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El asilo de mexicanos en EEUU
baja a pesar de la violencia
por Dolia
Estévez
Todas las miradas están sobre la
cruda realidad de la violencia que sacude a México.
Diversos enfoques de la prensa de ese país y del
mundo tratan cada día este fenómeno, aquí
reproducimos la nota de Dolía Estévez corresponsal
en Washington del periódico mexicano El Semanario,
abordando el asilo político como consecuencia de la
violencia

“Pese al
alarmante aumento de la violencia en México, las
solicitudes de asilo político a EEUU registraron una
baja. Según el Departamento de Seguridad Interna, en
2009, 1,778 connacionales pidieron refugio, 28%
menos que en 2008; mientras, entre enero y junio de
2010 sólo se recibieron 233 peticiones. Este
fenómeno, sin embargo, no obedece a la falta de
ganas de abandonar un país donde cada vez menos se
sienten seguros, sino a las exigencias de un sistema
de asilo que se ha vuelto duro e inhumano y que,
para efectos prácticos, le ha dado el portazo a los
aspirantes mexicanos.
De
acuerdo con un estudio de la Universidad de Syracuse,
86% de las peticiones de asilo de México ha sido
rechazado, el porcentaje más alto entre los países
latinoamericanos y uno de los más altos del mundo.
Los países de la región con mayor índice de
aceptación son Haití, Colombia, Venezuela y
Guatemala. México, en contraste, ni siquiera figura
entre los 10 primeros a nivel mundial.
La
explicación no está en la falta de mérito de los
solicitantes mexicanos –entre quienes destacan
periodistas, indígenas y simples ciudadanos, como el
caso de la madre juarense amenazada por los narcos
que infructuosamente trató de pedir asilo para ella
y dos hijos después de que asesinaron a su marido–,
sino en el interés de la política exterior
estadounidense de proteger la imagen de
México.
A
Washington no le conviene reforzar la percepción
mundial de que México es un país cada vez más
peligroso, con un número creciente de ciudadanos
desesperados por huir, como Irak, Birmania, Irán y
Cuba, los mayores peticionarios de asilo. Para EEUU,
aceptar a más mexicanos en calidad de refugiados
enviaría dos mensajes equivocados: México, el vecino
con el que hemos forjado una alianza económica y
estratégica políticamente costosa, está fuera de
control; y segundo, es bienvenido todo aquel
mexicano que se sienta perseguido o vulnerable.
EU
escuda su rechazo en las estrictas disposiciones que
rigen la elegibilidad de los aspirantes a asilo.
Para tener éxito, el solicitante deberá demostrar,
ante un tribunal migratorio, que es víctima de
persecución –o tiene temores fundados– por motivos
“raciales, religiosos y étnicos”, pertenecer a
determinado grupo social o sus opiniones políticas.
Los jueces migratorios invariablemente argumentan
que ser amenazado de muerte o tortura por
narcotraficantes, sicarios y autoridades corruptas,
no cumple con las reglas de asilo. En otras
palabras, en el reino del legalismo estadounidense
no tiene validez el hecho de que los solicitantes
provienen de un país amigo que muchos funcionarios
en Washington consideran tan inseguro como
Paquistaní”.
LA
ONDA®
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