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Bicentenario
Los hombres de 1810 hicieron una
obra de titanes, al comenzar la
emancipación de estos territorios
Entrevista al historiador Lincoln Maiztegui Casas
El próximo 25 de mayo se conmemora el
bicentenario de la República Argentina. Doscientos
años después de la Revolución de Mayo de 1810 en la
cual se destituyó al virrey español Baltasar Hidalgo
de Cisneros, dando lugar a la creación de lo que se
llamó Junta de Gobierno. Hechos que en realidad dan
inicio a todo un periodo de emancipación de los
pueblos sudamericanos, especialmente es un instancia
clave para la Banda Oriental y el papel destacado de
José Artigas.
Para conocer el alcance de este
acontecimiento: La ONDA digital dialogó con el
historiador Lincoln Maiztegui Casas, quien fue
enfático en destacar el gran significado y valor
histórico cultural que tiene para todos nosotros,
destacando el alcance para los posteriores procesos
de independencia, que tuvieron aquellos
acontecimientos que se iniciaron en 1810
-
Profesor, cuando hablamos del Bicentenario, ¿de qué
estamos hablando?
- Estamos hablando de
los 200 años del principio del proceso de la
emancipación para todo el Río de la Plata. Es una
fecha tan nuestra como argentina, nos afecta tanto a
nosotros como a los argentinos. Nuestra revolución
que después adquiere un carácter muy especial,
cuando Artigas le da su impronta federal en
principio, no es sino la desobediencia ante el
gobierno colonial español y la adhesión a la Junta
de Mayo. Artigas lucha en Las Piedras como soldado
de la Junta de Mayo. Entonces en ese aspecto porque
se ha distorsionado mucho últimamente ese tema,
¿no? es una fecha del Río de la Plata, es una fecha
de América.
- ¿Es una fecha que
se corresponde al proceso que se venía dando en las
colonias o es una consecuencia de lo que pasó en
España por ese momento?
- Son las dos cosas.
Lo que pasa es que mirar el proceso como una
consecuencia de lo que pasó en España es muy poco
heroico y nos da pocos motivos para enorgullecernos.
O sea, aprovechamos que la metrópolis estaba ocupada
para iniciar un proceso que termina en la
emancipación. Pero eso es una valoración de tipo muy
general. Después hay que ir un poco más al detalle.
Pero, por un lado, había una fuerte disconformidad
del elemento criollo fundamentalmente del elemento
criollo de clase alta que, en América no eran
nobles, eran comerciantes, eran burgueses que
estaban muy molestos y cada vez más concientes de
cuánto los perjudicaba un sistema de monopolio que
obligaba a comerciar exclusivamente con España.
Salvo algunos aspectos de tráfico de esclavos o
alguna cosa así, era obligatorio comerciar sólo con
España y ni siquiera entre los Virreinatos se podía
comerciar. Cada Virreinato tenía prohibido
desarrollar una industria propia, había que
comprarle todo a España. Eso en el siglo XVII o
XVIII más o menos, pero ya cuando empieza el siglo
XIX después de la Revolución Francesa, después de
cuando se empieza a hablar de los derechos de los
pueblos - etc., etc. molestaba mucho. Entonces
había un sustractum de disconformidad que iba a
estallar en ese momento o en otro. Era la metrópolis
que se ve invadida y tiene que luchar por su propia
independencia, venía todo sobre hojuelas, ¿no?
Entonces ahí se aprovecha.
- Con la perspectiva
que da hoy la historia, este hecho parece haber sido
inteligente y oportuno.
- Claro, claro. Y lo
segundo que quería señalar es que en principio la
Revolución de Mayo no es independentista.
- No es
independentista
- En principio la
Revolución de Mayo no es independentista, aunque hay
elementos independentistas metidos ahí. Está la
figura de Mariano Moreno que es una figura que me
despierta muy poca simpatía a mí que en ese
momento está en una postura radical, jacobina, medio
del estilo Robespierre, ¿no? O el mismo Juan José
Castelli que tenían un proyecto independentista.
Pero la mayoría de la Junta entre ellos Cornelio
Saavedra que era el máximo jefe militar buscaban
autonomía, soberanía retrovertida al pueblo. Es
decir, una vez que faltaba la figura del rey y el
pueblo tenía derecho a darse el gobierno que mejor
le parece. Pero se entiende que siempre dentro de la
monarquía española.
- ¿Aparecían una
serie de nuevas reglas de juego en la relación con
España?
- Exacto. Pero
además- esas reglas de juego las sientan los
españoles. Cuando Fernando VII cae prisionero de
Napoleón se forman las Juntas en España para
resistir la dominación napoleónica y resurge la
teoría usufructuaria de la monarquía que viene de la
Edad Media y de Grossi, un teórico político de la
época que decía: el rey solo es sólo usufructuario
del poder que, en realidad, reside en el pueblo.
Por lo tanto cuando el rey -la dinastía desaparece
por cualquier motivo, la soberanía retrovierte al
pueblo y el pueblo adquiere el derecho de darse el
gobierno que mejor le parezca. Pero los americanos
dicen: pará, nosotros también somos pueblo, ergo,
adquirimos el derecho de darnos el gobierno que
mejor nos parezca. Hasta que vuelva el rey. Por eso
en principio la Revolución de Mayo, por lo menos
teóricamente, es una especie de paréntesis hasta
el regreso de Fernando VII. Yo creo que gran parte
de la evolución que el proceso tuvo y es muy
difícil saber qué hubiera pasado si Fernando VII
hubiera actuado de otra manera es que cuando
vuelve en 1814 Fernando VII, que era un hombre
particularmente torpe, lejos de buscar un acuerdo
con sus colonias o sus ex colonias ya a esa altura
actuó al revés. Actuó con una hostilidad tremenda,
mandó un ejército reconquistador al que le fue como
el diablo, con el general Murillo; intentó mandar
otro ejército en 1820 encabezado por el general Ríos
que se sublevó.
- En realidad
precipitó el enfrentamiento
- SÍ yo creo estar
ejerciendo mis derechos ¿no? y la otra parte me
agrede por ello, no tengo más remedio que decir:
bueno, entonces cada uno por su lado y nos
independizamos. Es interesante observar que la
Revolución de Mayo sucede en mayo de 1810 y la
independencia de la República Argentina la proclaman
recién el 9 de julio de 1816, o sea, 6 años después.
- Usted decía que
estos movimientos en gran medida, se presentaban
como la búsqueda de nuevas reglas de juego para
utilizar la misma palabra por ejemplo, de
comerciantes que allí había. Ahora, eso en la
Argentina, parece más evidente que aquí, con Artigas
y su gente.
- No en ese plano.
Artigas es un defensor del libre comercio. Las
Instrucciones del Año XIII son muy claras en ese
sentido. Lo que pasa es que Artigas sostiene que no
es pertinente que exista un gobierno central en
Buenos Aires con todo el poder, porque eso es
sustituir de alguna forma un autoritarismo por
otro. Y entonces defiende, basado en la Constitución
de Estados Unidos y en los textos que él conocía -
Artigas era un hombre bastante más leído de lo que
la gente cree muchas veces la instalación de un
sistema federal, donde cada provincia tuviera un
grado importante de autonomía. Pero en principio
no se discute que el coloniaje había que eliminarlo
fundamentalmente por el aspecto comercial.
- ¿O sea que,
socialmente, estos movimientos se corresponden a
situaciones muy parecidas, la de Argentina y lo que
luego fue Uruguay?
- Si, con alguna
diferencia. En realidad no se puede hablar de
Argentina y Uruguay, porque Argentina y
Uruguay no existían. Pero respecto de lo que
es la revolución de la Banda Oriental y en general
la revolución del Litoral o sea: Entre Ríos,
Santa Fe, Corrientes, Misiones tiene un componente
social que la Revolución de Mayo no tiene o si la
tiene es muy larvada y muy reprimida. ¿Quiénes son
los hombres de Mayo? Son todos abogados, militares,
burgueses, comerciantes, gente de clase alta. Sólo
en muy contadas circunstancias y muy contados
momentos interviene el grueso de la población. En
cambio la revolución en el Litoral y marcadamente
en la Banda Oriental, está llevada a cabo por la
gente pobre, por los gauchos que de alguna manera,
se suman los peones rurales, los indios en algún
caso siguiendo a sus caudillos naturales que son
los propietarios de la tierra o la persona que por
alguna razón se hace admirar y seguir como tal
caudillo. Eso explica porqué la revolución federal
en general y concretamente la revolución
oriental, tiene un sesgo social que se expresa en
las leyes: el Reglamento de Tierras de 1815, el muy
avanzado proyecto de Artigas para integrar a los
indios, que no se ve en otras partes de América. De
América no perdón que no se ve en otras partes
del Río de la Plata.
- ¿Estos hechos de
1810 están rodeados de luchas militares de guerra?
_ Bueno, hay luchas y
hay algunas importantes. Porque el problema de la
Junta de Mayo y eso lo objetan muy bien los
españolistas es que está elegida por porteños,
sustituyendo a autoridades que tenían jerarquía en
todo el Virreinato. Entonces, con qué derecho un
porteño le dice a un cordobés, o le dice a un
correntino, o le dice a un oriental o le dice a un
tucumano: mirá, el virrey no manda más ahora
mandamos nosotros, con una Junta que la elegimos en
Buenos Aires y respecto a cuya elección vos no
tuviste arte ni parte. Entonces por un lado eso
explica la preocupación de la Junta de Mayo por
convocar Congresos Provinciales. Se convocan hasta
tres y el propio afán centralista de los porteños
termina distorsionando su misma iniciativa. Pero en
segundo lugar, se manda un ejército hacia el norte
que fusila a Liniers y a otra gente que no se había
pasado a la revolución, recibe derrotas, hasta que
finalmente Belgrano, que era un abogado y un
economista, no era en absoluto un militar,
obtiene dos victorias importantes y de alguna
forma salva el peligro de un contraataque de los
españoles que tenían su centro en Lima y llegaban
hasta el Alto Perú, es decir, hasta Bolivia. O sea
que hubo un aspecto militar. De ahí también la
importancia de la Batalla de Las Piedras que en
realidad es una batalla, como tal, de poca
trascendencia, son dos mil hombres, pero Artigas
gana, gana en la Banda Oriental y eso lo jerarquiza.
- Jerarquiza a
Artigas, fortalece su posición frente a Buenos
Aires
- ¡Exactamente! Y
salva de alguna manera la cara de la Junta.
Cuando la Junta busca un acuerdo con Elío el
virrey del Río de la Plata que se había instalado en
Montevideo para firmar un armisticio, consigue y
determina que los orientales se sientan traicionados
y sigan a Artigas en lo que se ha llamado el Éxodo
del Pueblo Oriental. A mí me gusta mucho más el
nombre que le dieron ellos mismos, la Redota, que
es un nombre muy bonito. Primero porque es el nombre
original que ellos le dieron y, en segundo lugar,
porque es la palabra redota que no es otra cosa
que derrota dicho por un hombre del campo. Tiene
dos sentidos: derrota en el sentido de ·batalla
y derrota en el sentido de derrotero, de
camino, es un nombre precioso, ¿no? Ese armisticio
que determina el éxodo, sólo lo puede firmar el
gobierno de Buenos Aires porque Artigas ganó en Las
Piedras y por lo tanto, tiene una cierta posición
de fuerza que lo obliga a Elío a pactar. De lo
contrario, con las tropas que tenían los españoles,
los portugueses que habían invadido la Banda
Oriental (la princesa Carlota Joaquina tenía
derechos dinásticos sobre estas tierras y la flota
de guerra que estaba en Montevideo y bloqueado
Buenos Aires), no podían aplicar el libre comercio
que había proclamado la Junta. Sin embargo acepta
pactar, precisamente porque había sido derrotado
militarmente en Las Piedras.
_ ¿Porque siendo
Artigas el triunfador, no se dirigen a él?
- ¿Pero quien es
Artigas para el gobierno de Buenos Aires? Es
un militar subordinado, es un coronel y punto.
A nadie se le ocurre decirle a un coronel que vaya a
negociar. Se negocia de gobierno a gobierno. De
alguna forma elegido por aclamación en el Congreso
en la Chacra de La Paraguaya, nombre un poco
ampuloso para una organización de vecinos. Los
orientales, está claro, que no quieren un armisticio
que los deje otra vez bajo el poder de Elío como
jefe civil del pueblo oriental. Entonces se juntan
en él dos jerarquías: primero, es un militar
subordinado y, segundo, es el jefe político de una
comunidad. Buenos Aires este segundo aspecto no
lo entiende y no lo quiere entender. Entonces dice:
quien es este coronelote que me está armando lío
y metiéndose en política, cuando lo que tiene que
hacer es ganar batallas y chau. Y, entonces, ahí
comienza la ruptura de Artigas con Buenos Aires. Es
decir, cuando Buenos Aires no acepta o no ve la otra
jerarquía de Artigas, que es el jefe político de una
comunidad. De todos modos cuando estamos hablando
de ese doble carácter de Artigas estamos hablando
ya de 1811, avanzado el año. Eso en 1810 ni se
plantea.
Cuando Artigas
deserta de su condición de militar Blandengue, va a
ponerse al servicio de la Junta de Buenos Aires y es
un soldado dependiente de la Junta. Por eso es que
la revolución es tan importante para nosotros.
- Quizás cuando ven
que Artigas participa ya de acciones políticas, la
contradicción empieza a aparecer.
- Claro, ahí la Junta
o el gobierno de Buenos Aires, empiezan a nombrar a
Artigas como a un militar díscolo, que les crea
problemas y que no cumple su función de militar
subordinado. Y eso va a ir de mal en peor hasta la
ruptura de 1814, cuando Artigas abandona el Sitio de
Montevideo y comienza a expandir su idea federal por
el litoral y conforma la Liga Federal - que nunca se
llegó a constituir como tal - pero fue un proyecto
de alianza muy poderoso para combatir el centralismo
de Buenos Aires.
- ¿Quién era de
alguna manera con palabras de hoy el ideólogo de
la revolución argentina?
- Eso es bastante
difícil de contestar. Ideólogo no hay. En
principio, porque no hay una ideología clara. Hay
una aspiración al libre comercio, una aspiración al
control de los propios asuntos - por parte de un
gobierno elegido por la gente pero no hay una
ideología diferente a las que se manejaban en
Europa. Ahí uno tiene figuras como Mariano Moreno,
como Castelli o el propio Belgrano, que son gente
que ha vivido en Voltaire, en Montesquieu, en
Rousseau, en la Revolución Francesa. Castelli y
Moreno claramente se han inspirado en
Robespierre. Por eso yo no les tengo simpatía a
ninguno de los dos. Creo que son malos imitadores de
Robespierre. En cambio, en la Banda Oriental hay
una influencia norteamericana muy fuerte. Quien
primero vio eso es un extraordinario historiador
oriental, cuya carrera política ha opacado -de
alguna manera su dimensión de historiador - que es
Don Luis Alberto de Herrera, en un libro que
escribió (para mí su mejor libro) que se llama: La
Revolución Francesa y Sud América, donde él
sostiene que en la Banda Oriental y concretamente
en Artigas y en la gente que lo rodeaba
Monterroso, Barreiro, etc. la influencia mayor no
viene de Francia, sino que viene de los Estados
Unidos.
Artigas incluso
manejaba una traducción del El Sentido Común de
Thomas Paine - que es uno de los teóricos de la
Revolución norteamericana que se había publicado
diez años antes. Y las Instrucciones del año XIII
están prácticamente tomadas de la Constitución
de Massachussets. Quiere decir que la revolución
nuestra es menos jacobina, menos intolerante, más
humanista de alguna manera por la influencia
norteamericana. O sea, esa es la tesis de Herrera
que yo personalmente comparto.
- Entonces, ¿ahí sí
hay diferencias, de alguna manera?
- Se van creando
diferencias una vez que las revolución oriental toma
su propio carácter, cosa que se va a producir en
1811, a partir del armisticio, cuando los orientales
empiezan a sentirse traicionados por el gobierno que
han escogido como sustituto del gobierno colonial.
Tal vez sin mucha razón, porque el armisticio de
alguna forma era necesario. Pero concretamente,
los orientales se habían levantado en armas contra
el virrey Elío y el gobierno de Buenos Aires firma
un acuerdo que los deja bajo el poder de Elío otra
vez. Entonces se sienten traicionados y ahí, empieza
una etapa distinta, donde el proceso revolucionario
de la Banda Oriental adquiere características
propias. Y es donde esas características se separan
un poco del modelo de la Revolución Francesa que se
seguía en Buenos Aires. Todo esto es esquemático
desde luego no fue tan en blanco y negro como
uno lo dice.
- Claro, quizás hoy
se pueda percibir, pero en esa época era más
complejo.
- Sí, los americanos
lo vieron muy clarito eso. Por eso admiraban a
Artigas. El cónsul de EEUU hizo todo lo posible para
que el gobierno norteamericano apoyara a Artigas,
porque se daba cuenta que era un hombre que estaba
diríamos bebiendo en las fuentes de lo que era
la revolución norteamericana que estaba en sus
primeros años. Todavía se vivía una convulsión
revolucionaria en los Estados Unidos.
De todos modos, si
algo particulariza la revolución oriental, es la
influencia norteamericana, que se refiere a los
textos teóricos y a la Constitución de los Estados
Unidos.
- Pero se puede ser
categórico: los hechos de 1810, pautan el inicio de
la separación de estos territorios de las coronas
- Exactamente. El
proceso comienza ahí. Al principio no era expresa
esa voluntad de separarse, los hechos la van
generando. Pero no cabe duda, que ahí es cuando se
derroca al virrey, se eliminan las autoridades
elegidas en España y los colonos pasan a
autogobernarse.
- Luego se abre un
largo período de contradicciones, de nuevas
revoluciones, de nuevas situaciones
independentistas, pero parecería que ese es el
momento inicial de un quiebre
-
Exactamente, o sea, aprovechando lo
que pasaba en España. ¿Por qué no se hizo antes?
Nunca se debe plantear en historia qué hubiera
pasado si
. Pero si de pronto España, no es
invadida por Napoleón, el proceso hubiera demorado o
se hubiera producido en otro momento, ¿no? El hecho
de que España estuviese ocupada en su propia lucha
por la independencia, determina que es el momento
ideal para precipitar algo, que ya estaba en el
ánimo de la gente .
- ¿Esto es lo que
hace válido que estos acontecimientos a doscientos
años sean festejados, conmemorados, reivindicados?
-
Ah, yo creo que sí. Esto es opinable, ¿no? Pero yo creo
que sí. Porque si hoy somos repúblicas
independientes - y no me estoy refiriendo a la
separación nacional del Uruguay que fue después un
proceso diferente que obedece a otras causas , si
América Latina como tal, está constituida por una
serie de repúblicas por lo menos políticamente
independientes, se debe al proceso de 1810, que se
inicia en mayo en Buenos Aires y que tiene
expresiones similares en Venezuela y Colombia, en
Chile y en México, que son procesos teñidos de una
radicalidad social ausente en el resto del
continente. Pero todo empieza en 1810. ¿Puede ser
casualidad eso? No. Lo que pasa es que en 1810 los
españoles estaban pegándose de balazos con los
franceses y entonces no podían atender lo que
sucedía en sus colonias. ¿Qué expresa eso? Que había
una fuerte disconformidad con el sistema colonial, y
se aprovechó esa circunstancia para iniciar el
proceso de emancipación. Así que es fundamental.
Respecto a lo que
usted me preguntaba, yo no sé si hay en la historia
del continente un hecho más importante que el
proceso de 1810, y en el Río de la Plata el proceso
de mayo de 1810. Creo que no lo hay. Ahí empieza
todo.
Históricamente, ¿cómo
sería la mejor manera de leer esto? ¿Como la
evolución de un proceso de independencia en esta
región, o como una crisis europea que da lugar a que
estos pueblos no se ven comprendidos, integrados?
- Yo creo que las dos
cosas. O sea, evidentemente el sistema colonial
español, no tenía nada que ver con el sistema
colonial inglés, que daba amplia autonomía a sus
colonias. Por eso Estados Unidos tenía su propia
vida independiente, su propia vida económica mucho
antes de la independencia. Y la separación viene
cuando un rey de origen holandés, que llega al trono
de Inglaterra por casualidad, Jorge III de Harvard,
les mete impuestos el famoso impuesto al té, hay
mucho folklore en eso, de que tiraban el té al agua
, lo que está revelando el grado de autonomía que
ellos tenían. No estaban dispuestos ni a pagar ni un
centésimo por un timbre sellado o por el té. Acá, el
sistema colonial español era mucho más restrictivo.
Y esta es una de las causas de nuestro
subdesarrollo. Mientras Estados Unidos - o lo que
eran las colonias británicas - desde el principio
tuvieron su propia vida independiente y podían tener
sus propias industrias y comercio y la relación con
Inglaterra era simplemente una relación casi
afectiva, nada más, - tanto que cuando un rey
intenta imponer determinadas medidas provoca una
sublevación y probable independencia; en el Río de
la Plata se coarta la posibilidad de desarrollo
desde los primeros tiempos.
- Era más asfixiante
esta colonización
- ¡Muchísimo más!
¡Pero muchísimo más! Entonces, no es de extrañar que
todavía hoy estén luchando por la industrialización.
Han pasado sólo 200 años. En la vida de un pueblo no
es mucho tiempo eso y salvo pequeñas bolsas, como
puede ser San Pablo o alguna otra ciudad somos
todavía productores de materias primas y compradores
de productos que se manufacturan en otro lado. El
deterioro de los términos de intercambio determina
que nos hayamos descolgado cada vez más del mundo
desarrollado. Y eso claro hay muchos factores
ahí. No solamente el monopolio español lo está
explicando. También la influencia negativa de
Inglaterra primero y de Estados Unidos después, que
genera lo que se llama la balcanización, o sea, la
separación de todo el territorio de una cantidad de
países diferentes. Mire lo que es el mapa de
Centroamérica, por ejemplo, ¿no? Son pueblos que
hablan la misma lengua, la misma cultura y están
divididos en cantidad de naciones diferentes,
divididas y enfrentadas entre sí. Pero el inicio de
todo, la razón por la cual estos territorios no
lograron los niveles de desarrollo que logró por
ejemplo Estados Unidos o Canadá
- ¿Usted ve en ese
origen histórico a nuestra realidad económica?
- No cabe duda. Por
supuesto, no es el único factor. Insisto mucho en
esto porque tenemos el mal hábito y sobre todo mi
generación, la generación anterior a la mía fue muy
responsable de esto, de echarle siempre la culpa a
los demás: somos subdesarrollados porque los
imperialistas nos chupan la sangre, Las Venas
Abiertas de América Latina, en parte es cierto y en
parte no. También a nosotros nos ha faltado
capacidad y bueno, no quiero decir inteligencia,
pero nos han faltado determinadas virtudes como para
lograr superar esas limitaciones. No olvidemos que
lo que tenemos hoy en día es que somos herederos del
coloniaje español, como si tuviera las manos atadas
por un sistema nefasto.
- ¿Las bases
económicas ya eran muy endebles en ese momento en
comparación con Estados Unidos?
- Lógico. ¿De qué
vivía la población americana en el tiempo del
coloniaje? Se vivía de exportar carnes y cueros en
estas zonas. En los lugares donde había metales
preciosos, se exportaban o se exportaba otro tipo de
materias primas. Entonces, no podemos extrañarnos
que hoy en día seamos lo que se ha dado en
llamar subdesarrollados. O sea, países que no tienen
su propia autonomía industrial que les permita
sobrevivir al margen de las grandes potencias.
- En más de una
instancia por estos días se festeja o se trata en
España el tema del bicentenario, con una impronta
donde no se ve que las colonias se rebelaron contra
España, sino como un hecho donde ambas partes
tuvieron incidencia
- Hay una cosa que no
se puede perder de vista. El proceso revolucionario
en América Latina estalla por la disconformidad que
había respecto al sistema de monopolio. El problema
no era con España, el problema era con el sistema
colonial, con el sistema de monopolio. Y eso está
clarísimo. Si España hubiera tenido una actitud un
poco más abierta, un poco más flexible, muy
posiblemente se hubiera prolongado mucho más el
coloniaje, como se prolongó el coloniaje inglés en
algunas de sus colonias, que lograron su
independencia después de la Segunda Guerra Mundial.
En cambio, cuando a ti te están coartando tus
posibilidades de desarrollo comercial, máxime cuando
los criollos van tomando conciencia de que España no
produce nada y que es una mera intermediaria, recibe
las materias primas de América, las vende a
Inglaterra o a Francia que son los países
industriales compra los productos industrializados
y los revende con ganancia. Entonces, ¿para qué
necesitamos ese intermediario? Nos entendemos
directamente con la metrópoli - en este caso con
Inglaterra o con Francia y vamos arriesgando.
Cuando los criollos comienzan a ser concientes de
eso es cuando sienten que esta gente nos está
explotando, nos está chupando la sangre. Y ahí
empieza la revolución. O sea, cualquier
interpretación que no admita ese hecho a mi juicio
es equivocada.
- ¿Dónde se
encontraba San Martín en este periodo?
- San Martín estaba
en España peleando. Una cosa que llama bastante la
atención es que San Martín estuvo muy pocos años en
la Argentina. Él viaja a Europa con su familia
cuando es un niño, hace toda su carrera militar en
España, vuelve en 1812 y se vuelve a ir
definitivamente en el 22 o 23 no recuerdo
exactamente y no vuelve más. Es decir, vuelve en
el 29 pero ni siquiera se baja del barco. Pasa
un aviso desde Montevideo, llega a Buenos Aires y
dado que tiene un prestigio tan bien ganado, tan
justo y tan grande todas las partes que estaban
enfrentadas en ese momento: unitarios, federales,
etc. hablaron con San Martín para intentar ponerlo
de su lado. Yo creo que es el personaje más
admirable de América Latina.
- ¿Por qué?
- Porque no tiene
ambiciones personales. Así como Bolívar es un hombre
con un ego impresionante, lleno de ambiciones, con
gestos monárquicos también San Martín los tenía,
pero por causas diversas. San Martín fue lo más
republicano que se podía pedir. Lo que pasa es que
había visto el horror de lo que era la guerra civil
en España y pensaba que tenía que haber un gobierno
relativamente fuerte para debilitar ciertos excesos.
Pero su carácter es austero. Como militar es
extraordinario. Como político no es tan lúcido,
porque no le interesa. Su obsesión es terminar con
el dominio español. ¿Dónde está el centro del poder
español? Está en Lima. Bueno, ahí me voy. Cruzo Los
Andes en una hazaña militar impresionante libero
Chile, venzo a los españoles y me quedo en Lima. ¡Y
se acabó el coloniaje! Y cuando viene Bolívar y lo
ve lleno de ambiciones y con ese ego sin haber
perdido jamás una batalla agarra a su hija y se va
para Francia y no vuelve más. ¡Es un personaje
admirable bajo todos los aspectos!
Ahora, usted me
preguntaba ¿qué hacía en ese momento? En ese momento
estaba luchando en España contra los franceses.
Vuelve en 1812 enviado por la masonería juntos
con Carlos María de Alvear y con otros jefes masones
todos de lo que era la logia de Lautaro en
Buenos Aires para, de una vez, proclamar la
independencia y radicar una constitución. El slogan
de ellos es: Independencia y Constitución.
- Así se llega al
1816
- Así se llega al
16, pero con mucha cosa por el camino. Porque San
Martín, después, tiene diferencias con Alvear y no
quiere meterse en los líos políticos de unitarios
y federales. Empieza a concebir su estrategia del
cruce de Los Andes y a luchar contra los españoles y
deja el manejo político en manos de otros miembros
de la logia Lautaro y de lo que era el gobierno
que en ese momento había en Buenos Aires. Cuando
San Martín se va para preparar el ejército a Cuyo,
Alvear lo acompaña hasta la salida de Buenos Aires;
ni bien San Martín se ha ido, Alvear hace un
comentario a la gente que lo rodea y dice: ya se
jodió el hombre, como diciendo: nos sacamos a éste
de arriba. La historia demostró que el que se jodió
fue él, porque San Martín fue a la gloria y él es un
personaje más discutible.
- En ese sentido que
estamos hablando surge un San Martín mucho más
visionario, más estratega que Artigas. Aunque
filosóficamente Artigas tenía ideas muy avanzadas
- Yo creo que son dos
personajes que no se pueden ni se deben comparar.
Primero porque con todo el respeto y la admiración
que yo le tengo a Artigas y que los orientales todos
le tenemos Artigas es un caudillo local. Es un
caudillo que ejerce su acción en la Banda Oriental y
algo en Entre Ríos y provincias cercanas. San Martín
es un personaje continental. Es el hombre que
prácticamente liquida el coloniaje del resto de
América, ya no aquí. Una vez que eso está claro, que
hay una diferencia de jerarquía que está determinada
por el radio de acción que cada uno tuvo, yo creo
que Artigas es un hombre más formado políticamente
que San Martín. Artigas tiene un proyecto claro,
San Martín, no. San Martín lo único que tiene claro
es que hay que echar a los españoles y que hay que
conseguir la independencia. ¡Eso lo tiene clarito!
Si federal, si unitario, tiene vacilaciones y tiene
contradicciones. Hay una carta de San Martín a
Artigas que Artigas nunca leyó porque no le llegó
donde le dice, palabras más, palabras menos: mi
querido tocayo, déjese de joder, vamos a unirnos
unitarios y federales a luchar contra los godos,
contra los españoles y después que los hayamos
echado, sí, nos enfrentaremos y veremos que sistema
elegimos. Pero por el momento lo fundamental es
la lucha contra los españoles. Artigas ya tiene
perfectamente claro que un sistema que sustituyera
el coloniaje por un gobierno central, instalado en
Buenos Aires, con todos los poderes, no era más que
cambiar una teoría por otra.
- Usted dice que San
Martín lo tenía claro.
- No. Artigas tiene
perfectamente claro que sustituir el coloniaje por
un gobierno central instalado en Buenos Aires, no
significaba nada. ¡Ni siquiera la ruptura del
monopolio! Porque el monopolio que antes ejercía
España, lo iba a ejercer ahora Buenos Aires a través
del puerto. ¿Querés exportar tus cueros, querés
exportar tu carne salada? Bueno, yo pongo las
condiciones. Porque el puerto lo tengo yo, la flota
la tengo yo, la aduana la tengo yo. Entonces por
eso Artigas concibe la idea de una alianza de
corte federal. Donde cada provincia tenga su
autonomía, pueda aprovechar los puertos naturales,
pueda manejar sus asuntos. San Martín no ve eso
claro. Y no lo ve porque no le interesa. En ese
sentido, Artigas es una cabeza política más clara
que la de San Martín. Insisto, admitiendo que son
personajes de jerarquía diferentes. San Martín se
vuelve más lúcido a mi juicio en el exilio.
- Tiene más
posibilidades de estudiar
- ¡Claro! Y sobre
todo ya lejos del proceso y todo lo demás, empieza
a ver las cosas con otra perspectiva. Ya se vuelca
claramente al federalismo, ¿no? El último gesto de
San Martín es donar el sable de las campañas de la
independencia a Rosas. Porque Rosas estaba
enfrentado - en esos momentos a la intervención
franco-inglesa. Por la dignidad y el honor con el
que ha defendido a la nación argentina. Eso tal
vez no lo hubiera hecho San Martín en 1814 o 15.
- ¿Cómo ve usted la
historiografía uruguaya en torno a estos temas?
- Yo creo que en
general se ha distorsionado mucho. He escuchado
algunas voces que dicen: bueno, pero después de
todo qué tanto tenemos que festejar si esta es una
fecha argentina. Bueno, yo creo que quien así
piensa respetando, desde luego, todas las
opiniones no analiza las cosas adecuadamente. Esa
fecha no es argentina en primer lugar porque
Argentina no existe en 1810. Ni es uruguaya porque
Uruguay no existe en 1810. Es una fecha del Río de
la Plata y es una fecha de América Latina. ¡Por lo
tanto, es una fecha nuestra! Tanto como de Buenos
Aires. Que el hecho de que haya sucedido
materialmente en Buenos Aires, no quiere decir que
nosotros no tengamos una deuda impresionante con la
gente que eliminó las autoridades coloniales y por
primera vez generó un gobierno de criollos al
servicio de los intereses criollos. Las
contradicciones aparecieron después. Pero al
principio fue así. Y cuando en febrero de 1811,
Benavides da el Grito de Asencio, ese grito
consistió exclusivamente en decir: no obedecemos
más a las autoridades españolas que se han instalado
en Montevideo y obedecemos a la Junta de Buenos
Aires. O sea que es un hecho, un proceso, tan
oriental, como argentino, como paraguayo, como
boliviano. De toda el área rioplatense.
- ¿Entonces, ve
débil este aspecto entre nosotros?
- Yo creo que no hay
mucha conciencia de eso, por una especie de
chauvinismo. De repente no sé pero por ahí, en
el Interior se tiene un poco más claro. En
Montevideo que no por casualidad, rechaza la Junta
de Mayo y queda como baluarte españolista por el
enfrentamiento del puerto y la rivalidad que ya
existía en esa época el anti-porteñismo, lo que
mi querido y admirado amigo, el Prof. Guillermo
Vázquez Francos llama la porteñofobia hace que
muchas veces veamos las cosas con una óptica
nacionalista que no viene al caso, en este caso.
- ¿Queda algo que
usted quiera subrayar o decir que yo no haya
recogido?
- No, simplemente el
respeto y la admiración que los hombres de Mayo
nos tienen que merecer a todos. Incluso aquellos
que, personalmente he dicho en el correr de esta
entrevista que no me caen simpáticos, tipo Moreno o
Castelli. Fueron hombres de su tiempo, obedecieron a
los valores y a las ideas propias de su tiempo e
hicieron una obra de titanes, como fue comenzar un
proceso que iba a terminar en la emancipación de
estos territorios. De modo que creo que les debemos
gratitud histórica y respeto.
Maiztegui Lincoln Casas:
Cursó la licenciatura de historia en la Universidad
de Barcelona y en la Universidad Nacional de
Educación a Distancia de Madrid.
Ha
sido profesor de historia en Enseñanza Secundaria en
diversos liceos públicos y privados y en el
instituto Normal de Mercedes. Actualmente es
Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad
de Montevideo.
Ha
desempeñado una larga actividad periodística en
diversos medios de Uruguay y España, actualmente es
columnista del diario El Observador. En 2001 recibió
el premio Juan José Morosoli a la mejor labor
periodística del año.
Es
autor de varios libros de historia entre los más
recientes está Una historia política del Uruguay.
De 1972 a 1985. (Planeta)También es autor de la
sección de historia americana de la Gran
Enciclopedia Larousse, y fue redactor de varios
fascículos de la colección Grandes Compositores,
Grandes Temas de la Música y Musicalia.
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