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Los secretos de la
iconografía darwinista
Entrevista con Julia Voss,
investigadora del Instituto Max Planck
Al dar por finalizado el 2009, que ha
sido el año de Darwin,
Jordi Mora Casanova de la
publicación española UABDIBULGA a dialogado con
Julia Voss, investigadora del Instituto Max Planck y
experta en las imágenes relacionadas con el "Mundo
Darwin". Lo que sigue son las reflexiones que le
merecen a Voss, desde la imagen
las teorías darvinistas,
del científico ingles
-¿Cuál
fue la clave del éxito del darwinismo?
-En el
Siglo XIX la teoría de la evolución estaba en sus
inicios y se encontraba menos especializada. Cuando
Darwin escribió El Origen de las Especies, se
propuso dirigir su discurso a un público no
especializado en Historia Natural. La primera
edición se agotó inmediatamente (unos 1.500
ejemplares); no obstante, la mayoría de la gente no
conoció las teorías darwinistas por sus libros (a lo
largo de su vida se publicaron seis ediciones de El
Origen de las Especies, en total 20.000 ejemplares)
sino a través de la prensa, de artículos, de reseñas
o, incluso, de caricaturas que llegaban a
ridiculizar la teoría, de manera que se diseminó
ampliamente por medios menos extensos y más cómodos
de leer que no un libro de 500 páginas.
-¿Pero
esto no puede llegar a ser contraproducente? ¿No se
produjo una deformación del concepto original?
-Claro
que sí. El efecto de los medios de comunicación
tiene una doble vertiente. Por un lado, fue
beneficioso porque permitió que la teoría llegara a
más público y hubiera más gente que la conociera y
la aprendiera, pero también daba pie a muchos
malentendidos y deformaciones de los conceptos. Fue
apropiada por diferentes grupos ideológicos o
políticos, justificando el colonialismo o el
fascismo por la superioridad racial, o el comunismo,
que hizo suya “la lucha por la vida” para tambalear
los cimientos del sistema establecido, considerando
que no había privilegios, que todo puede cambiar…
Karl Marx, por ejemplo, regaló un ejemplar dedicado
de su libro El Capital a Darwin, que ni siquiera
llegó a leer, pues se descubrió que en ese libro
había páginas sin abrir, ¡aún estaban pegadas! De
todas formas, Darwin no se opuso a ninguna de las
apropiaciones y usos que se hizo de su teoría.
-La
imagen de Darwin quedará ligada para siempre en
nuestra memoria a aquella larga barba que le
caracterizaba, ¿pero qué secreto escondía la barba
de Darwin?
-En la
Historia de la Ciencia tenemos diversos casos de
científicos que se encuentran asociados a una imagen
muy específica, como la de Einstein, con su pelo
alborotados y sacando la lengua. Lo mismo pasó en el
s.XIX con Darwin. Algunas fotografías, en los años
1850, muestran a Darwin sin barba y, al comienzo de
los 60, se la dejó crecer porque desarrolló una
especie de alergia y, para ocultarla, decidió no
afeitársela más. Esta fotografía fue muy popular a
lo largo del s.XIX gracias a la costumbre que había
de intercambiar retratos entre los científicos. Es
una de las imágenes que más vinculadas están a la
teoría de la evolución, la encontramos en las
cubiertas de los libros, en las exposiciones de los
museos de Historia Natural…
-Debía
pensar que le favorecía…
-Sí, de
hecho le gustaba la imagen que proyectaba. De esta
manera, estaba representando toda una serie de
ideales clásicos. Quedaba retratado como una especie
de profeta, un filósofo de la Antigüedad, un
venerable gentleman, lo que facilitó, en cierta
medida, la acogida de sus teorías, pues se veían
envueltas en una aureola de respetabilidad. De
hecho, en las últimas fotografías parecía todo un
abuelo o, incluso, un hombre de Iglesia, con en las
que llevaba un largo abrigo negro, lo cual le venía
muy bien para conciliar el enfrentamiento entre
ciencia y religión que generó su teoría. Podríamos
decir que explotó conscientemente su imagen como
icono científico.
-El
darwinismo, en sí mismo, ya contiene muchísimos
iconos populares, imágenes que forman parte de la
cultura colectiva y no tanto de la académica… ¿Pero
cómo puede una imagen científica convertirse en un
icono popular?
-Algunos
de sus dibujos se convirtieron en iconos, como
algunas de sus ilustraciones de sus libros. Creo que
el caso más famoso es el de los pinzones de las
Galápagos, que incluyó en la segunda edición de su
diario de viaje en el 1845. Colocó las cabezas de
diversas especies de pinzones en una distribución
que sugería la variación de unas especies en otras.
Este grabado no lo dibujó él mismo, pues para eso
tenía un dibujante profesional, pero fue Darwin
quien los colocó de esta manera para dar esa
sensación de variación entre especies. Y este dibujo
de los pinzones, hoy en día, está en todas partes e
incluso en la cultura popular, mostrando que una
especie puede derivar en otras o que una sola puede
convertirse en algo diferente, como un anfibio en un
reptil, un pez en un anfibio, un reptil en un
pájaro.
Esto no
es algo que sólo podamos ver en los museos de
Historia Natural, sino también en la cultura. Por
ejemplo, si vemos los Simpson, en YouTube (Vídeo),
podemos ver la evolución de Homer Simpson en una
especie de serie evolutiva a través de diferentes
estadios. Creo que, incluso aunque sea bromeando
sobre todo ello, todo esto ha permitido a la teoría
de la evolución mantenerse viva entre la gente y dar
a conocer las series evolutivas, a pesar de que
observamos que las especies no cambian cuando las
vemos en la naturaleza.
-Usted
ha estudiado profundamente el uso de imágenes en la
teoría darwinista de la evolución. ¿Estaría de
acuerdo Darwin con el refrán: "Vale más una imagen
que mil palabras"?
-Darwin
usó los dibujos de dos maneras: por un lado,
presentando su teoría al público con ilustraciones
en sus propios libros, pero también dibujos suyos
mientras estaba desarrollando su teoría de la
evolución. Por tanto, efectivamente, creo que lo
tenía muy presente. Considerando la historia de la
evolución, hay algo que no podemos ver: tenemos
evidencias de ella, como la variación, la extinción,
la selección natural… pero es como un puzzle
desmontado. Si queremos entender la evolución
tenemos que montar estas piezas representadas en los
dibujos para poder ver cómo se produce. Para
entender cómo interaccionaban la variación y la
selección natural, Darwin tenía que visualizar la
variación de las especies, generación tras
generación, y considerar a la selección natural, que
eventualmente eliminaba ciertas especies. Todo esto,
descrito en un libro de texto, es una cosa muy
embrollada, pero si se observa en un dibujo, lo
captas a la primera.
-¿Y qué
tipo de imágenes se convirtieron en las más
populares?
-Su
libro La Expresión de las Emociones en el Hombre y
en los Animales, del 1872, fue el libro que mejor se
vendió (9.000 ejemplares la primera edición, lo que
supuso una cantidad enorme en el Siglo XIX). Tenía
diversas ilustraciones de hombres y animales
comparándolos, y postulaba la existencia de
sentimientos en los animales, lo que se pensaba que
era un privilegio exclusivo de los humanos. Por
ejemplo, mostraba un mono riendo.
-¿Todas
las ilustraciones de este libro eran grabados?
-No,
también utilizó fotografías. Darwin fue uno de los
pioneros en utilizarlas impresas en los libros, y
tuvo que costearlo él mismo, pues su casa editorial
decía que era muy costoso y no estaban
familiarizados con la técnica. Las ilustraciones de
los humanos que utilizaron eran fotografías y las de
los animales eran grabados. Ello se debía a que el
tiempo de exposición en los años sesenta (cuando
estaba preparando el libro) era demasiado largo como
para poder capturar un momento tan efímero como una
expresión facial en un animal, que además no paraba
de moverse (llegaban a ser exposiciones de más de un
minuto). Por tanto, tuvo que trabajar con artistas
profesionales especializados en dibujar animales,
los cuales estaban teniendo mucho éxito en el Siglo
0XIX.
-Entonces, ¿qué credibilidad científica podía tener
un dibujo en el s.XIX?
-En los
tiempos de Darwin, no hubo una alternativa al dibujo
durante mucho tiempo, pues la fotografía estaba en
sus inicios. Hacían grabados y los llevaban a
imprimir. Más adelante sí utilizaron fotografías,
pero hay muchos fenómenos que no se pueden
fotografiar, como, por ejemplo, la historia de la
evolución, y tenemos que confiar en las
representaciones hechas a mano, porque la evolución
no es una cosa que podamos grabar con ningún tipo de
instrumento, es como un puzzle que hemos de montar
con las evidencias fósiles, pero no podemos
visualizarla con fotografías. La manera con que
Darwin representó este puzzle mediante imágenes y
representaciones estaba encaminada a montar un
discurso, un hilo conductor de su teoría.
En
realidad, Darwin no era muy buen dibujante y, si
tenía que realizar algún dibujo naturalista de algún
animal, lo hacía francamente mal. Pero sí era bueno
en la representación de ideas más abstractas, como
sus diagramas evolutivos; no eran el retrato de un
objeto que tenía delante, sino la representación de
una teoría, de una idea. Tenemos que diferenciar los
dibujos realistas sobre los objetos que observamos,
de la representación de ideas abstractas de la
teoría de la evolución de Darwin.
Julia Voss:
investigadora de Historia de la Ciencia del
Instituto Max Planck y redactora del Frankfurter
Allge-meinen. Estudió literatura alemana, historia
del arte y filosofía. Estudiando las imágenes
relacionadas con Darwin, se inició en la Historia de
la Ciencia en un proyecto para el Instituto Max
Planck. Fruto de estas investigaciones publicó su
libro Darwins Bilder. Ansichten der Evolutions-theorie,
1837-1874 (Los dibujos de Darwin. Las imágenes de la
teoría de la evolución, 1837-1874), Fischer 2007,
premiado con la Medalla Otto Hahn de la Sociedad Max
Planck y que publicará en inglés Yale University
Press.
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