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Hundidos en petróleo,
millones de litros
contaminan los mares
Cristina
Barrios

Un nuevo
derrame petrolero se sumó a la del Golfo de México
(en abril: en China, la explosión de dos ductos
ocasionó el vertido de 1,500 toneladas de crudo al
mar amarillo, lo que amenaza con causar otro
desastre ecológico en el planeta. Según Greenpeace,
la capa de crudo llega a tener ya un espesor de 20
centímetros.
En el
caso del Golfo de México, a más de tres meses
persiste la incertidumbre sobre el futuro de la tapa
colocada sobre el pozo averiado, pues ni el gobierno
de Estados Unidos ni la empresa británica BP se
arriesgan a hablar de una solución definitiva. Mas
bien se ha creado un manto de silencio y de
declaraciones contradictorias para desinformar a la
comunidad internacional y a las organizaciones y
personalidades que vienen denunciando los hechos.
El
derrame en China, en la ciudad norteña de Dalian,
obligó a recurrir por primera vez a la
biotecnología: 23 toneladas de bacterias que
procesan el crudo se depositaron en las aguas
marinas. En otros derrames petroleros, como el del
Golfo de México, se habían utilizado hasta ahora
barreras para evitar la dispersión del crudo, pero
los fuertes vientos ocasionan que el petróleo de
extienda más.
Según
informó la agencia estatal de noticias Xinhua,
durante el último fin de semana se han vertido al
mar 1.500 toneladas de crudo. La marea negra ya
ocupa una mancha de 183 kilómetros cuadrados, de los
cuales 50 están seriamente contaminados y
solo 20 habían podido ser limpiadas, recogido 460
toneladas de petróleo. Este nuevo vertido de
petróleo que amenaza las costas de China estuvo
precedido de varias explosiones que provocaron un
gran incendio en los oleoductos del puerto de Dalian,
al noreste del país en la provincia de Liaoning.
Para
controlar el derrame, uno de los mayores de China,
el Gobierno ha movilizado más de un millar de
barcos, entre los que destacan 24 naves equipadas
para recoger el petróleo y 800 buques pesqueros
dotados con productos químicos para disolver el
crudo. “La mancha puede verse a unos diez kilómetros
de la bahía de Dayao y se vuelve muy espesa a sólo
siete kilómetros de las playas, desde donde se puede
oler un fuerte hedor a gasolina”, dicen los reportes
de prensa.
Estos
hechos de los últimos días se suman a los
reiteradamente denunciados de Nigeria. Catástrofe
ecológica sin parangón que ocurre desde hace décadas
en el delta del Níger. Nigeria, es uno de los
mayores productores mundiales de crudo. Muchos han
advertido sobre las precarias condiciones de
seguridad con las que se extrae en esa región de
grandes pantanos el petróleo. Una explosión en el
2008 mató en su inicio a cien personas.
Hay
expertos que llegan a calcular en 546 millones de
galones los derrames o perdidas reiteradas desde que
comenzó la exploración en la zona, hace unos 50
años.
También
en Venezuela por estos días a menor escala,
ocurrieron derrames en el lago de Maracaibo.
Fotografías publicadas por la prensa local dieron la
alerta provocando preocupación en diversos
habitantes y pescadores de la región.
Todo
ello conforma un panorama que cuestiona la seguridad
de la explotación petrolera en el mar, como se viene
realizando, a pesar de las nuevas tecnologías.
Porque los daños ecológicos y humanos son
irreversibles y de extrema gravedad sin que hasta el
momento los organismos internacionales y los
gobiernos adopten medidas a la altura de lo que de
seguir a este nivel de irresponsabilidad, puede
crear un realidad desoladora en gran parte del
planeta con la desaparición de especies y
ecosistemas entre otros daños.
Fuentes: Agencias y periódicos
Foto Portada de
periodismohumano.com
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