|
Con la UE el tema no es
únicamente una cuestión
arancelaria o de aduanas
por Cristina Fernández de Kirchner
( Presidenta de Argentina)
Del 18 al 20 de mayo se realizo en Madrid la VI
Cumbre
Europea - América Latina con la presencia de la
mayoría de
los presidentes o vice presidentes de este
continente.
Allí la presidenta argentina Cristina Fernández,
realizó uno de los discursos más aplaudidos y
sustancioso de esta cumbre.
Lo que sigue es la versión completa de esa
intervención.
“Señor
Presidente del Gobierno de España y titular de la
Unión Europea, amable anfitrión a quien, en nombre
de todos los países de la América latina y del
Caribe, agradecemos cálidamente su hospitalidad;
señor presidente del Consejo Europeo; autoridades de
la Comunidad Europea; señores Jefes y Jefas de
Estado; jefes de delegación: realmente estamos en un
momento muy especial celebrando esta VI Cumbre del
ALC-UE.
Quienes
me han precedido en el uso de la palabra, han podido
resaltar, y por cierto lo son, importantísimos
logros que van a concretarse, algunos, ya en el día
de mañana, cuando se celebren los acuerdos entre los
países de Centroamérica y la Comunidad Europea; los
acuerdos que también alcanzarán las hermanas
repúblicas de Colombia y del Perú, y también el
importante acuerdo de relanzamiento de las
relaciones del MERCOSUR y Unión Europea que ha
tenido lugar en el día de ayer y cuya primera
reunión va a tener lugar en la primera semana de
julio del corriente año.
Sería
bueno porque constituye un gran desafío. Todos han
señalado lo difícil que van a ser las negociaciones
entre Unión Europea y MERCOSUR, fundamentalmente,
porque se va a poner en juego la tan meneada y
mentada cuestión del proteccionismo, algo que muchas
veces desde un reduccionismo de intereses o
mediático, se enclava únicamente una cuestión
arancelaria o de aduanas pero, realmente, y tal cual
lo firmamos ayer en el comunicado conjunto, debemos
abordar el problema del proteccionismo en todas sus
formas, sean estas de carácter arancelario, sean
estas de carácter bajo la forma de subsidios,
promociones fiscales, exenciones fiscales, promoción
de exportaciones, dumping y distintas formas que
también contribuyen a crear proteccionismo y
barreras muchas veces no tan visibles como las
aduaneras. Por eso creo que va a ser un gran desafío
que estamos dispuestos a darlo.
Las
economías de la región de la América del Sur, han
tenido un comportamiento más que notable durante
esta última crisis que comenzó a insinuarse en el
2007 y que explotó, literalmente, durante el último
trimestre del año 2008 y que nuevamente tiende a
resurgir esta vez, tal vez, ubicada en Europa, con
lo cual la primera conclusión a la cual deberíamos
llegar, que no es una crisis que, si bien ha nacido
en tal o cual lugar, pueda dejar alguna región o
algún país fuera de los problemas que toda crisis
económica global financiera finalmente termine
impactando en todas las economías.
En este
sentido, me gustaría señalar, como uno de los países
integrantes del G-20 -hay aquí varios países
integrantes del G-20-, que necesariamente, la
próxima reunión que se llevará a cabo en Toronto,
Canadá, deberemos abordar problemas que hasta ahora
se han articulado discursiva, verbalmente como
regulación de capitales financieros, regulación de
bancos de inversión, regulación de fiscalizadoras o
calificadoras de riesgo, regulación de paraísos
fiscales, pero que, en realidad, no se han llevado a
cabo a fondo y, por lo tanto, seguimos
recurrentemente en situaciones de crisis.
Por eso,
creo que el realismo, al que varios de los que me
han precedido en el uso de la palabra han hecho como
una necesidad de dirigir nuestras discusiones, va a
tener que imperiosamente imponerse, no ya como una
cuestión, digamos, de dádiva por parte de quienes
integran estos grupos sino, fundamentalmente, como
una necesidad de abordar las verdaderas causas de
las crisis y darles una respuesta porque la
prolongación no hace más que agravar la situación de
todas las economías y, finalmente, terminarán
impactando más que negativamente.
Yo
quiero también referirme a cuestiones que, como
representante de la América latina y de la región
del Caribe, también siento que debo decir y
manifestar en este encuentro entre nuestra región y
la Comunidad Europea, y que es también una
observación, un pedido y una solicitud hacia todos
los países del mundo en cuanto a evitar conductas y
sanciones de leyes discriminatorias contra la
inmigración.
Yo sé
que en los momentos de crisis económica, yo sé que
en los momentos de desesperación social, la historia
de la humanidad lo demuestra, las sociedades, la
condición humana tiende a encontrar culpables de las
crisis y situar en determinadas comunidades, podemos
tener numerosos ejemplos en la historia de la
humanidad, como causantes de los problemas.
Realmente, vemos con mucha preocupación de los
países de la América latina, el trato
discriminatorio que se está dando en distintos
países, sobre todo en los más desarrollados, acerca
de la inmigración y colocar al inmigrante como un
adversario, un enemigo o alguien a quien separar de
la sociedad cuando todos sabemos que las
inmigraciones hacen, en los países a los que van, lo
que normalmente los ciudadanos de esos países son
empleos y tareas que no están dispuestos a
desempeñar.
Lo digo,
y acá me permito un ejercicio no ya institucional
sino personal, como un país, la República Argentina,
que ha sido y es un ejemplo en materia de recepción
de inmigrantes. Esta Presidenta es nieta de
españoles; de mis cuatro abuelos, tres son
españoles.
También,
la comunidad italiana, en fin, múltiples comunidades
de Europa que encontraron en la Argentina de fines
del siglo XIX y principios del siglo XX un lugar
seguro donde poder trabajar o un lugar, apenas,
donde poder obtener un trabajo y un plato de comida.
En esta
segunda etapa, también mi país ha recibido una ola
inmigratoria de los países limítrofes de la región.
Y podemos hablar con el ejemplo, porque hace pocos
días sancionamos y reglamentamos la nueva Ley de
Migraciones que permite la regularización de más de
700.000 extranjeros con absolutamente todos los
mismos derechos y las mismas responsabilidades que
los ciudadanos argentinos. Residen en mi país
uruguayos, paraguayos, bolivianos, etcétera
constituyendo la segunda ola de inmigración de los
siglos XX y XXI diferente a la europea de los siglos
XIX y XX.
Por eso,
hago una especial llamada en nombre de todos
aquellos compatriotas latinoamericanos que han
debido abandonar sus países, no porque hayan
querido, sino porque las condiciones, precisamente,
de subdesarrollo, de falta de oportunidades, los ha
obligado a buscar otros horizontes.
También
y en ejercicio de ese multilateralismo que tanto
necesitamos en el orden político y económico
mundial, pedir, en nombre de mi país y de los países
de la América latina también, que el Reino Unido y,
especialmente, saludando a su nuevo Primer Ministro,
por favor, reanudemos nuestras negociaciones con
relación a la soberanía de las Islas Malvinas tal
cual lo impone la resolución que se dictó desde el
año 1965 en Naciones Unidas y que aún sigue
incumplida.
Somos un
país de paz, no se nos puede cargar en nuestra
cuenta, y cuando hablo de nuestra cuenta hablo de
aquellos ciudadanos que hemos militado toda la vida
en partidos democráticos y populares y accedido al
poder únicamente a través del voto, lo sucedido en
dictaduras militares que nada han tenido que ver con
la idiosincrasia de nuestros países y en las cuales
también, nuestros propios connacionales han sido
víctimas de esas dictaduras.
Pretender cargar en la cuenta de Argentina lo
ejercido por gobiernos dictatoriales que no eran
reconocidos por su propio pueblo, pero sí por allí
eran reconocidos por los países desarrollados y
algunos, incluso, recibidos como algunos ex
dictadores en el caso de la hermana República de
Chile, también recibidos en países aquí de la Unión
Europea, nos pone exactamente en el lugar no de
victimarios, sino de víctimas.
Pero,
fundamentalmente, reivindicamos la necesidad de que
todos, absolutamente todos los países del mundo,
quedemos sujetos a las resoluciones de Naciones
Unidas.
No puede
haber un doble estándar; no puede haber un doble
estándar en materia ambiental; no puede haber un
doble estándar en materia nuclear; no puede haber un
doble estándar en materia de proteccionismo, porque
estos dobles estándares van generando,
esencialmente, un mundo con cada vez más
contradicciones, con cada vez más conflictividades
en donde ya nadie estará seguro si no nos sometemos
a la autoridad de quienes conformamos, desde la
firma de la Carta de San Francisco, esa organización
que nos debe cobijar a todos y que debe ser la
garantía de la seguridad y la paz mundial.
Por eso,
yo quiero dar por inaugurada en nombre de América
latina y del Caribe esta VI Cumbre del ALC-UE con un
llamado esperanzador a la reconstrucción del
multilateralismo; a la reconstrucción de la
solidaridad entre las naciones; a la reconstrucción
de los criterios de una economía realista, no basada
en la especulación, sino en la producción y en la
generación de empleo que son los verdaderos
instrumentos generadores de riqueza y de bienestar
para los pueblos.
En
nombre de todos estos principios, que creo que todos
compartimos, y con la convicción de que todos,
porque no divido el mundo entre buenos y malos, no
creo en el maniqueísmo, en la convicción de que
todos tenemos que entender en estos momentos de
crisis tan profunda, la necesidad de redefinir
conceptos, políticas, comportamientos y conductas,
es que hago este llamado con mucho respeto, con
mucha humildad pero con la certeza absoluta de que
tenemos que cambiar, porque de la forma en que nos
hemos conducido hasta ahora, no nos ha dado buenos
resultados. Creo que es hora de cambiar y todos
tenemos una parte de responsabilidad en la necesidad
de ese cambio.
Seguramente los países con más poder específico en
los organismos multilaterales, son los que más
responsabilidades tienen.
Yo
siempre digo que los liderazgos existen, que los
países importantes y líderes existen, pero que
también ese liderazgo debe ser ejercido con
responsabilidad para no devenir en cuestiones que
nada tienen que ver con el liderazgo social y
mundial, sino que tienen que ver solamente en una
cruda y terrible relación de fuerzas que, en
definitiva, termina tornando al mundo en algo más
injusto y más inseguro.
Entonces, por esa sociedad más justa, más equitativa
y más segura, es que agradezco esta invitación, la
presencia de todos ustedes y, seguramente, en los
temas específicos, entre los cuales vamos a hablar
sobre las terribles catástrofes que asolaron a la
hermana República de Haití y también a la hermana
República de Chile, en la cual hemos tenido también
una participación muy activa, es que saludo y
agradezco la presencia de todos ustedes aquí en
Madrid.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|