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Malalai Joya, ex diputada afgana:
“Traed libros en vez de armas”
Entrevista
Malalai Joya tiene 32 años y toda una
historia a sus espaldas. Esta ex diputada afgana
cuando esta en su país tapa su rostro bajo un burka;
nunca duerme en la misma casa y viaja rodeada de un
gran grupo de escoltas. La comunicadora del
periódico Periodismohumano Olga Rodríguez, mantuvo
el diálogo que sigue a continuación.
-
La conocí en Afganistán hace unos años. Los
trabajadores de organismos internacionales, la
prensa local y extranjera, los guías que trabajaban
con la prensa, todos hablaban de ella. “Es una chica
valiente y astuta que se está jugando la vida y eso
no merece la pena”, oí comentar a una trabajadora de
Naciones Unidas. “Es una loca mentirosa que debería
casarse y quedarse en su casa”, escuché decir a
varios afganos. Ahora converso con ella en Madrid,
donde ha recibido un premio entregado por una
revista de ámbito nacional.
“Estoy agradecida por el premio pero desconcertada
porque eligieron a Esperanza Aguirre para
entregármelo. Yo no sabía quién era esa señora. En
la ceremonia dio un discurso en el que elogió las
políticas de Estados Unidos en el mundo, defendió
una postura completamente opuesta a la mía. Y tras
ello me entregó el premio. Nunca me había pasado
algo tan surrealista”.
Malalai acaba de publicar en España
el libro “Una mujer contra los señores de la guerra”
(Editorial Kailas), en el que narra su historia y la
de su país y en el que ruega a la población civil de
Occidente que actúe contra la política de aquellos
gobiernos que sostienen a los criminales de guerra
afganos. Es un texto sencillo y apasionante
traducido ya en la mayoría de los países europeos y
en Estados Unidos.
-
“Hasta que no haya una verdadera democracia en
Afganistán sé que no podré recuperar mi escaño”,
confiesa.
- Ahora viaja por
todo el mundo denunciando la farsa construida en
torno a la presunta democracia y libertad afganas;
ofrece charlas en los cinco continentes exigiendo la
retirada de las tropas extranjeras, la convocatoria
de elecciones limpias y democráticas y el juicio en
un tribunal internacional a tantos criminales de
guerra que aún hoy ocupan puestos clave del
ejecutivo afgano.
No se acobarda a
pesar de las amenazas de muerte que recibe. Tuvo que
casarse en secreto. Oculta la identidad de su
marido, de sus padres, de sus amigos, para
protegerles de posibles ataques. En Afganistán tapa
su rostro bajo un burka; nunca duerme en la misma
casa y viaja rodeada de un gran grupo de escoltas de
su máxima confianza. Solo así ha podido esquivar
hasta ahora varios intentos de asesinato.
- “Traed libros en
vez de armas”
- “Lo escribí para
denunciar que la democracia no se exporta con las
armas; ¿Estados Unidos va a traer democracia con las
bombas racimo, con el fósforo blanco, o con los
bombardeos que matan a inocentes? No lo creo.
Ninguna nación puede liberar a otra de ese modo”.
“En Afganistán las
tropas de la OTAN han matado y matan a muchos
civiles y esto ha creado una gran oposición a su
presencia en el país; la reconstrucción apenas
existe, la mitad del dinero se ha esfumado a causa
de la corrupción, apenas se ha invertido nada en
educación, y mi país lo que necesita es educación.
Yo le digo a Occidente: ¿Realmente queréis
ayudarnos? Traed libros y no ejércitos”.
-
Escuela de niñas en Kabul, 2004. El 60% de las niñas
afganas de entre 7 y 13 años no están escolarizadas
(O.R.)
-¿Volverás a la
política en tu país?
- De momento
Afganistán está secuestrado por los señores de la
guerra y los talibanes. El gobierno afgano se ríe de
la democracia y de la paz. Los ocupantes tejen
alianzas con los talibanes, con gente como el mulá
Omar o Hekmatyar, están financiando a algunos
talibanes. Las tropas extranjeras no derrotan a los
criminales porque los necesitan para mantener su
estrategia geopolítica y económica en la zona.
Mientras esta situación siga así, yo no tendré
oportunidad de recuperar el escaño que me robaron.
Pero no me rindo.
-Entonces,
¿Cuál es tu estrategia por el momento?
- Recopilo documentos
que prueban crímenes de guerra y lanzo mensajes en
los que pido a la gente que apoye a los míos, a mi
gente, a los que no son ni fundamentalistas ni
criminales de guerra. Mi gente es democrática, son
personas que asumen grandes riesgos y que trabajan
por la verdad en todo el país.
-Dime un
nombre.
- No quiero decir
muchos porque solo con nombrarles puedo exponerles a
la muerte. Pero te diré uno: Ramazan Bashardost, es
un político honrado, un hombre que lucha por la
verdad y la democracia. Fue ministro con Karzai pero
dimitió indignado ante la corrupción.
-¿Ha
mejorado algo tu pais en estos últimos años?
- No, no hay cambios
en Afganistán. Estamos igual que cuando gobernaban
los talibanes. Las mujeres son víctimas de abusos,
no tienen libertad, la corrupción campa a sus
anchas. Pusieron la excusa de la liberación de las
mujeres para ocupar mi país, pero las mujeres no les
importan. Esto no lo digo yo sola, lo dicen
organizaciones como Rawa (Asociación de Mujeres
Afganas Revolucionarias) y lo reconocen muchos
observadores internacionales. Tenemos un gobierno
con cinco ministros criminales talibanes.
-¿Cuál
es tu opinión del presidente, Hamid Karzai?
- El presidente sabe
todo esto, pero mira hacia otro lado. Me reuní con
él en una ocasión. me dijo: “Malalai, tienes que
olvidar el pasado, tienes que aprender a perdonar y
mirar al futuro”. Y yo le dije: “Si hubieran violado
a tu hija y asesinado a tu madre, ¿olvidarías?
¿perdonarías? ¿y si aquellos que lo hicieron
ocuparan ahora altos cargos en el poder?”. Algunos
señores de la guerra aliados de Occidente son peores
que los talibanes: han asesinado, han sembrado el
terror, y tratan igual a las mujeres.
Además, en este país
nadie ha pedido perdón. “Hay cosas inolvidables e
imperdonables”, le dije. Se sintió incómodo, nunca
más me volvió a recibir. No se puede despreciar la
Justicia de este modo. No se puede transmitir este
mensaje de impunidad a la sociedad, porque si no,
todo se corrompe. La impunidad del pasado sienta las
bases para la impunidad presente y futura.
-¿No te
arrepientes de haberte expuesto hasta tal punto que
tienes que vivir escondida permanentemente?
- No. Mantengo la
esperanza, que me la da la gente afgana con la que
hablo, los que me apoyan. Hay un refrán en mi país
que dice que la verdad es como el sol, siempre
termina por aparecer. Confío en que los afganos se
levanten y exijan libertad, democracia, justicia.
-¿Qué
opinas de la administración Obama?
- Una de las primeras
decisiones de Obama fue lanzar un ataque contra
Pakistán en el que murieron civiles. ¿Qué derecho
tiene a bombardear otro país? Eso es contrario al
derecho internacional. Ahora está exportando la
guerra del terror a Yemen y otros territorios. Es un
presidente que generó una gran esperanza entre los
estadounidenses. Debería entender que su camino
podría haber sido otro, el de la honestidad. Debería
retirarse de Afganistán, pero sin embargo lanza
ataques con aviones no tripulados, negocia con los
talibanes, legitima a criminales. Al menos Bush
tenía al mulá Omar y a Hekmatyar en la lista negra.
Obama los ha colocado en la lista blanca y envía más
tropas. Es lamentable.
Soldados de EEUU en
Afganistán (AP/David Guttenfelder)
-Sabes
que España también tiene tropas en tu país….
- España debería
actuar de manera independiente si desea ser honesta.
Debe desligarse de las políticas estadounidenses y
retirarse de mi país. ¿Por qué se calla España? La
política estadounidense invade de manera ilegal y
mata de manera ilegal. ¿Es esa política la que
quiere realmente apoyar el presidente español? Yo le
digo a Zapatero que tenga el valor de otros
presidentes que no apoyan la política exterior
estadounidense, una política que ha apoyado a lo
largo de décadas a dictadores y corruptos.
-¿De qué
otros presidente hablas?
- Del presidente Evo
Morales, por ejemplo, que es honesto con su pueblo y
no se somete a Estados Unidos; en América Latina hay
movimientos políticos muy interesantes que
demuestran que es viable desvincularse de
Washington.
- En tu
libro dedicas un capítulo a proponer diferentes
acciones de protesta lideradas por la sociedad
civil.
- Sí, la única
esperanza es la sociedad civil. Solo los
estadounidenses o los europeos pueden exigir a sus
gobiernos que retiren sus tropas de Afganistán, que
pidan disculpas por las matanzas de civiles, por las
tropelías, por apoyar a criminales, por sembrar
caos. En Estados Unidos son admirables los objetores
que renuncian al Ejército exponiéndose a penas de
cárcel.
-
Recientemente se ha conocido el hallazgo en
Afganistán de importantes reservas de litio, un
mineral muy apreciado en el mercado internacional.
¿Crees que esto afectará de algún modo a la economía
afgana?
- Afganistán tiene
muchas riquezas naturales pero un gobierno y un
sistema corruptos. Hay numerosos negocios sucios en
los que también están involucradas empresas
extranjeras, apoyadas por ciertos gobiernos. Por eso
la gente normal no se ve beneficiada; la riqueza en
mi país nunca llega a los pobres, que son la inmensa
mayoría.
- Cuando
Malalai era una niña, su abuela dijo que sería muy
feliz si ella visitara su tumba, derramara un poco
de agua sobre ella y gritara tres veces.
Esta petición es la
que la propia Malalai presenta a sus lectores en las
últimas líneas de su libro: “Albergo muchas
esperanzas y muchos sueños tanto para mi pais como
para mi vida. Quiero permanencer junto a mi pueblo
para siempre, quiero vivir para verlos libres. Sin
embargo, si muero, y eliges continuar mi camino,
seré muy feliz si visitas mi tumba. Derrama un poco
de agua sobre ella y grita tres veces. Quiero
escuchar tu voz”.
Puede que Malalai no
disponga de estrategias viables a corto plazo; puede
que tan solo pueda ofrecer palabras e intenciones
honestas. Pero lo cierto es que eso, tratándose de
Afganistán, es una rareza digna de ser cuidada. Es
más de lo que pueden ofrecer la mayor parte de los
gobernantes afganos.
LA
ONDA®
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