Ministro Lorenzo: no hay
una sola medida que implique
aumentar los impuestos
por Fernando Lorenzo
ante las Redes Frenteamplistas
(Ministro de Economía)

Lo que sigue a continuación es la versión completa de la exposición no leída del Ministro de Ecomónia de Uruguay, Fernando Lorenzo, el viernes 30 de junio ante el auditorio de las Redes Frenteamplistas que lo habían invitado para conocer los lineamentos fundamentales del Presupuesto Nacional (el primero de la administración Mujica)

que inicia su tratamiento por estos días.

 

La reunión fue en el Club Banco Hipotecario, donde Lorenzo habló por más de una hora y media y entre otros anuncios dijo que la educación se llevará en este quinquenio más de un tercio de los recursos adicionales con los que se cuenta.

 

El evento comenzó con una exposición general del jerarca sobre la política económica y el presupuesto quinquenal  indicando que el Frente Amplio hizo de la política fiscal "un instrumento útil" con "contenido político", cuando en gobiernos anteriores se gobernaba "a los barquinazos". 

Versión transcrita y titulada por La ONDA digital.

 

 

“ (…) El gobierno fija prioridades, y fija distintas áreas de la actividad institucional, social, política del país, metas y desarrollos y aspiraciones verdaderamente importantes para la construcción de ese Uruguay más próspero y más justo que estamos pensando. Y no hay que confundir además – como también hay que hablar del presupuesto – las prioridades del Plan de Gobierno con las prioridades del presupuesto. O sea, entender que la herramienta presupuestal es una herramienta a jerarquizar, no implica sub-sumir contratos de avances que están jerarquizados en el Plan de Gobierno en una expresión meramente de formulación y ejecución del presupuesto nacional.

 

Me parece que eso es – en cierto sentido – como reducir la importancia de los objetivos políticos que tenemos planteados y llevarlos – casi – a la formalidad del diseño de una ley y de la ejecución de un conjunto de planes, soportados sobre recursos públicos. Yo creo que buena parte – además – de lo que son los objetivos más relevantes del Plan de Gobierno y los objetivos programáticos más profundos del Frente Amplio, tienen que ver con constituir derechos y no solamente con asignaciones de recursos.

 

Presupuesto, acto de realidad política

La constitución de derechos, el crear derechos y crear capacidades para ejercerlos, va bastante más allá del enfoque político que a nosotros nos parece decididamente más útil que pensar en que la consecución de los objetivos es una expresión meramente económico-financiera y que depende – básicamente – de montos asignados y de la capacidad de llevar adelante un conjunto de programas que lo que creemos. Quiero aclarar, esto no se trata de reducir la importancia del presupuesto nacional. Se trata de ubicar las discusiones presupuestales en su contexto. Y me parece que esto importa, porque la política económica está – por supuesto – apuntalada en la gestión de gobierno, en una sólida política fiscal. El Frente Amplio hizo una contribución muy importante – en ese sentido – al país. Hizo de la política fiscal un instrumento útil. La política fiscal había deambulado en muchas oportunidades históricas en el país. Había sido – muchas veces – gobernada a los “barquinazos”; gobernada a los “golpes de timón” provocados por circunstancias adversas o por bonanzas temporales. Nosotros hicimos de la política fiscal y de la discusión presupuestal – que es una herramienta fundamental de la política fiscal, no la única – hicimos algo que fue jerarquizar el debate.

 

¿Cómo lo hicimos? Me parece que esto importa compartirlo, también. Hicimos que el presupuesto nacional y la discusión sobre el mismo, se transformara en un acto de realidad política. ¿De qué manera? Diciendo que lo que el Parlamento de la República decía que autorizaba el Poder Ejecutivo y las distintas instituciones públicas a ejecutar y los programas a priorizar y los recursos a asignar – finalmente – estaban a disposición de todos los organismos que tenían que ejecutar esas políticas. Y no había ningún intento de retacear los recursos, ni limitar los recursos, aprobados por el Parlamento de la República. ¡Esto es un contraste muy grande con la historia de la construcción y la ejecución presupuestal en el pasado! Donde la discusión parlamentaria, era una discusión que después se vaciaba parcialmente, cuando llegaban las instancias de fijación de topes y limitaciones administrativas – por parte del Ministerio de Economía y Finanzas – para poder manejar la política fiscal de manera controlada.

 

Nuestro primer gobierno y este segundo gobierno han hecho de la política fiscal y el debate sobre la política fiscal, un elemento fundamental con contenido político. Y yo creo que eso importa tanto como lo cuantitativo. Importa porque nosotros nos hemos obligado a que estas discusiones tienen relevancia política porque son discusiones sobre la realidad y porque – además – nos hemos encargado de hacer responsablemente las asignaciones presupuestales, porque nosotros sabemos el valor que tiene asignar un recurso – aunque es valioso – y que después ese recurso no esté disponible o se extinga. ¡Piensen lo que pasaría! ¡Piensen lo que pasaría! Si nosotros asignáramos recursos a fines tan importantes para el desarrollo del país, como a la educación u otras áreas fundamentales – como la salud – y nuestro esfuerzo fuera – un año – concretar una asignación presupuestal importante y después despreocuparnos de cómo sigue la historia. Si al otro día faltan los recursos, ese no es nuestro problema. No. Nosotros nos preocupamos en todo momento, de cada paso y de cada transformación que se iba impulsando a través de inversiones públicas y recursos de la comunidad, que esos recursos estuvieran disponibles para realizar un esfuerzo de largo aliento.

 

El debate presupuestal y el debate de política fiscal que el Frente Amplio ha propiciado, es un debate que está lleno de contenido estratégico, lleno de la idea de que lo que estamos haciendo no es un esfuerzo durante nuestro gobierno, es la aspiración de la concreción de transformaciones que queden para adelante y de manera duradera para la sociedad. Esa es la forma de actuar. Esa es la forma en que hemos ayudado a jerarquizar el debate presupuestal y a jerarquizar la discusión de la política fiscal. Y la política fiscal es importante, no sólo porque ella es capaz de proveer de los recursos necesarios para atender políticas sociales y programas valiosos. Yo creo que reducir el papel de la política fiscal y el debate sobre los instrumentos de la política fiscal, al problema de que a la economía y a la política económica sólo le compete propiciar que los recursos estén ahí para poder fortalecer áreas prioritarias y áreas que tienen alto contenido social, a mi me parece que eso es reducir demasiado el alcance de la política fiscal.

 

La política fiscal tiene un papel clave en la existencia de incentivos, en la existencia de elementos proporcionales o específicos sobre la economía, el de atender discriminaciones que afectan – finalmente – a la asignación de recursos y a la distribución del ingreso en la comunidad y que no se manifiestan en recursos asignados como una partida presupuestal, sino que tienen un alcance distinto. La política fiscal incluye todas las transformaciones que hemos realizado en materia de promoción de inversiones; la política fiscal incluye todos los elementos específicos de asignaciones diferenciales de incentivos, según un conjunto de contribuciones que los distintos proyectos que eleva el sector privado a consideración del Ejecutivo, están para aportarle a la sociedad. Todos estos elementos también son parte de la política fiscal y también son parte del diseño presupuestal, aunque ellos – por su naturaleza – no estén votándose en artículos concretos del presupuesto, en algunos casos.

 

Por tanto, la jerarquización que hemos hecho de la política fiscal tiene un enorme contenido político y la política fiscal no es sólo la proveedora de recursos para que sean ejecutados por determinados ámbitos relevantes e importantes de la política económica. Me parece que estas consideraciones hacen bien para contextualizar – al menos – cómo razonamos quienes trabajamos en el área de la política económica, pensando en todo instrumento que está a nuestra disposición para cumplir los fines que el gobierno se traza.

 

Es probable que en la Ley de Presupuesto se incluya un conjunto de asignaciones muy relevantes para el cumplimento del Plan de Gobierno. Pero va a haber otro conjunto de normas que van a estar dejando pautas nuevas sobre incentivos fiscales – en algunas áreas – que tienen tanta o más relevancia – en algunos casos – que las propias asignaciones presupuestales en esas materias. Y es esa integralidad del análisis político de la política fiscal – que yo siempre digo: de todas las políticas económicas, la política fiscal es la más política de todas. No tengo dudas. Es la que condensa y concentra la mayor cantidad de intereses de la sociedad y en la que se tensionan todos los conflictos – distributivos y de prioridades -  que están trazados en una sociedad. Y esto es así porque la política fiscal incluye gastos, pero incluye los impuestos, las exenciones, las exoneraciones y todas las medidas de fomento que el país pone a disposición de los actores de la sociedad para progresar.

 

Prosperidad duradera

Estas consideraciones requieren – ahora – de algunas reflexiones antes de entrar en materia presupuestal, respecto a cómo identificamos – de alguna manera – el papel que tiene la economía y la política económica, con algún énfasis en la política fiscal, en este proceso de avance hacia el desarrollo que nos hemos propuesto.

 

El Plan de Gobierno del Frente Amplio es un plan preparado para un país que superó muchas de sus debilidades en el período anterior; iniciamos el primer gobierno del Frente Amplio con un conjunto muy amplio y muy pesado de vulnerabilidades sociales, institucionales, económicas, financieras, fiscales de todo tipo. Afortunadamente, cinco años después, el presidente Vázquez nos dejó un país en el cual – muchas de esas urgencias – habían sido resueltas y otras tantas habían sido mitigadas lo suficiente como para podernos plantear objetivos más ambiciosos. Y los objetivos que nos hemos trazado, son objetivos de que este país puede y debe – en este período de gobierno – dar pasos importantes hacia el desarrollo. Y el desarrollo – en un país como Uruguay – con nuestra realidad económica y nuestra realidad social, tiene dos dimensiones incontrastables: una, que nosotros necesitamos prosperidad duradera. Este país necesita que la expansión económica sea duradera, estable, permanente y que no esté amenazada – en todo momento – por circunstancias y efectos que terminan sacándonos del camino.

 

Nosotros necesitamos – por nuestro nivel de ingresos, porque somos un país de renta media y que si queremos avanzar hacia el desarrollo, necesitamos dejar de ser un país de renta media para ser – al menos – un país de renta media que está aspirando a nivel de renta per cápita más elevados, necesitamos la expansión económica. Y la expansión económica tiene algunas características muy importantes que las hemos visto – en estos años – actuar plenamente.

 

La expansión económica es algo que – para un país que estuvo tan postrado, tan estancado y con tan pobre desempeño económico durante tanto tiempo – produce un cambio muy grande en la sociedad. Porque la transformación más grande que trae la continuidad y el crecimiento económico es que aumentan las oportunidades: hay más y mejores oportunidades. Eso es lo que la prosperidad económica le aporta – como posibilidad – a los países que deciden progresar y avanzar hacia el desarrollo. Obviamente la prosperidad económica, es una suerte de condición necesaria para avanzar hacia el desarrollo, pero tiene la potencialidad de ofrecerle oportunidades  - no a todos – a algunos de la sociedad. ¿A quiénes? A los que están mejor preparados, a los que tienen más capacidades, a los que tienen mejores contactos, a aquellos que – verdaderamente – están ellos mismos y sus familias en mejores condiciones de aprovecharse de la prosperidad porque tienen con qué.  Y – por suerte – en estos últimos años, son cada vez más las familias y los ciudadanos de este país que tienen condiciones de ser incorporados en la prosperidad económica. ¡Por suerte eso ha ocurrido! Pero también tenemos que lamentar que en nuestro país hay demasiados compatriotas, demasiados ciudadanos y ciudadanas, demasiados hogares de nuestro país, que no tienen las herramientas, las capacidades, la formación, ni los vínculos, para que la prosperidad económica los lleve de la mano y les asegure mejoras de bienestar.

 

Parte fundamental de nuestra propuesta política

 Nosotros, con nuestra forma de pensar – desde la izquierda política uruguaya, sabemos que ellos son parte fundamental del contenido de nuestra propuesta política y parte fundamental de lo que tenemos que asegurarnos que ocurra, para que este país sienta que progresa. Porque este es un país muy peculiar. Este es un país que tiene una preferencia por la equidad – yo siempre lo menciono – y se desgarra con tanta facilidad viendo injusticias – flagrantes y exclusiones flagrantes sociales – que ese es un valor que nosotros – en la izquierda – lo tenemos muy adentrado pero que – en realidad – somos herederos de nuestras tradiciones políticas pero – también – de las tradiciones culturales más profundas.

 

Este es un país donde hay una preferencia muy importante por la igualdad, y esa preferencia por la igualdad – desde nuestro punto de vista – no está garantizada en una sociedad que está expandiéndose económicamente, si no hay una red de políticas sociales y una red de acciones específicas del estado que tiendan la mano y ayuden a paliar dificultades y a gestar capacidades y oportunidades que – de otra manera – no podrán ser aprovechadas por el país. Este es el núcleo central de las razones por las cuales nosotros necesitamos prosperidad duradera y una red de políticas sociales que sean capaces – armoniosamente – de hacer evolucionar a este país desde sus situaciones actuales hacia situaciones – desde el punto de vista económico y social – mucho más avanzadas que las que tenemos hoy.

 

Y el crecimiento económico nos ha ayudado en eso en estos últimos años. Ha sido – al mismo tiempo – proveedor de oportunidades y ha ayudado a resolver algunos de los más angustiosos problemas económicos y de bienestar en nuestra comunidad. Hoy el INE divulga cifras sobre indicadores de pobreza, indicadores de pobreza extrema en el país, correspondientes al año 2009. Las cifras son alentadoras, en el sentido de que – durante el año 2009 – en un contexto en el cual en toda América Latina se observó exactamente el efecto contrario – en todos y cada uno de los países de América Latina se observó un efecto contrario al que ocurrió en Uruguay.

 

Uruguay redujo sus niveles de pobreza, tanto en número de hogares como en número de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, completando un registro de cinco años consecutivos de reducción del número de hogares y el número de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza (aplausos). Y una más que alentadora evolución de los niveles de pobreza extrema, esos que sí, ya son inadmisibles. La pobreza extrema en el país en el año 2009 – según los indicadores publicados por el INE – ronda el 0,8% de los hogares y algo más del 1% de las personas. Ustedes saben que los hogares más humildes y en los más pobres, es donde hay más cantidad de ciudadanos viviendo. Esto hace ubicar los niveles de pobreza extrema – en algunos casos lo denominan “indigencia” – pero es pobreza extrema, la pobreza que tiene una vinculación directa con los problemas alimentarios, los más angustiantes y con más capacidad de influir negativamente sobre las posibilidades de progresar de una persona, son esas condiciones que están en la raíz misma del concepto de tener oportunidades. Esas condiciones evolucionaron favorablemente – nuevamente - a lo largo de los cinco años de gobierno.

 

Nosotros tomamos el gobierno después de una crisis muy importante y los niveles de indigencia, de pobreza extrema, se situaban por encima del 4%. Y a veces cuando uno habla de números – a mi me gusta poco llenar este tipo de reuniones de números – pero 4 puntos de los hogares del país o 4 puntos de las personas, son muchos hogares y muchas personas. Son más de 45 mil familias y bajar esa cifra a 9 mil familias – como es lo que dan los indicadores del 2009 – alienta, no satisface, alienta. Porque mientras haya indigencia, hay una razón para que plantear satisfacción, con eso no sea suficiente. Eso yo creo está perfectamente entendido por todos nosotros. Nosotros nos propusimos abatir la indigencia en este período y nos propusimos reducir – de manera drástica – el nivel de pobreza del país.

 

Eso es lo que nos propusimos. Y las dos políticas requieren de instrumentos diferentes. Si nosotros pensamos en objetivos de eliminación o de llevar a su mínima, mínima expresión las posibilidades de que haya indigencia en el país, estamos hablando de medidas y programas muy focalizados. Si estamos hablando de nueve mil hogares, no les vamos a llegar nunca con políticas generales. Estamos hablando de que ese tipo de cosas requieren de una puntería certera, en términos del tipo de programas y el tipo de beneficiarios a los cuales estamos apostando. Cuando uno piensa en otros avances sociales sin reducción de la pobreza, ahí operan muchos más instrumentos, muchos más factores, y tienen la red de protección social más amplia y más universal, tienen papeles fundamentales para cumplir. Tienen un papel clave para cumplir. Y el crecimiento económico – sobre eso – puede actuar también y nos puede ayudar como nos ha ayudado en estos años.

 

Pero jerarquizar adecuadamente, ¿cuál es el papel de la prosperidad económica y cuál es el papel de otras políticas necesarias para conseguir objetivos distributivos ambiciosos, como los que procuramos en este período? Ese es un tema absolutamente fundamental en lo político. Esto es el enfoque general con el que estamos razonando los objetivos de largo alcance, en materia de avance social que nos hemos propuesto alcanzar en este segundo gobierno del Frente Amplio. Y necesitamos que el crecimiento económico continúe. Necesitamos fortalecerlo, estabilizarlo, pero también necesitamos asegurarnos que disponemos de herramientas suficientes para hacer contribuciones relevantes en estos planos sociales tan importantes como los que están afectando los niveles de vida directos de – todavía – demasiadas familias en nuestro país. Este marco general y el conjunto de medidas que están en el Plan de Gobierno específico y metas específicas, son el soporte fundamental de la propuesta presupuestal que estamos trabajando a nivel del Poder Ejecutivo. Este es el soporte, la tónica y el mecanismo orientador – desde el punto de vista estratégico – de cómo concebimos la armonía entre expansión económica y equidad social. Esta es la forma. Y cuando se va a discutir del presupuesto nacional y del conjunto de medidas que estamos impulsando para cumplir el Plan de Gobierno, estamos inspirados – siempre – en un enfoque de este tipo. En todo momento estamos pensando en un concepto muy rico y muy amplio para interpretar el desarrollo económico y social. No es mera expansión de la actividad económica, pero tampoco lo conseguiremos si no conseguimos expansión económica duradera, sólida y permanente. Este es el enfoque con el cual estamos trabajando.

 

Los resultados no son de la política económica

Y – afortunadamente – la realidad nos dice, el marco de realidad, el realismo – simplemente, la observación real de lo que está ocurriendo en nuestra economía y en nuestra sociedad, nos hace pensar que Uruguay tiene una posibilidad para continuar creciendo y continuar generando oportunidades desde el lado de la economía en los próximos años. Y cuando se mira la forma en que nos ha tocado enfrentar y sobrellevar las dificultades de la crisis económica internacional, creo que uno podría estar tentado de decir que el haber sobrellevado la crisis internacional de la forma que lo hicimos, es el resultado exclusivo de la acción del gobierno y de la política económica en particular. Hay una tentación de hacerlo de esa manera. Nosotros estamos convencidos de que eso no es así: ni todo lo hizo el gobierno, ni la política económica fue la única responsable de que Uruguay transitara por la crisis como lo hizo. El conjunto de fortalezas generadas a nivel individual, los altos niveles de cohesión social, la red de políticas sociales ascendentes, la fortaleza de las empresas, los niveles de vulnerabilidad de muchos colectivos, la existencia de la negociación colectiva a nivel laboral… Podría hacer una larguísima lista de acciones en las que el único protagonista no son las políticas públicas y – mucho menos – la política económica en la crisis, como lo hizo. Y no es atribuible – de ninguna manera – a un factor único, autónomo y – mucho menos – que ese factor autónomo sea la política económica. Últimamente puede haber hecho su contribución. Yo creo que hizo, la hizo y fue muy importante, pero no fue la protagonista única de que las cosas ocurrieran como lo ocurrieron. Si no hubiéramos encontrado al Uruguay invirtiendo, al Uruguay productivo invirtiendo – como nunca, en décadas - , si no hubiéramos encontrado un sector exportador que hubiera aumentado su productividad del modo que lo hizo, si no hubiéramos desarrollado múltiples acciones de fortalecimiento de la competitividad y la innovación en las empresas, si no hubiéramos desplegado al conjunto de la sociedad un conjunto de iniciativas - que eran las que estaban operando en el año 2008 – discúlpenme, seguramente en el año 2009, no hubiéramos tenido los resultados que tuvimos.

 

Estar bien preparados es algo a lo que las políticas públicas y los gobiernos tienen que ayudar, pero no son los únicos protagonistas. Asumir desde las políticas públicas que somos nosotros los únicos responsables de generar las fortalezas y las capacidades para enfrentar dificultades, me parece que es de un reduccionismo formidable y algo que no ayuda – además – a algo que es muy importante desde el punto de vista social, y es que todos tenemos que ser responsables y todos tenemos que ser parte de la construcción de esas cosas que después llamamos “fortalezas”, que después llamamos de elementos positivos que nos hacen construir el futuro. Me parece que estas cosas importan – en ese sentido – y la continuidad del crecimiento económico le da un soporte a una formulación presupuestal. Inspira algunas medidas de estímulo para asegurar que ese crecimiento económico ocurre, pero sobre todo – ahí si – se transforma en la fuente fundamental de disponibilidad de recursos adicionales para aplicar sobre nuevas iniciativas.

 

En ese sentido, el presupuesto está inspirado en el Plan de Gobierno del Frente Amplio y el presidente Mujica ha sido muy enfático en esto – además está basado en los acuerdos alcanzados multipartidarios como una referencia importante, porque ellos también son parte de los compromisos políticos asumidos. Se convocó a los partidos a acordar sobre algunas áreas, se avanzó en los trabajos y se lograron concreciones en varias de ellas. Esos acuerdos también son parte de la inspiración de lo que sumamos a lo que es nuestro Plan de Gobierno. Es compatible – por cierto – son perfectamente compatibles los acuerdos alcanzados y con los objetivos y con las metas que nos trazamos en nuestro Plan de Gobierno. Pero jerarquizar adecuadamente que en esas áreas hubo una contribución y un acuerdo de otros partidos políticos, también nos importa tenerlo en cuenta, Este es el norte político que inspira las asignaciones presupuestales.

 

¿Qué nos propusimos hacer en el presupuesto? En primer lugar nos propusimos asegurar la continuidad y consolidación de todas las transformaciones realizadas durante el primer gobierno del Frente Amplio. Ese nos pareció el primer mandato. El primer mandato no era avanzar en nada de lo que nos proponíamos de nuevo. Lo primero que teníamos que hacer era asegurarnos que los programas, reformas y transformaciones que habíamos iniciado y que estaban en proceso de consolidación, al momento de asumir el gobierno en marzo del año 2010, iban a tener los recursos y las asignaciones necesarias para su continuidad y su consolidación. Este es un objetivo fundamental. Y, ¿por qué? Porque habían reformas en curso que tenían ya – incluso - el respaldo parlamentario, leyes atrás, y que faltaba – por la lógica propia de la elaboración presupuestal de todo gobierno, que es su período de gobierno y no transgredirlo a él – tenían que ser incorporadas – explícitamente – en la programación económico-financiera que iba a asegurar los recursos para el cumplimiento de los compromisos asumidos. Y lo que hicimos fue – en primer lugar – jerarquizar todas las acciones que tenían respaldo legal y eran – por tanto – decisiones ya adoptadas y que requerían asignaciones de recursos. Esto cubre aspectos como: la incorporación al FONASA de los cónyuges, avances en materia de asignaciones familiares, avances en materia de prestaciones activas del Banco de Previsión Social, la continuidad del Plan Ceibal, la consolidación y su extensión a secundaria que eran elementos que estaban siendo analizados ya al final de la anterior administración y que necesitaban estar previstos en los recursos con los cuales esas iniciativas se financiaban y se llevaban adelante. Esa fue la primera.

 

En segundo lugar tomamos una decisión muy importante, yo creo. Todos los recursos adicionales de los que disponíamos – después de atender los compromisos ya asumidos – tenían que ser para el cambio. Tenían que ser recursos adicionales aplicados sobre el proceso de transformación y cambio. En realidad el presupuesto nacional, parecería que es una instancia en la que se debería discutir sobre todo el gasto público. Algunos pueden creer que lo que se discute es de la totalidad del gasto público, esos más de 8.000 millones de dólares. Bueno, lamento decirles que la discusión está centrada sobre la parte incremental de los recursos. Y la habilidad política consiste en cómo utilizar lo incremental de los recursos para producir cambios en lo ya asignado. Pero si no se utiliza la palanca de la asignación presupuestal adicional para introducir cambios, ¿qué se tiene para introducir los cambios? ¿Sólo voluntad e iniciativa política? Eso es muy difícil para avanzar en procesos de cambios socialmente valiosos, si no se dispone de los recursos y los argumentos para poderlos propiciar. Y esta decisión de aplicar los recursos adicionales a procesos de cambios es crucial. ¿Por qué? Porque el automatismo y el mecanicismo de la asignación de recursos – pre asignación de recursos – es la mejor forma de no tener metas específicas ni tener prioridades. Si nosotros volvemos mecánicas las asignaciones presupuestales, trivializamos el proceso de fortalecimiento de recursos en las distintas áreas, seremos incapaces de priorizar. Y no nos preocupemos, entonces, de fijar prioridades. Porque las propias asignaciones presupuestales harán que el concepto de prioridad haya caído por tierra. Prioridad es elegir y para poder elegir hay que utilizar todo el esfuerzo del que se dispone para propiciar los cambios. Y las prioridades tienen que estar reflejadas de esa manera. Esa es la decisión política que se adoptó.

 

Y se adoptó una decisión muy importante y es que las reducciones impositivas - a las que nos hemos comprometido en este período – no tenían que quitarle recursos a las disponibilidades presupuestales para esas transformaciones. Y cargamos sobre las espaldas de nuestras agencias de recaudación - la DGI y el BPS – la carga de reducir la evasión y la informalidad por un monto equivalente a todos los sacrificios de impuestos que vamos a hacer, como producto de las adecuaciones y reducciones impositivas comprometidas. Esta es una decisión política: nos comprometimos a reducir impuestos, pero al mismo tiempo – del punto de vista de la programación presupuestal – decimos que es contra la reducción de la evasión y contra la reducción de la informalidad, que deben estar fijadas las metas de recaudación de las agencias que nos proveen los recursos con las que vamos a financiar el resto de las políticas sociales. Esta es – básicamente – la estructura de donde vienen los ingresos y es un punto muy importante. Los ingresos provienen – en un sistema impositivo, como el nuestro – dependen de la capacidad de que la economía continúe creciendo y que ella provea de ese crecimiento – a través de los impuestos – de recursos adicionales. Si se quieren generar otros recursos, hay que aumentar los impuestos. Y no hay una sola medida en el Plan de Gobierno del Frente Amplio, que implique aumentar los impuestos. Tenemos compromisos en materia de adecuaciones y reducciones de impuestos. No tenemos un solo compromiso, ni una sola meta, que se pueda expresar como incremento de los impuestos. Y si hemos propuesto – en estos días - algunas medidas referidas a cambios en el sistema impositivo, no es con ningún propósito recaudatorio. Es – simplemente – con hacer lo que sabíamos que teníamos que hacer y que – cuando tuvimos la oportunidad de hacerlo – lo hicimos. Y eso es lo que estamos discutiendo en estos días en el Parlamento. Cuando dispusimos de la herramienta para iniciar verazmente el proceso de fiscalización de lo que son las colocaciones de los uruguayos en el exterior, simplemente extendimos el concepto de impuestos sobre las colocaciones, sobre las rentas de capital, a las colocaciones en el exterior. ¿Por qué? Porque ahora disponíamos de elementos para su fiscalización. No hay ningún elemento fiscalista, ningún afán recaudatorio en esto. Ya lo hemos expresado públicamente, hoy lo empezamos a debatir en el Parlamento y quedó clara cual es nuestra posición al respecto. Nuestra posición – si se quiere – es de principios: creíamos que eso lo podíamos haber hecho ya, cuando aprobamos el nuevo sistema tributario y no disponíamos de herramientas con las cuales fiscalizar. Y lo peor que se puede hacer con impuestos, es crear impuestos que no se pueden fiscalizar y crear impuestos que – después – la carga de decir “porqué no se recauda”, recae sobre las características del impuesto y no sobre el que lo propuso, que no aseguró que estaban – al menos – los elementos más básicos para poder ser recaudable. Tenemos muchos episodios en el país de creación de impuestos y “desacreditación” de impuestos, por haberlos creado sin bases sólidas para su fiscalización y que – después – le atribuíamos al propio impuesto el problema, cuando el problema iba bastante más allá del propio impuesto. El problema era – simplemente – que se pensaba en abstracto el sistema impositivo y no se fijaban las condiciones operativas para que los impuestos pudieran ser recaudados, tener capacidad para que los impuestos puedan ser recaudados.

 

Todos los recursos adicionales, después de atender los compromisos asumidos, están aplicados sobre procesos de cambios. Y – en términos generales – se tomaron tres decisiones importantes en esta materia:

 

1)                 En primer lugar, se decidió asegurar el 4,5% del PBI de los recursos para la educación pública, a lo largo de todo el período de presupuestación: 2011-2015. Y – para nosotros – eso consistía en sostener el esfuerzo que la sociedad había hecho apoyando nuestra educación pública y – en segundo lugar – fortalecer los recursos adicionales para poder realizar nuevas iniciativas y desplegar nuevos logros en materia de educación. Y  - básicamente – esto se materializa asegurando la previsión financiera y el Poder Ejecutivo intenta acordar con las autoridades de la educación, la posibilidad de tener una misma visión sobre la propuesta presupuestal. Si no alcanzamos eso, nuestro compromiso es remitirle al Parlamento las ideas que el Poder Ejecutivo tiene respecto a cuál debería ser la asignación presupuestal para la educación. Esto es así porque la Constitución dice que es así, que es el Parlamento quien tiene que decidir. Pero nosotros creemos que el Programa del Frente Amplio tiene un conjunto de compromisos y de lineamientos que el Poder Ejecutivo tiene que enviar al Parlamento como parte de su mensaje, en materia de asignación de esos recursos. Porque cuando existen esos lineamientos y esos compromisos, es responsabilidad – en primer lugar del Poder Ejecutivo – elevarlos al Parlamento de la República. Por supuesto, esto formará parte del mensaje presupuestal que estamos elaborando y que estamos trabajando en conjunto con el gabinete;

 

2)                 En segundo lugar, tomamos la iniciativa de asegurar que todos los avances en materia de remuneraciones alcanzadas durante el primer gobierno del Frente Amplio, se mantenían para todos los funcionarios públicos, sean estos de la administración central o sean de los servicios descentralizados y entes autónomos del Estado. O sea, los avances realizados – todos ellos – se consolidaban y se aseguraban los mantenimientos de las remuneraciones reales. Ahora bien, de los recursos adicionales de los que disponíamos, íbamos a utilizar una parte sustantiva para propiciar procesos de cambio y transformación en la legislación. Y esta decisión está inspirada en el concepto de priorización. Nosotros sabemos que hay componentes de las remuneraciones, que requieren de esfuerzos específicos y no iguales al de otras áreas del Estado. En particular, en el período anterior, fue jerarquizada la parte de remuneraciones en la educación, fue jerarquizada la parte de remuneraciones en salud y fueron jerarquizadas algunas otras áreas claves de la administración. En este período está claro que – en materia de seguridad pública – hay compromisos establecidos en nuestro programa de gobierno. Y compromisos que son muy ambiciosos y muy importantes y que son compartidos por todo el gobierno, respecto del valor que tienen. Esos elementos de fortalecimiento específico de los recursos en algunas áreas, requieren – específicamente – de disponer de recursos para ellos y el presupuesto va a contener normativas específicas en la que decide asignar y priorizar algunas áreas de gobierno con partidas salariales suplementarias. Pero no hay amenazada ninguna posición adquirida ni ningún avance realizado en el período anterior. Esta es la condición sine qua non de la elaboración presupuestal que estamos haciendo;

 

3)                 Y por último, hay un conjunto de recursos más allá de las asignaciones para la educación y más allá de estos recursos previstos para el fortalecimiento y para transformaciones, que serán recursos aplicados sobre áreas prioritarias y sobre el desarrollo de programas, también inspirados en nuestro Plan de Gobierno y en los compromisos asumidos frente a la ciudadanía y frente a los acuerdos multipartidarios.

 

Este es el esquema básico de la organización del presupuesto. Después, su expresión concreta, es el resultado de un trabajo que está en proceso y en el cual se está trabajando. Y la Ley de Presupuesto Nacional es – de todas las leyes – la que mejor refleja el colectivo del gobierno. No es una ley del Ministerio de Economía, no es una ley del equipo económico, es la ley de todo el Poder Ejecutivo. Y así es remitida al Parlamento de la República; y así es construida; y así es diseñada; y así es trabajada la ley. A algunos nos competen tareas específicas en esta área, como algunos tienen otras áreas en las que tienen tareas específicas en la ejecución y preparación de las políticas. Pero finalmente – en este caso y en el resto de los casos – las iniciativas pertenecen al equipo de gobierno y el gobierno trabaja colectivamente en la recaudación de estas propuestas.

 

Nosotros estamos trabajando intensamente en esa área; la tarea no está terminada – ni mucho menos – a nivel del Poder Ejecutivo, se sigue analizando y vamos a propiciar algo sí muy importante y que ya hicimos en los momentos iniciales de lanzamiento de los lineamientos. Una vez que el Poder Ejecutivo hizo suyos los lineamientos del presupuesto, lo primero que hicimos fue compartirlo con los compañeros de la bancada parlamentaria, con diputados y senadores. Fuimos ese mismo día los compañeros que trabajan en la OPP, la gente que trabaja con nosotros en el Ministerio. Fuimos a compartir con la bancada parlamentaria, con diputados y senadores, los lineamientos, el mismo día que los presentamos y acordamos en el Poder Ejecutivo. Y pensamos repetir ejercicios de este tipo, porque nos parece que es el mejor vehículo de análisis y la mejor forma de construir una iniciativa tan importante. También hemos estado compartiendo en diversos ámbitos del Frente Amplio – en los sectores, en la Mesa Política, frente a los delegados de las bases, en muchos ámbitos – hemos estado compartiendo y discutiendo aspectos del presupuesto. Eso nosotros creemos que tiene mucho valor. Hemos recibido – no sólo sobre el presupuesto, sino sobre otras áreas de la política económica – propuestas y consideraciones muy atendibles; observaciones que – verdaderamente - nos van a ayudar a mejorar el diseño y la ejecución de la política económica. Porque – de algún modo – cualquiera de nosotros que está trabajando en el gobierno, lo que quiere es tratar de hacerlo lo mejor posible. Y si hay compañeros que tienen ideas y propuestas que nos ayudan a mejorar y perfeccionar lo que estamos haciendo, seríamos muy necios si no las aceptáramos”.

 

Luego de este encuadre general sobre política económica del actual gobierno, Lorenzo respondió diversas preguntas:

 

Vivienda:

“La prioridad asignada a la vivienda, nosotros creemos que es de las mejores prioridades establecidas en el Plan de Gobierno. Nosotros hemos visto el resultado de la expansión económica y los efectos que tiene sobre el bienestar de quienes se pueden aprovechar de esa expansión económica y hemos visto – además – la capacidad de las políticas sociales de conseguir efectos distributivos positivos para el país. Pero el hábitat y las condiciones de vivienda de la gente son dimensiones específicas y no necesariamente resueltas – ni por la expansión económica, ni por otras políticas sociales que no estén específicamente orientadas a esta cuestión. Me parece que esto es clarísimo. Muchas de las situaciones de exclusión y muchas de las situaciones más penosas de vida, están vinculadas – directamente – al hábitat y a la vivienda. Y no tomarlo como una prioridad específica, jerarquizarla y diseñar múltiples instrumentos para avanzar en esta materia, no puede ser sustituido por ninguna otra cosa. O sea, esto – verdaderamente – es una área en la que no alcanza con un menú pequeño de instrumentos. Necesitamos una amplia batería de herramientas. Una de ellas es clave: las asignaciones presupuestales. Las asignaciones presupuestales van a ser fortalecidas en este período y van a estar concentradas donde debe serlo, atendiendo aquellas situaciones donde no hay ninguna forma de mercado ni ninguna forma alternativa que pueda intervenir sobre eso. Y esa tiene que ser la prioridad: más recursos presupuestales y – esos recursos presupuestales – orientados efectivamente sobre áreas que ningún tipo de instrumento de mercado, ni ningún tipo de incentivo que se quiera realizar por parte de sectores particulares, va a progresar. El tema de las Cooperativas, es uno. Y otros lo son los temas vinculados a las zonas inundables y a las zonas donde se concentran los niveles más dramáticos de insuficiencia de la vivienda para cubrir y amparar la vida de muchas familias de este país. Esto es clarísimo y va a ser una prioridad.

 

Ustedes, permítanme, que – en muchas de las áreas - yo no hable de montos, pero sí de conceptos, sí de lo cualitativo. Porque creemos que estamos todavía en la etapa preparatoria de la propuesta presupuestal y no corresponde avanzar en ningún sentido. Les adelanto que – además – de las asignaciones presupuestales, vamos a poner a disposición de las políticas de vivienda un conjunto muy amplio de instrumentos novedosos, para acompañar esos procesos de fortalecimiento presupuestal. Y téngase en cuenta también que – afortunadamente – sobre el final del período anterior, logramos la transformación y vuelta operaciones del Banco Hipotecario del Uruguay. Y eso no es poca cosa para la política de vivienda de nuestro país. Porque durante el período anterior, tuvimos que reconstruir una organización destruida y  - hoy – es una organización que va recobrando un papel útil para la sociedad. Y que – además – hemos construido institucionalidad propicia y muy adecuada, para desarrollar las políticas de vivienda, fortaleciendo al Ministerio de Vivienda, pero – además – creando la Agencia Nacional de Vivienda, como brazo operativo de las políticas fijadas por el Ministerio.

 

Por lo tanto – en vivienda – tenemos mucho para trabajar y tenemos muchos instrumentos para poner a disposición. La mayoría de ellos va a estar disponible una vez que el presupuesto esté aprobado, siendo acompañado por otras cuestiones que no tienen implicaciones presupuestales, pero que sí van a estar operativas sobre finales de este año. Por tanto ahí hay un menú grande de temas, sobre los cuales se está trabajando.

 

Educación:

Quiero decir una cosa: asegurar el 4,5% para la educación, en una economía en crecimiento como va a estar en este período, implica un volumen de recursos relativamente importante adicional para la educación. Uruguay está creciendo a tasas que son más del doble de sus tasas históricas en promedio; casi el triple – si lo miramos con el período anterior, que fue excepcional. Eso hace que asegurar el 4,5% de una masa de recursos que evoluciona a ese ritmo, es un aumento de disponibilidad de recursos muy importante.

 

Déjenme decir que la asignación prioridad a la educación, ¡se lleva más de un tercio de todos los recursos adicionales disponibles para ser asignados! Y esto, ¿qué significa? Yo quiero ser preciso: implica – básicamente – un fortalecimiento de recursos muy importante para la educación. Pero la educación no es la única prioridad. Nuestro Plan de Gobierno no tiene un solo artículo que dice: “priorice la educación”. Nuestro Plan de Gobierno tiene múltiples aspectos de las políticas sociales a fortalecer y muchas otras áreas de gobierno a ser priorizadas. Por tanto, el compromiso de gobierno con la educación, es un compromiso firme, es un compromiso que nosotros entendemos que tiene que estar armonizado con avances en otras áreas. Sin ningún afán de incursionar en aspectos cuantitativos, si se pensara en algún guarismo como estos que se plantean públicamente para la educación, se llevaría varias veces todo el espacio fiscal disponible del país para el próximo quinquenio. Esas cifras de las que se habla está fuera del alcance de lo que son los compromisos políticos asumidos por el gobierno. Que no incluyen – insisto – aumento de impuestos. Por tanto, los recursos adicionales que dispongamos, no provienen de otro lugar que del esfuerzo y del trabajo de los uruguayos que terminan pagando los impuestos. Y esto es tan simple como eso y es así. ¡Vienen de ahí esos recursos! ¡No son unos recursos que tiene nadie guardados y que no quiere poner a disposición de esta área u otra área prioritaria!

 

Yo insisto, porque creo que esto tiene contenido político. Es decir, ¿de dónde provienen los recursos que vamos a aplicar sobre cosas que creemos útiles? Pero – al final – son contribuciones de todos nosotros, de los que estamos aquí y de muchos otros que están mucho más desposeídos que nosotros y que pagan impuestos, también. Entonces, me parece que esas cosas importan e importan mucho.

 

Impuestos:

Sobre los impuestos, nosotros tenemos – básicamente – dos compromisos claramente establecidos en el Plan de Gobierno: uno es la reducción de las alícuotas del IVA en dos puntos porcentuales; y en segundo lugar, la adecuación y mejora de los regímenes de reducciones del IRPF. O sea que se trata de dos temas de entidad diferente y de características diferentes para el diseño de la política tributaria y fiscal.

 

Con respecto a la reducción del IVA, debo decir que, cada punto del IVA representa – aproximadamente – renuncias a recaudaciones del orden de los 140 o 145 millones de dólares efectivo cada punto. Y esto está claro. Cuando se dice que se bajan los impuestos, la recaudación esa, se pierde. ¡Esa se pierde! Distinto es cuando uno pone el impuesto y no sabe cuanto va a recaudar. Pero cuando se baja un impuesto, está clarito. Cuando uno baja un impuesto sabe lo que está reduciendo, porque esto es – básicamente – aritmética más simple que la que ocurre cuando uno pone el impuesto. Nosotros estamos trabajando para que las rebajas del IVA – dentro de los impuestos indirectos en general – sean percibidas por los consumidores, por los usuarios. Esa es nuestra preocupación. Estamos trabajando y creemos que vamos a tener – durante el año 2011 – un diseño de una propuesta para avanzar en esta materia, para concretar esta medida pero que asegure – básicamente – en el cumplimiento de lo que nos proponemos realizar, de lo que nos comprometimos a realizar, pero – al mismo tiempo – asegurarnos de que esa sensación de que las reducciones de impuestos no van a parar a los beneficiarios naturales – que son los ciudadanos – nos parece que nosotros tenemos que proteger eso y estamos trabajando en ese sentido.

 

Sobre el IRPF, déjenme decir una cosa diferente. El IRPF es un instrumento tributario especialmente diseñado con fines de equidad. Fue diseñado con fines de equidad. Nosotros lo defendimos – los frenteamplistas – a “brazo partido”, porque era una mejora y un aporte significativo a la mejora en materia de equidad de nuestro sistema tributario. Entonces permítanme decir que, toda vez que le vayamos a hacer cambios a los esquemas de deducciones, preocupémonos que sean justos distributivamente. Y hay cosas que pueden parecer simpáticas, que pueden tener muy buena acogida en los beneficiarios de esas deducciones, pero pueden ser muy poco justas desde el punto de vista distributivo. Y nosotros sí vamos a trabajar por preservar el papel que en materia de equidad tiene el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Y este es el enfoque con el que trabajamos sobre este tema.

 

Recibimos el mandato de perfeccionar el sistema de deducciones, mejorarlo, pero no de deteriorar las propiedades distributivas de este impuesto. Nosotros – los frenteamplistas – peleamos por este impuesto. Nosotros no podemos ser los que vaciemos de contenido este impuesto. Nosotros somos los que tenemos que preservar el alcance distributivo de esta herramienta. Porque otros impuestos no tienen las mismas propiedades – en materia distributiva – que tiene este Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Lo diseñamos para que así fuera. Respetemos la iniciativa política, que buen esfuerzo le llevó a nuestra fuerza política llevarlo adelante.

 

Inversión extranjera directa:

En este tema quisiera hacer una precisión. No hay ninguna medida específica discriminatoria en nuestro ordenamiento de incentivos que favorezca la inversión extranjera sobre el resto de las inversiones realizadas en el país. Lo que sí tiene previsto el país – en el marco de su Promoción de Inversiones – es proyectos de gran envergadura (creo que se les llama “Megaproyectos”) en los cuales, todas las decisiones de localización de esos proyectos en el país, implican procesos de análisis específico y de negociación y de otros sentidos entre gobierno y el inversor. Y esos proyectos son de tal envergadura que – normalmente – son impulsados por empresas que no son nacionales. Pero esos procesos son específicos de los grandes proyectos y no pretendiendo favorecer – en absoluto – a la inversión extranjera directa, en desmedro de la inversión local. No hay ninguna norma, ni ninguna decisión política en esa materia. Si quiero decir una cosa importante: Uruguay tiene bajos niveles de inversión productiva y están creciendo. Pero Uruguay tiene además de bajos niveles de inversión, bajos niveles de ahorro interno. Por lo tanto, para nosotros la insuficiencia de ahorro interno, no se puede transformar en una limitante para el progreso productivo del país, a menos que estemos pensando en medidas que es lo que no estamos pensando nosotros, que son medidas que – verdaderamente – traten de imponer niveles de ahorro que las decisiones individuales de las familias y de las empresas de este país, no están pensando.

 

Entonces, claramente hay que decir que la inversión extranjera directa tiene un elemento claro y es que su financiamiento no depende del ahorro interno. Eso la hace distinta y punto. Pero le vamos a pedir a todos los proyectos, mega proyectos u otros proyectos, que contribuyan al desarrollo nacional; eso es lo que les vamos a pedir. Y hoy el país tiene un régimen de incentivos a la inversión como nunca tuvo, porque hay alineamiento de los beneficios otorgados al cumplimiento de metas y criterios que sean compatibles con los objetivos de desarrollo del país: descentralización, exportaciones, mejoras medioambientales, aspectos vinculados al nivel de valor agregado interno. Está alineado el conjunto de  incentivos a promover cosas socialmente útiles. Y eso sí, me parece que ha sido un avance, en este período.

 

Afaps

Las AFAPs ya estaban autorizadas - antes del proyecto que acaba de ser aprobado – a invertir una proporción de su cartera en títulos emitidos en el exterior y estaban circunscriptos – exclusivamente – a organismos multilaterales de créditos, papeles emitidos por los organismos multilaterales de crédito. Se había autorizado, un cierto volumen, una proporción de recursos a invertir y se está invirtiendo – en la práctica – desde los portafolios de las AFAPs, menos de la tercera parte de lo que se les habilitaba a invertir en ese tipo de papeles, por razones naturales de diversificación de riesgo. Además, téngase en cuenta, que acá – en Uruguay – ya casi nosotros no estamos emitiendo – prácticamente – ningún título de moneda extranjera. Por tanto, en términos de diversificación de portafolio, ya no hay títulos públicos, ni muchas emisiones locales están saliendo en este momento en moneda local indexada, por lo que es natural este nivel de diversificación. Y lo que se hizo con la última propuesta que fue aprobada por el parlamento y que va a ser una contribución importante, es aumentar el menú de instrumentos en los que puede utilizar el mismo tope que tenía, sobre bonos emitidos por países de muy alta calificación crediticia. ¿Qué quiere decir eso? En la reglamentación ya se pondrán los criterios pero – específicamente – es muy restrictivo. Lo que quiero decir es que es pequeño y restrictivo, en cuanto al alcance de lo que se puede hacer.

 

Y tiene razones financieras – si ustedes quieren – más bien técnicas. Pero el corazón del cambio que introdujimos en la normativa referida a las inversiones de las AFAPs, no es ese. El cambio importante es motivar que las AFAPs tengan menos exposición, o menos proporción de su cartera en títulos públicos, y más proporción en papeles e inversiones que tengan que ver con las infraestructuras o con procesos productivos. Eso fue lo que tratamos de hacer y – afortunadamente – el parlamento aprobó muy rápidamente y con alto nivel de apoyo – creo que salió por unanimidad en alguna de las Cámaras, al menos – y realmente eso es bueno. Porque hay un acuerdo muy generalizado en cuanto a que la motivación que estaba impulsando el gobierno, era compartida por todo el espectro político.

 

Precio de la carne y exportaciones de ganado en pie

Hace unos días escuchaba al ministro Aguerre hacer una reflexión que me pareció una buena respuesta pero – al mismo tiempo – me merece alguna consideración. El decía: “este país razona frente al incremento de los precios de los productos que exporta, distinto que lo que hacen los países exportadores de petróleo. Los países exportadores de petróleo – cuando aumentan los precios de sus exportaciones de petróleo – se ponen felices. Y nosotros con la carne – que es un componente de exportación – cuando aumenta, tenemos una situación distinta”. Claro – obviamente – ¿porqué es distinta? Porque la carne es un componente de la canasta de consumo y que tiene una gran relevancia entre nosotros. Es comprensible que tengamos una especie de ambigüedad colectiva: la satisfacción por vender cada vez más caro lo que producimos en el país, y los problemas que nos causa que la contrapartida de eso, sea el encarecimiento de una buena parte de nuestra “canasta” de consumo.

 

Este gobierno ha desplegado y seguirá desplegando, distintos tipos de iniciativas – sobre todo las tributarias las ha aplicado con mucha atención, en esta materia – con el propósito de proteger elementos claves del consumo. Ahora, soluciones como prohibir las exportaciones de ganado en pie, el país ya tuvo experiencia en esto y – realmente – a lo que conducen, es a una medida que parece que quiere hacer algo y termina haciendo una cosa que no tiene nada que ver con eso. Y termina generando otros perjuicios y otros problemas que terminan repercutiendo en algo que está ocurriendo en el país y que se los quiero mencionar. Sobre todo en el medio urbano – y esto hay que decirlo porque muchos de nosotros somos “demasiado urbanos” – el país está asistiendo desde hace algunos años, a cambios profundos y muy relevantes en la producción agropecuaria. La visión de que lo agropecuario es símbolo de atraso, postergación y mediocridad, ¡es un error flagrante en la realidad económica y social del país! Estamos ante procesos que – afortunadamente – se comenzaron a dar y nosotros tenemos que tratar de fortalecerlos. Y lo que no deberíamos hacer, es no comprender la envergadura de los cambios que están ocurriendo. Son procesos muy importantes, que abarcan múltiples sectores y que – además – tienen algo muy especial. Hay una cosa que es muy clara: hemos asistido a cinco o seis años a una mejora generalizada en los distintos rubros de la producción agropecuaria. Nosotros estamos acostumbrados a mejoras circunstanciales y puntuales en un rubro, en dos o en tres. Pero la mejora generalizada es algo que viene a ocupar un lugar muy importante para la agenda productiva del país en estos seis años.

 

Sinceramente, nosotros tenemos que razonar estas cuestiones en clave de lo que el Pepe (Mujica) siempre dice, que es: “pensar al Uruguay agro-inteligente” y a la oportunidad que significa la valorización de nuestra producción primaria en términos de oportunidades para avanzar en el país. Y creo que eso no es una quimera. Eso es algo que estemos diciendo aquí que sea una especie de: “¡qué lindo que ocurriera!” No, no. ¡Está ocurriendo! Y está ocurriendo y lo tenemos que fortalecer. Por supuesto que tenemos que tener objetivos ambientales firmes, ideas muy claras respecto a la sustentabilidad de los procesos e ideas muy claras respecto a la no tolerancia de que esos procesos no generen marginación social de ningún tipo. Pero – mientras nosotros estemos en el gobierno – eso no va a ocurrir. Estos procesos – mientras nosotros estemos en el gobierno – van a tener la preocupación y la sensibilidad suficiente, como para que esas cosas no puedan pasar. Esa es nuestra tranquilidad.

 

Extranjerización de la tierra

Lo que ha ocurrido en estos años es, además un proceso muy intenso de modernización en el agro. Hubo un proceso muy fuerte de “cambio de manos” en la producción agropecuaria y de cambio de los actores. Yo creo que esto es igualmente importante, o sea, muchas de las transacciones de compra venta de tierras, implicaron cambio de los actores relevantes. La mayoría de los cambios ocurridos – desde el punto de vista de la dinámica productiva – ha traído aparejados incrementos notables de productividad y mejoras muy notables en materia tecnológica.

 

Pepe (Mujica) dice siempre que acá hubo dos grandes revoluciones que son la de Hernandarias y la de la incorporación de la agricultura “capitalista” propiamente dicha, que trae la incursión – sobre todo – de que tenemos al lado al productor agrícola más eficiente del mundo, que es Argentina. Nosotros no tenemos de vecino a cualquier productor agrícola, ¡tenemos al más eficiente del mundo! Argentina es uno de los países que – por la calidad de sus recursos naturales y por otras condiciones de su estructura productiva – está entre los países más productivos del mundo. Eso nos ha traído transformaciones. De vuelta – aquí – yo creo que el razonamiento sobre estas cuestiones, tiene que ser “finalista” y tiene que estar preocupado porque los fenómenos que están ocurriendo, no desequilibren nada en lo político y nada en lo social. Esa tiene que ser la preocupación. Creo que hay que seguir siempre a estos procesos con cautela, con mucho cuidado. ¿Quiénes son los propietarios de los medios de producción? Siempre importa. Y en algunos recursos, importa más que en otros. Y hay que ser muy cuidadosos en la forma en que se utilizan y se manejan esas cuestiones. Son aspectos políticos que siempre hay que considerar.

 

Asociaciones público/privadas

Estamos trabajando en esta materia, pero partimos de la siguiente base: se adoptó como lineamiento presupuestal que los niveles de inversión pública, correspondientes al año 2009/2010 – que son “pico” en más de una década en el país, son el máximo en más de una década en el país – se van a mantener a lo largo de todo el período. Ahora bien, ese esfuerzo en materia de inversión pública es menos que lo que queremos hacer en materia de aumento de infraestructuras en el país. Queremos hacer más.

 

Lo que esta iniciativa que estamos preparando pretende es dar instrumentos y herramientas adicionales para poder ampliar – más allá de los recursos presupuestales y más allá del involucramiento directo de la inversión pública en estas cuestiones – nuevas herramientas y nuevos instrumentos para la expansión de infraestructuras. Estamos trabajando, este proyecto va a ser elevado al parlamento, va a ser discutido, es un componente importante de la propuesta presupuestal y no implica recursos. ¡Fíjense qué interesante! Como les decía al inicio: es un proyecto que importa – desde el punto de vista del diseño de la política fiscal – y no implica asignación de recursos adicionales. Es un marco en el que va a permitir – básicamente – estudiar la posibilidad de usar esas herramientas para desarrollar iniciativas y proyectos que sean útiles socialmente y que no generen en la comunidad, otra cosa que beneficios. Ese es el enfoque y ese es el criterio con el que estamos trabajando.

 

Municipios y gobierno nacional

con respecto al proceso de descentralización:

Justamente en estos días, está procesándose el diálogo entre los gobiernos municipales y el gobierno nacional, con el propósito de alcanzar acuerdos y entendimientos respecto a las transferencias financieras – constitucionalmente previstas y otras no constitucionalmente previstas – que rigen las relaciones económico-financieras entre el gobierno central y los gobiernos departamentales y todos los gobiernos descentralizados en el país. Para nosotros, esta es una relación integral del Poder Ejecutivo nacional con el conjunto de los actores de la descentralización. Los aspectos relativos al financiamiento de los municipios – a esa parte de la descentralización – están sumidos en el acuerdo general del gobierno nacional con los gobiernos departamentales.

 

Están ocurriendo – en este momento – los diálogos y yo no quiero adelantarme respecto a si es posible o no es posible alcanzar los acuerdos. La voluntad del gobierno es alcanzar acuerdos en esta materia. Nosotros tenemos una buena valoración de lo que fue la experiencia en el gobierno anterior donde alcanzamos un acuerdo con los gobiernos departamentales y lo cumplimos a “rajatabla”. Y vuelvo a repetirles, justamente hoy está reunido el Congreso de Intendentes y supongo que preparando una reunión de lo que se llama la “Comisión de Descentralización”, que preside el director de la OPP, que será el ámbito donde se alcancen o no se alcancen entendimientos en esta materia.

 

Nuestra evaluación es positiva de la experiencia de otros años. Lo de los municipios está incluido en esa agenda, no es una agenda separable. Porque  – vamos a ser precisos – cada departamento va a tratar de manera distinta a sus municipios y va a fijar políticas específicas sobre lo que les va a asignar en materia de remuneraciones, qué capacidades va a poner a disposición de los alcaldes… En fin, esa es una decisión que no es del Poder Ejecutivo. ¡Mal haríamos si en una decisión en la que no intervenimos, nos pusiéramos a decir: “nosotros somos los financiadores”! No es así. Si no intervenimos en una decisión, nuestra contribución debe ser al proceso, porque creemos en él, pero no a que se hagan cosas en las que no intervenimos en las definiciones, no sabemos el alcance que van a tener – en algunos casos – y nosotros debemos tomar la posición justa respecto de esta situación.

 

Viabilidad y condiciones operativas

del Frigorífico Nacional

Creo que la OPP va a poner a disposición los recursos necesarios para hacer los estudios correspondientes y veremos qué da como resultado el análisis que se realice y veremos cuáles son las ventajas y desventajas que puede tener este proyecto.

 

Industria pesquera

Sobre la industria pesquera, hay múltiples ámbitos en el sector público sobre los cuales se está trabajando, en materia de promoción de la industria pesquera y la solución de problemas de la industria pesquera. De esos, algunos ya están creados, otros se van a seguir creando. Esa es una materia sobre la cual nuestro ministerio – y no estoy tomando distancia de esto – no tiene injerencia directa en estas cuestiones y no es su área de especialidad. Entonces yo preferiría – sinceramente – que lo que se está planteando directamente sobre estas cuestiones, sea dirigido a quien corresponde, con más solvencia que yo sobre lo que se está pensando.

 

Redistribución del ingreso

Para nosotros este es un tema crucial. Los objetivos distributivos que se propone el gobierno son ambiciosos. Y son ambiciosos, ¿por qué? Porque nosotros hacemos de los objetivos distributivos un componente fundamental para definir la estrategia de desarrollo, tal cual lo dije al inicio de la presentación.

 

Y aquí hay dos cosas que juegan sobre los efectos distributivos: unas que se juegan antes de la intervención del Estado con recursos; y otras que se juegan cuando el Estado aplica recursos para intervenir sobre la distribución del ingreso. ¿De acuerdo? Son dos instancias distintas. Y, permítanme decir, que no es trivial ni poco importante, el papel que tiene la negociación colectiva en todo esto. Los ingresos salariales son un componente clave de la forma en que se va a procesar la distribución primaria del ingreso y está muy clara la jerarquización y la importancia que nosotros le asignamos a la negociación colectiva y al papel que ya tienen, para que los propios actores de la producción defiendan – donde debe ser y en las condiciones que deba hacer – sus propios intereses.

 

Esto es un elemento clave de la política redistributiva primaria: dotar de herramientas a quienes tienen que hacer valer sus intereses, en los ámbitos de negociación colectiva, nos parece absolutamente un deber. No podríamos haber observado el crecimiento que observamos estos años en el Uruguay, con el comportamiento de la distribución y los ingresos que hemos observado, si no hubiera habido negociación colectiva. ¡Es tan simple como eso! Hubiéramos observado otros resultados. Permítanme decir, peores, en materia distributiva. ¿Por qué? Porque en ese juego primario, no hay mejor posicionado que las organizaciones de los trabajadores para defender sus intereses. A nosotros nos parece que esto es así y tiene que ser así.

 

Segundo: para esas políticas, nosotros también podemos acompañar. Estamos proponiendo para la negociación colectiva, eliminar el denominado “complemento de cuota mutual”. Eso es para favorecer las mejoras salariales en los salarios más sumergidos. Vamos a hacer propuestas concretas en materia de salarios sumergidos – también – en el sector público. Esas medidas también, tienen un fundamento distributivo específico, puntual, clarísimo. Pero claramente, la distribución primaria de ingresos juega una parte del problema y eso no es trivial. Después está la segunda parte: la de la política tributaria y la de la política del gasto público. Créanme que – en materia tributaria – los progresos realizados en la anterior administración han contribuido a la mayor equidad en materia de la carga tributaria.

 

Y lo que es más importante: en el primer gobierno del Frente Amplio se asistió a un fenómeno único que es la duplicación del impacto distributivo del gasto público social, en un país que tenía ya un gasto público social que era capaz de tener efectos progresivos notables. Uruguay es un país de la región que tiene los mejores registros distributivos pero – además – tenía (antes de que nosotros llegáramos al gobierno) un gasto público que contribuía positivamente a la mejora distributiva. ¿Contribuía en cuánto? En 2,6 puntos del Índice de Gini. Miren que para mover el Índice de Gini en unas pequeñas décimas, hay que trabajar. Nuestro gasto público – antes que nosotros llegáramos al gobierno – era capaz de hacer un aporte a la mejora del Gini de 2,6 puntos porcentuales. Después de que reformamos las políticas sociales y focalizamos los recursos en áreas prioritarias en materia social, duplicamos el impacto distributivo del gasto público social. ¡Eso no tiene precedentes! Permítanme decir que el acierto con el que asignamos los recursos en materia de políticas sociales se reflejó – especialmente – en los indicadores distributivos. ¿Por qué? Porque fuimos adonde estaban – verdaderamente - los problemas distributivos más grandes y los problemas de indigencia más graves: en los jóvenes y en los niños.

 

Y mientras concentremos recursos – y queda mucho por hacer – en los jóvenes y los niños en las políticas sociales, iremos en la buena dirección, siempre en materia distributiva. Porque la pobreza y la exclusión – en Uruguay – es infantil y juvenil (aplausos). Es así. Comprendemos que hay otros colectivos – que pueden sentirse necesitados y que pueden tener legítimos reclamos para realizar – pero asignaciones presupuestales, específicamente realizadas para atender esas cosas, difícilmente tengan el impacto que tiene concentrar recursos en la infancia y en la adolescencia en nuestro país. Este es el esquema básico del éxito del impacto distributivo que tuvieron nuestras políticas.

 

Reforma del Estado

En primer lugar, en una cosa que hemos intentado trabajar, es en quitarle “pompa” a esto y básicamente decir que los procesos de cambio y transformación, van a ser diversos, van a iniciarse con un estímulo importante en algunas áreas específicas y se van a hacer “experiencias piloto”. Pero créannos, que la voluntad es que el proceso de cambio y transformación en las instituciones del sector público y en la eficiencia del sector público, es un área prioritaria del gobierno. Es un proceso. Esto es una cosa interesante: cambiar una organización de gran tamaño, es un proceso largo. Cambiar una organización de gran tamaño, que tiene las complejidades – desde el punto de vista de su organización – del sector público de un país como Uruguay, créanme, que tiene complejidades adicionales. Entender las complejidades y actuar sobre ellas, es nuestra tarea. Pero no es algo que pueda realizarse mágicamente y mecánicamente con un conjunto simple de propuestas. Es mucho más sofisticado, mucho más engorroso y – además – están los actores, también. Esto no es un juego de “reformistas” contra la naturaleza a reformar. No. Es contra organizaciones. Organizaciones con criterios y objetivos propios. Y eso hay que entenderlo. Si estamos en política no podemos hacer de ese tipo de organizaciones, elementos despolitizados. A fin de cuentas, son elementos politizados. Y esas cosas hay que tenerlas en cuenta. Parte de la propuesta presupuestal incluye cambios metodológicos en el diseño y ejecución del presupuesto, avanzando hacia algo que debería ser un objetivo.

 

Vinculación entre la Reforma del Estado y el Presupuesto

Parte de la propuesta presupuestal incluye cambios metodológicos en el diseño y ejecución del presupuesto, avanzando hacia algo que debería ser un objetivo – y va a ser una realidad, dentro de un tiempo – que es cuando el proceso presupuestal esté vinculado a los resultados. Es decir, que haya evaluación de resultados y retroalimentación de estos resultados hacia las asignaciones presupuestales. Ese es el objetivo, avanzar en esa dirección. Y lo que se pretende es organizar el presupuesto por áreas programáticas a priorizar y después incorporar – en cada área programática – programas específicos que puedan ser ejecutados – incluso – por distintas organizaciones del sector público.

 

Entonces, la descripción de áreas programáticas y los programas específicos, son el vehículo con el que establecer las líneas de acción en esta etapa. Y es desde ellas de las que se pretende avanzar hacia la evaluación de resultados. En la reforma del estado va a haber – también – experiencias “piloto”, experiencias de ensayos en los cambios institucionales en algunos aspectos fundamentales. Y – por supuesto – parte de esos aspectos fundamentales ya han aparecido en la prensa, acerca de qué es lo que está trabajando el gobierno de cara al presupuesto y a otras iniciativas, en materia de normativas que tienen que ver con los funcionarios del Estado. Con introducir reformas en la carrera funcional; delimitar el alcance y las atribuciones de los cargos políticos y de confianza y otros aspectos que tienen que ver con algunos aspectos vinculados a la reforma del Estado. Pero tampoco hay que interpretar que los tres lineamientos en materia de propuestas para los Recursos Humanos del sector público, no se agotan ni termina en eso la visión que se tiene de la reforma del Estado. Es bastante más complejo, bastante más intrincado el conjunto de aspectos en lo que hace a la misma.

 

Nosotros, de lo que estamos convencidos, es que los procesos de cambio tienen que ir ganando adeptos. Y para ganar adeptos, hay que mostrar resultados. Y que la estrategia que hemos desplegado, es una estrategia que  confía en ir avanzando – paulatinamente – pero sumando adhesión al proceso, que eso es muy importante desde el punto de vista político. Y esa es la idea: de pilotos, de áreas prioritarias, de programas específicos que podamos evaluar sus resultados. Ese es el camino elegido. Sin “bombos” y sin nada rimbombante, porque no es eso de lo que se trata. Esa tiene que ser una tarea cotidiana y rutinaria, la transformación del Estado.

 

Además, nosotros tenemos un interés adicional en eso: nosotros creemos en el papel del Estado, en la sociedad y en la economía. Entonces – también – nosotros tenemos  que ocuparnos más de estas cuestiones”.

 

* El moderador del evento fue el economista y periodista Gabriel Papa.

 

Testimonio recogido por la prensa diaria

“Sobre el final del encuentro, un participante se presentó como "un trabajador de la educación" y reclamó el 6% porque "está en el programa del FA [aunque este punto no figura de hecho]", y porque eso fue lo que resolvió el Congreso de la Educación y el Congreso del Pueblo.

 

Lorenzo le contestó que respetaba sus razones, pero explicó que el gobierno se propone "cumplir con un programa que tiene múltiples objetivos", y pretende "que la educación no sólo reciba más recursos sino que impacte favorablemente sobre sus destinatarios". Natalia Uval”

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