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De los Santos, una historia
vinculada a la política
por el
ministro Fernando Lorenzo
En el Cabildo de Montevideo, el 29 de
abri,l con una sala llena se presentó el libro “El
Flaco pintando sueños”, diálogos con Oscar de los
Santos del periodista Raúl Legnani. Participaron el
Ing. Rafael Guarda, el dirigente sindical Fernando
Pereira, el periodista Raúl Legnani, Oscar de los
Santos y el Ministro de Economía y Finanzas Fernando
Lorenzo.
Lo que sigue a continuación es la
versión completa de las palabras de Lorenzo al
presentar este libro que dijo; es el libro sobre un
“buen tipo”, un libro sobre un “buen gobernante” y
es un libro que – la verdad – refleja a alguien que
tiene sueños.
Yo
quisiera hacer un agradecimiento y es haber conocido
al “Flaco”. Y yo no estaría acá si no lo hubiera
conocido. Nadie habría invitado a un ministro de
Economía y Finanzas (risas) – a hablar de un
intendente municipal de Maldonado, si no lo hubiera
conocido. Yo le agradezco a la vida el haber
conocido al “Flaco”. No importa en qué
circunstancias ni de qué manera, no importa si fue
con afinidades preestablecidas o sin ellas. Lo
importante es que lo conocí, tuve la suerte de
conocerlo.
Y hoy nos invitan a
hablar de este libro, de este reportaje, de esta
extensa entrevista en la que yo creo que Legnani
hace una cosa muy buena. Y es que lo invita a hablar
y deja hablar al Flaco. Yo creo que el libro tiene
esa enorme virtud y es como que el que entrevista,
simplemente lo que hace, es disparar lo más
interesante del libro, que es dejarlo hablar al
Flaco. Y habla y se extiende. Y se extiende sobre
cada uno de los temas, todo el tiempo y todo lo que
quiso hacerlo. Y cada vez que se extiende, se le
conoce un poco más. Porque el libro tiene una cosa
que es: presentar a la persona y no al personaje.
Sinceramente hago
esta distinción. Porque cuando uno “entra a la
cancha” de la actividad pública, hay una especie de
“tensión” permanente entre quiénes somos como
persona y cuál es el personaje que encarnamos. Y
creo que el libro tiene esa enorme virtud dejándolo
hablar al Flaco, y es que uno no se acuerda del
personaje y ve a la persona, la entiende - para los
que lo conocemos menos, aprendemos mucho sobre su
vida, nos informamos de cosas y pasa algo muy
particular y es que todos los preconceptos que
alguien tiene cuando se acerca a él y va
conociéndolo más, todos aparecen ratificados. Cuanto
más lo conocés, más te das cuenta de que todo lo que
dice es – estrictamente – todo lo que él es.
Este libro es una
enorme condensación de sinceridad y de apego a cada
una de las palabras que dice. Y de eso se da cuenta
cualquiera que lea el libro. Porque es indisimulable
cuando uno está diciendo lo que piensa y se emociona
y se compromete con lo que dice. Y está más allá de
cualquier personaje. Y – yo creo que el libro, que
Legnani, tienen la enorme virtud de dejarlo hablar.
Y eso lo hace menos estructurado, más desordenado al
texto. No importa. Porque cada uno de nosotros es
eso: un poco de desorden y un poco de expresiones
diversas en el medio de una pregunta que puede
parecer muy concreta. Y el libro – me parece – está
lleno de anécdotas. Lleno de anécdotas, lleno de
historias, lleno de opiniones, lleno de compromisos…
Pero que a alguien que lo conocía - hasta donde yo
lo conocí y hasta donde lo conozco al Flaco – es un
catálogo de ratificaciones y – al mismo tiempo – un
conjunto de elementos y códigos nuevos que te ayudan
a entender, capaz que algunas cosas que todavía no
habías entendido. Como todos hemos sufrido –
seguramente – y como todos pueden sufrir. Pero es
alguien que vivió feliz.
Habla también el
libro sobre alguien que tiene un compromiso político
muy claro y una historia personal que está
directamente vinculada a la política. Temprana,
como muchos de los que están acá - los que “peinan
canas” y los que no “peinan canas” – como los que
han estado militando desde tiempos muy remotos.
El Flaco es un
militante y – su historia militante – le marca la
vida. Le marca la vida porque no viene de esas
líneas evidentes de que tenía que pasar con él lo
que pasó políticamente. No, es toda una
construcción. Y el libro muestra la construcción. Y
muestra esa maravilla que es la conjunción de la
casualidad y las cosas programadas, que el libro no
trata de ocultar. Hay cosas que ocurren porque
tenían que ocurrir y otras que – simplemente –
ocurrieron como resultado de casualidades y
acontecimientos que pasaron y que lo llevaron a que…
Yo me imagino cuando tenía 20 o 22 años y se
incorporaba al Partido Comunista, ¡no se imaginó
nunca que iba a ser intendente municipal de
Maldonado! ¡Nunca se imaginó que íbamos a estar
compartiendo – con muchos de los compañeros que
están acá – un gobierno nacional del Frente Amplio!
¡Nunca lo soñó! ¡Jamás! ¡Jamás lo pensamos – creo -
que ninguno de los que hoy tenemos esta dicha! Pero
eso también es muy importante. Porque en esa
combinación de los atributos personales y quien es
políticamente, hay una síntesis que lo hace
expresarse sobre la política con profundidad.
Porque es muy difícil
llegar a la política y hablar con profundidad y con
convicción si no se tiene una larga historia. Yo de
eso estoy convencido. Es imposible – sin una
historia que haya arraigado muy fuerte en los
valores de las personas – que esas personas puedan
hacer de la política un instrumento valioso. Los
“recién llegados” y los “improvisados” en esto son
gente de la que yo – no sólo desconfío, desconfío
mucho, pero – además – creo que no tienen los
atributos para convencer a todos los que están aquí
y a muchos otros de que la política es una actividad
que vale la pena apostar a ella.
Y el Flaco es eso. El
Flaco es una historia militante que el día que
entra, lo atrapa. Y el libro lo muestra muy
claramente, en todas sus etapas. Cada paso es un
paso de más compromiso. Es como un escalón más. Y no
tienen nada que ver sus opiniones políticas con el
cargo que detenta. ¡Eso me parece formidable! Hasta
cuando habla de la Intendencia y de su departamento,
hay una relación muy, muy clara entre su
responsabilidad institucional y lo que siente, lo
que opina, lo que cree y lo que son sus
convicciones.
Estamos acá –
seguramente muchos – en ocasión de que, en pocos
días, va a haber elecciones municipales y el Flaco
está compitiendo. Pero estoy seguro que estaría la
misma gente, con la misma actitud, si no
estuviéramos en el medio de una campaña electoral y
el Flaco no estuviera aspirando a la reelección
(aplausos). Y eso es una cosa muy importante, porque
todos los que están acá, lo conocen de una u otra
manera, seguro que muchos y muchas, mucho más que
yo. Pero esa convocatoria a presentar este libro les
da la oportunidad – a muchos de los que estamos aquí
– de hacerle llegar el afecto que le tenemos y los
deseos de que siga haciendo eso que dice en el final
del prólogo Agustín (Canzani) de que “él va a seguir
adelante”, “él va a seguir en esto”.
Y – ojalá – todos los
que nos acercamos a esta actividad pensemos de esa
misma manera. Todos los que nos acercamos a
contribuir en lo “público”, que tengamos esa misma
noción. Si la mantenemos, seguro, seguro, que no
tenemos otra cosa que hacer que progresar. Es decir,
si ponemos cualquier otra mezquindad - que el Flaco
no la tiene - seguramente que será mucho más dudoso
nuestro aporte.
Este es el libro
sobre un “buen tipo”, este es un libro sobre un
“buen gobernante” y es un libro que – la verdad –
refleja a alguien que tiene sueños. Y los sueños
– en política – tienen una carga emocional muy
grande y – este libro – es eso. Mucha
emotividad, mucha emoción y mucho conocer a este
amigo que - ¡ojalá! – en pocos días, pueda ratificar
por cinco años más la conducción de la Intendencia
de Maldonado. Pero está más allá de eso. Va a seguir
trabajando. Estoy seguro (aplausos).
LA
ONDA®
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