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Cine: La ola de Gansel
¿Sería posible hoy el fascismo?
por
Joselo Olascuaga

Se estrenó en Uruguay
un peliculón montado por el director alemán Dennis
Gansel, sobre el experimento que realizó en Estados
Unidos en 1967 un profesor universitario, Ron Jones,
queriendo demostrar que también entonces y allí
podía muy fácilmente darse el caso del fascismo
entre sus propios alumnos.
Gansel retoma el tema en la Alemania actual y
obtiene un resultado formidable. El valor educativo
de esta película contemporánea radica tanto en
mostrar cómo la juventud llega a abrazar la
violencia fascista, como en demostrar que también es
capaz de reaccionar con valor e inteligencia para
oponerse a las tentativas de manipulación.
“Las preguntas de si
el fascismo puede ocurrir de nuevo, de cómo funciona
el sistema fascista, de cómo la gente puede dejarse
llevar, tienen un gran interés para mí –explica
Gansel–. Supongo que tiene algo que ver con mi
propia historia familiar. Mi abuelo fue un oficial
del Tercer Reich, un hecho con el que mi padre y mis
tíos han tenido grandes problemas. De joven solía
preguntarme cómo me hubiera comportado en una
situación como aquella. En Before the fall (película
de hace cuatro años, que no llegó a Uruguay; es muy
positivo que esté llegando más asiduamente este tipo
de cine a nuestras salas de estreno), indagué una
respuesta a ese interrogante, "¿Cómo eran las cosas
entonces? ¿Cómo engañaron los Nazis a la gente?" En
La Ola, la pregunta es "¿Cómo se nos podría engañar
de nuevo hoy? ¿Cómo podría funcionar el fascismo hoy
de nuevo? ¿Sería posible? ¿Podría algo así suceder
aquí y ahora en una escuela normal?"
Los estudiantes
se muestran escépticos ante la idea de que pudiera
volver una
dictadura como la
del
Tercer Reich en la
Alemania de
nuestros días. Creen que ya no hay peligro de que el
nacionalsocialismo
vuelva a hacerse con el poder. Basta una semana de
clase con un experimento social que cobra vida y se
convierte en una refutación peligrosa con desenlace
faltal.
El relato está
inspirado en la
novela homónima de
Morton Rhue (1981)
que, a su vez, se basa en el experimento de Jones en
el instituto de
Palo Alto (California).
El protagónico de la película, Rainer Wenger, así
William Ron Jones en 1967, tuvo que interrumpir
después de cinco días su ensayo, con el que hizo
comprender a sus estudiantes la dimensión real de la
autocracia, con excesivo éxito.
Gansel le da un final más duro, considerando que se
trata de Alemania y que el tratamiento de la
historia es incluso cordial, por momentos.
“Pensamos que al
hacer la película 40 años más tarde y en Alemania
tenía que haber un final diferente, porque los
tiempos han cambiado y también porque en Alemania
tenemos la experiencia de los resultados del
fascismo con el Tercer Reich. Teníamos que hacer un
final más duro. En cierto sentido hemos presentado
La Ola como algo agradable. Al
realizar pases de la película con otro final, el
final seguro, a los jóvenes les gustaba. Ellos
pensaban 'esto mola', los tatuajes, la música...
Entonces nos dimos cuenta de que teníamos que
mostrar lo mismo con más crudeza para hacer un aviso
todavía más serio de aquello a lo que puede conducir
el Fascismo”.
Pero aparte de ese
matiz, el relato se basa con bastante rigor en la
experiencia de Ron Jones y lo hechos reales que
produjo.
“Teníamos las notas
originales de Ron Jones –explica Gansel–. Así que
teníamos una idea bastante fiel de cómo fue el
experimento. Pero una vez que decidimos reubicar la
historia en la Alemania de hoy, eso supuso
reimaginarla como una historia alemana, con un
entorno específicamente alemán. Ya que crecimos en
entornos parecidos, decidimos hacerla en una escuela
muy similar al tipo de escuela a la que fuimos. En
esta película hay personajes con los que realmente
fui a la escuela: With, al igual que Peter Thorwarth.
Hay profesores que nos hubiera gustado tener y otros
que realmente tuvimos. Conservar una perspectiva de
mundo real fue una gran ayuda. A partir de ahí
desarrollamos la historia basándonos en estos
personajes. El modo en el que nos lo habíamos
imaginado, lo que habrían hecho en ciertas
situaciones, y dejar que las cosas se desarrollaran
desde ahí de forma natural.
Ese desarrollo “en
forma natural” es el juego que plantea el profesor
Rainer (Jürgen Vogel) para “jugar” a la historia en
su clase. Gansel muestra paralelamente como los
chicos juegan también a la historia poniendo en
escena una obra de Friedrich Durrematt para teatro (La
visita de la anciana dama, El desperfecto), una
crítica al capitalismo donde la historia tiene un
libreto. La relación entre la disciplina y la
anarquía, entre el guión y la improvisación, las
pulsiones y el orden, ocurre en ambos escenarios, el
aula y las tablas. El final trágico del film se
desencadena cuando la historia de fuera entra a
tomar parte del juego de la clase, los dramas
sociales de los chicos, sus diferentes psicologías y
las historias de sus familias.
También el profesor y
su mujer (Christiane Paul), que viven en un bote
casa, y es igualmente profesora, introducen un
elemento de conflicto entre ellos, que permite otras
lecturas de una película muy rica en su apertura a
la reflexión.
Una película que hace
pensar, muy bien actuada y dirigida, con un ritmo,
que no se saltea nada y, sin ser frenético, mantiene
al espectador atento todo el tiempo.
“Yo sigo teniendo
todavía sentimiento de culpabilidad –cuenta Gansel–.
Nací en el 73; pero los actores (los alumnos), que
son de la generación del 84, del 85, no tienen ese
sentimiento de culpabilidad. Para ellos es una más
de las cosas que pertenecen a la historia de
Alemania, como la Primera Guerra Mundial, Martín
Lutero..., es algo que tienen que estudiar y están
incluso un poco cansados de hacerlo. Es un poco
ingenuo, pero al mismo tiempo es muy refrescante,
porque realmente pueden tratar un aspecto muy
trágico de nuestra historia desde un punto de vista
muy relajado, al no sentirse culpables.
La prensa española le
pregunta a Gansel por las posibilidades de que un
cine así pueda hacerse en España.
“Actualmente en
España se está viviendo una polémica sobre si es
correcto juzgar los crímenes cometidos durante la
dictadura franquista, ¿cree que son útiles las leyes
que pretenden hacer justicia sobre estas etapas de
la historia?”.
Gansel contesta:
“Es sorprendente que surja la pregunta sobre si es
bueno o malo. En Alemania nadie diría que es malo,
se consideraría que es necesario que realmente
veamos nuestra oscura historia. No conozco muy bien
la sociedad española, pero desde mi punto de vista
alemán creo que ya es hora de que los españoles
conozcan su historia. Además, mientras no haya
realmente un tratamiento sin emociones y sin
prejuicios de la historia y del fascismo aquí en
España, también va a ser muy difícil atraer hacia la
política a los jóvenes, a las generaciones futuras;
va a ser muy difícil que se interesen por ella. Y
esto es así porque muchas de las víctimas todavía
viven y también muchos de los que se beneficiaron
del régimen. Es tiempo de que la gente hable de
estas cosas, aunque sea sólo para honrar a las
víctimas”.
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