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Del video club
a Youtube
por David
Polo Serrano*
Versión en pdf
(Razón
y Palabra)
Estudio descriptivo derivado de la expansión de los
formatos de vídeo en Internet. Se analizarán los
elementos videográficos que lo componen desde una
perspectiva cronológica hasta llegar al año 2005,
donde explosionan los portales de filosofía 2.0
dedicados a la presentación y
subida gratuita de productos multimedia.
Seguidamente se pondrán las bases para comprender la
evolución acaecida en el último lustro, donde los
medios de comunicación y las webs de orientación
multimedia se han desarrollado con un claro enfoque
visual. Para finalizar se presentarán las
perspectivas futuras, donde se prevé una cerrada
batalla por la implantación del códec bajo html-5.
Hablar
de vídeo en la presente década es hablar de
Internet, y más concretamente de YouTube (Alexa,
2009). Hacerlo hace sólo 15 años, era pensar en los
videoclubes (Fundación Autor, 2005).
En
apenas tres lustros nuestro concepto de vídeo ha
venido unido, casi por un hilo imperceptible e
indisociable, al de su soporte contenedor; si en un
día fueron los acetatos (35mm, cintas VHS y Beta), y
en otro los discos ópticos (CD, DVD y Bluray), ahora
se prioriza un ente llamado Internet que muchos
usuarios confunden como soporte cuando en realidad
no es ni siquiera formato, sino como afirma
Alejandro Piscitelli “el primer medio masivo de la
historia que permitió una horizontalización de las
comunicaciones, una simetría casi perfecta entre
producción y recepción, alterando en forma indeleble
la ecología de los medios” (Piscitelli, 2002).
Serían
pues, y en cada caso, los discos duros y las
memorias flash con sus discos sólidos rígidos, que
batallan con sustituir (Sacha, 2008) a los primeros,
los contenedores de esos vídeos que no paramos de
ver nada más con entrar en nuestro navegador
preferido.
Empezaremos definiendo conceptos básicos tales como
audiovisual, videográfico y multimedia, para
establecer las bases de nuestra investigación:
Audiovisual, según el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua se define como aquel “que se
refiere conjuntamente al oído y a la vista, o los
emplea a la vez. Se dice especialmente de métodos
didácticos que se valen de grabaciones acústicas
acompañadas de imágenes ópticas” (RAE, 2010). En
esta última idea ahonda Wordreference, “proyección
de imágenes de una película o diapositivas combinada
con sonidos, con fines didácticos” (Wordreference,
2010). Por lo tanto, une inexorablemente las ideas
relativas al sonido y a las imágenes fijas o en
movimiento, no permitiendo que un documento sólo
sonoro sea considerado como tal, ni una película sin
sonido tampoco lo sea. Se trata pues de una idea
polémica que ha traído tras de sí un debate
semántico, intelectual y cultural, y que ha separado
en dos vertientes a los defensores del binomio y a
los que entienden “audiovisual” como un concepto
contenedor de vídeo con o sin sonido. A raíz de
estas posturas surgen autores como Memoriav (Martín
Neira, 2003) que consideran el cine mudo como
audiovisual, dado que el silencio también es sonido,
estableciendo así cómo una fotografía podría ser un
elemento audiovisual del mismo modo que un audio o
un vídeo aislado, siempre que ofrezcan un objetivo
comunicativo y estén fijados en un soporte.
Videográfico. Pocos diccionarios oficiales
incorporan esta palabra, no siendo el caso de
Wordreference, que la define como “del vídeo,
grabado mediante esta técnica o relativo a él” (Wordreference,
2010). Es a través de distintos tesauros por los que
llegamos a unificar el término entorno al vídeo, que
sí es definido por la RAE (2010) con las 3
acepciones siguientes, que coinciden con Memoriav al
considerar vídeo como fotogramas sueltos o en
movimiento, con o sin sonido.
1.
Sistema de grabación y reproducción de imágenes,
acompañadas o no de sonidos, mediante cinta
magnética.
2.
Grabación hecha en vídeo.
3.
Aparato que graba y reproduce mediante cintas
magnéticas imágenes y sonidos procedentes de la
televisión o de otro aparato de vídeo.
Multimedia. Según la RAE (2010) “Que utiliza
conjunta y simultáneamente diversos medios, como
imágenes, sonidos y texto, en la transmisión de una
información”, y Wordreference (2010) “Integración de
soportes o procedimientos que emplean sonido,
imágenes o textos para difundir información,
especialmente si es de forma interactiva”, parece
claro que estaríamos hablando de un término similar
en muchas de sus características a los antes
mencionados: audiovisual y videográfico. El único
matiz atañe al “diversos medios” del que habla la
RAE, y que corroboran otros diccionarios y
enciclopedias con mayor extensión, además de su
interactividad.
Dicho
esto, es la palabra “videográfico” la que más se
adecúa a nuestro estudio y la que usaremos en la
mayoría de los casos.
El
acceso físico a este tipo de documentación ha estado
sujeto a la capacidad de cada individuo para
visionarlo. Antes de la llegada de Internet a la
sociedad media, toda persona que deseara visionar
material videográfico necesitaba ir a un
establecimiento especializado que lo prestara
(bibliotecas, archivos, centros de investigación o
videoclubes) o bien lo vendiera (centros comerciales
o tiendas especializadas). Así pues, el acceso
quedaba limitado a nuestras posibilidades de
desplazamiento geográfico, y por consiguiente al
factor económico.
El
precio y la legalidad de su copia eran temas en boca
de poca gente ya que el vídeo “pirata” o la copia de
seguridad (backup), según su uso, no atemorizaban a
la Industria del Entretenimiento al funcionar todo a
pequeña escala debido a la distancia geográfica y a
un sistema de préstamo-compra aún en tiempos
analógicos en cuanto a degradación de las copias.
Aún así, textos como la Ley de Propiedad Intelectual
(LPI, 2006), dejaban patente que la copia de
material para uso privado, sin ánimo de lucro y sin
proporcionar una comunicación pública del mismo, no
constituía un delito. Por otra parte, las cintas de
vídeo originales de la época ya se encargaban de
mostrar previo a la película un texto de carácter
legal que prohibía cualquier reproducción total o
parcial del contenido allí mostrado, rivalizando con
lo expuesto en la propia LPI.
La
calidad del soporte, o de la información contenida
en él para ser más exactos, siempre fue un objetivo
prioritario que groso modo disfrutó de dos grandes
fases: la analógica con poca definición, en la que
el VHS PAL era el estándar de consumo con 288 líneas
y en la que cada visionado repercutía en su
deterioro gradual; y la digital, con los CD’s a la
cabeza, en la que la duplicación de la información
se hizo posible al final de la década de 1990 para
casi cualquier usuario medio, al mismo tiempo que
surgían los sistemas anti-copia.
Mucho ha
llovido desde la llegada del predecesor (Discovery
Channel, 2008) de Internet, ARPA (Advanced Research
Projects Agency), una agencia creada en 1958 en
Estados Unidos con el aparente objetivo de impulsar
la investigación y el desarrollo tecnológico con
fines estratégicos y militares, bajo la que se
desarrolló la red DARPA en 1969.
Es a
partir de ese preciso momento, cuando científicos y
pensadores de la talla de Joseph Carl Robnett
Licklider en su obra “Simbiosis Hombre-Computadora”
sientan las bases por primera vez de una Red Mundial
(Licklider, 1960). Desde entonces se fueron
sucediendo sin remisión enormes hitos como la
elección del método de transmisión de información
por paquetes, la creación de servidores que
sustentaran el almacenaje de los datos y ofertaran
servicios a los ordenadores cliente, el envío del
primer mensaje a través de la red, la creación de
ARPANET en 1969 y el acuñamiento por Vinton Cerf de
la palabra Internet (Discovery Channel, 2008) en
1970.
Estos
acontecimientos supusieron las bases de la
eliminación de las fronteras físicas para la
transmisión del conocimiento. A partir de ahí, el
baúl se abrió y surgieron tras él ideas que
revolucionarían la era de la Comunicación.
Es sin
embargo, desde 1995 con la llegada de Internet a
nuestras vidas a través de Infovía (VVAA, 1995),
cuando la rápida evolución de los acontecimientos
nos ha hecho partícipes a nosotros de la creación de
contenidos desde esta “Segunda Internet”, que
arranca tras la explosión de la burbuja y se expande
con el término 2.0 y servicios como los Blogs,
Flickr, YouTube, Facebook o Twitter.
En estos
tres lustros nos ha bastado con tener un binomio
hardware-software de nivel básico y una conexión
telefónica para acceder a los servicios y
contenidos. Como parece evidente, y debido en gran
medida a la escasa capacidad de las redes de
transmisión de datos, fueron los documentos
textuales los primeros en intercambiarse. Para
ejemplificar la situación nos podemos retrotraer al
año 1996, donde un usuario doméstico en España tenía
un módem de 14 Kbps, por lo que tardaría un minuto
en visualizar un documento de sólo 100 KB, todo ello
en el mejor de los casos y siempre que nuestro ISP
fuera medianamente competente.
Tras el
texto, y de la mano del lenguaje HTML llegaron las
imágenes a baja resolución; se trataba de mostrar
miniaturas enlazables para minimizar los tiempos de
carga, y que una vez en pantalla podíamos en algunos
casos verlas a un tamaño decente para la época si
teníamos la paciencia suficiente para esperar cómo
la imagen JPG se cargaba de arriba hacia abajo línea
a línea. El alter ego de los JPG eran los GIF, que
en algunos casos venían interpolados para cargarse
en vez de por líneas por barridos de calidad, desde
una imagen desenfocada hasta llegar a la calidad
real de la fotografía/dibujo, eso sí, con un máximo
de 256 colores.
Años más
tarde son los audios los que empiezan a convertir
nuestro ordenador en un equipo multimedia, término
por otra parte muy extendido por entonces como aquel
que permitía escuchar sonido gracias a las algo
caras tarjetas de la marca Ad-lib y Creative Sound
Blaster. Aún no habíamos terminado los años 90
cuando este tipo de sonido (real audio) se extendió,
primero de forma offline con los videojuegos
primigenios, y más tarde con la música sintetizada
en formato MIDI que fue durante años complemento de
las arcaicas webs de los 90 (que solían comenzar con
“Página personal de”) y que aún hoy en día
incorporan webs perdidas en el amanecer de los
tiempos.
Es en la
frontera de los años 90 y la llegada del tercer
milenio, cuando el audio de calidad media (128 Kbps)
comprimido llega a la Red en España mediante enlaces
a archivos MP3, pasándose así del real audio al
streaming audio. Se trata de un boom de
incalculables consecuencias, y el caldo de cultivo
de las descargas masivas musicales por Internet. El
testigo fue recogido rápidamente por un programa
clave en el año 2000, Napster. Con él la música
dejaba de estar vinculada a un soporte como el CD
para virtualizarse, descargarse en el disco duro del
usuario y posteriormente, dado el caso, grabarse en
un CD-R a un precio medio de 250 pesetas (1,50 €) de
la época. Desde su desaparición (Baquía, 2002) como
programa gratuito en 2002, otros programas, webs o
sistemas de intercambio sin fines lucrativos, como
Gnutella, Audiogalaxy, eDonkey, eMule, Kazaa, Ares,
Lphant o Bittorrent, han intentado suplantarlo y
superarlo en muchos casos, como el exitoso iTunes,
que pese a ser de pago factura millones de dólares
cada año.
Sólo nos
faltaba el vídeo para “cuadrar el círculo”. Su
inclusión en la web se debió fundamentalmente a dos
factores interrelacionados: el incremento del ancho
de banda (Adsl Net, 2001) en los hogares y la
popularización de Internet, lo cuál también acabó
con la preponderancia de los soportes anteriores,
dejando tras de sí una larga estela de CD’s
olvidados, DVD’s que sólo se vieron una vez, cintas
VHS sin etiquetar y algún casete de audio que con
toda seguridad jamás volveremos a escuchar por falta
de medios analógicos.
La
incorporación del vídeo en la Red
Han
pasado más de 13 años desde que en diciembre de 1995
se realizara el lanzamiento del mencionado servicio
Infovía de Telefónica, que iba a catapultar a
Internet en España como un producto de masas. Por
entonces ya contábamos con 30 proveedores de
servicios de Internet, también llamados ISP, que
fueron creciendo exponencialmente hasta alcanzar los
500 dos años más tarde y llegar al primer millón de
usuarios internautas. Un año después, en diciembre
de 1998, cuando más de 2 millones de españoles
navegaban por la red y el 35% de las empresas tenían
página web, el mercado de las telecomunicaciones se
liberaba dando paso a una nueva etapa en la red que
finalizó de golpe en 2001 con el Crash de las punto
com (Martín, 2008).
Hasta
ese año de espectaculares caídas bursátiles
recogidas en el índice Nasdaq (Martín, 2008), el
elemento predominante en Internet era textual,
perseguido de lejos por la imagen (casi siempre como
complemento). Siguiendo la afirmación de Martín
Amatller (2005): “El vídeo e Internet eran
prácticamente dos mundos aparte, dos universos sin
casi intersección”, debido a la tendencia que tenían
las empresas y sus webmasters para crear webs con
poco peso en KBs, optimizando siempre el producto o
resultado final para una velocidad de acceso
limitada como mucho a la capacidad de las clásicas
líneas telefónicas de hilo de cobre.
Como
ejemplo, bastaría con recurrir a Wayback Machine,
servicio que nos ofrece el Archivo de Internet
(Internet Archive, 2010), y así comprobar la portada
de los dos principales periódicos en castellano en
la red en 1996, y seguidamente los mismos en 2001,
para apreciar la casi nula evolución audiovisual de
los mismos, reducidos a los textos breves, las
imágenes no ampliables como apoyo al texto,
infografías con ilustraciones para ocupar poco peso,
la timidez en la inclusión de cortes de radio, y por
último algún vídeo perdido presentado mediante un
link a escasa resolución.
Se
aprecia que si bien en las dos primeras figuras el
contenido es textual con alguna imagen a modo de
acompañamiento, en las dos siguientes los gráficos
(en flash SWF en las secciones multimedia) empiezan
a tomar sentido, al igual que los audios (en formato
comprimido ASF). Se trata pues de unos cambios con
mayor perspectiva tecnológica, que no de forma
casual coinciden con la llegada de las primeras
líneas ADSL en el territorio español a la velocidad
de 256 Kbps, que quintuplicaba a la de los módems
tradicionales de 56 Kbps integrados en la práctica
totalidad de los ordenadores de nueva generación en
2001.
En
resumen, estamos hablando de un Internet que había
pasado de sólo texto, a texto con imágenes,
infografías, audio y muy sutilmente con enlace a
vídeos si es que lo requería el artículo de portada;
vídeo eso sí breve y de baja calidad (en los
formatos más usados en 2001, como eran el ASF y el
RM). En la línea de Marín Amatller, “el vídeo, por
una parte como consecuencia del gran volumen de
datos que genera y por otra por las limitaciones del
ancho de banda disponible en la red, era un elemento
poco habitual en Internet” (Marín Amatller, 2005).
Mientras
que hasta la llegada del año 2005, los sitios de
Internet querían más que podían (la velocidad y la
tecnología chocaban con la creatividad), las webs en
la actualidad: Integran vídeo, música, datos e
interactividad y son capaces ya de crear
experiencias multisensoriales. No podemos afirmar
que se asemejan a la experiencia televisiva ya que
la realidad del vídeo en Internet constituye un
nuevo panorama que va más allá de lo que permite la
televisión. La convergencia de medios diluye
fronteras. Las características propias, y hasta hace
poco exclusivas, de un medio pasan a formar parte
del otro.
La
televisión evoluciona hacia formatos interactivos,
la web progresa a un ritmo rápido e intenso hacia
una calidad de imagen cada vez mayor. En el camino
se modifican esquemas y formas de trabajo. La
integración del vídeo en la web genera cambios que
afectan a aspectos tan diversos como los procesos de
producción, la estética y el lenguaje audiovisual”.
Previo
al boom del vídeo en Internet en 2005, la evolución
de los fotogramas en movimiento con/sin sonido
siguió unos pasos que lo llevaron a donde es hoy en
día (Llanos, 2008).
1980-1989
- 1980.
Invención del primer protocolo de vídeo.
- 1986.
Se realiza la primera patente del MP3 (Mp3licensing.com,
2005).
- 1987.
Creación del formato de imágenes GIF.
- 1988.
Aparición de los primeros formatos MPEG.
1990-1999
- 1991.
Primera video conferencia.
- 1992.
Aparece el formato AVI, lanzado por Microsoft.
- 1996.
Desarrollo del protocolo RTP (Real-time Transport
Protocol).
- 1996.
Irrupción del Flash.
- 1998.
Aparece el formato de codificación de vídeo MPEG.
- 1999.
Creación del codec DIVX, por Jerome Rota (Gej).
2000-2005
- 2001.
Se desarrolla el codec XVID.
- 2002.
Creación de codec H264, realizado por JVT.
- 2003.
Se lanza iTunes.
- 2003.
Se define el MP4 (MPEG-4 Part 14).
- 2005.
Se crea el término “Ajax”, aplicado a una técnica de
desarrollo web de aplicaciones interactivas, si bien
su historia se remonta a la década anterior.
- 2005.
Empieza la era YouTube, y el apogeo del formato FLV.
YouTube
como eje de la comunicación audiovisual
El 23 de
abril de 2005 (Almeida, 2007), un usuario llamado
“jawed” que corresponde con uno de los 3 creadores
del servicio de vídeo YouTube, subió el primer
documento audiovisual titulado “Me at the Zoo”, que
no es sino un vídeo donde Jawed Karim se paseaba por
un Zoo hablando sobre unos elefantes detrás de él.
A partir
de ahí empezó la auténtica evolución y revolución
del vídeo en Internet, con una sucesión casi diaria
de acontecimientos y el desarrollo de infinidad de
plataformas para la representación y recuperación de
material videográfico. Estos fueron por orden
algunos de los grandes hitos:
2005
-
Aparece YouTube.
- Se
lanza la primera versión de Yahoo Video.
- iTunes
ofrece vídeo.
- AOL
debuta en el campo de la búsqueda de vídeos.
- AP (The
Associated Press) anuncia un plan para el desarrollo
de una red de vídeo.
- Flash
8 entra de lleno en la batalla del novedoso sistema
del vídeo compartido.
- Veoh
consigue financiación para su pre-lanzamiento; un
año más tarde será uno de los mayores reproductores
de vídeo online.
- La
mayoría de la gente presencia los destrozos del
Huracán Katrina en la web, sobre todo debido a la
banda ancha de los trabajos.
- Google
ofrece en streaming el show de Chris Rock.
- La BBC
comienza sus pruebas en línea con el archivo de la
televisión.
- A
mediados de año, YouTube consigue más financiación,
y logra duplicar su tráfico hasta los 104 millones
de páginas vistas.
- Apple
ofrece en iTunes los espectáculos de las cadenas ABC
y Disney Channel, consiguiendo vender un millón de
vídeos en sólo 12 días, haciendo temblar los
cimientos del clásico modelo televisivo.
- La NBC
también se decide a ofrecer sus programas vía
streaming.
- Yahoo
lanza el servicio de vídeos musicales.
- La
cadena CNN también se anima con el streaming.
- La NBA
entra en escena, con un canal de vídeo de banda
ancha.
- iTunes
amplía su mercado a otras cadenas y distribuidoras
de vídeo.
- La
agencia de noticias Reuters comienza a distribuir
vídeo a los sitios web.
2006
- A
pesar de una subida repentina de popularidad, Google
Vídeo no puede hacer frente a su gran competidor,
YouTube.
-
MySpace también entra en la escena del vídeo
compartido.
- AP
pone en marcha su red de distribución de vídeo,
anunciada un año antes.
- Se
produce un gran vuelco en las estrategias de las
cadenas de televisión, al asociarse la MTV con
YouTube.
- iTunes
activa por primera vez la descarga de películas,
adelantándose incluso a la venta de algunas
ediciones en DVD.
-
YouTube promueve los trailers en su portal, girando
su mercado con fin publicitario.
-
YouTube limita sus videos a una duración no superior
a los 10 minutos, para luchar contra la piratería,
pero solo consigue que la gente divida sus clips en
episodios.
-
Discovery Channel lanza 2 canales de banda ancha.
-
MySpace empieza a ofrecer descargas de pago, con la
serie 24.
- Google
empieza a vender anuncios de vídeo.
- Yahoo
imita a YouTube y relanza su sección de vídeo a
imagen y semejanza.
- Tivo
se une a la oferta de vídeo.
- Veoh
se enfrenta a una demanda por infracción en los
derechos de autor.
-
Metacafé aumenta su financiación.
-
Blip.tv entra en escena.
- Se
lanza el portal de búsqueda de vídeos gratis en
streaming Stage6, que enlazan películas, series y
documentales desde reproductores flash propios.
- Google
compra YouTube por 1.650 millones de dólares.
2007
- Se
produce una eliminación masiva de vídeos en
YouTube para evitar Google las demandas por
infracción de derechos de autor.
Aún así,
crean un servicio de protección de la Propiedad
Intelectual por el que cualquier usuario puede
reclamar un documento que no es de su propietario o
daña la imagen, sensibilidad o derechos de una
persona o institución.
- Web
como Cinetube, Megavideo y Seriesyonkis siguen los
pasos de Stage6.
- Los
servicios de discos duros virtuales crecen en
popularidad y usuarios. Rapidshare y Megaupload son
la cabeza visible.
- Las
cadenas españolas empiezan a interesarse en serio
por las posibilidades del vídeo online, imitando las
primeras estrategias de las norteamericanas al
incorporar visores propios de vídeo en sus portales.
La avanzadilla vino de la mano de El País, que
transformó su .ES en un .COM y tras de sí ofreció
una completa estrategia comercial y multimedia, que
además de maximizar su resolución al nuevo estándar
de Internet (1024x768), colocaba al vídeo en un
primer plano, dándole a él y a la imagen (fija o en
infografía) la preponderancia que ya se merecían.
Otros periódicos como El Mundo, no tardan mucho en
darse cuenta que ése es el camino a seguir, y
readaptan su web a los nuevos tiempos. Cadenas de
televisión como Antena 3, Cuatro y Telecinco siguen
los mismos pasos.
Algunas
cadenas de televisión españolas se animan a crear su
propio canal oficial en YouTube, al darse cuenta que
la gente visualizaba más vídeos por ese sistema que
por la propia web de la cadena. Una de las primeras
fue Televisión Española con el programa “Muchachada
Nui” y más concretamente con “Enjuto Mojamuto” (Elpaís.com,
2007), un personaje realizado en flash que al ser
preguntado sobre su vida, cuenta por capítulos de un
minuto de duración sus peripecias delante del
ordenador conectado a Internet.
El
efecto fue tan grande, que el programa fue más visto
por el canal de YouTube que por la televisión,
provocándose un boca a boca que le dio tanta
popularidad que lo ha convertido en un icono de la
cultura Freak.
2008
- Stage6
es denunciado por infracción de derechos y
desaparece en febrero 2008.
- En
España, Radio Televisión Española (RTVE) rediseña su
página para convertirla en un auténtico archivo
(Romero, 2008) histórico digital con miles de horas
disponibles para consulta. La tecnología 2.0 se
apodera de su web y el impacto mediático la
convierte en un objetivo inmediato que imitar por el
resto de cadenas.
- La
siguiente cadena española en lanzarse a la
“filosofía 2.0” (Polo Serrano, 2009) es La Sexta,
con su site misexta.tv, que nos permite acceder a un
histórico de sus vídeos (bajo el protocolo RMTP) del
mismo modo que RTVE pero evidentemente con mucho
menos material debido a su tardía incorporación al
mundo audiovisual. Por el contrario, presenta una
novedad que las otras no tenían: los vídeos son
visualizables por contenido, por lo que no es
necesario ver todo un telediario para tener acceso a
una pieza concreta; por ejemplo podemos acceder
directamente por su buscador a la caída del quiosco
sito en la sevillana Puerta Jerez debido a las obras
del metro que lo engulleron.
- Si
bien los comentarios y valoración de artículos
estaban presentes en muchos medios, e incluso el
tagging era pieza fundamental en YouTube, los vídeos
de las cadenas (a nivel español o mundial) apenas lo
ofertaban. En este 2008, algunas cadenas como La
Sexta ofrecen al usuario la posibilidad de ponerle
tags a sus piezas, cerrando el círculo 2.0, y
abriendo la puerta a la personalización de
contenidos según perfil.
- Los
vlogs (videoblogs) se extienden de la misma manera
que hicieron los blogs en su día. La tecnología y
los medios empiezan a permitir que muchos usuarios
creen sus propias experiencias con cámara en mano.
- A
final de 2008 se presentan cambios en Google que nos
hacen vislumbrar el primer paso para la implantación
de una oferta a la carta 3.0 asociada a nuestro
login, con posibilidad de eliminar resultados,
comentarlos o promoverlos (Gogic, 2008).
2009-2010
- Crecen
los servicios de vídeo en Internet, pasando de 2009
a 2010 (según el Top 100 de Alexa) a nivel mundial
de 8 a 10 webs de material videográfico. En España,
el aumento es aún mayor, puesto que de 12 en 2009
llegamos a 16 en 2010.
-
YouTube cambia en agosto de 2009 su interfaz de
presentación, haciéndola más intuitiva. A
comienzos de 2010, este portal vuelve a rediseñarse,
convirtiendo el producto en algo sencillo, amplio y
desestimando objetos molestos en el primer vistazo,
como pudieran ser los metadatos o estadísticas.
- La
apuesta por el multimedia se hace efectiva en todo
medio digital de cierto bagaje, permitiendo la
llegada de la alta definición en muchos de los
materiales.
- Se
abre la batalla por el códec de vídeo definitivo,
así como el estándar de transmisión web. Las dos
batallas son el Html-5 versus Flash, y el códec
H.264 versus OGG.
Conclusiones
Simplemente apreciando la evolución del vídeo online
a nivel global, aparecen una serie de variaciones en
las estrategias de mercado que si bien van a la par
de la tecnología, objetivamente se mueven por
intereses comerciales como el liderazgo en la venta
de vídeos, la publicidad y el mundo de la promoción
musical vía videoclips. El caballo ganador será
aquel que tenga la mayor cuota de mercado y el mayor
respaldo económico… debiendo ser eso lo que pensó
Google al comprar YouTube, combinando ambos
elementos: la cartera de clientes (vídeos y
usuarios) del segundo, y la posición de líder
mundial en búsqueda y organización de información
del primero.
Así
pues, en el último lustro, los seis hitos evolutivos
básicos en cuanto al material videográfico online
son: En primer lugar, la posibilidad de recuperar
vídeos ajenos a los robots de búsqueda más potentes,
como por ejemplo, la primera etapa de Yahoo.
En
segundo
lugar, la oferta de material propio, con las grandes
cadenas y grupos audiovisuales a la cabeza.
En
tercero,
la delegación en los usuarios de la subida de la
información mediante una auténtica filosofía
colaborativa que repercute a su vez en un importante
ahorro de producción (no hay que crear el contenido
ya que viene hecho) pero un gran gasto en inversión
tecnológica y capacidad de almacenaje (potentes
servidores con discos duros que den cabida a la
ingente cantidad de vídeos diarios).
En
cuarto
lugar llegan los anuncios, con los videoclips
promocionales a la cabeza, y después la publicidad
insight (emocional o reminiscente) que combinada con
adwords permite rentabilizar la inversión e incluso
crear superávit.
El
último
hito está en proceso, y tiene que ver con el cine en
Internet, el acuerdo con distintas productoras y
distribuidoras que cedan sus contenidos y la oferta
a la carta, tema que coincide con la mencionada
asociación login-búsquedas que ofrece Google
mientras el usuario está logado, y la implantación
del Html-5 (YouTube, 2010) con H.264.
*David Polo Serrano (1975) es
desde 2005 profesor universitario a tiempo completo
en CEADE (Sevilla), centro universitario asociado a
la Universidad de Gales; allí imparte las
asignaturas de Documentación Digital y Tecnología
Informática, además de actuar como formador y
responsable técnico en el campus virtual. Cuenta con
el Posgrado de Máster Universitario en Información
Científica, la Licenciatura en Documentación y la
Diplomatura en Biblioteconomía por la Facultad de
Comunicación y Documentación de la Universidad de
Granada, desarrollando actualmente su Tesis sobre la
Comunicación del Vídeo Streaming en Internet. Además
cuenta con un Experto en e-Learning y pertenece al
grupo de Investigación SEJ-420 de la Universidad de
Cádiz.
LA
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