Secreto ADN, tema
para los sindicatos
por Raúl Legnani

Cuidando al doctor uruguayo Jorge Boutón en un hospital mexicano, luego de una intervención quirúrgica, charlamos de muchas cosas. Recuerdo particularmente una de ellas. "A la ciencia hay que marcarla hombre a hombre, porque se sabe como comienza, pero nunca como termina", me dijo.

 

Jorge se refería a que la ciencia no se nos dispare y quede afuera de control de las sociedades, porque lo que en un comienzo podía ser positivo podría terminar en algo absolutamente negativo.

 

Hoy el Parlamento de nuestro país discute un proyecto de ley reclamado por la Policía Técnica, que crea un registro nacional de huellas genéticas. Todo indica que se está ante una buena iniciativa, pero en nuestra opinión hay que analizarla en profundidad, con tiempo y serenamente, porque puede tener consecuencias futuras imprevisibles. Hay que reconocer que este ha sido el talante de las distintas bancadas, lo que nos debe congratular a todos.

 

Según la prensa uruguaya "los perfiles genéticos de los procesados se registrarán en forma anónima. Cuando se investigue un caso y se encuentren coincidencia de huellas genéticas, el juez permitirá la identificación de la huella, un dato probatorio muy certero, explicó a los miembros de la comisión la diputada y ex ministra del Interior Daisy Tourné, impulsora de la iniciativa. Hasta aquí todo bien, más cuando particularmente los delitos de abuso sexual se han incrementado sustancialmente. Pero compartimos con el diputado de Asamblea Uruguay que el dato genético "es una prueba que pertenece a la modernidad" y que no se puede "legislar al grito de la tribuna".

 

En medios forenses, según "El País", se recuerda que la huella genética se podría utilizar "no solo con fines identificatorios, sino que contiene toda la información genética del individuo y hay un tema ético vinculado a la confidencialidad de esos datos, que pueden usarse para discriminar a las personas".

 

 

 

El alerta de Rossi

En agosto de 2003 el ex diputado frenteamplista Víctor Rossi presentó un proyecto de ley, en que se protege al individuo sobre sus derechos relacionados con el conocimiento de su ADN. El enfoque del proyecto está particularmente relacionado con los derechos laborales, así como sobre la protección de la persona ante las aseguradoras.

 

En su exposición de motivos Rossi expresó: "En el ámbito privado se ha hecho público que ya se encuentra operativo un primer banco de ADN en el que se propone conservar la herencia genética de familias y por tanto poder detectar la predisposición que tiene un individuo para presentar enfermedades hereditarias, lo que podría permitir asumir acciones preventivas".

 

Pero de inmediato lanzó el alerta: el genoma de cada individuo suministra, por tanto, información personal que afecta a la privacidad al proporcionar datos excepcionalmente personales. Del genoma se puede deducir información sobre la salud y la predisposición a enfermedades, sobre el parentesco biológico o sobre la pertenencia a un grupo poblacional determinado.

 

Esto implica que la persona puede verse afectada y discriminada por los datos que se pueden deducir de su genoma personal o familiar.

 

Su mayor preocupación, seguramente por haber sido dirigente del PIT-CNT, es que: "En otros países ya se están planteando problemas en el ámbito laboral, y se discute en qué medida el empresario puede acceder a la información médica y genética de sus trabajadores. ¿Es lícito que la contratación, la formación y la promoción profesional sea condicionada por diagnósticos genéticos predictivos? También en el sector de las compañías de seguros se han cuestionado los límites de la información genética", agregó.

 

Ante este peligro Rossi señaló que "es necesario elaborar leyes que imposibiliten esta situación, protegiendo los derechos laborales ante la información genética".

 

Ya en el articulado del texto del proyecto de ley el diputado manifestó que: "Todas las personas tienen derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características genéticas". Por ello expresó que una investigación, un tratamiento o un diagnóstico en relación con el genoma de una persona, sólo podrá efectuarse previa evaluación rigurosa de los riesgos y las ventajas que entrañe y en todos los casos se recabará el consentimiento previo, libre e informado de la persona interesada, o de lo contrario se realizará con orden judicial en los casos que así expresamente lo establezca la ley".

 

En el artículo 7 señala que "los Bancos de Datos de ADN, tanto públicos como privados, deben garantizar la confidencialidad de sus archivos. Solamente podrán entregar información al titular de la muestra o por orden judicial en los casos que así expresamente establezca la ley". Y agrega: "Quien proporcionare o utilizare información genética contrariando la confidencialidad establecida en el artículo 7° o las prohibiciones establecidas en el artículo 6° será castigado con una pena de 3 meses de prisión a 3 años de penitenciaría".

 

"Cualquier persona jurídica privada que se pruebe que exige exámenes genéticos contraviniendo las prohibiciones establecidas en el artículo 6° deberá pagar una multa de 500 a 5.000 UR que será destinada al Fondo Nacional de Recursos. En caso de reincidencia la sanción podrá llegar a la disolución de la misma por la autoridad competente", añade.

 

Estamos, entonces, ante un tema que no es sólo de la Policía Técnica, sino de toda la sociedad. Sería bueno que el PIT-CNT ya empezara a instalar la comisión "Secreto ADN", para que los avances científicos no terminen perjudicando a las personas, cuando salen a buscar trabajo.

 

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