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La versión de asesinato de Goulart
no es consistente con
la lógica y con los hechos
Entrevista al profesor Luiz Moniz Bandeira
Para el historiador Luiz Alberto
Moniz Bandeira, es preciso un mínimo de cautela
antes de difundir versiones infundadas, como las que
circulan actualmente en Brasil, atribuyendo al
asesinato de João Goulart, el presidente brasileño
depuesto por el golpe militar de 1964. “No es
admisible presentar como verdadera una versión que
no puede ser comprobada por documentos u otros
testimonios. Eso es pura charlatanería”, dijo
enfáticamente Moniz Bandeira enesta entrevista al
periodista brasileno Argemiro Ferreira.
El historiador Moniz Bandeira no es
la primera vez que aborda los temas vinculados con
la personalidad y el gobierno de Goulart, es autor
de una libro llamado “El gobierno João Goulart - las
luchas sociales en Brasil, 1961-1964”. Este Libro
fue publicado en 1977, cuando vivía en Europa,
después de haber cumplido pena en Brasil durante el
régimen militar y pasar luego algun tiempo exiliado
en Uruguay - donde convivió con otros brasileños
requeridos y perseguidos por la dictadura en su pais.
Entre los exilados por aquellos años,
ademas de Moniz Bandeira, estaba
Goulart
y el ex-gobernador Leonel Brizola.
Muy pronto se conocerá la 8ª edición
de este libro, revisada y ampliada. En el libro se
realiza una amplia investigación sobre el papel
desempeñado por la diplomacia de los EE.UU. en el
episodio de la salida de Brizola de Uruguay.
-
Profesor Moniz Bandeira,
usted vivió en Brasil las crisis de 1954, 1961 en
1964, escribió - con el apoyo del presidente
depuesto en el golpe militar - el libro “El gobierno
João Goulart”. Después del golpe, cumplió dos años
de prisión, luego se exilió en Uruguay, allí
convivió con el ex-presidente y volvió a tener un
intenso contacto con él entre 1974 y 1976, cuando
realizaba una investigación para el libro. La última
vez que lo vio fue un mes antes de su muerte,
ocurrida en diciembre de 1976 en Uruguay. Ahora al
prepara una nueva edicion de este libro; ¿Como ve
las especulaciones actuales sobre la hipótesis de
que fue asesinado?.
– Las
especulaciones sobre la hipótesis de que Goulart fue
asesinado no son de ahora. Datan desde, por lo
menos, el día siguiente a su fallecimiento. Lo que
ocurre es que ahora se explota la declaración de un
delincuente uruguayo, preso en Rio Grande do Sul,
Mario Barreiro Neira, un megalomaníaco. El diputado
Miro Teixeira (PDT-RJ) ni siquiera quiso convocarlo
para declarar en la comisión que investigó la muerte
de Goulart por considerarlo sin credibilidad.
– La
primera versión de asesinato, que comenzó a circular
inmediatamente después de la muerte del
ex-presidente, sugería envenenamiento y arrojaba
sospechas contra la propia viuda, Maria Tereza
Goulart, quien habría negado la autorización para
una autopsia. Más tarde, al volver, la hipótesis
vino con otro ropaje y ganó un espacio más amplio en
la prensa. Ya entonces se trataba de una “confesión”
- del uruguayo Mario Ronald Barreiros Neira, que
cumple una pena en Brasil por un crimen común y cuya
extradición es reclamada por Uruguay. ¿Por qué
cuestiona la credibilidad de él y de la versión que
él sustenta?
– La hipótesis del
asesinato que circuló inmediatamente después del
entierro de Goulart sugería un cambio de
medicamentos, para acusar, injustamente, a la viuda.
Maria Tereza Goulart - en verdad - no negó la
autorización para una autopsia. Simplemente nadie
pidió que se hiciera la autopsia. Como la propia
Maria Tereza declaró, este hecho era “absolutamente
normal”, pues “la autopsia sólo es llevada a cabo
cuando existen dudas sobre la causa de la muerte. No
fue este el caso”. Ella dijo: “Vi a mi marido
sufriendo el infarto”. En 1982, ella y los hijos se
rehusaron a autorizar la exhumación, por
considerarla innecesaria.
–¿Una confrontación entre las dos versiones deja de
manifiesto contradicciones entre ellas? La primera,
de Enrique Foch Diaz, llegó a ser apoyada en aquella
época por Danilo Groff, militante del PDT cercano a
Leonel Brizola. Fue repudiada públicamente por Maria
Tereza y los hijos de Jango, João Vicente y Denise.
Está en el libro “João Goulart - El Crimen
Perfecto”. Busca comprometer a la viuda. Ya la de
Barreiros Neira, expuesta en una declaración que
brindó en la TV Senado en 2006, fue defendida en los
originales del libro de él, todavía inédito. Después
de referirse al libro en 2004 con el título de
“Muerte Premeditada”, pasó luego a llamarlo
“Entrevista con un reo confeso - Todas las
respuestas sobre el asesinato de João Goulart”.
¿Puede explicarnos las diferencias entre los
alegatos de Barreiros Neira y los de Foch Diaz?
– Ninguna de las
versiones es consistente con la lógica y con los
hechos. Ni Enrique Foch Díaz, que presentó la
denuncia de “muerte dudosa” dos veces a la Justicia,
una en Corrientes, en Argentina (1982), la otra en
Maldonaldo, en Uruguay (2000), ni Danilo Groff, en
Rio Grande do Sul, pudieron confirmar sus
acusaciones y fueron condenados con prisión, debido
al pleito, con el apoyo de Maria Tereza Goulart y de
su hija Denize, por Cláudio Braga, ex- secretario
particular de Goulart. En cuanto a las diferencias,
yo demuestro claramente en el apéndice que escribí
para la 8ª edición revisada y ampliada de mi libro
“El gobierno João Goulart”, a ser lanzado en mayo
por la Editora UNESP, que lo que caracteriza todas
las versiones es la falta de consistencia. No existe
ni un sólo documento, ninguna prueba, de que existió
dicha Operación Escorpión, a la que se refiere por
Mario Barreiros. El hecho de que las actividades de
Goulart eran monitoreadas por los servicios de
inteligencia de Brasil, Uruguay y Estados Unidos, no
constituye ninguna novedad y mucho menos sirve para
dar ningún fundamento a la versión de que fue
asesinado.
Cuando solicité al
profesor Oswaldo Munteal (defensor de la versión de
Barreiros) que presentase una prueba documental para
confirmar la existencia de la Operación Escorpión,
cuya única fuente es la cabeza del propio Barreiros.
João Vicente me reenvió los e-mails de tres amigos
que trabajan para el Instituto Presidente João
Goulart en defensa de la investigción sobre la
muerte de Goulart. Me extrañó esta actitud. Nunca
estuve en contra de ninguna investigación. Todo
aquel que lo desee, tiene todo el derecho de
investigar sobre todo lo que considere necesario. El
profesor Oswaldo Munteal y los que están trabajando
con João Vicente pueden incluso investigar si los
burros tienen cuernos. Pero lo que no es admisible
es presentar como cierta una versión que no puede
ser comprobada por documentos u otros testimonios.
Eso es sólo charlatanería.
- Sus
críticas a las dos versiones han sido contundentes.
En la más reciente mostró que Barreiros Neira ha
cambiado y adapta su historia desde el primer
testimonio, cuando alegaba que “Muerte Premeditada”
sería publicado por la editorial Menz de Porto
Alegre, lo que en realidad no sucedió. ¿Como evalúa
ahora la actual versión sustentada por él? ¿Cree que
la inventó apenas con la obsesión de escapar a la
Justicia común, fingiéndose como un ex-agente
arrepentido de la represión en la dictadura
uruguaya?
– Realmente, existen
diferencias entre los diversos testimonios prestados
por Mario Barreiros, desde que, en 2001, pretendió
evitar que su extradición hacia Uruguay, por
crímenes comunes, fuese aprobada en Brasil por el
STF. Alegó entonces que su único crimen fue escribir
un libro donde relata el asesinato de João Goulart,
que “fue muerto a pedido del DOPS” en Argentina,
“con la participación de agentes uruguayos y
argentinos [...]”. No habló de su participación, ni
mencionó los nombres del delegado Sérgio Fleury y
del presidente Geisel. Además, no fue comprobada la
existencia de los personajes por él citados como
participantes de la supuesta Operación Escorpión,
salvo la del médico Carlos Milles, que nada podia
decir, pues estaba muerto. En realidad, Mario
Barreiros, hombre bien informado, a pesar de estar
preso en Porto Alegre, sabía sobre el libro de Foch
Díaz e, inicialmente, se atribuyó a si mismo la
autoría de un libro igual, para evitar que el STF
aprobase su extradición. No lo consiguió. El STF no
encontró fundamento en sus alegatos y aceptó el
argumento del ministro José Neri da Silveira, en
favor de la extradición, que sólo no se llevó a
cabo porque Mario Barreiros debe cumplir una pena de
más de 19 años en Brasil. Después, Mario Barreiros
desarrolló su historia, mezclando hechos de su
conocimiento con otros de su imaginación, para
lograr notoriedad como un eventual criminal
político. Se percibe en él una clara tendencia hacia
la megalomanía.
En noviembre de 2009,
Mario Barreiro, frente a testigos, concedió una
entrevista al Canal Brasil de televisión,
monitoreada y analizada por el módulo de Tiempo Real
del Programa de Análisis de Voz Multicapas – AVM
6.50, un polígrafo (detector de mentiras), de la
empresa TRUSTERBRASIL. Basado en el archivo de voz
obtenido, el perito Mauro Nadvorny, de la
TRUSTERBRASIL, analizó la entrevista y el módulo de
análisis de gravaciones del mismo programa. El
sumario de la detección señaló 60 muestras de
verdad, contra 229 muestras de que estaba
probablemente mintiendo, 266 muestras de fraude y
720 imprecisiones, de las cuales una gran parte con
la imputación de fraude por parte del perito. El
análisis concluyó que Mário Barreiros Neira “no está
diciendo la verdad cuando relata que perteneció al
servicio secreto uruguayo”. Se trata de una
afirmación falsa, un fraude. Lo mismo ocurre cuando
relata en qué consistía la Operación Escorpión, que
estaría centralizada principalmente en João Goulart.
En suma, la conclusión del análisis fue la de que
Mario Barreiros Neira “no dijo la verdad en la mayor
parte de la entrevista y de su participación en los
hechos narrados”. Entre tanto, fuentes del Instituto
João Goulart difundieron, a través de los diarios
“Correio do Povo”, de Porto Alegre, y “La
República”, de Montevideo, así como de sitios y
blogs, la noticia según la cual Mario Barreiros, por
alrededor de dos horas, detalló episodios
involucrando la muerte del líder político, y
“durante buena parte de la declaración, el detector
de mentiras señaló que las informaciones relatadas
por él eran ciertas”. Es una información falsa,
irresponsable, que afecta la credibilidad de la
institución y de toda investigación.
- Un
dato nuevo de la controversia sobre las versiones
opuestas es la entrada en escena, como historiador,
del personaje al que usted se refirió, Oswaldo
Munteal. En 2006 él lanzó un libro, “El Brasil de
João Goulart: un proyecto de nación”, con el
patrocinio del hijo de Jango, João Vicente, al
frente del Instituto Presidente João Goulart,
responsable en internet por el website “Página 64”.
Munteal aprueba allí y en el libro a ser lanzado la
versión-“confesión” de Barreiros Neira. No sólo
Jango habría sido envenenado, sino que le habría
correspondido a él mismo realizar el cambio del
veneno. Eso sería parte de esta supuesta Operación
Escorpión, que habría sido ordenada por el
presidente Geisel al delegado Sérgio Fleury, usando
incluso al ministro Armando Falcão. ¿No resulta algo
fantasiosa una orden del propio presidente (y su
ministro de Justicia) al más notorio delegado
torturador?
– No lo conozco – ni
siquiera de nombre lo conocía – al profesor Oswaldo
Munteal. Supe de su existencia porque me enviaron
una entrevista suya, reproducida en el website
Página 64, del Instituto João Goulart, lo que me
llevó a solicitar a João Vicente que retirase mi
nombre del Consejo Editorial. No me parece serio,
honesto, aprobar y presentar como verdadera una
historia, contada por un delincuente, sin
credibilidad, sin ninguna prueba documental. No
tengo nada, por cierto, contra el profesor Munteal,
pero el hecho fue que le pedí que presentara un
documento sobre la denominada Operación Escorpión,
cosa que no hizo. No lo hizo, simplemente, porque no
existe. Como le dije, la única fuente es la mente de
Mario Barreiros Neira.
- En la fase actual del
debate, que todavía parece restringido a un sector
de la izquierda brasileña, el papel de Munteal, en
razón de sus vínculos académicos (formación,
maestría, doctorado, involucrando a la PUC, UFRJ,
Fundación Getúlio Vargas), ¿puede dar un peso
indebido a la versión, incluso sin respaldo en la
realidad? Y ¿como debe ser visto el apoyo de la
familia de Jango, en especial el hijo João Vicente,
que preside la Fundación que tiene el nombre del
ex-presidente? Como historiador respetado usted tuvo
conexiones cercanas con Jango y la familia Goulart.
A pesar de vivir hoy en Alemania, ¿mantiene
contactos con João Vicente y Munteal? ¿Eso le
permite evaluar adecuadamente estas actuales
evoluciones?
- El profesor
Munteal, antes que nada, tiene que presentar pruebas
contundentes, innegables, de que existió la
Operación Escorpión. Conozco los documentos que João
Vicente obtuvo en la Coordinación Regional del
Archivo Nacional, en el Distrito Federal. Apenas
comprueban que las actividades de Goulart eran
seguidas por los servicios de inteligencia de
Brasil. Eso nunca fue secreto para nadie y no
constituyó prueba de que él fue asesinado. Estuve
exiliado en Uruguay y todos sabíamos que desde 1964,
cuando llegamos allá, los pasos de Goulart y de
Brizola, así como de todos nosotros, eran
monitoreados. Hubiera sido sorprendente que no lo
hubieran hecho. João Vicente, como presidente del
Instituto João Goulart, tiene, entre tanto, motivos
particulares para intentar viabilizar la versión de
Mario Barreiros, lo que es un grave error, a mi
entender. No voy a entrar en detalles. Me agrada
João Vicente y entiendo que él tiene todo el derecho
de investigar lo que quiera y pueda sobre la muerte
del padre. Sólo no me parece adecuado aprobar e
intentar embaucar a la opinión pública con una
versión que tiene evidentes aspectos fantasiosos,
dándole color a ciertos datos de hechos reales,
conocidos por Mario Barreiros. Eso afecta la
credibilidad de todo su trabajo y también puede
inducir a la creencia de que la versión calumniosa e
infame de “muerte dudosa”, formulada por Foch Díaz,
también pueda contener elementos verdaderos. No
acepto ni apruebo ninguna de las dos versiones. Pero
si fuera admitida como seria la versión de Mario
Barreiros, cualquier otra hipótesis, como la de Foch
Díaz, también es válida, como punto de partida para
una investigación. João Vicente todavía no pensó en
eso.
- Al
exponer sus reservas con relación a la
versión-“confesión” de Barreiros Neira, parece
inclinarse a minimizar o hasta incluso descalificar
el testimonio de él, entre otras cosas por ser un
criminal común, involucrado hasta en narcotráfico.
De hecho sería difícil imaginar tal epifanía. Pero
él alega que actuaba en la represión uruguaya. ¿No
podría ser un mero “bagrecito” de aquellas
operaciones paralelas de la dictadura? ¿Amerita una
investigación seria y amplia a partir de cada
detalle?
– Mario Barreiros no
era un agente del servicio de inteligencia. Fue
apenas un radiotécnico de la polícia de Montevideo.
Participó de un grupo paramilitar de ultraderecha
denominado Garra 33 y del movimiento Juventud
Uruguaya de Pie (JUP). En realidad, era un criminal
común, reclutado en el lumpenaje para ejecutar las
más sucias tareas en la represión política. En los
años 1990 integró la Superbanda (cuadrilla de
policías criminales), que actuó en Uruguay. Sus
antecedentes criminales son muchos y de los más
diversos. Estuvo involucrado con el tráfico de armas
pesadas y otros diversos crímenes, tanto en Uruguay
como en Brasil, donde fue preso por primera vez en
1996, en Bagé, Rio Grande do Sul. Liberado dos años
después, volvió a Uruguay y, en 1998, cometió varios
asaltos. Detenido en Rocha, en Uruguay, entró en Rio
Grande do Sul y, por segunda vez, fue capturado. Se
evadió. Pero en 1999 volvió a ser preso, in
fraganti, por la Policía Federal, en Gravataí, Rio
Grande do Sul, por porte de armas y robo de
automóvil, junto con otro uruguayo, Ricardo Anacleto
Ruiz Mendieta. Con ellos, había un arsenal de armas,
municiones, equipos de comunicación y anotaciones de
las frecuencias de radio de la policía estatal.
Ambos estaban vinculados en asaltos a camiones
blindados de la empresa Proforte S.A. Transporte de
Valores, en Canoas y Sapucaia do Sul, a un frustrado
robo de un avión en el aeropuerto de Rivera-Livramento
y al tráfico de automóviles dentro del Mercosur. En
2003, Mario Barreiros huyó del Instituto Penal de
Mariante, donde cumplía pena en régimen semi-abierto,
pero fue otra vez capturado por la Policía Federal y
encarcelado en la Penitenciaría de Alta Seguridad de
Charqueadas para cumplir una pena de más de 19 años
de prisión. Actualmente volvió a cumplir la pena en
régimen semi-abierto
-
Como cientista político e historiador su norma ha
sido afirmar sólo aquello que puede ser probado. En
nombre de la credibilidad prefiere dejar explícito
cuando se trata de una mera hipótesis, conjetura,
conclusión o interpretación a partir de indicios. En
el caso de Munteal, pone en duda, más allá de la
Operación Escorpión, una frase que él atribuyó a
Vargas, y que estaría en una carta de aquel
presidente a Jango: “Ahora ellos me agarraron, el
próximo serás tu”. En la crisis final de Vargas, de
hecho, Jango estaba fuera del gobierno, había dejado
el Ministerio del Trabajo. El PTB tenía entonces
otros líderes, como Oswaldo Aranha (Jango incluso
perdió la elección gaúcha para el Senado). ¿El
suicidio de Getúlio y la muerte de Aranha crearon
las condiciones para que Jango fuera electo vice con
JK? ¿Sería aquella frase, no probada, el resbalón
definitivo, la luz roja final para la credibilidad
de Munteal?
– En una entrevista a
un site de internet, Munteal declaró que “Vargas
dejó una Carta Testamento firmada y dirigida a João
Goulart”, en la cual está escrito: “Jango, ahora
ellos me agarraron. El próximo serás tu”. Solicité
al profesor Munteal que presentase el original de
esta carta que él atribuyó a Vargas. Él no lo hizo.
Y no lo hizo, simplemente porque Vargas nunca
escribió dicha carta. La única hipótesis, si es que
se puede creer, es que el profesor Munteal sea
discípulo de Chico Xavier, el médium, autor de 451
libros psicografiados, al que el espíritu de Vargas
le dictó aquella frase, que no consiguió escribir a
Goulart, antes de suicidarse. La frase “Jango, ahora
ellos me agarraron. El próximo serás tu” sólo puede
ser de alguien que ya murió, ejemplo: de Vargas en
el otro mundo (“ahora ellos me agarraron”),
previendo que Goulart sería presidente, depuesto
diez años después y asesinado (“el próximo serás
tu”). ¡Que maravilla poder reconstituir la historia
conversando con los muertos y psicografiando sus
entrevistas! Este fenómeno de la mediumnidad puede
beneficiar a algunos historiadores capaces de
recibir espíritus del más allá. Quien sabe, un día,
el propio Goulart puede contar al profesor Munteal o
a algún historiador vinculado al Instituto
Presidente João Goulart, lo que realmente le pasó
antes de morir. La historia psicografiada es una
gran contribución que enriquecerá la historiografia
brasileña.
-
Como Munteal ha sido vago en las entrevistas, como
la grabada hace algunas semanas por Paulo Henrique
Amorim y difundida en internet a través del website
“Fazendo Media”, son comprensibles las reservas y el
escepticismo que han surgido - de la frase dudosa de
Vargas a la supuesta Operación Escorpión. Pero, ¿y
los vínculos académicos de él y su presencia actual
en la Fundación Getúlio Vargas? ¿Dichas
instituciones no deberían ser una especie de sello
de garantía?
- Le solicité también
al profesor Munteal que presentase un documento,
indicando la respectiva fuente, para comprobar
inequívocamente la existencia de la supuesta
Operación Escorpión. Èl no lo hizo. Y no lo hizo,
repito, simplemente porque no existe nada, más allá
de la declaración del delincuente preso en Rio
Grande do Sul. Como ya dije, no lo conozco ni de
nombre al profesor Munteal. Nada puedo decir sobre
él. Puede ser un docente serio, pero inexperiente,
desorientado e influenciado por intereses no muy
claros. Debería tener el debido cuidado con respecto
a las fuentes, pues está comprometiendo su
credibilidad académica, escribiendo sobre lo que no
puede probar, lo que también puede reflejarse sobre
las instituciones a las cuales está vinculado. De
cualquier modo, las instituciones, sean ellas cuales
fueren, no son una especie de sello de garantía. En
las universidades y fundaciones como en la prensa o
en cualquier institución, pública o privada, hay
profesionales muy buenos, buenos, serios, otros
mediocres, malos, etc..
- La nueva edición
de su libro “El gobierno João Goulart”, ampliada y
actualizada, ¿incluirá hechos o análisis nuevos en
torno de las versiones surgidas en los últimos años
sobre la muerte de Jango?
– Esta
8ª edición, ampliada y actualizada, contiene muchas
informaciones nuevas, sobre todo en cuanto al
período del exilio. Sobre los últimos años de
Goulart, agregué muchas informaciones, en un
capítulo más que incorporé al libro. Y, sobre su
muerte, escribí un apéndice, en el cual analizo,
detalladamente, no solamente las versiones sino las
circunstancias de su fallecimiento.
- Y
en cuanto al episodio de la expulsión de Leonel
Brizola de Uruguay y el papel de los EE.UU. ¿Hay
informaciones recientes más concretas relacionadas a
objetivos de la Operación Cóndor, basadas en
documentos secretos liberados en los EE.UU., en
Brasil, Paraguay u otros países? ¿Su libro debe
volver - de alguna forma - sobre estos asuntos?
– Con respecto a la
expulsión de Brizola de Uruguay conseguí nuevas y
sorprendentes informaciones, que pueden aclarar lo
que sucedió realmente. En resumen, entiendo que este
hecho no se relaciona con la Operación Cóndor, sino
con la lucha interna, dentro del régimen militar, en
Brasil. Todo indica que el sector del Ejército,
liderado por el ministro, el general Sílvio Frota,
en oposición a las directrices de política económica
y política exterior del presidente Ernesto Geisel,
presionó al gobierno de Uruguay para que expulsase a
Brizola y éste, sin opción de asilo, retornase a
Brasil y, ahí, preso o muerto, serviría como
pretexto para un golpe militar contra el gobierno,
acusándolo de estar “traicionando los ideales
revolucionarios”. No contaron con que Brizola
pudiese jugar la carta americana. Este es un
acontecimiento que requiere – aún - una
investigación más amplia y profunda en archivos de
Uruguay y, también, de los Estados Unidos. Pero,
infelizmente, no estoy en condiciones de realizarla.
Corresponde a otros académicos llevar a cabo esta
tarea.
– Cuando habla de “jugar la
carta americana”, significa también un
involucramiento más directo de los EE.UU., usando la
diplomacia y hasta a la CIA, para garantizar la
salida segura de Brizola de Uruguay bajo la
protección de los EE.UU., hasta su llegada a Nueva
York?
– Es obvio que
Brizola, para entrar en Argentina y pernoctar seguro
en Buenos Aires, con el fin de tomar el avión para
Nueva York en el Aeropuerto de Ezeiza, contó con la
discreta cobertura de agentes de la embajada
americana. Él era un exiliado político en Uruguay y
la dictadura militar de Argentina, según se supo, le
negó la visa para el pasaje. En tales
circunstancias, no habría conseguido entrar en
Buenos Aires, donde corría un riesgo mayor, de no
contar con la protección de agentes de la embajada
americana. Esta cuestión yo la analizo en el
prefacio a la 8ª edición de “El gobierno João
Goulart”, sin embargo debe ser aún investigada con
mayor profundidad, basado en la documentación
existente en los Estados Unidos y aún no
desclasificada.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
Moniz Bandeira
nacio en Bahia, tiene 74 años y actuó durante varios
años como periodista y militante político, antes de
formarse en Derecho y después doctorarse en Ciencia
Política en la Universidad de São Paulo. Dio clases
en Universidades en Brasil y en el exterior,
especializándose sobre política internacional.
Moniz Bandeira escribió varios libros entre ellos;
“Presencia de los EE.UU. en Brasil (Dos Siglos de
Historia)”, “Carteles y Desnacionalización”,
“Brizola y el laborismo”, “El Eje Argentina-Brasil -
el proceso de integración de América Latina”,
“Brasil-Estados Unidos, la rivalidad emergente
(1955-1980)”, “Brasil, Argentina y EE.UU. - de la
triple alianza al Mercosur”, “Las relaciones
peligrosas: Brasil-Estados Unidos (De Collor a
Lula”), “Fórmula para el caos – la caída de Salvador
Allende, 1970-1973”, “Formación del Imperio
Americano (De la guerra contra España a la guerra de
Irak). (“La Reunificación de Alemania - del Ideal
Socialista al Socialismo Real”, “El ‘milagro alemán’
y el desarrollo de Brasil”, “Brasil y Alemania, la
construcción del futuro”).
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