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Cinco modos en que la
tecnología transforma
la política global
por Brian
Fung
El
coltán (abreviación de columbita-tantalita) es un
mineral que adquiere propiedades de resistencia al
calor cuando se refina. Es también capaz de retener
una alta carga eléctrica durante largo tiempo. Ambas
características le convierten en un componente ideal
en el diseño de circuitos, y eso es lo que le hace
tan valioso. En el iPhone y otros aparatos
electrónicos, el coltán es empleado en la producción
de condensadores de tantalio, que almacenan la carga
mejor que los condensadores normales, mejorando la
vida de las baterías.
El
aspecto político
Tras el
petróleo y el agua, el coltán podría situarse pronto
entre los más disputados recursos del mundo. Poco
conocido, aunque presente en prácticamente todos los
teléfonos móviles del planeta -sin mencionar en
básicamente cualquier otro aparato electrónico que
se nos ocurra-, el mineral se extrae en gran medida
a mano en el extremo más oriental de la República
Democrática del Congo, así como en Australia, Brasil
y Canadá, según el Estudio Geológico de Estados
Unidos.
Aunque
Australia es con mucho el país que extrae la mayor
parte del coltán, es Congo el que ha sufrido lo peor
de la codicia de la industria de la electrónica por
el material. Los congoleños no ven casi nada de los
beneficios del comercio de este mineral porque los
grupos rebeldes apoyados por las vecinas Ruanda y
Uganda sistemáticamente saquean el coltán para
financiar sus propias operaciones. Un informe de la
ONU de 2001 (pdf en inglés) señaló la implicación de
altos funcionarios de los gobiernos de ambos países
en la continua agitación que sufre la región y que,
según algunas estimaciones, ha causado la muerte de
casi 7 millones de personas durante los últimos 12
años. A medida que la atención sobre los minerales
se siga extendiendo más allá del oro y los diamantes
podemos esperar que el coltán sangriento se
convierta en un tema de debate mucho más importante.
Por su parte, Apple niega sin negar en lo que
respecta al coltán (pdf en inglés), diciendo que la
compañía exige a sus proveedores que certifiquen que
los materiales que usan han sido producidos en un
“proceso social y medioambientalmente responsable”.
La compañía añade que la cadena de suministro es
larga y complicada, y que está haciendo esfuerzos
para definir y regular esa cadena.
Mano
de obra
¿Alguna
vez ha hecho el seguimiento de una compra desde la
tienda on line de Apple? Lo más probable es que el
viaje de su iAparato comenzara en una fábrica china
propiedad de la compañía taiwanesa de tecnología
Foxconn. Esta empresa trabaja estrechamente con
Apple para ensamblar el iPhone, el iPad y varios de
los ordenadores Macintosh, y era mayoritariamente
desconocida para el público antes de que en mayo se
produjera una serie de suicidios relacionados con la
empresa que dejó 10 muertos en las instalaciones de
producción del contratista en Shenzhen, China.
Foxconn
accedió finalmente a subir los salarios un 30% entre
crecientes críticas por las muertes, pero el
fabricante del iPhone es sólo una pequeña parte de
una tendencia más amplia que afecta al mercado de
trabajo del gigante asiático. China acoge a 149
millones de empleados inmigrantes que dedican muchas
horas a trabajar por poco dinero. Aunque estas
penalidades se han convertido en la norma en Asia,
los suicidios de Foxconn -junto con las huelgas
generalizadas que se produjeron el mes pasado en
fábricas chinas propiedad de Toyota y Honda- están
atrayendo cada vez más atención tanto desde el
interior como desde el exterior del país. Para
sorpresa de muchos observadores, el primer ministro
chino, Wen Jiabao, intervino en la crisis el 14 de
junio haciendo un llamamiento al Gobierno para que
mejorara el trato a los trabajadores inmigrantes.
Incluso más reseñables fueron los editoriales que
siguieron días después en los medios de comunicación
públicos exigiendo de modo explícito una reforma
salarial. Estas acciones dejaron a los observadores
extranjeros especulando si una clase media emergente
china estaba conduciendo al país a un nuevo nivel de
desarrollo.
Medio
ambiente
Se
calcula que el iPhone produce 55 kilos de emisiones
de carbono (pdf en inglés) durante su vida, según
Apple. Con 8,75 millones de aparatos vendidos cada
tres meses, esto supone que cada trimestre van a
parar al aire más de 500.000 toneladas de CO2 .
El
aspecto político: Las empresas de servicios de
telefonía móvil ganan la mayor parte de sus ingresos
vendiendo contratos, no aparatos -que es por lo que
ir mejorando el hardware de su teléfono cada dos
años puede ser tan fácil y barato. Pero los
activistas por el cambio climático -y cada vez más,
las propias compañías tecnológicas- están evaluando
el efecto de la tecnología móvil sobre el medio
ambiente. El pasado mes de marzo el rival de Apple
Research in Motion, fabricante de la BlackBerry, se
convirtió en una de las 24 empresas miembro de la
Global e-Sustainability Initiative (GeSI), un grupo
de firmas de telecomunicaciones que expresan así su
compromiso hacia la electrónica verde. Otros
miembros incluyen AT&T, Nokia y Hewlett-Packard.
Apple no se ha apuntado a la GeSI, pero es miembro
de la Electronic Industry Citizenship Coalition, un
club más amplio que añade cuestiones laborales y
sanitarias a la agenda.
A pesar
de sus aparentes credenciales verdes, sin embargo,
muchas de estas empresas no parecen haber logrado
mucho. Sólo Nokia y Sony Ericsson recibieron un
aprobado en el estudio de electrónica verde de 2010
de Greenpeace, que evalúa a las empresas basándose
en la solidez de sus programas de reciclaje de
productos y su uso de materiales tóxicos. Apple,
junto con LG, Motorola y Samsung, recibió sólo
calificaciones mediocres. “[Apple] puede ser la
compañía de productos electrónicos que mejor vende
su marca”, dice el informe, “pero eso no la exime de
su responsabilidad […]. Hasta el momento, la
compañía ha sido muy floja en sus políticas
climáticas y de reducción de emisiones”. Para ser
justos, la evaluación de Apple ha ido mejorando poco
a poco desde que el director ejecutivo de la
empresa, Steve Jobs, emitió una inusual declaración
escrita al público en 2007 sobre sus objetivos
medioambientales. “Al margen de las mejoras añadidas
que tengamos que hacer”, escribió, “desde luego está
claro que hemos fracasado en comunicar las cosas que
estamos haciendo bien”. Hasta ahora, Apple asegura
haber eliminado de sus productos el plomo, el
cadmio, el arsénico y el mercurio, entre otras
sustancias químicas tóxicas.
Educación
Mientras
el costo de la universidad continúa subiendo en todo
el mundo, Apple está intentando llevar el aula al
estudiante. iTunes U, un servicio on line lanzado
por Apple en 2007 que se integra con el ubicuo
software para música de la compañía, tiene el
objetivo de ofrecer conferencias educativas en
formato de audio y video al Mac, el iPhone y el iPod.
Ahora cualquier persona del planeta en teoría puede
tener acceso a profesores de talla mundial.
Aunque
no ha revolucionado todavía la educación superior,
iTunes U parece muy prometedor para el aprendizaje a
distancia de los estudiantes, especialmente en
regiones en las que el acceso a la educación de
calidad es limitado. Se benefician de este servicio
de diversas maneras: no sólo pueden descargar, ver y
oír las clases gratuitamente y en el momento en que
más les convenga, desde cualquier parte del mundo, y
en cualquier aparato de Apple, sino que el contenido
viene proporcionado por pesos pesados del mundo
académico.
El
Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha hecho
accesibles on line 2.000 de sus cursos desde 2007,
uniéndose a universidades como Stanford, Harvard,
Cambridge y Oxford. Sólo de Oxford, los usuarios
descargaron más de un millón de cursos durante el
curso 2008-2009. Quienes pretendan conseguir un
título a través de un programa oficial pueden
estudiar junto a otros 38.000 estudiantes en la Open
University (OU), una institución de enseñanza a
distancia con base en Reino Unido que tiene colgados
cientos de sus cursos en iTunes. OU ofrece un
sistema de financiación del tipo “paga a medida que
aprendes” que no ata a los estudiantes obligándoles
a aflojar decenas de miles de euros en matrículas
anuales.
Open
University comenzó hace poco a ofrecer cursos
gratuitos en iTunes destinados a la educación de
profesores en el África Subsahariana. Las 30 clases,
que pueden ser descargadas en el iPhone, el iPod o
el ordenador, están diseñadas para mostrar a los
profesores cómo pueden dar un mejor apoyo a los
estudiantes con pocos recursos materiales. OU está
trabajando también con Unicef para proporcionar
mayores recursos educativos a niños afectados de
VIH/sida.
Ejército
Si
pensaba que el abastecimiento militar sólo consistía
en hacerse con hardware como pistolas y tanques,
piénselo mejor. Cada vez más, compañías como
Raytheon y Knight's Armament están desarrollando
aplicaciones para smartphones para las fuerzas
armadas. Apple y Google están vendiendo también sus
respectivos productos. Y el Pentágono los está
comprando.
El
aspecto político: Normalmente, las innovaciones
militares lideran los avances en el mercado privado,
como en el ejemplo de la navegación por satélite
GPS, o del microondas. En el caso de los smartphones,
no obstante, se ha dado la vuelta a la tortilla. Los
teléfonos habilitados para la web están yendo a la
guerra en cantidades cada vez mayores, y el Ejército
de EE UU espera que este tipo de aparatos, con la
ayuda de Internet, puedan ofrecer a los soldados
montones de datos en directo del campo de batalla.
Pero no son sólo sus capacidades pasivas lo que las
fuerzas armadas encuentran atractivo.
Del
mismo modo que las aplicaciones creadas por terceros
han aumentado enormemente el potencial del iPhone y
aparatos similares, la agencia de I+D del Pentágono,
DARPA, confía en que un app store militar puede
modificar igualmente la manera en que los soldados
luchan e interaccionan entre sí. Una de estas
aplicaciones, BulletFlight, permite a los
francotiradores introducir variables como el efecto
del viento, la distancia, la temperatura y la
humedad para ayudarles a lograr el disparo perfecto.
Otro, el One Force Tracker, traza las posiciones
amigas en un mapa en tiempo real, y una tercera,
Vcommunicator, produce “traducciones orales y
escritas del árabe, el kurdo y dos lenguas afganas”.
No es ninguna revolución en los asuntos militares,
pero el smartphone puede todavía modificar en gran
medida el modo en que se luchan las guerras.
LA
ONDA®
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