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EEUU guarda en Europa
200 bombas atómicas
por Hans
M. Kristensen
Informe completo
“Los detalles acerca de estas armas son alto
secreto”. EE UU se reserva el derecho a hacer uso de
su fuerza nuclear europea contra países de Oriente
Próximo y Medio, como Irán o Siria. Esta información
esta contenida en una reciente entrevista al
especialista en estos temas, el danés Hans M.
Kristensen, del excelente periódico digital
periodismohumano.com.
-
Desde que se hiciera público su informe en 2005
hasta hoy, ¿se han producido cambios en el arsenal
nuclear que Estados Unidos mantiene desplegado en
Europa?
- Sí.
Hoy el número de bombas atómicas se ha reducido a
unas 200, casi la mitad del que era cuando la
administración Bush llegó al poder. Desde 2005,
Estados Unidos ha retirado paulatinamente armas
nucleares de las bases de Ramstein, en Alemania, y
Lakenheath, en el Reino Unido.
- Aún
así, y pensando en lo que una sola bomba atómica
puede ocasionar, 200 no son pocas… Washington suele
justificar el despliegue aludiendo a razones de
seguridad internacional, ¿son estas armas realmente
necesarias para mantener a salvo a Occidente?
- No, no
lo son. Las armas nucleares siguen en Europa porque
la OTAN ha sido incapaz de articular los cambios
pertinentes en su política. Pero también porque
algunos gobiernos europeos, que consideran que el
estacionamiento de armas estadounidenses sobre su
territorio les concede una posición destacada dentro
de la Alianza, se han opuesto a su retirada.
- No es
el caso de Alemania: el país negocia actualmente con
Estados Unidos una reducción aún mayor del arsenal
atómico emplazado sobre su suelo. Sin embargo, lo
hace con mucha discreción, ¿por qué?
-
Durante la Guerra Fría, las armas nucleares eran un
tema tabú y parte de ese estigma continúa presente.
Además, la OTAN es una organización que funciona
sobre la base del consenso y eso hace muy difícil
llegar a un acuerdo cuando se trata de cuestiones
que no son prioritarias.
Si algún
país no consigue sumar a nivel interno los apoyos
necesarios y decide hacer público un asunto en
solitario, lo normal es que sea recriminado o
ignorado por los demás socios. Esto lleva
desgraciadamente a un abandono de las iniciativas
propias y a que se apueste por el mínimo común
denominador.
Documento parcialmente desclasificado en virtud de
la “Freedom of Information Act”. De él se desprende
que a mediados de los 90 se acordó que EE UU podría
hacer uso de su fuerza nuclear europea más allá de
los límites del continente. Estas bombas sirven hoy
de apoyo al Comando Central de EE UU para Oriente
Próximo y Medio (CONTECOM), cuya actividad se dirige
potencialmente contra países como Irán y Siria. (Hans
M. Kristensen)
- La
mayoría de los ciudadanos europeos sabe poco sobre
las armas nucleares con las que convive, ¿debería
informarse más a la población o el garantizar la
seguridad no lo permite?
- Que la
gente sepa dónde están las armas nucleares no
garantiza la seguridad: la seguridad queda
garantizada si las bases cumplen con los requisitos
necesarios. Si no los cumplen, hay que retirar las
armas inmediatamente.
- Y
según un documento interno de la Fuerza Área
estadounidense que usted hizo público, algunas bases
europeas no cumplen con los requisitos de seguridad
que fija el Departamento de Defensa de Estados
Unidos. ¿Cómo puede la gente estar segura de que con
estas armas se procede correctamente?
- No
puede. La opinión pública apenas tiene influencia
sobre lo que sucede en las bases. Los detalles
acerca de cuántas armas nucleares hay y dónde se
encuentran exactamente sólo los conocen un grupo muy
reducido de personas dentro de los gobiernos de cada
país. Todo lo que lo relacionado con esta cuestión
es alto secreto.
- ¿Diría
usted que las armas nucleares suponen una amenaza
para los cuidadnos europeos?
- Sin
lugar a dudas, hay amenazas más graves que ésta. Sin
embargo, existe un riesgo potencial en cuanto a
posibles accidentes y actos terroristas. Además, si
la OTAN entrara en guerra con otra fuerza nuclear,
los arsenales nucleares se convertirían en objetivo
militar de primer rango.
- Barack
Obama habla mucho estos días de armas nucleares y
atentados terroristas, ¿en qué nivel situaría usted
realmente el riesgo de esta combinación?
- El
riesgo es difícil de medir, pero 200 armas
nucleares, depositadas en 120 refugios antiaéreos,
de seis bases diferentes, pertenecientes a cinco
países distintos aumenta el peligro de atentados
terroristas. Si los terroristas cuentan con opciones
reales de éxito es otra cuestión.
- ¿Cree
que una Europa libre de armas nucleares es un
objetivo factible?
- Sí,
pero seguramente sólo sería posible por fases. El
primer paso sería eliminar todas las armas nucleares
estadounidenses del territorio europeo, a lo que
debería seguirle una retirada de las armas nucleares
no estratégicas que Rusia mantiene estacionadas en
las fronteras con países de la OTAN. Estados Unidos
y Rusia tendrían que reducir significativamente sus
arsenales nucleares. Y finalmente, algo así sólo
podría darse si se lograse implicar a los restantes
Estados nucleares en programas de control del
armamento atómico.
Más
información
El
número exacto de armas nucleares que Estados Unidos
ha mantenido y mantiene estacionadas en bases
militares europeas se desconoce. Las cifras que se
manejan están basadas en estimaciones e
investigaciones como las llevadas a cabo por Hans M.
Kristensen.
Las
primeras bombas atómicas estadounidenses llegaron a
Europa finalizada la II Guerra Mundial: la base de
RAF Lakenhearth, situada a unos 100 kilómetros de
Londres, contaba con armas nucleares norteamericanas
ya en 1954. En Alemania empezaron a estacionarse en
1955, en Holanda en 1965.
El punto
álgido en el emplazamiento de bombas atómicas en el
continente se alcanzó en los años 70. Como pieza
destacada en el juego de la Guerra Fría, también
Europa participó de la carrera armamentística
surgida raíz del conflicto entre bloques. Si bien
sus Estados- salvo Francia y Gran Bretaña- carecían
de arsenales nucleares propios, se calcula que
llegaron a haber unas 7.500 armas atómicas,
propiedad de Estados Unidos, sobre suelo europeo.
El
fundamento legal para este procedimiento lo brindaba
el principio de “compatrición nuclear” definido por
la OTAN, a partir del cual un país miembro de la
Alianza podía compartir tecnología y saber nuclear-
además de armas- con los restantes socios,
preparándolos para el uso de este armamento en caso
de necesidad.
Estados
Unidos es el único país que practica la
“compatrición nuclear”. Las bombas nucleares que
estaciona en terceros países sólo pueden emplearse
si la Casa Blanca da su consentimiento explícito.
La
política de desarme y el fin de la Guerra Fría
afectaron también a los arsenales atómicos
estadounidenses en Europa. En 1989 quedaban en el
continente unas 1.400 bombas nucleares, y su número
siguió decreciendo desde 1991.
Cuando
Hans M. Kristensen publicó su informe sobre las
armas nucleares estadounidenses en Europa, los
norteamericanos contaban con armamento atómico en
Alemania (150 bombas, bases de Büchel, Növernich y
Ramstein); en Bélgica (20 bombas, Kleine Brogel); en
Grecia (base Araxos); en Holanda (20 bombas, Volkel);
en Italia (90 bombas, bases de Aviano y Ghedi
Torre); en Reino Unido (110 bombas, RAF Lakenhearth)
y en Turquía (90 bombas, Akinci, Ballkesir y
Incirlik).
En 2001,
Estados Unidos desarmó nuclearmente a Grecia y entre
2004 y 2005 desmanteló su arsenal en la base de
Ramstein, que contenía el grosso de las armas
atómicas sobre suelo alemán (unas 130). Más tarde,
los norteamericanos retiraron sus bombas de RAF
Lakenhearth, y con ello pusieron fin a su presencia
nuclear en el Reino Unido.
Así se
llega a la cifra que estima en unas 200 el número
actual de bombas atómicas estadounidenses en
territorio europeo. Dichas armas están en Alemania
(10-20 bombas, base de Büchel); Bélgica (10-20
bombas, Kleine Brogel); Holanda (10-20 bombas,
Volkel); Italia (70-90 bombas, Aviano y Ghedi Torre)
y Turquía (50-90 bombas, Incirlik).
“Mi
impresión es que la administración Bush decidió que
ya no era necesario mantener tantas armas en el
flanco norte de la OTAN. Éstas le cuestan a Estados
Unidos una cantidad enorme de recursos y son
contraproducentes de cara a las relaciones con
Rusia”, dice Kristensen.En contrapartida, Washington
ha ido concentrando cada vez más bombas atómicas en
el sureste de Europa. Desde los años 90, Estados
Unidos se reserva el derecho a apoyar a su Comando
Central para Oriente Próximo y Medio (CONTECOM),
cuyas actividades se dirigen potencialmente contra
países como Irán y Siria, con las armas nucleares
que mantiene emplazadas en el Viejo Continente.
En un
opinión de algunos expertos, la total retirada del
armamento atómico estadounidense de Europa emitiría
una señal de significativo peso hacia Irán y otros
Estados de la región, y sería un paso positivo de
cara a contener el desarrollo nuclear con fines
militares a nivel mundial. LA
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