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China un país increíblemente
pobre, rehén de EEUU y Europa
por
George Friedman
El escritor, filósofo y experto en el campo de la
inteligencia estratégica George Friedman acaba de
publicar en España el ensayo Los próximos cien años
(Destino). El intelectual norteamericano asegura que
el siglo será americano, aunque Estados Unidos
acabará disputándose el dominio con México, y cree
que la lucha contra el yihadismo no marcará la
centuria.
El ensayo se abre con una cita de Hegel: “A quien
mira el mundo de manera racional, el mundo se le
aparece de manera racional. La relación es mutua”.
Friedman mantuvo el siguiente dialogó con el
periodista Marc Bassets, del diario español La
Vanguardia, sobre lo que espera sucederá en este
siglo XXl.
- ¿La
llamada guerra contra el terrorismo no es
importante?
- No
recordaremos este siglo por esto. Será un episodio a
principios de siglo. En Irak murieron 4.000
soldados. ¿Cuántos murieron en otras guerras? Y mi
hija estuvo en Irak.
- ¿Y qué
le dice su hija cuando le explica eso?
- Lo
entiende. El trabajo de un soldado es cumplir su
misión. Es muy importante no filosofar sobre ello.
Ahora está en casa y se plantea qué significó: tiene
perspectiva. El siglo es largo, y sólo estamos en el
2010. Imagínese que estuviéramos en 1910. Los
americanos acaban de hacer la guerra con España y
dicen: esto es lo más importante del siglo XX, lo
que lo definirá. Pero imagine todo lo que pasó desde
1910 hasta el 2000. El siglo es una bolsa vacía:
intento entender qué lo llenará, qué fuerzas lo
crearán.
- ¿Qué
papel tendrá Europa?
-
¿Definirá Europa el siglo XXI como definió los
últimos cinco siglos?
No. Creo
que Europa es ahora una entidad regional muy
insular, muy parroquial, muy absorta consigo misma,
en los márgenes de la historia.
- ¿No
está Estados Unidos en decadencia? Dos guerras,
recesión, China en ascenso...
- Usted
no es suficientemente mayor para recordar Vietnam.
En 1982, después de la guerra de Vietnam, Estados
Unidos tenía un paro del 11%, una inflación del 12%
y tipos de interés en hipotecas al 22%. Todo el
mundo predecía el fin del mundo. Después llegaron
los japoneses, y todo el mundo predecía que la era
americana terminaba. Estados Unidos es un país
peculiar. Su fuerza viene del hecho de que nunca se
fía de su buena fortuna. Siempre teme que haya un
peligro agazapado que lo destruirá todo. Y esto es
una ventaja.
-
Siempre preparándose para lo peor.
- Cuando
una nación alcanza un momento en que cree que está
segura, es el momento de mayor peligro. A Estados
Unidos se le llama un país bárbaro. Lo comparo con
España en el siglo XVI. Cortés era un bárbaro, pero
transformó el mundo. Los americanos no son una
cultura demasiado atractiva; sin embargo, su fuerza
viene de esta convicción bárbara que tienen de que
existe un enorme peligro y que podemos superarlo. En
cambio, Europa es decadente. Piensa que no hay
peligros: que todo está bien ahora. La civilización
se da cuando creemos profundamente en algo, pero
estamos abiertos a la posibilidad de estar
equivocados.
-
¿Estados Unidos no ha alcanzado este momento?
- No.
Esto es como Europa en el siglo XVIII, con la
Ilustración. Creer, pero no tan absolutamente que no
escuches.
Barack
Obama, con su autocrítica y con el reconocimiento de
los límites del poder americano, ¿está civilizando
Estados Unidos?
Barack
Obama es un presidente americano muy tradicional. En
varios momentos de la historia americana,
particularmente cuando afrontamos problemas graves,
tenemos un presidente que se embarca en la
autocrítica de Estados Unidos. Jimmy Carter es otro
ejemplo. Sirven a un propósito muy importante de
autorreflexión. No duran demasiado.
- ¿Será
el caso de Obama?
- No lo
sé. Después de Vietnam llegó Carter. Carter planteó
una serie de preguntas. ¿Es Estados Unidos un
agresor? ¿Está derrumbándose la economía americana?
E intentó hablar del excesivo temor al comunismo. Y
entonces los rusos invadieron Afganistán. Pero no me
interesan los individuos. Me interesa el modo como
los países oscilan en ciclos de agresividad y
reflexión. Después de ocho años de George W. Bush,
Estados Unidos necesitaba un presidente más
reflexivo, aunque al mismo tiempo aumentase las
tropas en Afganistán. Lo interesante de la política
exterior de Barack Obama, si uno no escucha lo que
dice, es que es exactamente la misma que George W.
Bush. No hay diferencia alguna. Pero lo dice de
manera distinta. Y eso llegó al público americano.
- Y al
europeo.
- Los
europeos oían una cosa distinta. Los americanos oían
que las razones por las que los europeos no nos
ayudaban era porque no les gustaba George W. Bush.
Les gusta Barack Obama, así que ahora nos ayudarán.
Los europeos decían: no nos gustaba George W. Bush
porque no paraba de pedirnos ayuda. Gracias a Dios,
ahora tenemos a Barack Obama, que no nos pedirá
nada.
- Quizá
los europeos pensaban: Bush nos pedía ayuda por
motivos equivocados, pero si Estados Unidos nos pide
ayuda con motivos correctos...
- ¡Y a
Barack Obama le dieron exactamente la misma
respuesta en Afganistán! Desde el punto de vista de
los americanos, los europeos ¡lo hicieron de nuevo!
Hay dos países, dos entidades, Europa y Estados
Unidos, que profundamente no se entienden. De los
dos, el conocimiento europeo de Estados Unidos es
mucho peor que el conocimiento que la América media
tiene de Europa. Los europeos tienen un conocimiento
muy superficial de la complejidad de la cultura
americana. También pasan mucho tiempo preocupándose
por si les gusta Estados Unidos, pero no por si a
Estados Unidos le gusta Europa.
- Quizá
a Estados Unidos no le importa Europa.
- Creo
que hay un profundo resentimiento en Estados Unidos
en particular respecto a los franceses. Pero a las
élites americanas les fascina Francia: el vino,
París...
Depende
de qué élite hable usted. Washington no es América.
Esta es una ciudad pequeña y extraña. Estados Unidos
es un lugar donde el Gobierno federal no es muy
importante. Yo vivo en Texas. El Gobierno federal no
nos alcanza. El presidente es muy débil. Tiene un
Tribunal Supremo que cambia las normas electorales,
y un Congreso que no le escucha. En cuestiones
interiores, el presidente es débil. El Gobierno
federal es débil con relación a los estados.
Washington es una pequeña ciudad. Y las verdaderas
élites viven en Seattle, con Microsoft; en Austin,
con Dell Computer; en Houston, con Hewlett Packard.
Conozco a esos tíos, y los franceses no les
impresionan. En Washington, sí.
- Y en
Nueva York.
- En
cierta medida. En Manhattan, sí. Pero yo crecí en el
Bronx y veíamos Manhattan como el lugar donde iban
los extranjeros. Los europeos no visitan América.
Van a Washington, Los Ángeles, Manhattan. Y estas no
son ciudades americanas. Manhattan es un lugar muy
extraño, pero si cruzas el puente a Queens, ya estás
en América. Para mí, habiendo vivido en Texas, venir
a Nueva York o a Washington es como visitar un país
extranjero. No entienden su propio país, y el país
no los entiende a ellos. Lo que le ha pasado a Obama
es esto: llegó a Washington y perdió el contacto. Él
tocó una fibra en Estados Unidos: los americanos
estaban cansados. Lucharon durante ocho años. Tocó
la fibra de 53% del público, y durante un momento
pensamos que todo lo haría mejor. La realidad es la
realidad, y no lo hizo. ¿Sabe? Creó una situación
muy difícil para Europa en Estados Unidos. Creo que
las relaciones son extraordinariamente malas.
-
¿Necesita EE.UU. a Europa en el 2010?
-
Estaría muy bien obtener la ayuda de Europa, pero no
sucederá. Es como un matrimonio. Al final, te tienes
que dar cuenta de que tu esposa no te quiere. Y
aunque desees que te quiera, no te va a querer. Y el
punto de vista americano sobre Europa está alcanzado
este punto. El embajador francés en Haití criticó a
Estados Unidos, y todas las radios de Estados Unidos
lo contaron. Fuimos rápido a Haití, y no dejábamos
que cinco aviones franceses aterrizasen. Nosotros
estábamos llevando 200 aviones al día. ¿Y los
franceses nos criticaban? ¡Que se hagan cargo del
aeropuerto! Estas cosas son intensas. El punto de
vista de Estados Unidos es: un matrimonio que ha
terminado, la amargura ha terminado, y te das cuenta
de que ya no hay nada. Creo que los europeos no son
conscientes de esto. Están tan absortos consigo
mismos, que sólo son conscientes de sus
sentimientos. Los europeos nos necesitan más a
nosotros que nosotros a ellos. Pero, como en todo
buen divorcio, te marchas pensando: “Lo lamentará”.
- Usted
nació en Europa. ¿Cómo ha afectado su vida en Europa
a esta visión?
- Soy un
judío húngaro. Nací después de la guerra, mi vida en
Europa fue dura. Al mismo tiempo, estudié Filosofía
Alemana, me doctoré en Filosofía, escribí sobre la
escuela de Frankfurt: la izquierda alemana, Hegel,
Marx, Nietzsche. Tengo una personalidad dividida.
Soy profundamente europeo en el sentido de que toda
mi vida intelectual está construida en torno a la
filosofía europea. De otro lado, soy americano, mis
hijos son americanos, vivo en Texas. Pero creo que
puedo ver a los europeos con mayor honestidad que la
mayoría de los americanos. Una de las cosas que
aprendí de mis padres fue a ver a través de las
mentiras europeas. Cuando los europeos miran a los
americanos por encima del hombro, sé lo inseguros
que se sienten.
Habla de
Estados Unidos como un país bárbaro, que necesita la
guerra... Algunas de sus ideas podrían asumirlas los
antiamericanos.
Es una
realidad. Este es el problema: si mira a historia
humana, ¿se le ocurre un continente más monstruoso
que Europa? Ahora los europeos están exhaustos, y
llaman virtud al cansancio. Los americanos no están
cansados: comparo a Estados Unidos con España en
América Latina en el siglo XVI. El comportamiento
era bárbaro, imperdonable.
- Y
ahora Estados Unidos es el bárbaro.
- No lo
niego. Pero no juzgo, ni culpo. Digo que en este
ciclo de nuestra historia somos lo que España era en
el siglo XVI.
- ¿Y no
se puede hacer nada para remediarlo? ¿Nada puede
detenerlo?
- Cuando
estemos tan exhaustos como Europa, nos sentiremos
muy mal por todo lo que hemos hecho. Cuando eres
joven, y apasionado, y lo recuerdas a los 60, dices:
¿cómo pude ser así? Nos sentamos con nuestros hijos,
y les decimos: no hagáis esto. Si mira a la
civilización como reflejo de la condición humana, y
piensa cómo los seres humanos no pueden enseñar a
sus hijos... Su civilización no puede enseñar a la
nuestra. Pero su civilización hizo cosas magníficas:
creó el sistema global, la Ilustración, la ciencia
moderna, también el holocausto, la esclavitud, todo
el resto... Así que miro a Europa y digo: has vivido
tu vida, y ahora quieres enseñar a mi país a no
repetir los errores. Eso no funciona así.
- ¿No es
posible?
- Sin el
ciclo de barbarie y civilización, no puede haber una
civilización humana, del mismo modo que no puede
haber un ser humano sin adolescencia, edad adulta y
vejez. Y sí, hay un elemento fatalista en la
civilización, y ahora es el momento americano, y el
resto del mundo, desgraciadamente, tiene que
aguantarnos.
- ¿Y
China? ¿No pone en peligro la hegemonía americana?
-
Hagamos aritmética. Estados Unidos es 3,3 más grande
que la economía china. Diez billones de dólares. Si
la economía de Estados Unidos crece una media de
2,5% al año, la economía china, para no quedarse
descolgada, debe crecer un 8,25% para siempre.
Sólo puede acercarse a Estados Unidos si crece más
de 8,25%, lo que es muy difícil. Especialmente,
por otra cosa. Según el Gobierno chino, hay 1.300
millones de chinos. 600 millones de ellos viven con
ingresos por hogar de unos 80 dólares al mes. Otros
440 millones, con unos ingresos de entre 80 y 160
dólares al mes. De los 1.300 millones de chinos,
1.000 millones viven a un nivel de vida del África
subsahariana.
China es
un país increíblemente pobre.
Hay una pequeña China cuyos ingresos son de 20.000
dólares al año. Son 60 millones. Es un gran país: el
tamaño de Francia. Pero está rodeado por 1.200
millones de personas. Esta economía, en la costa, no
puede vender nada al resto de China. Así que deben
vender a Estados Unidos y Europa. Si Estados Unidos
y Europa no compran, China se derrumba. Si la tasa
de ahorro de Estados Unidos sube, como está
sucediendo, la mitad de esta tasa de ahorro se la
quitamos de la economía china, porque no compramos
sus bienes. China es rehén de Estados Unidos y
Europa.
- Y
EE.UU., de China, con la deuda.
- Sí y
no. Los chinos no pueden sacar el dinero porque
Estados Unidos caería en una recesión y China
moriría de hambre. Y dos, ¿dónde pondrían el dinero?
Podrían ponerlo en Europa, pero el dinero europeo
iría a Estados Unidos. Pregúntese otra cosa. ¿Por
qué los chinos no invierten el dinero en China?
Porque la economía no puede absorberlo. Esa parte de
China, esos 60 millones, es una parte de Estados
Unidos y Europa. Económicamente no es parte de
China. Así que la gente que dice que China superará
a Estados Unidos no sabe hacer aritmética. La
economía americana representa un 25% de la economía
mundial.
- ¿Qué
efecto tendrá para Estados Unidos la última
recesión?
-
Acabamos de crecer un 5,6%. Los americanos han
salido de la recesión muy rápido, como solemos
hacer, más rápido que los europeos.
- ¿Se
exageró la crisis?
- Somos
americanos: siempre exageramos, y esto es lo que nos
hace reaccionar. Es la cuarta vez que pasa desde la
Segunda Guerra Mundial. La primera fue la crisis de
los bonos municipales en los 70, cuando el Gobierno
rescató a Nueva York. La segunda fue la crisis de la
deuda del tercer mundo. La tercera fue la crisis de
las cajas de ahorro y préstamo, y ahora son los
bancos de inversiones. La razón por la que ahora ha
habido más ruido es porque ha sucedido en Manhattan.
Los banqueros de inversiones a los que entrevistaban
en las cadenas de información financiera CNBC y
Bloomberg estaban perdiendo su trabajo. Estaban
histéricos. Pero esta es una recesión normal. Lo
hemos hecho cuatro veces desde la Segunda Guerra
Mundial: cuatro veces el Gobierno federal ha
rescatado un sector de la industria financiera. Esta
vez son los bancos de inversiones. Es una recesión
muy mala, pero nos recuperamos.
HISTORIA DEL SIGLO XXI...
SEGÚN GEORGE FRIEDMAN
2010
Estados Unidos vence la guerra
contra Al Qaeda.
2020
China se fragmenta y Estados
Unidos y Rusia se enfrentan en una nueva guerra
fría. Rusia se derrumba
2030
La crisis demográfica y el
envejecimiento global definen el siglo
2040
Emergen tres potencias para
controlar Eurasia: Japón, Turquía y Polonia
2050
Estados Unidos se impone en la
guerra mundial en la que participan Japón, Turquía y
Polonia
2100
El siglo concluye con
una guerra entre Estados Unidos y México –solapada
con una guerra civil en Estados Unidos– por el
control de Norteamérica
LA
ONDA®
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