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Borges: la novela que
nunca escribió
por Esús
Rocamora
Se publica un manuscrito inédito del escritor, que
podría ser el arranque de una historia larga
que no llegó a terminar el escritor
argentino
Para
Borges, enfrentarse a la idea de la novela con
mayúsculas, como género literario por excelencia,
debía de ser como contemplar su Moby Dick, su
Leviatán, algo inmenso y sólo parcialmente visible
por su lado más amenazador, como un monstruo
primitivo.
El
escritor argentino, conocido cuentista, poeta y
célebre por su afán enciclopédico y bibliófilo,
además de por una de las mentes más lúcidas y
alucinadas a la vez, nunca fue capaz de escribir la
suya, la gran novela borgeana. O nunca quiso
hacerlo: ya en el prólogo de su libro Ficciones,
calificaba de "desvarío laborioso y empobrecedor"
eso de "componer vastos libros; explayar en
quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición
oral cabe en pocos minutos".
El
argentino, más relector de cuentos que lector de
novelas, en alguna ocasión culpó a su "haraganería"
de no haber cultivado la novela. En realidad, siendo
un escritor que se entregó a la poesía, que alabó la
brevedad y la capacidad de síntesis, no era raro que
rechazase un género que siempre le parecía condenado
a dar vueltas sobre su propia trama, víctima de su
propia extensión.
Borges
practicó una mezcla de cuento, crónica y novela en
Los Rivero Pero el mito alrededor de Borges como
escritor único de cuentos, poemas y ensayos se ve
amenazado: el próximo día 18, se editará en España
un texto inédito, que según los especialistas,
podría haber sido el arranque de aquella novela que
nunca escribió. Se trata de cuatro páginas
manuscritas que hasta ahora habían estado en el
archivo de la Universidad de Texas en Austin y que
en España será puesta en la calle por Del Centro
Editores y la Fundación Internacional Jorge Luis
Borges, con el apoyo de la viuda, María Kodama (que,
por cierto, no conocía de la existencia de este
texto hasta ahora).
Fue
Julio Ortega, escritor y profesor de la Brown
University, especialista en literatura
hispanoamericana, quien dio con los manuscritos,
"ocultos" junto a otra documentación de Borges que
sí había sido publicada, como transcripciones de
cuentos, correcciones a mano y mecanoscritos. Él es
también el encargado de firmar el prólogo del libro,
donde deja claro algunas cuestiones técnica,
principalmente: ¿Qué es?. "Borges llama crónica a
este relato inconcluso, que no llega a ser un cuento
y que bien pudo haber sido la única novela del
autor", escribe Ortega, para quien, en efecto, hay
elementos de crónica y de cuento, si bien "de su
drama familiar emerge la historia novelada de las
fundaciones republicanas, o la novela de la historia
de los desheredados de la patria que sus padres
liberaron".
El
relato, que no fue fechado ni titulado por Borges,
fue escrito en 1950
En su
opinión, estamos ante un experimento que tiene un
poco de todo: crónica, cuento y novela, que "se
ceden la palabra, como si los hechos no pudieran ser
narrados en un solo género y en torno a un solo
sujeto". Seguramente fue esa diversidad de
"entonaciones y tentaciones" lo que hizo a Borges,
"que descreía de la novela, abandonar la lección de
la crónica a favor del trágico recuento de una
familia criolla y patricia venida a menos en las
miserias de la Guerra". Es decir: "Sólo la novela
podría haber dado lección cabal de esos hijos del
desengaño".
Titulado
como Los Rivero para esta edición, el argumento del
manuscrito "describe magistralmente a una familia
descendiente de un héroe de la independencia
americana venida a menos. Junto a ella, describe
también la historia de América y la de Argentina en
particular", según Claudio Pérez Muíguez, director
de la editorial. Una familia heredera de "uno de los
padres de la patria", encallada en la miseria
económica y sin ningún tipo de reconocimiento, más
allá de la lanza que blandió su antepasado en la
batalla y que hoy es su fortuna. De alguna manera,
el texto debía recorrer "100 años de historia de
esta familia, y en paralelo, 100 años de historia
también de la Argentina o de la América que se
independiza en el siglo XIX.
Este
tipo de descripción extensa de los personajes es
"algo que no está en su literatura. En un cuento de
Borges, cuatro páginas dan para toda la trama", lo
que hace pensar en su origen como novela o, en el
peor de los casos, "un cuento muy largo, algo
también atípico en él", según el editor. Hablamos de
un texto muy centrado en los personajes, mientras
que la obra de Borges suele centrarse en la
historia, en la trama, la idea, en lo que sucede,
más allá de que los personajes estén descritos.
"Nunca ha habido un retrato suyo con tanta
exhaustividad: es lo que hace original" al
manuscrito, reconoce Pérez Míguez.
El texto
está fechado alrededor de 1950, aunque en realidad
el manuscrito no fue fechado ni titulado por el
propio Borges. El nombre de Los Rivero era con el
que estaba guardado en el archivo y es el que
"parece más adecuado por su temática", dice Pérez
Míguez. Fue esa época cuando Borges dejó de escribir
a mano por su ceguera. Comparándolo con la
caligrafía de El Aleph, por ejemplo, que fue escrito
en 1945 y cuyo manuscrito está en la Biblioteca
Nacional de España, en Madrid, se puede ver que su
estilo "está un poco deteriorado, con las vocales
más cerradas y ese tipo de cosas. Bien puede ser de
alrededor de los 50, también del 48 o el 52: no hay
fecha cierta", revela Pérez Míguez.
En
cuanto al estilo, parece que tampoco hay duda: "Es
un texto importante. Toda producción de un escritor
de su relevancia lo es. Pero es que además, en estas
pocas páginas, Borges da una descripción tan cabal y
tan refinada de la situación de esta familia y de la
evolución de los 100 años de Argentina, que
literariamente es impecable. Uno lee esto y ve la
tristeza de esa decadencia, la evolución social... Y
todo con su estilo, con su ironía y sentido del
humor. Algunos ejemplos de ese estilo: de uno de sus
personajes habla de que su ignorancia era casi
perfecta. Y otro habla del pan amargo del
destierro", dice. Todo indica que se puede vincular
Los Rivero a la parte de la obra de Borges que habla
de Argentina, a todos sus cuentos vinculados a la
historia de su país.
Pero,
¿podríamos decir que Borges temía a la novela? ¿O
fue un sentimiento de rechazo lo que le llevó a no
cultivarla a lo largo de su carrera? "Nunca quiso
escribir una. Desprecio no le tenía: era un gran
lector de novela y muchos de sus autores preferidos
eran autores de novela. Pero prefería la variante
más complicada, la de reducir un texto a su mínima
extensión sin dejar de decir lo importante, que es
lo que es el cuento. Él decía que la novela tiene
algo de ripio. Y es mucho más difícil, a nivel de
técnica, escribir un cuento que una novela porque
tiene que decir y crear lo mismo en pocas páginas.
Era esto lo que más le gustaba a Borges. Más que
desprecio, lo que no le gustaba era escribir
novelas", concluye Pérez Míguez. Los Rivero será
presentado y puesto a la venta el día 18, en una
edición cuidada y limitada a 100 unidades numeradas.
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