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1810, el foco de Buenos Aires
el único que no fue sofocado
por Tulio
Halperín Donghi
Tulio Halperín Donghi uno de los más significativos
historiadores argentinos se suma a quienes por estos
días abordan la Revolución de Mayo.
Halperín Donghi que desde
la dictadura de Ongania vive en los EE.UU., hoy
como docente Berkeley desde donde
responde a una
entrevista del diario Clarín
Tulio
Halperín Donghi que en esta entrevista también
aborda la situación de la historiografía argentina
se refiere al inicio del proceso de la
Revolución de Mayo diciendo que; “un proceso como el
que desembocó en los sucesos ocurridos en Buenos
Aires entre el 17 y el 25 de mayo de 1810 depende de
la visión que tenga quien los estudia y del
desenvolvimiento de los procesos históricos. Para
Mitre, que tanto en cuanto al pasado como al futuro
prefería las perspectivas largas, el proceso comenzó
cuando el primer europeo pisó las costas del Río de
la Plata. Aun para otros menos atraídos por las
preguntas que pretende responder la filosofía de la
historia, la respuesta depende del rasgo del
contexto, en que esos sucesos se desenvolvieron, que
más les han interesado. Si ven en esos sucesos el
capítulo rioplatense de la reacción de la América
española al derrumbe de la resistencia contra la
invasión francesa en la metrópoli, concluirán que
comenzó cuando la noticia de ese derrumbe llegó a
Montevideo: los esfuerzos del virrey Cisneros por
evitar la difusión de esa noticia sugieren que fue
él el primero en verlos en esos términos. Si les
interesan, en cambio, las razones por las cuales el
foco revolucionario establecido en Buenos Aires fue
el único de los que estallaron en 1810 que no fue
sofocado por la contraofensiva realista, lo buscarán
donde también lo busqué yo, entre muchos otros: en
la reacción frente a las Invasiones Inglesas.
El
contraste entre la ineptitud que desplegaron en la
ocasión los funcionarios regios y la eficacia con
que las iniciativas espontáneas de sus gobernados
disiparon la amenaza británica hizo perder a esos
funcionarios mucho de su legitimidad a los ojos de
éstos. Pero, sobre todo, las peculiaridades de la
movilización militar de la población urbana pusieron
a disposición del sector criollo de la elite
colonial una fuerza armada pagada con los recursos
del fisco regio y localmente demasiado poderosa para
pensar en desmovilizarla. Apenas la crisis de la
metrópoli distanció a ese sector del que estaba
decidido a defender a todo trance el lazo colonial,
puso en sus manos una decisiva arma de triunfo. Tal
como lamentaba más de un funcionario regio, el
tesoro virreinal no podía enviar socorros a la
España resistente porque se desangraba sosteniendo
una fuerza armada que era ya la de una facción con
cuya lealtad no podía contar en absoluto.
En
relación con Saavedra, Castelli, Paso, Belgrano y
Mariano Moreno, emergentes destacados de aquellos
días de 1810, dice; “Confieso que no
ambicioné constituirme en el oráculo por cuya boca
la Historia (con mayúscula) hiciera adecuada
justicia a cada una de esas figuras, sino entender
un poco mejor el proceso en que todos ellos habían
participado. Esto hace que, frente a Cornelio
Saavedra, me interese menos en coincidir o no con su
futuro adversario y víctima Manuel Belgrano, quien
en esas jornadas desplegó una deslumbrante destreza
táctica sin la cual no se hubiera alcanzado el
desenlace positivo que efectivamente vino a
coronarlas, que en adquirir una imagen más precisa
de lo que hizo que, apenas el coronel Saavedra
informara al virrey Cisneros que no estaba en
condiciones de garantizar que las tropas bajo su
mando podrían contener con éxito a la muchedumbre
que, como preveía, se preparaba a protestar contra
la composición de la Junta designada el 22 de mayo,
éste se apresurara a renunciar al cargo de
Presidente. Y esto hace que frente a la figura de
Moreno me interesase más en explorar las razones que
hicieron de su actuación en esos días el punto de
llegada de una trayectoria que hasta poco antes no
era claro que se orientara en esa dirección, y en lo
que esa trayectoria individual pudiera sugerir
acerca de las ambigüedades del proceso colectivo del
que fue parte, que en averiguar si esa actuación
contribuye o no a asegurar para Moreno un lugar
eminente en el cuadro de honor de los héroes de esas
jornadas…
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