Construir un capitalismo moderno,
y luego hacer el socialismo
Crónica

Juan Luis Cebrián, periodista español y directivo de el diario El País de Madrid y de la empresa editora PRISA, acaba de publicar en su diario una entrevista al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva que en diciembre dejara el gobierno luego de ejercerlo por diez años. Cebrián dice que Lula es; “uno de los políticos más carismáticos, admirados y sorprendentes del último medio siglo”. Y que muy pronto; “engrosará esa colección de grandes porcelanas. Los visitantes de los museos de cera venerarán su imagen, como la de Lincoln, la de Mandela, la de tantos grandes hombres capaces de surgir desde la nada. Lleno de vida, desbordante de ideas, no le imagino retirado en su piso de San Bernardo, compartiendo con sus vecinos las nostalgias de cualquier tiempo pasado”.

 

En esta entrevista el presidente brasileño subraya cual fue su impronta para cambiar el país que encontró al llegar a Brasilia; “eliminar cincuenta o sesenta años de atraso, de desconfianza, años en que nadie quería invertir aquí. Y por eso estamos construyendo un capitalismo moderno, el Estado de bienestar. Cuando entré en el Gobierno, Brasil no tenía crédito, no tenía capital de trabajo, ni financiación, ni distribución de la renta. ¿Qué coño de capitalismo era ese? Un capitalismo sin capital. Resolví entonces que era preciso primero construir el capitalismo para después hacer el socialismo; hay que tener qué distribuir antes de hacerlo. Si el país no tiene nada, no hay nada que distribuir, y los empresarios tienen que saber que hay que pagar salarios un poco mayores para que la gente pueda comprar los productos que fabrican. Esto ya lo decía Henry Ford en 1912".

 

En otro tramo de este diálogo con el periodista español, Lula revela cual ha sido la clave de su gobierno para lograr inversiones y sentar las bases económica  para un país desarrollado, tener “el coraje de enfrentarse a la crisis, en vez de quejarse: haciendo inversiones, desgravando la actividad en sectores clave para la economía, emprendiendo muchas obras públicas. Si Brasil mantiene en los próximos cinco años seriedad en las políticas fiscal y monetaria, en las inversiones y el control de la inflación, lo tiene todo para transformarse en una potencia respetada en el mundo. Si la economía sigue creciendo entre un 4,5% y un 5,5%, en 2016 puede constituir la quinta economía mundial”.

 

Mientras Luís Inácio Lula da Silva ex dirigente metalúrgico en San Paulo y presidente de su país por dos periodos explicita su método para llegar al socialismo “era preciso primero construir el capitalismo para después hacer el socialismo”, la agencia Reuters acaba de revelar que “Los consultores globales de negocios de Bain & Company le están diciendo a las multinacionales que buscan consejo sobre si entrar a la mayor economía de América Latina que "tienen que estar en Brasil".

 

Pedro Cordeiro socio de la consultora dijo: “que no sólo las petroleras estaban interesadas en poner un pie en uno de los mercados de exploración y producción más importantes del mercado. "Las compañías de construcción, infraestructura, electricidad, están deseosas por encontrar un camino a estos sectores aquí. Hay firmas que abandonaron Brasil durante la hiperinflación y ahora lamentan haberse ido. Unilever se quedó y ahora su decisión ha dado fruto. Le ha ido muy bien". Tras ser una de las primeras grandes economías de salir de la recesión desde la crisis financiera global en el 2008, ahora se espera que Brasil crezca más de un 5% en el 2010 apoyada en la robusta demanda de consumo local.

 

Pero son los nuevos inmensos descubrimientos petroleros frente a las costas de Brasil lo que ha capturado la atención de la mayor industria petrolera de alta tecnología del mundo, en un momento en que la demanda por recursos naturales de las economías de rápido crecimiento, como China, es aparentemente insaciable. Afirmando que el sector de gas y petróleo de Brasil, que actualmente representa alrededor del 8% al 10% del Producto Interno Bruto, va a más que duplicarse a un 25% en los próximos 10 años.

 

"Brasil es el centro de la industria petrolera global en este momento", dijo Cordeiro. "Al igual que Noruega, Brasil tiene todos los ingredientes para convertirse en un gran exportador de servicios de petróleo como de gas y petróleo", dijo.

 

El tamaño de los enormes campos subsal de crudo de Brasil era clave para brindar la escala sobre la cual las industrias de servicios petroleros locales puedan volverse competitivas. "Aún no está claro si Brasil será competitiva a nivel global en la construcción de válvulas o plataformas petroleras, pero sea lo que sea dependerá de la ventaja de escala", sostuvo Cordeiro.

 

La estatal brasileña Petrobrás y otras petroleras extranjeras han estado encontrando un mar de hidrocarburos bajo el relieve oceánico frente a las costas de Brasil. Para algunos podría significar entre 50.000 millones y 100.000 millones de barriles de crudo. "Ciertamente va a haber mucha demanda de tecnología de punta de aguas profundas para desarrollar el área subsal", dijo. "Esta tecnología, que será desarrollado para producir desde las placas subsal es el conocimiento que eventualmente será usado para desarrollar los campos de aguas profundas en todo el mundo" afirmó.

 

"Es por ello que las compañías nos están diciendo tenemos que estar en Brasil o tememos quedarnos afuera. Agregando que este país tenía un gran potencial de crecimiento local y aunque carecía de la base de mil millones de consumidores que tienen China e India, poseía cierta cultura de negocios occidental que atrae a muchas empresas extranjeras que llegan a Brasil.

 

"Todos los ingredientes están aquí pero también dependerá de la política del Gobierno, como un buen postre de soufflé de chocolate, no se trata sólo de azúcar, chocolate y huevo", comento Cordeiro. "Se necesita un buen chef que sepa mezclar los ingredientes", sostuvo.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital