universidad de São Paulo. Dio clases en Universidades en Brasil y en el exterior, especializándose sobre política internacional.

  

Moniz Bandeira escribió varios libros entre ellos;  “Presencia de los EE.UU. en Brasil (Dos Siglos de Historia)”, “Carteles y Desnacionalización”, “Brizola y el laborismo”, “El Eje Argentina-Brasil - el proceso de integración de América Latina”, “Brasil-Estados Unidos, la rivalidad emergente (1955-1980)”, “Brasil, Argentina y EE.UU. - de la triple alianza al Mercosur”, “Las relaciones peligrosas: Brasil-Estados Unidos (De Collor a Lula”), “Fórmula para el caos – la caída de Salvador Allende, 1970-1973”, “Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la guerra de Irak).  (“La Reunificación de Alemania - del Ideal Socialista al Socialismo Real”, “El ‘milagro alemán’ y el desarrollo de Brasil”, “Brasil y Alemania, la construcción del futuro”).

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