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EUA ve pasar a Brasil
Lecturas de hoy y mañana
por:
Héctor Valle
hectorvalle @adinet.com.uy
En
el último quinquenio, fundamentalmente, el tablero
internacional ha visto el comienzo del movimiento
ascendiente, en grado, de piezas hasta hace pocas
décadas ubicadas en segundos y terceros planos o,
incluso, llamadas a ser protagonistas del futuro, en
una mención tan positiva como vaga.
Vemos
ahora, con claridad, que el futuro ha comenzado a
invadir nuestro presente.
Es así
que diversos países emergentes no sólo van tomando
lugar en la primera
escenas
de los asuntos capitales del mundo sino que además y
por la propia involución de sus esquemas de poder,
primeras potencias comienzan tanto a desfibrarse,
casi imperceptiblemente, como asimismo a ceder
posiciones en la codirección, al menos en la
búsqueda serena de alternativas a niveles de
complejidad en las relaciones internacionales.
Son
estas naciones emergentes, pues, las que han sabido
no sólo sobrellevar la crisis financiera, creada a
partir de la imprevisión de los centros financieros,
con EUA a la cabeza, seguido de sus pares en la
Unión Europea, sino también crecer y hacerlo
ofreciendo alternativas viables al resto de las
naciones desde la genuina generación de recursos, a
través de aumentos en la producción de productos con
valor agregado, beneficiando, especialmente, a
países ubicados en sus respectivas esferas de
influencia.
Hoy y
aquí, haremos mención especial al Brasil, como
arquetipo de estas naciones emergentes con capacidad
de liderazgo en el concierto internacional.
Y lo
haremos a partir del bautismo de fuego – si bien
que, afortunadamente, un fuego marcado por palabras
escritas y proferidas -, disparado desde segundos y
terceros planos, repito, desde el hasta ahora centro
del poder mundial, los EUA.
Todo por
haberse atrevido, junto con Turquía, a dialogar con
Irán buscando, y logrando, una salida, o principio
de salida, al impasse por la cuestión nuclear que
comprende, convengamos en esto, a la cuestión del
Medio Oriente.
Esta
libre y madura actuación del Brasil ha merecido
críticas, no sólo de allende sus fronteras como, así
también, de gentes de este mismo país. Sin ir más
lejos, hemos leído hoy, domingo 30 de mayo, no sin
perplejidad y cierta pena, a un historiador
brasileño tildar (en flagrante contradicción con los
instrumentos de análisis que su profesión debiera
enseñarle a emplear con mayor asiduidad) de
voluntarista y personalista la política externa de
la nación que vertebra, en democracia, a la América
del Sur.
Este
tipo de intervenciones que intentan dar sombra a las
acciones llevadas a cabo, tan sólo despiertan la
perplejidad de otros interesados en los asuntos
internacionales y así, la búsqueda propia de mejores
informaciones desde las que poder expedirse con un
criterio y una distancia intelectual, luego
reflexiva y seria, que escapó a la consideración de
los primeros.
Es dable
advertir que, en todo momento, advenedizos y
timoratos son el primer coro con que se reciben las
acciones que, antes que ser epidérmicas, vienen de
lejos y dan en la diana de los asuntos mundiales.
Pero
vayamos al asunto que motivó tales reacciones.
Carta
del Presidente de los EUA, el señor Barack Obama al
Presidente del Brasil, el señor Inácio Lula da
Silva.
Esta
misiva, fechada en Washington, el pasado 20 de abril
de 2010, cuyo texto, como es natural, puede ser
hallado en los sitios correspondientes al gobierno
americano, no sólo daba cuenta del problema
iraniano – así considerado, palabras más, palabras
menos, por los EUA-, sino también, y muy
especialmente, habría una instancia para que tanto
el Brasil cuanto Turquía, explorasen una solución, o
principio de solución, a algo que ha permanecido
vedado a varios gobiernos estadounidenses:
consensuar una salida al tema nuclear con los
iranianos.
Y el
Presidente Obama lo hacía, a título expreso, en por
lo menos dos momentos de su carta al Presidente
Lula.
Dice el
señor Obama: (...) “The IAEA's proposal was crafted
to be fair and balanced, and for both sides to gain
trust and confidencia. For us, Iran's agreement to
transfer 1,200 kg of Iran's low enriched uranium (LEU)
out of the country would build confidence and reduce
regional tensions by substantially reducing Iran's
LEU stockpile.”
Para
agregar esta frase: “I want to underscore that this
element is of fundamental importance for the United
States.”
) - Los
subrayados son de mi responsabilidad.
Y
continúa la carta del primer mandatario
norteamericano a su par brasileño, donde otros
pasajes abundan y sustancian el tácito apoyo de los
EUA a las negociaciones que el Brasil, junto con
Turquía, llevaban adelante con Irán.
Antes de
proseguir, valga aclarar, y declarar, nuestra
convicción de que el Presidente Barack Obama debe
ser enfáticamente apoyado, en momentos en los que su
autoridad, desplegada desde la Casa Blanca, se está
viendo no digo que opacada, pero sí obstaculizada,
en alguna medida, por otros sectores del poder
estadounidense. Uno de tales sectores, es el
liderado por el matrimonio Clinton y los intereses
que estos representan.
La
Secretaria de Estado Hillary Clinton, sale al cruce
de tales gestiones y entendimientos
Por un
“cable” de la agencia de noticias The Associated
Press, fechado el 27 de mayo ppdo., nos enteramos
que aquello que el Presidente Obama consideraba y
auspiciaba como una vía útil y seria en la búsqueda
de soluciones para el diferendo nuclear con Irán, la
señora Clinton lo tilda como negativo y “muy serio”,
estableciendo, así, su desagrado con el Brasil en su
aproximación a Irán por tales cuestiones.
Dice el
citado cable lo siguiente: “Washington.
Secretary
of State Hillary Rodham Clinton says the Obama
administration has a “very serious” disagreement
with Brazil over its approach to curbing Iran's
nuclear program. In remarks Thursday at the
Brookings Institution think tank, Clinton said a
nuclear fuel swap proposed jointly by Brazil and
Turkey would only serve to buy time for Iran to
pursue its nuclear ambitions. And she said it woult
undercut the international commnunity's ability to
present a united front against Iran.”
Finaliza
el cable manifestando que: “Clinton said the U.S.
View - not shared by Brazil – is that Iran will
agree to negotiate over the nuclear program only
after the U.N. Security Council imposes tough new
sanctions.”
La
Señora Clinton, la Brookings Institution y otros
actores salen a escena.
Así, por
una cuestión de rigor intelectual, fuimos a la
fuente de tales declaraciones y accedimos, como
pueden hacerlo ustedes mismos, a toda la
intervención de la señora Clinton, en el ámbito del
Brookings Institution.
La
pieza, clasificada como “CLINTON-2010-05-27”, indica
que el evento contó con la participación, en el
panel, de los señores Strobe Talbott, presidente de
The Brookings Institution, la propia señora Hillary
Clinton, y luego, matizando las intervenciones, la
del señor Martin Indik, director de “Foreign Policy
Program at Brookings”, bien como, entre otros, de
los señores Mauricio Cárdenas y Tom Pickering,
respectivamente.
Para ir
directamente al grano, visitamos las páginas 28 y 29
del citado documento del Brookings donde se hallan
las expresiones centrales de la señora Clinton, que
luego son levantadas por The Associated Press y,
así, recorren el mundo.
Con un
“pie” dado por el señor Talbott, la señora Clinton
va al centro de la cuestión de cuyo pasaje extraemos
los siguientes conceptos:
“(...) We
have a really robust investment and business
relationship with Brazil, So, there's a very, very
long list of areas of common interest and a
partnership that we will work on and expand.
But I
don't know that we agree with any nation on every
issue. And certainly we have very serious
disagreements with Brazil's diplomacy vis-a-vis
Iran. And we have told President Lula, I've told my
counterpart, the foreign minister, that we think
buying time for Iran, enabling Iran to avoid
international unity with respect to their nuclear
program makes the world more dangerous, not less.
They have a different perspective on what they see
they're doing. So we just kind of go at it.
It goes
back to Martin's point, what's the responsible
position to take? I mean, if President Lula or
Foreign Minister Amorim were sitting here, they'd
say, we believe strongly that we're doing will avoid
conflict. It will avoid serious consequences inside
Iran. Sanctions are not a good tool. I mean, they
have a theory of the case. They're not just, you
know, acting out of, you know, impulse.We disagree
with it, so we go at it. You know, we say, well, we
don't agree with that. We think Iranians are using
you. And we think it's time to go to the Security
Council, and that it's only after the Security
Council acts that the Iranians will engage
effectively on their nuclear program. But our
disagreement doesn't in any way undermine our
commitment to see Brazil as a friend and a partner
in this hemisphere and beyond.” - Nuevamente,
negritas y subrayados son de mi responsabilidad.
A este
intervención, que entra en colisión directa con la
propia acción, via epistolar, del Presidente Obama,
le siguieron, por lo menos dos artículos de prensa.
Uno,
redactada por el señor Moisés Naím, director de
Foreign Policy, vinculada al Departamento de Estado,
y otra que lleva la firma del señor Jorge Castañeda.
Ambos se
expresaron en tonos no sólo fuertes sino agresivos
para con el Brasil y, especialmente, para con su
Presidente, el señor Inácio Lula da Silva. Ambas,
también salieron o fueron levantadas por el
madrileño El País, el 09 de mayo, la primera (Lula:
lo bueno, lo malo y lo feo), y el 24 de mayo, la
segunda (Lula: jugar en primera división sin
mojarse)
Pues
bien, a poco que investigamos, hallamos que los
señores que compartieron panel con la señora Clinton,
mantienen desde larga data, fuertes vínculos con el
matrimonio Clinton. Y, en lo que atañe a los
articulistas luego citados, se trata, en el primer
caso, de quien fuera un joven, pero importante
Ministro de Fomento, del entonces presidente
venezolano Carlos Andrés Pérez, y coautor del plan
económico que no sólo arrasó la economía venezolana
sino y muy tristemente, asoló dicho país, a
consecuencias del llamado “Caracazo”, levantamiento
civil ante las atrocidades cometidas por el corrupto
gobierno de Pérez y sus adláteres.
En lo
que hace al articulista mexicano, además de haber
sido canciller mexicano y haber intentado,
fallidamente, presentarse como candidato
presidencial, tiene en su pasado, un llamativo signo
de interrogación respecto de para qué servicio de
inteligencia trabajó, si para Cuba durante 3 años, o
bien para la CIA desde antes y después.
En todo
caso, ambos siguen siendo fervientes seguidores del
Consenso de Washington (en el caso de Naím, con una
célebre presentación al respecto ante organismos
internacionales).
Todo lo
cual, vean ustedes, nos da una simple resultante:
alguien armó, a pedido del consumidor o
consumidores, un arcaico y torpe plan de medios para
torpedear, no ya la intervención brasileña y turca
sino, y muy antes, quitarle espacio al Presidente
Obama en una salida que estaba comenzando a
bosquejar con países auténticamente preocupados con
el mantenimiento de la paz, no vinculados a
corporaciones y Estados que promueven la guerra como
medida económica perdurable en el tiempo.
Pero el
análisis, obviamente, da para mucho más, por ejemplo
para ver las cosas desde la osadía del estudio
puntual de los hechos y sus contextos, no dejándonos
intimidar por los poderes que recrean tales
atmósferas.
Es
decir, veamos cómo, desde los EUA y su Departamento
de Estado, unas pocas personas, en representación,
esto sí de poderosos intereses económicos y
geopolíticos, operan burdamente para intentar
bloquear o anular las acciones de una contraparte
que, como el Brasil y su cancillería, actúan desde
muy diferentes parámetros, como lo son el Estado
democrático y los cuadros diplomáticos actuantes.
Veamos,
sino lo siguiente:
En tanto
el “tandem” Clinton articula lo antes expuesto, el
Brasil actúa desde un Estado que, con su Presidente
a la cabeza, marcándole su propia e innegable
identidad, pone en marcha propósitos y planes que,
lejos de ser individualistas y voluntaristas,
provienen, además de bases programáticas de partidos
políticos, con representación y actuación en su
Congreso, son traducidas a lenguaje diplomático y
operadas desde un estamento burocrático con la
historia de su cancillería, Itamaraty, bien como la
propia e innegable de su Canciller Celso Amorim,
pero, lo repetimos para recalcarlo, articulado
desde una corporación tan democrática como
estamental, por preparada y con inserción directa en
el centro de la historia de su nación.
Llamar a
estas acciones, las del Presidente Lula, como las de
su Canciller Celso Amorim, temerarias y
voluntaristas es, entonces, antes que un atropello,
una demostración de debilidad, incluso desde una
plutocracia como la de los EUA.
Convengamos, pues, que algo está pasando y no desde
el Norte.
No
hablamos de hoy, sino del futuro que ya ha comenzado
hoy y esto es lo que advierte el poder central de
los EUA, que ve no este particular día, sino los
posibles escenarios a 10, 15, 20 y 30 años, con un
Brasil que no es, si es que alguna vez lo fue, el
subimperio del imperio americano en nuestro
continente, sino de un Brasil que, en lo que a grado
se refiere, aun no, obviamente, a igual o siquiera
parecida escala económica, un actor que comparte el
carácter de potencia continental con los EUA y así,
también, interviene y actúa como figura de primer
orden en el concierto mundial de naciones. Y en tal
carácter, además, es requerido por no pocos Estados
desde las más variadas partes del mundo.
El
Brasil en Sudamérica
Siendo
conscientes que nuevas, y aun desconocidas movidas,
habrán de darse en los próximos días y semanas, en
torno al asunto iraní, que es, recordémoslo, el tema
del Medio Oriente, levantamos nuestra mirada y
aclaramos nuestra voz para que comencemos a
actuar,esto es, el pleno de las naciones
sudamericanas, hermanadas y convergentes, cada vez
más, en un destino común, en el apoyo explícito al
Brasil y a su política externa que esperemos,
además, continúe con la misma clave en el
pentagrama, a partir del año próximo. Y con ello,
lejos de excluirnos del concierto internacional,
estaremos logrando una sumatoria que deparará en
mejores, por más concretas y efectivas presencias
para nuestros pueblos en el ámbito mundial,
comenzando, obviamente, por las Naciones Unidas.
El
Brasil, vecino nuestro y de tantas naciones
hermanas, con una paz activa y de creciente
solidaridad con todos los pueblos sudamericanos,
merece ser observado y apoyado, remarco, desde la
identidad de cada nación, porque de su despegue, que
ya comenzó, seremos todos copartícipes. No tenemos,
por consiguiente, los pueblos sudamericanos, espacio
para el no compromiso sino para el nacimiento de una
auténtica política externa sudamericana
comprometida, primeramente con los nuestros.
Han
quedado temas sin tratar (Protocolo Adicional al
Tratado de No Proliferación Nuclear; Israel –
Palestina; Europa y su imparable declive, etcétera),
bien como el admitir que hemos tratado asuntos
cruciales de manera no digo que episódica pero sí
muy esquemática.
Tiempo
habrá para continuar reflexionando. Por ahora,
permitirnos leer hoy, el futuro que ya ha comenzado,
para bien de unos y eclipse de otros.
Continuaremos.
LA
ONDA®
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