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Versión
Completa
“Internet una revolución
superior a la imprenta”
por José Antonio Marina
Antonio Marina, catedrático de
filosofía y escritor español, quien lleva adelante
el proyecto “Movilización educativa de la sociedad”,
dialogó con la periodista y escritora Gloria Díez
sobre Internet y su significado social.
- Internet ha
cambiado nuestra forma de relacionarnos con los
amigos, con el banco, con los periódicos. ¿Es una
revolución similar a la imprenta o quizá superior?
- Respecto a la
comunicación yo creo que es superior a la imprenta,
respecto al acceso de las personas al mundo de la
cultura, la imprenta fue realmente una revolución
genial, pero Internet va en la misma línea. Después
de la imprenta, la segunda gran revolución, en
cuanto a comunicación, fue la televisión, la tercera
el móvil y ahora, la que las ha englobado a todas,
porque es multifacética, es Internet.
- ¿Es una gran
memoria colectiva? ¿Un gran consciente colectivo?
¿Un saco cuya dimensión da ya un poco de miedo
porque nos desborda?
- Empezó siendo una
gigantesca autopista de información, había bancos de
información muy potentes, y lo que hizo Internet fue
ponerlos en contacto de una forma muy rápida y lo
que es más importante, muy barata. Esto es realmente
lo que ha cambiado el panorama. Cuando Internet se
empezó a llenar de contenidos, entonces sí se
convirtió en una especie de gigantesca memoria
colectiva con la peculiaridad de las tecnologías
2.0. Como son mucho más interactivas, por primera
vez en la historia de la humanidad se ha podido
asistir a un tipo de creación colectiva muy curiosa.
Yo sigo, sobre todo, el fenómeno de la Wikipedia en
Estados Unidos. En los estudios que se han hecho,
comparándola con la Enciclopedia Británica, la
fiabilidad es prácticamente la misma. Porque, aunque
no hay una selección de los contenidos en la
entrada, se calcula que en la Wikipedia americana un
error dura 17 segundos. Sería estupendo si esa
capacidad de autocorregirse se utilizara para otros
fenómenos sociales, donde no tenemos formas de
protegernos contra el error.
- Si desapareciera de
golpe la red, ¿qué ocurriría?
- Nos costaría mucho
trabajo poder vivir sin Internet, porque gran parte
de la Administración, gran parte de los negocios y
gran parte de nuestra convivencia diaria ya se hacen
a través de la red.
- ¿Internet es
imbatible para eso? El edificio del periodismo se
está viendo removido desde sus cimientos.
- Los periódicos
tradicionales se dan cuenta de que tienen que
cambiar su modo de comunicarse. Se sabe muy bien
cómo hacer los periódicos digitales, pero lo que no
se sabe es cómo cobrarlos. Y ése es el problema. En
el terreno educativo hay un elemento muy claro:
dentro de tres o cuatro años, habrá desaparecido el
libro de texto en formato de papel.
- ¿Tan pronto?
- Sí, lo más probable
es que empiece a funcionar un sistema parecido al de
los teléfonos móviles y es que las editoriales
regalen el dispositivo de lectura con un contrato de
exclusividad, igual que ahora las compañías
prácticamente regalan los móviles. Vamos con
muchísima rapidez.
- El presidente
Obama acaba de proponer que la banda ancha se
considere un derecho para los ciudadanos.
- Sí, por una razón,
se considera que tienen que estar protegidas por
derecho aquellas necesidades básicas del ser humano.
Está protegido el derecho a la vida, a la vivienda,
al trabajo, a la libertad de expresión. Luego,
resulta que el derecho a la educación está mejor
protegido que el derecho a la vivienda, porque una
familia puede exigir que el Estado le dé una plaza
educativa, en cambio no puede exigir que le dé una
casa. Como la banda ancha se está convirtiendo en
una necesidad básica para estar en igualdad de
condiciones, es sensato que se proteja con un
derecho legal porque no tener acceso a una banda
ancha puede ser una discriminación casi tan grande
como estar en la pobreza.
- La gran brecha
cultural, ¿puede ser la brecha digital?
- En abstracto, sí.
Hay que tener acceso a las nuevas tecnologías, pero
después de eso, hay otra brecha que a mí me preocupa
mucho, la resumo en una frase: “un burro conectado a
Internet sigue siendo un burro”. La siguiente
brecha va a ser que, para poder aprovechar las
gigantescas oportunidades que da Internet, las
personas que pongamos delante de las pantallas
tienen que tener una cultura muy amplia y si no, no
van a poder aprovechar eso.
En esta segunda parte
de la entrevista, el filósofo José Antonio Marina
habla de cómo acabar con la brecha cultural, de las
posibilidades de Internet y de sus riesgos. Sobre
todo, los relacionados con la intimidad y la
cantidad de datos personales que circulan por la red
cuando uno se descuida.
- ¿Qué se necesita
para acabar con la brecha cultural?
- El nivel de
comprensión lectora de los chicos que salen de la
enseñanza secundaria es bajísimo en algunos lugares
de España. ¿Para qué les sirve tener acceso a toda
la información que hay en Internet si luego no
entienden una frase de más de diez palabras? Es en
esa formación, previa al uso de Internet, donde la
educación tiene que insistir. Estamos tan fascinados
por el uso de las tecnologías, que tal vez no nos
damos cuenta de que es una simple herramienta.
- La política y los
políticos, tampoco podrán prescindir del nuevo
formato.
- La política pasa
por Internet, pero los políticos todavía tienen que
aprender cómo se maneja.
- ¿Y cómo es su
experiencia personal con respecto a las
posibilidades que ofrece Internet?
- Yo tengo una
experiencia estupenda. Hace dos años, fundé una
universidad para padres online (www.universidaddepadres.es).
El curso pasado hemos tenido matriculadas dos mil
familias y otras diez mil se quedaron fuera porque
no teníamos plazas para más.
- ¿Cuál es el
objetivo de la universidad de padres online?
- Ayudar a los padres
a educar a sus hijos de la mejor manera posible. El
modelo pedagógico de la universidad de padres, su
proyecto educativo, es el de la pedagogía de los
recursos. Lo importante es que los niños adquieran
los recursos intelectuales, afectivos y morales para
cumplir bien sus dos grandes objetivos: ser felices
y buenas personas.
- Vayamos a las
relaciones personales. La red ofrece anonimato y un
‘club global’, un ‘bar’ sin fronteras.
- Por un lado nunca
hemos tenido relaciones con tantas personas y eso,
en principio, es bueno. Lo que es contradictorio es
que Internet te permite, no tanto el anonimato, como
mentir acerca de ti mismo. Había un chiste en una
revista americana en el que se veía a un perro
tecleando en un ordenador que decía: “Lo bueno de
Internet es que nadie sabe que eres un perro”. Por
otra parte, se ha producido una especie de pérdida
del sentido de la intimidad, la gente joven quiere
figurar en Internet y dan una cantidad de datos
acerca de sí mismos que parece imprudente. Otro de
los problemas que tenemos en Internet es la invasión
en nuestra intimidad. Por ejemplo, Google puede
saber exactamente cuáles son tus aficiones, qué es
lo que ves, qué es lo que compras, si visitas
páginas pornográficas, si viajas o si no viajas;
nadie sabe exactamente lo que tienen y además, en
este momento, pueden comercializarlo. Se están
creando unas gigantescas empresas con muchísimo
poder y que no son nada transparentes. No hay forma
de saber, ni siquiera, por qué gana Google tanto
dinero, dado que casi todos los servicios que ofrece
son gratuitos. Lo que dicen es que ganan dinero por
la publicidad. A mí me parece que no es por la
publicidad visible, tiene que ser por algún tipo de
publicidad invisible.
- ¿Y la cultura?
¿Dónde se quedarán los derechos de autor?
- Lo que se va a
comprar es el derecho a escuchar un disco. Y es lo
mismo que se va a hacer en los libros. Nadie va a
tener el libro, lo que se va a comprar o a pagar es
el acceso al libro que está guardado en los
ordenadores de la editorial. Usted no se “baja” el
libro. Usted “entra” a leerlo. Y así es como se
defenderán los derechos de autor, que ahora están en
un momento muy curioso, porque, antes, los derechos
de autor de un libro impreso eran el 10% del precio
de venta, ahora es el 25% de lo que ese libro
produzca, que no se sabe qué es. No es por la copias
que se vendan, es por la copias que se cobren.
- ¿Internet es un
poco un ‘territorio comanche’?
- Sí, pero hay que
tomarlo como una gran posibilidad, lo que pasa es
que, de la misma manera que hasta que no hubo tren
no hubo accidentes ferroviarios, no había
‘accidentes’ a causa de Internet hasta que no
arrancó la red de redes, pero es una herramienta de
progreso fabulosa.
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